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Padres e Hijos

¿Cómo inmunizar a tu hijo contra las malas influencias?

Quisiéramos aplicarles una vacuna y despreocuparnos sabiendo que nuestros hijos siempre harán buenas elecciones. Pero… eso se queda en el mundo de los sueños y la realidad es que constantemente los niños enfrentan situaciones que, en proporción a su edad, les presentan dilemas éticos. Por eso, es necesario enseñarle a reconocer y confrontar las malas influencias. 

Desde muy pequeños, los niños comienzan a aprender que pueden o no dar satisfacción a sus deseos y que hacerlo, en algunas ocasiones, puede acarrear consecuencias negativas, como el regaño de mamá y/o papá, mismo que incluso puede llegar a ser sentido como la posible pérdida de su amor.

Esto significa que el buen comportamiento se construye sobre la base del temor a perder el cariño de los padres y se extiende al cariño de las personas que cuidan del niño. Cabe aclarar que estamos hablando de la experiencia del niño pequeño cuando se le aplica algún correctivo para disciplinarlo. Quedan descartadas las agresiones físicas y verbales; no se insulta ni se golpea a un niño.

Pero no puedes esperar que el temor sea por siempre la base del sentido ético de tu hijo, pues llegará un día en que se sienta (y lo sea realmente) más fuerte que tú. Además, piensa en un adulto que tome sus decisiones principalmente a partir de la necesidad de sentirse amado y aceptado.

¡Le haría terriblemente manipulable! Aunque todos conocemos personas que se mueven así por la vida, seguro que preferirías que tu hijo fuese capaz de decir NO cuando la situación lo amerita. ¿Qué hacer entonces?

Fomenta los elementos que van construyendo el sentido ético

La empatía, que suele ser descrita como la capacidad de ponerse en los zapatos del otro. Si un niño es capaz de comprender intuitivamente cómo se puede sentir un compañerito de la escuela cuando es acosado, sea su amigo o no, entonces habrá mayores probabilidades de que se niegue a ser “cómplice” del acoso. Para ello, cuéntale a tu hijo cómo te sientes cuando ves sufrir o padecer a otra persona; pregúntale como se siente cuando ve a un animal lastimado, por ejemplo.

La capacidad de análisis de una situación. ¿Qué tal si en palabras sencillas explicas a tu hijo por qué no tomas artículos del supermercado y te los llevas sin pagar? No solo porque robar es malo. Cuando robamos algo, aunque sea jugando, causamos daño a otra persona, a una institución, al país, etc.

El juicio de realidad, que se entiende como la capacidad de anticiparse a las consecuencias de los propios actos y se deriva de la capacidad de análisis. Esto significa enseñar a los niños a evaluar sus actos en función del objetivo que pretenden alcanzar y de las consecuencias naturales que generan. Parece complicado, pero puedes enseñarlo con peras y manzanas.

Por ejemplo, a muchos se nos antojaría comer un litro de helado de chocolate, pero además de sentirnos muy contentos después de hacerlo, también nos sentiremos con dolor de estómago, quizá de garganta, pasaremos largo rato en el baño y hasta se nos olvidará lo contentos dando paso a un malestar generalizado.

En ocasiones, es necesario platicar con tu hijo acerca del “gustito” que puede sentir al desafiar las reglas, que en pequeña medida es normal, pero si se intensifica puede ser indicador de algún problema que es mejor atender de manera profesional con el apoyo de un psicólogo.

Ninguna norma o ley vale arbitrariamente. Es importante explicar su sentido,
por qué sí o por qué no; lo que ayudará a nuestros hijos a irse formando un criterio ético y con ello, tal vez no alcancen la inmunidad, pero sí les ayudará a mantener
cierta capacidad reflexiva e independencia en su toma de decisiones.
Aún si esas decisiones consisten en devolver la goma que pidieron prestada o negarse
a hacer burla al compañerito nuevo del grupo.

Por Patricia Angélica Osuna Navarro, psicoanalista miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. (AMPIEP): www.ampiep.org Tel. (55) 5157-0409 Facebook: PatriciaOsunaPsicoanalista

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Padres e Hijos

Tips para ayudar a tu hijo a reducir el estrés escolar

¿Has notado a tu hijo desanimado con sus actividades diarias, o incluso, irritable? Quizá está atravesando un periodo de estrés escolar. Ocurre por la saturación de tareas y actividades, o quizá, por que tenga algún problema con sus compañeros. Te compartimos estos tips para ayudar a tu hijo. 

