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Factores que afectan el rendimiento escolar de tu hijo

¿Sabías que el bajo rendimiento escolar afecta a más de un 20% de la población infantil mexicana? Descubre cuáles son los factores que pueden afectar el rendimiento escolar de tu hijo.

De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México es uno de los países que tiene una de las tasas más altas de reprobación en educación básica, en habilidades científicas, matemáticas y de lectura, lo que  conlleva a un bajo desempeño escolar de los estudiantes.

Ante este panorama, padres de familia e instituciones han manifestado su preocupación en encontrar soluciones que permitan avanzar a sus hijos en materia de aprendizaje.

Por su parte, la Mtra. Sandra Schaffer, presidenta de la Fundación de Neurociencias para el Desarrollo Integral del Individuo A.C., indica que son múltiples los factores que inciden en el fracaso escolar. Te decimos los más comunes:

  • Problemas emocionales
  • Problemas específicos de aprendizaje
  • Problemas sensoriales
  • Problemas neurológicos
  • Déficit de atención
  • Malos hábitos de estudio y malas practicas pedagógicas

La especialista señala que los problemas emocionales que afectan el bajo rendimiento escolar pueden ser por causas en la escuela, como cambio de profesor, si el niño tiene conflictos con algunos de sus compañeros, problemas en casa, la separación de los padres, la llegada de un nuevo hermanito, entre otros, o inherentes al niño, como problemas de salud, inseguridad, causas fisiológicas etc.

Sandra Schaffer advierte que cuando se observa un cambio abrupto en el rendimiento del niño generalmente se debe a un problema emocional, mostrando los siguientes síntomas:

  • falta de atención,
  • pérdida de interés,
  • irritabilidad,
  • desmotivación,
  • baja autoestima,
  • cambios en el estado de ánimo
  • problemas conductuales

El bajo rendimiento escolar también se debe a problemas específicos del aprendizaje, los más comunes interfieren en los procesos de la lectura, escritura y las matemáticas. Cuando el bajo rendimiento escolar es generado por un problema de aprendizaje, éste va a ser más notorio al inicio del aprendizaje de la lectura y escritura, generalmente en la etapa preescolar y en el primer año de de primaria.

En relación a los problemas sensoriales, Schaffer indica que éstos se deben a problemas de audición, de visión y motores.

De igual manera, el no saber estudiar, es decir, el no tener adecuadas técnicas de estudio también afecta el rendimiento del estudiante. Todos estos factores afectan de igual manera a niños que a niñas.

Sin embargo, hay síntomas importantes antes de comenzar con el aprendizaje de la lectura y la escritura, ante los cuales es recomendable estés alerta de los siguientes focos de atención en tu hijo:

  • Tarda mucho en aprender
  • Si tiene problemas de lenguaje
  • Dificultad para aprender colores, formas y números
  • Dificultad en la coordinación visomotriz
  • Si no sigue instrucciones
  • Si tiene periodos muy cortos de atención
  • Si actúa como si tuviera un motor interno
  • Si es muy inquieto.

¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a mejorar su rendimiento escolar?

«Las recomendaciones que podría sugerirle a los padres es estar en contacto con sus maestros y si notan que a sus hijos les está costando trabajo aprender los contenidos escolares. También, si observan cambios en su conducta, baja tolerancia a la frustración, desánimo y si no quieren asistir al colegio. Es importante buscar ayuda de un especialista», señala la Mtra. Sandra Schaffer.

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Nueces, para estimular la capacidad de aprendizaje de tu hijo

La nutrióloga Cecilia García Schinkel comenta que en los primeros años de vida la nuez es una influencia a largo plazo en la salud y el desarrollo cognitivo de los niños; ¡mira por qué las nueces sirven para estimular la capacidad de aprendizaje de tu hijo!

