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¿Sientes que vives cansada? Averigua si tienes el Síndrome de la Fatiga Crónica

¿Tu rendimiento habitual ya no es el mismo, realmente te sientes agotada todos los días aunque hayas dormido bien y conforme avanza el día, te sientes con menos energía física y mental? Sí conviene que acudas a un médico lo antes posible para que él valore si sufres de fatiga crónica, o no. 

¿Qué es la fatiga crónica?

Es una inflamación del sistema nervioso central y muscular que acarrea muchos síntomas, tantos que puede llegar a confundirse con otras enfermedades, como la fibromialgia, en la que también está presente la fatiga por una duración de 6 meses o más,  sin una causa evidente.

Este síntoma se basan principalmente en la disfunción endocrinóloga (de las hormonas), inmunológica y neurológica. Si además del tiempo de fatiga te descubres algunos de los siguientes, no dudes en ir con tu médico, tu calidad de vida puede venirse abajo porque sí es una enfermedad discapacitante.

De hecho, esta enfermedad es «crónica» porque el el porcentaje de curaciones es muy bajo, oscila entre un 5-10%. Aunque, existen algunas enfermedades que sí suelen tener tratamiento y que pueden provocar también fatiga: hipotiroidismo, trastornos depresivos graves, trastornos hormonales, la obesidad, etc.

Algunos factores relacionados con la fatiga crónica y que se encuentran en fase de estudio son la edad, el estrés, la respuesta autoinmune ante algunos virus, sustancias químicas, agentes tóxicos y la genética.

Detecta tus síntomas:

  • Limitación en realizar las actividades diarias
  • Dolor de cabeza frecuentes
  • Debilidad
  • Insomnio (trastornos en la cantidad de sueño y en el ritmo de sueño).
  • Deterioro de la memoria
  • Fatiga persistente después del reposo
  • Fatiga intensa después de una actividad física (dolor, fatiga mental y muscular)
  • Depresión
  • Irritabilidad
  • Sensación de pesadez en brazos y piernas (dolor en músculos y articulaciones)
  • Falta de atención y concentración
  • Intolerancia a los olores

¿Cómo tratar la fatiga crónica?

No tiene cura, se atienden los síntomas para prevenirlos con las siguientes acciones:

  1. El ejercicio no debe ser excesivo ni de alto impacto.
  2. La alimentación es básica para una mejor calidad de vida.
  3. La vida social activa y sana es indispensable para no caer en la sensación de aislamiento.
  4. Es esencial redistribuir las tareas de la casa o del trabajo; delegar y no «obsesionarse» con la perfección y obligación.
  5. Las técnicas de relajación son vitales para reducir el estrés.
  6. Y cuando se esté bajo días de mucho trabajo o estrés, es necesario evitar las actividades intensas no obligatorias.

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5 cosas que te están impidiendo disfrutar el ser mamá

Estás cada día de tu vida con culpa por dejar a tu hijo con sus abuelos o por llegar tarde a casa; estás en tu oficina y en la mente tienes todos los pendientes de la escuela de tu niño o las recomendaciones que su maestra te dijo para que avance en su desempeño; quizá piensas que nadie te puede ayudar porque “si no lo haces tú no saldrá bien”… Lo mejor en este caso es que te preguntes si realmente disfrutas el ser mamá.

Revisa estos nueve puntos que tal vez te están impidiendo gozar de tu maternidad, de tu hijo y de tu familia al máximo. Ponlos en análisis, ve si te checan y pon manos a la obra: ¡hay que cambiarlos!

¿Disfrutas el ser mamá?

Eres muy autocrítica.

Sueles fijarte en todos tus defectos como mamá. Te exiges y te esfuerzas tanto que cuando no cumples lo que te propusiste o esperabas te deprimes. Lo mismo ocurre cuando tu hijo no cumple con las expectativas escolares, pues eso te hace sentir que es por tu culpa. Nada es perfecto, justo esta es la idea que debes comenzar a trabajar.