Tips para ayudar a tu hijo a reducir el estrés escolar

1.- Hazle sentir tu apoyo y amor mediante tus cuidados.

2.- Dile que siempre puede confiar en papá y mamá.

3.- Si tiene algún problema con un compañero, habla con él de lo sucedido y dale alternativas de solución.

4.- Evita la violencia en el entorno familiar, videojuegos y programas, para que no sean un ejemplo para solucionar conflictos.

5.- Asegúrate de que las actividades que haga lo estimulen y que no se sienta agobiado.

6.- Dale momentos de tranquilidad, como un baño relajante o cuéntale una historia antes de dormir.

7.- Establece rutinas y horarios: le dan seguridad y control sobre su entorno.

8.- No crees un ambiente de competencia entre hermanos.

9.- Nunca le exijas más de lo que puede dar: aún es un niño pequeño.

10.- No le pidas un perfeccionismo absoluto en algo que apenas está aprendiendo.

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Ser Familia

Niños violentos con sus padres, ¿por qué ocurre?

¡No te calles! Padres y madres también pueden ser abusados por sus propios hijos; los niños violentos con sus padres es un fenómeno social y psicológico necesario de atender por el bienestar de ellos mismos y de la familia.

En su portal, el psicólogo Andrés Cánivas explica que las causas de los niños violentos son, sobre todo, la baja tolerancia a la frustración, impulsividad, falta de habilidades en resolución de conflictos, distorsiones cognitivas y problemas relacionados con Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), queno se han logrado trabajar adecuadamente con ellos.

Igualmente, la separación o divorcio de los padres podría despertar en los niños ira y, por tanto, conductas agresivas hacia ellos. Otro factor importante es el estilo educativo excesivamente permisivo, en el que los padres no ponen límites claros a los niños para mostrarles las conductas correctas, o el estilo autoritario, en el que el niño suele ser tratado por sus padres con violencia física y psicológica.

El experto señala que la edad en que los niños violentos suelen manifestarse es entre los 13 y 16 años: inicialmente puede ser que tu hijo se niega a hacer lo que le indicas o que cuando quiere algo que no le das reaccione con palabras hirientes y actitud grosera, pero pococ a poco el tono de su violencia sube y puede  llegar a ser realmente violento, lastimarlos físicamente.

Sin duda, es una conducta que puede prevenirse desde temprana edad manteniendo un canal de comunicación abierto con tu hijo, cercanía y contención emocional, así como un equilibrio familiar aún dentro de un entorno de separación de la pareja.

Sin embargo, lo que tu hijo debe sentir en su entorno familiar es la seguridad de que siempre podrá contar con sus padres, su protección y amor. Esto es lo que los niños buscan en sus progenitores.

¡No te calles! Es una manifestación de violencia intrafamiliar que muchos optan por callar por la misma razón de siempre: vergüenza y culpa

Si eres un padre o madre que está viviendo tal situación, no lo pienses más: tu hijo necesita ayuda de un profesional de la conducta humana, y tú también. Necesitan aprender a resolver la ira que podrían estar guardando por esta situación conflictiva.

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Padres e Hijos

¿Cómo ayudar a tu hijo a ser tolerante y por qué es importante?

La tolerancia es aceptar a otros, aunque no compartan nuestra manera de pensar o actuar, siempre que no perjudiquen a nadie. ¿Cómo ayudar a tu hijo a ser tolerante?

¿Y por qué es importante ayudar a tu hijo a ser tolerante?

Como padres nos corresponde transmitir a nuestros hijos una serie de valores que contribuirán a formar su carácter y serán para ellos un punto de referencia en la vida y una fuente de felicidad. No se trata de darles sermones: los pequeños asimilan y aprenden con las palabras, pero también, y sobre todo, observando el comportamiento de las personas que más admiran y aman, es decir, sus papás.