La experta explica que existen periodos críticos en los que los órganos y sistemas del cuerpo humano se encuentran en estados plásticos y sensibles al ambiente, en los que es fácil propiciar su desarrollo; la mayor parte de ellos sucede en el útero, excepto para el cerebro, el hígado y el sistema inmunológico, que permanecen plásticos después del nacimiento, hasta cerca de los 12 años, con una mayor posibilidad de desarrollo, sobre todo para el cerebro, hasta los 6 años.

Justo por esto, los estímulos correctos son indispensables para lograr su desarrollo, el del cerebro en particular. Entre estos estímulos, la nutrición es esencial, sin ella es imposible lograr las conexiones eléctricas, las sinapsis, entre las neuronas, que determinan el desarrollo cognitivo adecuado en tu niño y abren su potencial a un adulto eficiente, eficaz e independiente.

Para estimular la capacidad de aprendizaje de tu hijo

Existen diversos nutrimentos que son importantes para el desarrollo del cerebro, como el hierro, zinc, colina y las vitaminas del complejo B, especialmente el ácido fólico en ciertas etapas y la vitamina B12 en otras.

Pero de todos los nutrimentos importantes para la infancia, son quizá los ácidos grasos de la familia omega 3, poli insaturadas de cadena larga, los más importantes. Esta familia, compuesta en su mayoría por ácido alfa-linoleico, DHA y EPA, juegan un papel esencial en el desarrollo cognitivo, pues por tratarse de un ácido graso de cadena muy larga, de 22 carbonos y muy instaurado (con 6 instauraciones) son sustancias muy flexibles y maleables, lo que les da a las neuronas que recubren en el cerebro gran capacidad de flexibilizarse, acercándose unas a otras, logrando las conexiones entre ellas, sinapsis que son la base fisiológica del desarrollo cognitivo.

Son los pescados de agua fría, como el salmón, atún, trucha y sardina, los alimentos más conocidos por su concentración de los ácidos grasos omega 3, especialmente DHA. Sin embargo, también encontramos estos ácidos grasos en muy buenas concentraciones en semillas oleaginosas y en algunos aceites, como el de soya, canola y maíz.

Mira, por ejemplo, los beneficios del atún para tu hijo

La mejor noticia dentro de esta información es que las deliciosa nuez, fácil de combinar, suculenta en sabor y textura, tan transportable y combinable, es una excelente fuente de ácidos grasos omega 3, en particular de ALA, acido alfa-linolénico, que el cuerpo puede fácilmente convertir en cualquiera de los otros dos integrantes de la familia omega 3.

Especialmente en los primeros años, cuando los niños sons estimulado de distintas maneras, como en el juego, el ejercicio, el desarrollo de la imaginación, el arte, la lectoescritura y las matemáticas, las neuronas cerebrales se flexibilizan y se acercan a otras formando unos puentes llamados sinapsis que permanecen a lo largo de la vida y le brindan habilidades motoras, sobre todo, cognitivas.

Si en algún periodo del desarrollo esa capacidad de sinapsis no es aprovechada o no se logra, es difícil recuperarlo. Por eso, dale a tu hijo alimentos ricos en omega 3, como pescados de agua fría y semillas como las nueces.

¿Cómo darle nueces a tu hijo?

Consumir habitualmente un puñito de nueces como parte del desayuno, en ensaladas, postres, platos fuertes y salsas, o como componente fundamental de los refrigerios de media mañana y de media tarde, ayuda a garantizar el consumo adecuado y suficiente de estos ácidos grasos esenciales que no son tan fáciles de obtener en la dieta habitual.

Aunque tu hijo puede empezarlas a consumir a partir de los 12 meses, no es recomendable dárselas solitas porque podría ahogarse con alguna. Lo mejor es licuarlas en su papilla, por ejemplo.

Para tu hijo en edad preescolar y el escolar, son ingredientes ideales de una lonchera saludable. Seis nueces en mitades, con una verdura o fruta hacen un excelente snack.

Por Berenice Villatoro

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