Sueles autoabandonarte.

¿Cuándo fue la última vez que dijiste “amorcito, aquí está tu hijo, me voy a pasear”. Estás tan al pendiente todo el tiempo de tu hijo que te olvidas de tus necesidades. Las necesidades de tu niño son primordiales, pero nada pasa si al menos una vez al mes te permites olvidarte que eres mamá. Di “no puedo”. Para lograrlo necesitas trabajar mucho tu angustia por la opinión ajena, la crítica de los demás, o de si te dan o no su reconocimiento.

Te autosaboteas.

Tiendes a mirar lo que tienen los demás y perder de vista todo con lo que tú cuentas. De hecho, piensas que los otros son mejores que tú: tu amiga es mejor mamá, tu vecina es mejor mamá, ellas tienen hijos bien portados… En tu cabeza tal parece que solo habita la carencia. Necesitas empezar a llenarte de lo bello que ya tienes en la vida: tu hijo, único e irrepetible.

Te aíslas.

En tu afán de ser la mamá perfecta y que todo lo puede, puedes estar alejando a los demás de tu mundo, pues además te sientes poco valorado y ayudada. Pero si no les dices cómo te sientes y, sobre todo, que necesitas de su ayuda, ellos nunca sabrán que te hacen falta. Expresa lo que necesitas.

Autodevaluación.

Al final, tanto cansancio te lleva a cometer errores en todos tus entornos y a no rendir lo necesario. Tu gran temor se hace realidad. Y entonces, te descalificas más y eso te deprime más. No te permitas llegar a este punto. Aprende a conocerte y date el respiro que necesites cuando te haga falta, para parar y descansar.

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¿Ser mamá te estresa? 6 claves para que tu maternidad no te supere

Muchas mujeres sufren una ruptura con su propia identidad, proyectos, trabajo, ambiciones, tiempo libre y cuerpo cuando comienzan la maternidad; sienten que ya no son ellas mismas y poco a poco el ser mamá las supera. ¿Te está pasando? ¿Sientes que ser mamá te estresa?

La maternidad es una tarea que implica amor infinito acompañado de muchos esfuerzos y malabares, pero saber darle a cada cosa su sitio y encontrar el equilibrio es la clave.

Que tu maternidad no te supere

Para lograr el equilibrio que necesitas en tu nueva faceta hay algunas actividades que puedes poner en práctica:

Ponte guapa

Además de una amorosa mamá, eres esposa, pero ante todo mujer y por eso debes de gustarte y sentirte bien con lo que tienes frente al espejo. Para lograrlo, las pequeñas complacencias que antes te permitías para cuidar tu físico debes tenerlas presentes. Cada una tiene esos pequeños detalles y caprichos que le hacen sentir bien; piensa en algo de tu vida de antes de ser madre que te hacía sentir bien y prométete traerlo de vuelta. Es probable que no ocurra con la frecuencia de antes, pero al menos una vez al mes haz algo que te haga sentir guapa.

Promueve tu actitud zen

Un bebé trae muchas alegrías pero también es desconcertante. No sólo ocurre un gran cambio de vida, sino que también tu pequeño cambia con rapidez por lo que constantemente tienes que crear nuevas formas de hacer las cosas; eso agobia con facilidad. Ser consiente de que es normal sentirse de esa manera es fundamental, por lo que crear espacios para tomar perspectiva y tratar de desconectarte de los momentos de estrés es tu nuevo reto: una idea es que cuando pongas a dormir a tu bebé tienes la opción de cerrar los ojos, hacer ejercicios de respiración y meditar concentrándote en como entra y sale el aire de tu cuerpo, intentando evitar cualquier pensamiento al menos durante 15 minutos.