Enséñale estos valores humanos y lo ayudarás a ser tolerante

Solidaridad:

Nace del sentimiento de estar unido a los demás y engloba otros valores como la consideración (tener en cuenta las circunstancias de los demás al pensar en ellos) y la justicia. Ayudar a aquellos que lo necesitan es una acción que nace de la capacidad de ponerse en su lugar. Dado que a esta edad los pequeños comienzan a tener una vida social más activa, es un buen momento para estimularlos a pensar sobre lo que sienten los otros, tanto personas como animales y plantas.

Por ejemplo: “A ese perrito parece que no le gusta que su dueño lo lleve dando jalones de la correa, ¿tú que crees?” o “Vamos a regar esta planta, necesita agua para dar flores”. Podemos mostrarles que, con acciones muy sencillas, ellos también pueden hacer el bien a los demás: “¿Te gustaría llamar al abuelo? Por las tardes está solito, seguro que le haría mucha ilusión escucharte”.

Compasión

Ser sensibles a las desgracias ajenas y mostrar interés por el sufrimiento de los demás, favorecer siempre la resolución de los problemas mediante la paz y la palabra, respetar el medio ambiente y valorar a los demás por el simple hecho de ser personas, son actitudes que no deberían faltar en casa. Se adquiere a través del aprendizaje de otros valores como la humildad, la cooperación y el altruismo.

Humildad

Enseñaremos a los pequeños a ser humildes si les ayudamos a aceptar sus limitaciones y las de los demás, mostrándoles que el valor de las cosas y las personas va más allá de lo que parecen o el dinero que cuestan. Compartir juguetes o cuentos y pedir cosas prestadas, aprendiendo a cuidar lo ajeno y a devolverlo, son acciones que debemos fomentar a esta edad para evitar que den demasiada importancia a sus pertenencias.

Cooperación

Con el trabajo en equipo, los niños aprenden que, si todos aportan un poquito, se obtienen grandes resultados. Por ejemplo, podemos animar a los pequeños en el parque a que entre todos hagan un gran castillo de arena. En casa, es importante acostumbrarlos a cooperar en las tareas domésticas, y a compartir las cosas con cariño, sin esperar nada.

Honestidad

La honestidad nos permite aprender de nuestros errores (porque los reconocemos), relacionarnos con los demás de una manera auténtica (y que nos acepten como somos), y enfrentarnos a la realidad con valentía y confianza en nosotros mismos. Ser honestos va más allá de decir la mentira o la verdad: empieza por uno mismo y por eso lo primero que tenemos que hacer es ayudar a los niños a saber qué es lo que piensan, lo que sienten, lo que quieren… y guiarlos para que obren con coherencia.

Del mismo modo, en la familia, un clima de sinceridad y confianza, donde no haya represalias por decir lo que pensamos y sentimos, facilita que los niños compartan con nosotros sus miedos, dudas y equivocaciones.

Coherencia

Ser coherentes también implica reconocer los errores y pedir perdón cuando es necesario. Esto los ayudará a saber que todos nos podemos equivocar, por lo tanto, podrás ser  tolerantes.  Es nuestra labor ayudar a nuestros hijos a enfrentarse a las consecuencias de sus faltas, como hacerles devolver un juguete que tomaron en el parque.

De esta forma aprenderán que ser honestos a veces requiere un esfuerzo, pero merece la pena. Nuestra actitud en estas situaciones debe ser comprensiva: advirtámosles de los errores cometidos, pero no nos enojemos con ellos. En la vida cotidiana hay muchos momentos en los que podemos ir mostrándoles lo que es la honestidad y animarlos a ejercerla, pero no hay nada como nuestro ejemplo

Amor

Es, entre otras cosas, la capacidad para dar y recibir afecto, y esto se consigue educando a los niños no sólo con la razón, sino también con el corazón. Para los niños, la familia es la primera y fundamental fuente de amor; por eso es bueno hacerles sentir que forman parte de un clan, que son únicos e importantes, y que tienen su lugar en el mundo y el apoyo incondicional de quienes los quieren.

También es primordial que crezcan en un ambiente en el que los afectos se expresen sin miedo, con palabras y gestos de cariño: observar un abrazo o un guiño entre nosotros, una conversación amable por teléfono o una animada reunión es el mejor ejemplo que podemos darles.

