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Enseña a tu hijo a no ceder a los chantajes de sus amigos

A esta edad son muy habituales los chantajes entre amigos («si no me das ese juguete no te invito a mi cumple»). Te proponemos explicar a tu hij@ lo que son y animarlo a permanecer firme y no ceder a las presiones de los demás. Hacerlo fortalece  el concepto que empieza a desarrollar de sí mismo.

¿Qué es un chantaje?

Se considera una forma de maltrato psicológico mediante el cual se influye en las decisiones y acciones de otra persona. Los involucrado tienen una cercanía emocional (como en este caso, los amigos de tu hijo), justo eso facilita al chantajista lograr sus propósitos, además de que su víctima suele manifestar dificultad a decir no y de defender su criterio; una baja autoestima.

Por supuesto, es dañino para el bienestar emocional de la víctima, porque se ve forzada a actuar en contra de su voluntad (aunque piense que aquello que le pide hacer el chantajista es incorrecto: «miéntele a la profesora o dejas de ser amigo», su necesidad de ser aceptado o amado lo lleva a ceder al chantaje) y se deja influenciar muy fácil. Esta condición provoca que su autoestima se debilite aún más, porque se percibe como débil e incapaz de defender lo que realmente quiere, siente y piensa. ,

¿Qué debes hacer?

  1. Fortalecer el autoestima de tu hijo; enseñarle que él es capaz de salir adelante por sí mismo, que sus sentimientos y pensamientos valen.
  2. Hacerle saber que no está solo, que cuenta con sus padres para solucionar cualquier problema que se le presente.
  3. Darle tu confianza; tu hijo necesita sentir que tú, como mamá o papá, le creen y puede contarles cualquier cosa.
  4. Asegurarte de que sienta amado; ocurre que la falta capacidad de enfrentar los chantajes se relaciona con la percepción de no sentirse amado. Tu niño necesita saberlo y sentirlo.
  5. Enseñarle a reconocer cuando sus amigos pretenden que haga algo que no quiere; a escuchar su intuición, el foco rojo que le avisa lo que está bien y lo que está mal.
  6. Fomentar en tu hijo el empoderamiento; el poder de decisión, de seguridad en sí mismo, el respeto a su emociones y sus ideas, a su valores. A decir no.

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Tipos de violencia en niños que debemos prevenir

 

 

 

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Ser Mamá

¡Ponle un alto a las críticas a tu forma de ser mamá!

Siempre habrá quien te va a criticar, por eso, lo mejor es no tomártela personal. Recuerda que cada persona habla desde su experiencia, por lo que en realidad la crítica es una mera “opinión”. Para mantenerte en paz frente a estas críticas a tu forma de ser mamá, te sugerimos hacer los siguiente.

¡Alto a las críticas!

  1. No reacciones de modo impulsivo; no te defiendas, no te justifiques, no agredas, no grites; escucha la opinión, saca lo que te pueda aportar y con lo demás, haz oídos sordos.
  2. Da respuestas asertivas, para poner límites: “lo voy a tener en cuenta, muchas gracias por tu comentario u opinión».
  3. Ignora los comentarios insolentes o que no te suman ni como persona ni como mamá. Una actitud positiva es aprender de quienes nos rodean, porque siempre hay algo nuevo que podemos conocer, pero si la crítica no es constructiva, nada hay ahí para tu crecimiento.
  4. Ríete de ti misma: si te dicen: “tu hijo es el único que no ha aprendido las tablas de multiplicar, no le haces repetirlas, ¿verdad?; tú puedes responder: “es que ni yo misma me las sé, ¡que cosa verdad!”. Esta técnica hasta sorprenderá a quien te critica porque se dará cuenta que no logró su cometido: lastimarte, controlarte o simplemente incomodarte.
  5. Cancela las críticas con acciones. Por ejemplo, si te dicen que eres una mamá muy olvidadiza porque se te pasan las juntas, o las fechas de entrega de las tareas de tu hijo, haz un análisis de lo que te están criticando: ¿esto que me dicen es verdad? Si tu respuesta es «No», ignora; ¿es sí?… pon manos a la obra para cambiar; hacerlo te ayudará a crecer como mamá y persona.
  6. Aprende a cancelar todo lo que te haga menos. No le des importancia a quien no te valora o te quiere herir. Pon en su lugar a cada persona, es decir, al criticón solo le corresponde un lugar en tu vida: fuera de ella.