En pareja

Inevitablemente cuando nace el bebé se descuida un poco a la pareja y si antes había que cuidar la relación, ahora hay que hacer un esfuerzo extra. Conforme tu chiquitín crezca será cada vez más sencillo, pero mientras eso ocurre hay que buscar espacio para los dos. Sigan haciendo cosas que hacían antes de que llegara tu hijo y procura conservar la ternura entre ustedes: darle un beso y abrazo cuando llegue y se vaya, comprarle su comida favorita y, por supuesto, procurar el romance.

Diviértete con tu bebé

Es normal que al estar ocupada entre atender sus necesidades básicas, cuidar tu casa, la familia o el trabajo acabes exhausta al final del día y con la sensación de no haber hecho nada. Para contrarrestarlo, no hay nada mejor que hacer una actividad con tu pequeño; nada de celular, televisión y conversaciones de adultos, sólo tu hijo y tú. Las opciones son infinitas: una clase de música o estimulación oportuna para él, yoga mamá y bebé, masaje y reflexología, etc.

Busca tu tiempo

Aprende a pedir ayuda a tu pareja y familia no sólo para no llevar toda la carga del bebé y descansar, sino para hacer algo que te guste. Está comprobado que las mamás que desean hacer algo fuera del universo del bebé y no lo hacen, empiezan a sentirse insatisfechas, enojadas con el mundo y frustradas. Reconecta contigo misma y respeta tu tiempo para hacer o aprender algo que no tenga que ver con cambiar pañales.

Reactiva la agenda telefónica y sal con tus amigas.

Nadie cuidará mejor a tu pequeño que su padre, así que ir a cenar o a comer con ellas al menos una vez al mes sin el bebé, te dará un respiro. Aprovecha para desahogarte y ponerte al día de lo que ocurre en sus vidas, eso te ayudará a ver que eres la misma mujer de siempre. También es sano socializar con otras mamás y crear nuevas amistades; primero tendrán sólo el factor común de los hijos, pero con el tiempo verás que hay gente muy interesante a tu alrededor que tal vez no hubieras conocido de no haber sido por el hecho de tener un bebé.

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¡De vuelta al trabajo! Tips para sobrevivir a la primera semana después de vacaciones

Después de vacaciones vivimos una especie de cansancio, desánimo, aletargamiento, flojera… Es que se acabó nuestro tiempo libre y -tal como le ocurre a los niños- tenemos que regresar a las tareas del trabajo diario. ¿Qué hacer para recuperarnos?

Para empezar, entender que esta condición ¡no es fantasía, locura, una invención de tu mente! Psicólogos han detectado que las personas sí padecen después de las vacaciones estrés o depresión; es el llamado «síndrome post-vacacional». Este concepto se refiere a la ansiedad o presión emocional que puedes afrontar al readaptarte a las tareas laborales después de un período vacacional.

Tal malestar puede incluso ocasionarte verdaderos cuadros de estrés agudo: ansiedad, disminución del rendimiento, palpitaciones, sudoración, aumento de las frecuencias respiratoria y cardíaca, temblores, cambios de humor… Si te duran más de una semana, no dudes en acudir con un médico.

Ideas para sobrevivir a la primera semana después de vacaciones

Tómate esta semana de descanso del gym.

Aprovecha tu horario de comida para convivir con tus compañeros del trabajo.

Haz alguna actividad que te guste mucho en casa. 

Regresa a tus hábitos saludables de comida. 

Acuéstate temprano a dormir (masajea tus pies antes para relajarte) y mantén horarios estables para levantarte y acostarte. 

No te lleves trabajo a tu casa.

Delega actividades en casa; apóyate en tu familia, pareja e hijos. 

No quieras hacer todo el trabajo pendiente esta semana, ni adelantar.

Practica una rutina de relajación, de yoga o solo date diez minutos en la mañana o noche para respirar y sentirte.

Haz mandalas para eliminar pensamientos erróneos.

Juega con tus hijos un rato por la noche.

Date tiempo para tu relación de pareja; para mimarse un rato en la noche.

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