Sabiéndose amados, los niños aprenderán fácilmente a ser optimistas y alegres. Esto se fomenta haciendo hincapié en el lado positivo de las situaciones y ayudándolos a superar los inconvenientes, inculcándoles la confianza en sí mismos y en los demás: «Como hemos perdido el autobús, podemos ir paseando y detenernos un rato en el parque». O bien: «Ya verás cómo mañana tu amiga y tú harán las paces».

Otra buena enseñanza es provocar sentimientos positivos en los otros: «Vamos a decirle a papá cuánto lo queremos». La simpatía es una de las mejores virtudes de las personas afectuosas: lograr que nuestros hijos sonrían es el mejor modo de que, en el futuro, puedan hacer felices a los demás.

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Así Crece

¿Tu hijo golpea a sus compañeros de la escuela? Aplica estos trucos

Hasta que aprenda a hablar, es muy probable que tengas un hijo que golpea a otros niños, que recurra a la fuerza para expresar su disgusto. ¿Cómo debes reaccionar? Necesitas intervenir para tratar de controlar las agresiones de tu hijo y ayudarlo a expresar sus emociones.

Sobre todo en los más pequeños, quienes a causa de que aún no son capaces de expresarse con palabras, recurren a los golpes como la única y eficaz vía para manifestar su enfado y sus frustraciones, también para hacer valer sus derechos: cuando otros les arrebatan sus juguetes o destruyen sus construcciones, intentan defenderse como pueden: unos lo hacen pegando y otros, escupiendo, mordiendo, arañando o jalando del pelo.

¿Qué hacer para evitar que tu hijo  golpee a sus compañeros de la escuela u otros niños?

Enseñarle reacciones pacíficas

Si los padres dicen a su hijo que no debe pegar y, al mismo tiempo, lo golpean en la mano por haber roto algo o tomado lo que no debía, el pequeño está recibiendo dos mensajes contradictorios que no hacen sino confundirlo. Los niños aprenden por imitación y necesitan tener un modelo que les enseñe a relacionarse con los demás de una forma socialmente aceptable. Lo que los padres deben transmitir a los hijos es que los conflictos siempre pueden solucionarse de una forma pacífica, mediante el uso de la palabra, y que no hay lugar para las agresiones.

Que diga No

En cuanto el niño empieza a balbucear los primeros vocablos, se le puede enseñar a decir “no” para impedir, por ejemplo, que otros tomen sus juguetes, también, para evitar ser agredido. Esto lo ayuda a expresar su inconformidad sin tener que pasar a la acción, por tanto, es una correcta alternativa a los golpes. Más adelante, se puede ir completando su vocabulario con expresiones como “es mío”, “¡vete!”, “dámelo”, “no quiero” o “¡déjame!” para hacerse respetar.

Desaprobar su conducta

Cuando un niño le pega a otro, basta con que los padres le hagan saber, de forma rápida y clara, que no aprueban sus agresiones. Lo que nunca deben hacer es decirle cosas como “eres muy malo” o “ya no te queremos”. Primero, porque el pequeño necesita tener la seguridad de que el amor de sus padres es incondicional (“te quiero, pero no me gusta que pegues”) y, en segundo lugar, porque si se siente avergonzado, es probable que aumente su enojo y no quiera colaborar.

Dejarlo convivir con otros niños

Su comportamiento tampoco debe ser motivo para prohibirle jugar con otros niños. En realidad, lo esperable en un niño tan pequeño es que todavía no esté preparado para jugar en grupo ni sepa aún compartir sus cosas con los demás. Sería un error pretender lo contrario. Sin embargo, a pesar de ello, el niño necesita la presencia de sus semejantes, ya que solo si tiene la posibilidad de estar en compañía de otros niños, puede aprender también a comportarse en grupo y a respetar a los demás.

Que resuelva solo sus peleas

Conviene conceder a los pequeños la oportunidad de que intenten solucionar a solas sus disputas, pero bajo la mirada atenta de un adulto que pueda actuar de inmediato si fuera preciso. El niño está aprendiendo a ser independiente y a separarse de mamá, debe asimismo aprender a elaborar una rivalidad que es natural en el ser humano. Cuando dos niños se enfrascan en una pelea, siempre que su integridad física no corra peligro, es preferible contar hasta diez antes de intervenir.