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Famosas que han sido señaladas como «malas madres»

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Padres e Hijos

¿Meditación en las escuelas? En Uruguay la usan con éxito para eliminar la violencia

La meditación ha sido para una escuela pública en Montevideo, Uruguay, la solución para ayudar a los alumnos no solo en su desempeño escolar, también a disminuir la violencia entre ellos. 

Los académicos del colegio pusieron en marcha este proyecto desde 2016 para aminorar los casos de bullying entre los alumnos. Los resultados han sido muy buenos, según información difundida por la maestra Yennyfer Quartino.

¿En qué consiste este proyecto?

Los niños practican diariamente ejercicios de Falun Dafa, una tradicional y popular disciplina china milenaria de qigong, en el patio después del almuerzo y previo a las materias de la tarde. Toda la escuela es bienvenida a practicar, y suelen sumarse cotidianamente la mayoría de los grados, incluyendo 3°, 4° y 5°.

Gracias a estos ejercicios, los niños de esta escuela han desarrollado una cultura de paz, mediante la claridad mental y la paz interna que se busca con esta práctica, también con la práctica de valores y actitudes con base a la verdad, la benevolencia y la tolerancia, para lograr que tanto la mente como el cuerpo estén sanos.

¿Qué es el Falun Dafa?

Es una disciplina orientada a cultivar el cuerpo y la mente, por lo que combina  ejercicios físicos (suaves y de posturas) con la meditación para lograr el equilibrio mental. Justo por esto las personas se sienten renovadas y energizadas después de la práctica, además de que consiguen conectar consigo mismos y armonizarse.

Los principios que se cultivan en el Falun Dafa: “Zhen-Shan-Ren”: “Zhen” es verdad y verdadero; “Shan” es bondad, compasión y benevolencia; y “Ren” es tolerancia, paciencia y resistencia.

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Ejercicios de meditación para niños

 

 

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S.O.S. Bullying, ¿le enseño a mi hijo a defenderse?

S.O.S. Bullying, ¿le enseño a mi hijo a defenderse? ¿Cómo lo ayudo si es víctima de bullying?

Sabes que los niños molestan a tu hijo en la escuela y eso se llama bullying o acoso escolar, mira estos consejos para reforzar su autoestima y evitar más violencia.

¿Qué es el bullying?

Es golpear, gritar, burlarse, hacer menos, agredir sexualmente, obligar a alguien a hacer algo que no desea o hacer algo por miedo.

El bullying se manifiesta en tres tipos de conductas:

Maltrato físico

Se trata de dar empujones, pellizcos, golpes o ejercer cualquier forma de fuerza

Maltrato verbal

Amenazar, burlarse, insultar, menospreciar, todo con palabras

Maltrato psicológico

Ignorar, marginar, difamar, esconder sus objetos o romperle cosas

¿Cómo sé si mi hijo es víctima del bullying?

