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La ciencia lo confirma: quienes dicen palabrotas son percibidos menos inteligentes y confiables

Decir «palabrotas» se ha convertido en un modo de ser cool entre los adolescente y (ciertamente) entre algunos adultos. Sin embargo, el precio social aún es alto, según el estudio publicado en  el Journal of Language and Social Psychology, por Melanie DeFrank y Patricia Kahlbaugh. 

El estudio

Se reclutaron 138 estudiantes, incluidas 101 mujeres, quienes calificaron la «ofensividad» de 10 palabrotas. Después se les dio a leer conversaciones entre dos jóvenes de 15 años: entre dos hombres, luego entre dos mujeres y enseguida entre un hombre y una mujer. Además, uno o ambos oradores usaron las malas palabras de la lista, o ninguno de los dos lo hizo. El fin era calificar al primer orador con base en la impresión general, la inteligencia, la confiabilidad, la sociabilidad, la cortesía y la simpatía.

Resultados

Las palabras en orden de mayor a menor ofensa, de acuerdo con las calificaciones fueron: perra, carajo, bastardo, mierda, culo, idiota, púdrete, trasero, cagada y maldición.

De la percepción obtenida del diálogo resultó que tanto los hombres como las mujeres que decían palabrotas, además de ser considerados menos inteligentes y menos confiables, se les calificó como menos agradables, más ofensivos y más agresivos. Además, los oradores (hombres o mujeres) que maldecían durante una conversación de género mixto fueron calificados como menos sociables, y los hombres que usaban palabrotas en una conversación con mujeres fueron calificados como más ofensivos.

Las investigadoras observaron otro detalle en su estudio: «poco menos de la mitad de los participantes dijeron que NO consideraban que la versión con palabrotas del diálogo fuera «profana». En su conclusión, las autoras determinaron que «al parecer, las personas se han vuelto muy insensibles respecto a las palabras que seleccionan porque consideran que no son tan importantes. Sin embargo, la percepción de los demás aún se ve influenciada por el lenguaje».

¿Qué opinas de este estudio? ¿Qué tan flexible eres con el uso de este tipo de palabras, permites que tu hijo las diga, tú las sueles ocupar? 

Fuente: Psyciencia

FOTO GETTY IMAGES

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