Cambiar lo que está haciendo

Una manera realmente efectiva de “frenar” a un niño pegalón sin tener que separarlo del grupo es animarlo a cambiar de actividad. De esta forma, es muy probable que olvide enseguida el motivo de la pelea y se concentre entusiasmado y feliz en el nuevo juego. ¡Y asunto arreglado!

Brindarle un entorno de comprensión

Es, sin lugar a dudas, el mejor antídoto contra la agresividad infantil. Esto nada tiene que ver con permitir que los pequeños puedan hacer todo lo que se les antoje. Una educación excesivamente complaciente y permisiva resulta tan inapropiada y perjudicial para ellos como un ambiente demasiado rígido y autoritario que frustra constantemente todas sus expectativas.

Dejarlo expresar sus sentimientos

Es negativo transmitir a los niños mensajes como “no llores”, “los niños berrinchudos son feos”, “no seas encimoso”; lo mejor es dejarlos expresar libremente sus sentimientos, sobre todo durante el juego: si están alegres, abrazan, acarician y dan besitos a sus muñecos, está bien. Abrazarlos, darles mimos, acariciarlos y besarlos, está bien. Es una forma de enseñarlos a ser amorosos en lugar de agresivos.

Si tu hijo tiene esta conducta, lo mejor es saber si es propenso a convertirse en un niño bully o ya los es: 

 

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Así Crece

Niños que se autolesionan, ¿por qué se hacen esto?

Primero que nada, me gustaría establecer que la autolesión es una manifestación de que algo que está pasando, algo en la vida del niño está siendo intolerable y lo manifiesta a través de las lesiones. Te invito a conocer las razones de los niños que se autolesionan. 

Entre más pequeño es un ser humano, más le cuesta expresar lo que siente, por ello, lo niños tienden a manifestarse de manera simbólica, a través del juego y los dibujos. Pero cuando algo pasa que excede la capacidad del niño para comunicarse por estos medios, surge otro tipo de canal por el cual se expresa, uno que es fuerte, difícil y doloroso; pero que sirve al propósito de comunicar las emociones de lo que le está pasando.

Y es importante hacer caso a esta llamada de atención.

Generalmente, con un manejo adecuado, los niños que se autolesionan no pasarán a mayores, pero si no se atienden, podría ser un disparador de situaciones más graves en la adolescencia.

La autolesión cumple dos propósitos:

  • Analgésico: ofrece una sensación de control y alivio de culpas
  • Comunicativo: transmite un mensaje que simboliza un estado emocional.

Puede ser un autocastigo (que lleva un mensaje por haber hecho algo mal, como tallarse en la piel la palabra “tonto”) y/o para comunicarse con otras personas; como venganza, la manifestación de algún abuso, o un desesperado grito de auxilio y compasión.

Las vivencias que más se relacionan a la autolesión son las siguientes:

  • Violencia intrafamiliar
  • Ser víctima de abuso o haber presenciado uno
  • Pérdida de algún miembro de la familia
  • Sufrir algún tipo de intimidación, como cuando uno de los padres amenazan al niño con no ver al otro padre.
  • Abandono
  • Alguna enfermedad incapacitante
  • Abuso de sustancias por parte de los padres.
  • Ser elegidos como cuidadores de sus hermanos menores o algún familiar enfermo.
  • Bullying
  • Estrés escolar.

Los puntos anteriores explican las razones por las cuales un niño puede autolesionarse y las lesiones son la manifestación del dolor que está sintiendo.

¡Por favor! No hagas caso omiso si tu hijo o hija, está lesionándose.

Algunos adultos dicen: “no le hagas caso, quiere llamar la atención” Ahora yo te diría: por favor, hazle caso, si quiere llamar la atención es porque algo está pasando y no sabe cómo comunicarlo. Llamar la atención no es un capricho, en una petición de auxilio, no lo dejes pasar.

Por Psic. Iskra Salcido Valle, psicoterapeuta, orientadora psicológica en el IPN, presidenta de la Asociación de Egresados de Psicología de la Universidad Iberoamericana: iskrasalcidovalle@hotmail.com

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Salud

4 técnicas de relajación para niños y sus beneficios

¿Sientes a tu hijo con frecuencia tenso, ansioso, cansado, o con insomnio? Estas complicaciones no son tema sólo de adultos, un gran número de niños las experimentan debido a las exigencias escolares, sociales (de sus amigos) o por su propia personalidad. Afortunadamente, mediante técnicas de relajación para los niños puedes ayudar al tuyo. 