Observa los cambios en tu hijo, si lo ves diferente, triste, que llora con facilidad o que está irritable; tiene pesadillas, cambios en sus hábitos de sueño o apetito; presenta dolor de cabeza, estómago, vómitos; se niega a ir a la escuela, salir al recreo, tiene un bajo rendimiento escolar…

¿Le enseño a mi hijo a defenderse?
Mira lo que debes hacer como papá

Prevenir la violencia
Reforzar la autoestima
Reconocer sus emociones
Ayudarle a resolver conflictos
Lograr una mejor comunicación
Manejar límites
No le reclames a tu hijo por no defenderse
Platica con él sobre lo que le pasa y cómo se siente
No alientes la venganza
No confrontes directamente al acosador
Habla con él sobre estrategias para manejar las gresiones y estáte al pendiente de lo que siga pasando
Habla con maestros y directores para ver qué sucede dentro de la escuela
Habla con los papás del niño que molesta a tu hijo, si es posible

Si tu hijo ha sufrido por mucho tiempo acoso o vivió una experiencia muy desagradable, considera llevar a tu hijo a terapia  para ayudarlo a superar eventos traumáticos y que pueda seguir con su vida.

Mira cómo eliminar la violencia intrafamiliar

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Razones por las que los castigos no funcionan con tu hijo

Tal pareciera que los niños de ahora son inmunes a los castigos; que los castigos no funcionan con tu hijo. ¿Por qué será?

El experto es neuropsicología Álvaro Bilbao responde esta gran interrogante en su libro El cerebro de los niños explicado a los padres.

  1. Cuando se castiga a los niños, se les enseña que esa es una manera válida de pedir a los demás lo que desean. Aprende que cuando se sienten frustrados por no obtener de los demás lo que quieren pueden arremeter contra ellos, quitándoles lo que quieren, hiriéndolos, haciéndolos sentirse culpables, para que “aprendan a obedecer”.
  2. Facilitan la aparición de la culpa. Normalmente, los padres levantan el castigo a su hijos cuando los ven llorar o ha pasado el suficiente tiempo para que “reaccione, o se sienta mal por lo que hizo y aprenda”. De esto, en realidad, solo asimila que sus padres lo aman solo cuando se porta bien.
  3. Facilita que el niño se forme un mal concepto de sí mismo, por tanto, mina su autoestima. Las etiquetas que suelen acompañar a los regaños y castigos acerca del modo de ser de los niños (“eres un demonio, eres un caos, un malportado…»), se le quedan grabadas en su memoria y forman conexiones neuronales. Simplemente él se la cree porque si tú que eres su cuidador se las dice, son verdad. Y actuará a lo largo de su vida adulta según lo hayas definido en esta etapa de su desarrollo.
  4. Los castigos pueden tener una reacción contraria a la que buscas, es decir, tu hijo puede aprender que solo mediante ellos recibe toda tu atención, por tanto, puede comenzar a usarlos para obtener tu tiempo y dedicación. Ocurre que para un niño que se siente ignorado o poco amado es mejor recibir un regaño que ser invisible para las personas que él ama.

Los castigos tienen más efectos negativos que los deseados por todo papá y mamá, por ello, es mejor usar estrategias más conscientes para ayudar a tu hijo a asimilar lo correcto o incorrecto. Como los límites y la disciplina positiva.

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Límites para dos, ponle fin a la rivalidad entre hermanos

Tus hijos compiten por todo: quién tiene más papas fritas en su plato, a quién le dieron el mejor regalo, a quién ama más el perro… su rivalidad es desesperante para ti, así que quizá te preguntas «¿toda la vida será así, ¡qué puedo hacer!?

Algo necesitas saber: su rivalidad es por ti. A lo mejor no te habías dado cuenta de que eres parte de la ecuación, pero es así casi siempre: el fin oculto de la rivalidad entre hermanos y de sus peleas es conseguir que des la razón a uno, quieren ser tu favorito.

Por eso, tu respuesta ante este sentimiento es fundamental justo ahora que están creciendo, pues si bien siempre sentirán tal rivalidad (hasta cuando sean adultos, porque es biológica, es decir, pelean por su territorio, que eres tú), si sabes ponerles límites desde ahora, ellos sabrán manejar este sentimiento y sobre todo, aprender de él, sacar lo mejor de él.

¿Cómo encauzar esta rivalidad?

Un ejemplo: Vas al cuarto de tu hijo mayor, ves al menor llorando, y al grandecito abrazando su juguete: «No me deja jugar, siempre quiere mis juguetes», dice el mayor.

¿Cómo reaccionar a la situación para no crecer la rivalidad, sino que aprendan lo que no deben hacer?

Al grande podrías decirle: «Sé que es duro querer jugar solo y que no te dejen; a lo mejor podrías irte en lugar de pegar».

Y al pequeño: «Comprendo tu deseo por jugar con tu hermano, pero si dice que no, debes hacerle caso».

Hay una premisa en cualquier situación de rivalidad: hay suficiente para todos. Si les transmites que hay suficiente para todos (suficiente amor, sobre todo), harás la rivalidad más llevadera. Dales seguridad evitando compararlos o tomando partido por uno u otro, atendiendo a cada uno en sus necesidades, mostrando que los aceptas en sus diferencias.

¿Están peleando?

No puedes desaparecer para que no se peleen, tampoco dividirte ni siquiera puedes ni debes tratarlos por igual, puesto que son diferentes. Pero puedes responder a su rivalidad de forma que su conflicto les sirva para crecer y aprender. ¿Cómo?

  1. Ponte en calma. Porque, de lo contrario, se puede despertar, a su vez, toda tu agresividad. Y si respondes con gran enfado, sólo avivarás el fuego entre ellos.
  2. Separa a los niños. Hace falta cierta distancia, física y emocional, para afrontar la situación.
  3. Siéntate con ellos. Asume una actitud, no de juez, sino de observador, sin tomar partido por ninguno de tus hijos ni intentar encontrar culpables.
  4. Mostrar comprensión hacia ambos y dejar que asuman su responsabilidad: qué hiciste uno y qué hizo el otro hermano. Ayudánlos a encontrar su parte en el conflicto.

¿Qué no funciona?

  • Buscar al culpables. Aunque lo intentes con imparcialidad, es inútil. Si entras en esa dinámica («a ver, quién empezó, qué hiciste tú, y tú cómo respondiste»), sólo conseguirás que intensifiquen sus peleas, ¡con la esperanza de ser elegidos inocentes!
  • Tomar partido. Es como echar leña al fuego y una fuente de injusticias. Porque, además, en el fondo jamás sabrás quién empezó y qué pasó. A lo mejor quien llora es el pequeño, pero quizá inició provocando con un gesto sutil, sabedor de que cuando grita acudes y regañas a su hermano. O al contrario. Tal vez el mayor provocó al menor con serenas y calculadas palabras («no jugaré jamás contigo»), y éste, que aún no sabe controlarse, pegó.
  • No funciona negar o inhibir la agresividad. Nuestra cultura reprime la agresividad, pero negarla o prohibirla sólo la alimenta.

Tips prácticos 

  • Deja que expresen sus sentimientos.
  • Si insisten en reclamar tu atención cada vez que se pelean, debes decirles que dejen de molestarte por tonterías.
  • Concéntrate en la solución y no en los detalles. Evita preguntas del tipo «¿por qué has pellizcado a tu hermano?».
  • Averigua por tu cuenta qué puede estar originando conflictos y establece la solución más conveniente para ambos niños.
  • Ignora los chismes. Lo mejor en esos casos es decirles: «Siento mucho que te lleves tan mal con tu hermano «.
  • Nunca les grites cuando se pelean; ni los castigues.
  • Tampoco le pongas etiquetas al niño de «peleonero», «diablito»…
  • Enséñales el valor de las palabras y que con ellas se pueden expresar los sentimientos y la ternura, pero también, producir mucho daño.
  • En el caso de niños excesivamente agresivos, toma nota de sus manifestaciones violentas para averiguar qué las provocó y encontrar el modo de evitarlas.
  • Enseña a tus hijos a permanecer en calma ante una provocación.
  • Felicítalos cuando cooperan entre ellos, jueguen y se lleven bien.
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Así Crece

6 cosas que debes hacer si tu hijo te guarda secretos

Miedo, culpa, inseguridad, confusión… las razones por la que tu hijo guarda secretos pueden ser muchas, pero lo importante es que no lo haga porque es esencial que te tenga confianza, sobre todo, en este mundo en que tantos casos de bullying y abuso sexual contra niños ocurre. 