Si quieres conseguir efectos positivos a largo plazo con estas técnicas, los momentos de relajación deben ser continuos, para que tu hijo vaya tomándolos como algo cotidiano y lo ayuden al desarrollo de su inteligencia emocional, al mismo tiempo, adquiera hábitos saludables que podrá poner en práctica en toda su vida.

Estos son los efectos positivos de las técnicas de relajación para niños:

  • Disminuyen la tensión muscular y mental y les ayuda a canalizar su energía.
  • Reduce la ansiedad
  • Mejora los problemas de sueño
  • Mejora la memoria y la concentración
  • Aumenta la confianza en sí mismo
  • Los ayuda a alcanzar un estado de bienestar general

Mediante las técnicas de relajación puedes lograr que tu hijo sea capaz de reconocer la tensión o ansiedad, o actitudes negativas, como cuando se enoja o se pone agresivos, y sepa cómo responder y actuar cuando esto pase.

4 técnicas de relajación para niños

Respiración

Guíalo en su respiración. Dile que se siente en una posición cómoda y que, en silencio o con música suave, inspire profundamente por la nariz y exhale poco a poco por la boca. Él puede poner una mano en su pecho y otra en el estómago, para observar cual de los dos se mueve.

Relajación del cuerpo

Es un método divertido, entendible y agradable para los niños más pequeños al hacerla como un juego porque debe usar su imaginación. Consiste en tensar y relajar diferentes partes del cuerpo. Para relajar las manos, pide a tu hijo que actúe como si tuviese que exprimir una naranja o limón, para los brazos y pies que haga como si se estuviese hundiendo en el barro, para los hombros que se proteja como lo haría una tortuga, para los brazos que se estire como un gato, para la mandíbula que piense que está mascando chicle, para la cara que intente espantar una mosca sin usar nada más que la cara y para el abdomen que lo tense para evitar que lo aplaste un elefante o que haga como si tuviese que pasar por un espacio muy estrecho.

En la zona de seguridad

Los niños buscan sentirse seguros, por lo mismo, esta técnica les dará mucho confort. Se trata de crear en la imaginación «su lugar seguro»: una casa de madera en la montaña, una selva llena de animales o una playa, en su tipi. Guíalo para que en su lugar seguro ponga elementos de su realidad que le agradan y le transmiten emociones bonitas.

Cantar juntos 

La música es un elemento que estimula las emociones humanas; por ello, una música tranquila puede calmar a tu hijo igual que a ti. Ya sea que le cantes o canten juntos, una canción simple, corta, que le guste y conozca bien y que exija un ligero esfuerzo para controlar el tono y el ritmo ayudará a mejorar el estado de tensión y relajar al infante.

Con información de Psicología y Mente

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Padres e Hijos

Conoce las consecuencias de sobreproteger a tu hijo

Conoce las consecuencias de sobreproteger a tu hijo

Nadie dijo que ser papá o mamá era fácil, sin embargo, debes poner atención a tus conductas, ya que con tu ejemplo, tu hijo va forjando su propio futuro.

Conoce las consecuencias de sobreproteger a tu hijo

Un error muy común en la crianza es la sobreprotección, ya que confunden a veces se confunde el cuidado con la invasión, es un tipo de autoengaño en donde se piensa que no quieres que tu hijo pase por una misma situación que tú o un miedo a que cometan errores que tú cometiste en el pasado.

El resultado

Lo único que lograrás al estar tan al pendiente de sus acciones es formar un niño débil, flojo, inseguro e incapaz de afrontar los problemas de la vida real.

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Las consecuencias

Como papá o mamá siempre deciden por él o le dicen qué hacer y qué  no, tu hijo podría no tener…

  • Aficiones
  • Metas
  • Sueños que cumplir 

También puedes hacer que tu hijo crea que es torpe, incapaz o inútil y eso lo perseguirá toda su vida.