CLAVES PARA UNA VIDA SIN SECRETOS

ANÍMALO A DECIR LA VERDAD

Trata de hacerlo ejercitando la empatía con tu hijo y desde recursos de inteligencia emocional. Si crees que tu hijo oculta algo debes hacer que él sienta que la seguridad dentro de su familia es inquebrantable, que pase lo que pase se puede arreglar y que nadie en el mundo lo va entender y a querer más que papá y mamá.

Este tipo de herramientas hay que adaptarlas a la edad del niño, aunque es esencial empezar a trabajarlas desde que son muy pequeños y conseguir que nos digan que fue él quien tiró el vaso de leche o le pegó a su hermano menor, por ejemplo. Notarás cómo siente un alivio inmediato.

PON LA REGLA PARA TODOS: PROHIBIDO MENTIR EN CASA

Que no perciba que en casa se miente. Tal vez su predisposición a mentir haya nacido de la imitación. Si es el caso, ustedes como papás deben terminar con eso al instante. Se acabaron las mentiras también entre adultos, aunque sean piadosas o “no dañinas”.

HAZLE SABER QUE EXISTEN CONSECUENCIAS

No de inmediato, pero tu hijo -sea cual sea su edad- debe estar consciente de que las mentiras, la ocultación o la mera falta de sinceridad traen consecuencias. Ojo: éstas no son necesariamente castigos. Ello le servirá para tomar verdadera conciencia de sus actos.

PERO NUNCA LO HAGAS SENTIR OBLIGADO

A la verdad hay que llegar. No lo obligues a que la diga, no lo amenaces ni chantajees. A veces es inevitable, pero si se siente forzado tal vez logres que te cuente la verdad una vez, aunque no conseguirás una relación de confianza real con él o acabará aprendiendo a mentir “mejor” y de manera más sofisticada.

TRABAJA LA SINCERIDAD

Cuéntale a tu hijo lo que hiciste hoy, si viviste alguna situación complicada. Hay que encontrar momentos para la conversación fluida y dialogada en casa, no tienen que ser grandilocuentes o especiales. Al revés: la cena, el trayecto en coche o yendo a la escuela son momentos ideales para ello.

QUE NO SE SIENTA CULPABLE

Muchas veces lo que hace que tu hijo no sea sincero son sus sentimientos de culpa por el acto o por el sufrimiento que pueda causar a sus papás. A ello a veces se unen el miedo y la vergüenza. Identificar esto es “más sencillo” porque va unido a un cambio de actitud evidente: está callado, triste, preocupado o retraído. La mejor manera de invitarlo a decir la verdad radica en su deseo de que desaparezcan todos esos  sentimientos negativos para así recuperar la alegría, el apetito o la energía habitual. La sinceridad tiene que ser para él un bien mayor.

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¿Tu hijo es bulleado? Aplica estos tips para ayudarlo

Cuando a un niño lo molestan con regularidad en la escuela, sus compañeros lo golpean, insultan, amenazan, se burlan de él… conviene estar muy atentos a él y presentes, porque puede estar siendo bulleado; tratarse de un caso de acoso escolar. 

Esto se manifiesta en tres tipos de conductas: maltrato físico (empujar, pellizcar, esconder o romper cosas), maltrato verbal (amedrentar, burlarse, insultar) y maltrato psicológico (ignorar, marginar, difamar).

Ante esta situación, podemos observar en los niños cambios en el comportamiento; tristeza, llanto o irritabilidad; pesadillas, cambios en el sueño y/o apetito; dolores de cabeza, estómago, vómitos; oposición para ir a la escuela, salir al recreo o ir de paseo; rendimiento escolar bajo.

Si notas en tu pequeño alguno de estos síntomas, no lo dudes, acude a los directivos de la escuela para que en conjunto encuentren una solución.

Tips

1. No reclames a tu hijo por no defenderse; platica con él sobre lo que ocurre y cómo se siente.

2. Tampoco alientes la venganza, mejor favorece la auto-observación.

3. No confrontes directamente al acosador. Acuerden y practiquen diversas estrategias para manejar las agresiones y da seguimiento a los resultados que tu niño vaya obteniendo.

4. Considera llevar a tu hijo a psicoterapia. No lo volverá débil, lo ayudará a superar eventos traumáticos.

5. Si no recibe atención en la escuela, sigue esta liga: www.gob.mx/escuelalibredeacoso

+ importante: Puedes prevenir la violencia: refuerza su autoestima, reconocimiento y manejo de emociones, la resolución de conflictos, la comunicación asertiva y el manejo de conflictos.

Por Psicoanalista Patricia Angélica Osuna Navarro, miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. ampiep.org

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Lo que siente un niño cuando sus papás le dicen mentiras

Las mentiras no tienen colores; ni son blancas, ni son negras, ni son término medio. Todas tienen las mismas consecuencias para los niños, pues como apenas están reuniendo las piezas para construir su mundo, pueden provocarles una contradicción, angustia y un caos ante el cual no saben reaccionar.

O mejor dicho, reaccionan tan instintivamente que se vuelven su modo de resolver conflictos, responsabilidades, temores o cualquier situación en la vida, ya que eso aprendieron del entorno en el que crecieron.

Pensemos: ¿cuántas veces en tu vida has “inventado algo” para solucionar algo? Probablemente en esta reflexión llegues al punto en el que muchas veces fue necesario: “no podía decir a mi hijo que su perrito se había muerto, mejor le dije que se había ido con su amigo”.

Sin duda, hay situaciones que nos hacen mentir porque “creemos” que es lo mejor; pero no, no al menos en el mundo de los niños. ¿Por qué?

Conoce las razones que nos compartió Karla Amieva, psicoterapeuta con maestría por la Asociación Psicoanalítica Mexicana:

Viven una contradicción de valores 

Mucho hemos escuchado que los padres somos su primer ejemplo; ellos nos están observando todo el tiempo porque somos su primera fuente de información. Así que si tú le pides que “siempre diga la verdad” pero le mientes a él o a quien sea, él se pregunta: “¿por qué mi mamá dice que yo no puedo mentir y ella lo hace?”.

Sienten enfado y desconfianza

Cuando los niños se enteran que les mintieron se sienten traicionados (“por qué me mentiste, no soy tonto, sí entiendo) y tristes; como aún no saben trabajar inteligentemente sus emociones, su reacción instintiva es el enfado y enseguida, la desconfianza, ya que no alcanzan a comprender cómo su figura de mayor autoridad, amor y seguridad los puede engañar.

Aprenden que mentir está bien y a evadir responsabilidades 

Para los niños entre los 3 y 6 años de edad, lo que dicen sus padres es la verdad absoluta; ellos aún no tienen criterio para discernir entre lo correcto o incorrecto, o para definir lo malo y lo bueno. Si nosotros les decimos mentiras, les estamos mostrando que son buenas y si las decimos para desligarnos de alguna problemática, salir airosos, evadir una obligación… la enseñanza es que las mentiras son el recurso fácil para enfrentar y resolver la vida.

Entonces, para cuando ya tengan la capacidad cognitiva para elaborar mentiras (a partir de los 7 años), ya no serán mentiras chiquitas o por juego, sino unas que puedan incluso poner su integridad en riesgo. Será “algo permitido”.