Características de los niños sobreprotegidos

  1. Desarrollan menos competencias emocionales y tienen más dificultades para resolver conflictos, porque ya lo hacen sus padres.
  2. Hacen amigos, pero les cuesta fidelizarlos, porque no están acostumbrados a ceder. 
  3. Carecen de tolerancia a la frustración. 
  4. Le ponen poco empeño a sus actividades.
  5. Muy pocas cosas los satisfacen.

Si le has hecho creer a tu hijo que es el centro del universo, podría convertirse en un niño narcisista con baja autoestima y poca confianza en sí mismo.

Tu hijo necesita aprender a solucionar los problemas por sí solo. Un niño sobreprotegido es más dependiente y manipulable, no sabe tomar decisiones y en lo general puede ser víctima de bullying.

¿Sueles sobreproteger a tu hijo?

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5 frases que debes decirle a tu hija todos los días

5 frases que debes decirle a tu hija todos los días

Por Berenice Villatoro y Mayra Martínez

¡Hazle saber esto cada día, es la mejor forma de criar una niña segura y amada!

Ser papá y mamá no es tarea fácil y tener que educar de la mejor forma es una de las tareas principales. Estos consejos son ideales si tienes una niña, te ayudarán a que sea una persona segura, inteligente y con el poder de tomar decisiones.

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¡No tengas miedo a mostrar lo que te gusta!

Motívala a encontrar su pasión y luchas siempre por ella. Y apóyala siempre, aunque sea futbol o ballet.

¡Eres bella!

¿Sabías que sólo el 4% de las mujeres en el mundo se consideran bella? ¡Esto debe cambiar! Aceptase y saberse bonita, sin importar lo que la sociedad estipula, es la mejor forma de apapachar su autoestima. Díselo todos los días, ya que cuando crezca habrá personas que intentarán hacerle creer que no lo es.

¡Nunca dejes de leer!

Haz que siempre tenga un libro a lado de su cama, es la mejor forma de crecer como persona y ser una gran conversadora. Los libros nos enriquecen.

¡Nunca pierdas la curiosidad!

El querer siempre aprender y no tener miedo a preguntar es la mejor manera contra la ignorancia.

¡Somos hermosamente diferentes!

Ella no tiene por qué cumplir las metas que tú no lograste alcanzar. Ayúdala a construir su propio camino y forjar su futuro con las diferencias que las complementarán.

Además, enséñale a respetar los cuerpos y características físicas de otras mujeres, si le indicas que es mejor empoderar a criticar a otras personas, las niñas crecerán en un ambiente con menos bullyiing.

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5 tips para el mal olor de pies en niños

Con estos tips puedes eliminar el mal olor en pies de tu hijo, el cual se genera por la presencia de bacterias y sudoración.

El mal olor de pies en los niños puede ser un asunto común durante su crecimiento, principalmente en época de calor o lluvia. Esto se debe a la acumulación de bacterias generadas por el sudor y aceites de la piel que se liberan cuando se usan zapatos y calcetines durante un buen rato.

A mayor acumulación de bacterias, el olor es más intenso y más que una grave consecuencia de salud, puede afectar la autoestima de los pequeños. Por eso…

Te damos unos tips para eliminar el mal olor de sus pies:

1. Higiene. Es importante lavarse muy bien los pies, y entre los dedos, cuando se bañen. Se recomiendan jabones antibacteriales pero suaves para su piel.

2. Ventilación. Entre las actividades de la escuela y las de casa, que tomen un momento para descansar de los zapatos o tenis, con el fin de que sus pies reciban ventilación de manera constante.

3. Eliminar bacterias. Además de lavar perfectamente tenis y calcetines, se recomienda usar un antibacterial para el calzado. Lo más comunes son en spray.

4. Calzado adecuado. El plástico y los materiales sintéticos no permiten que el pie respire, por ello son más propensos a la acumulación de bacterias y mal olor. Elige unos nuevos y evita esos materiales.

5. Calcetines adecuados. El algodón, ciertas lanas y los tejidos especiales que se hacen para los deportistas absorberán la transpiración y permiten que sus pies puedan respirar mejor. Ante el problema, que se cambie por un par nuevo y limpio al menos un par de veces al día.

En la mayoría de las ocasiones el problema se resuelve en pocos días; sin embargo,
si se presenta de manera frecuente es importante acudir con el especialista
para un tratamiento adecuado.

Por Berenice Villatoro

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