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Ser Familia

¿Existe la familia perfecta?

¿Es malo que crezca sin padre? ¿Estaré educándolo bien? ¿Son felices mis hijos con la vida que llevamos? ¿Mi trabajo es compatible con mi familia?

Estas son algunas de las preguntas que nos han llegado a través de redes sociales de Padres e Hijos con frecuencia; señal de que preocupan a gran parte de los padres. Aunque los especialistas consultados no se atreven a afirmar rotundamente que “la familia feliz es una utopía”, sí están de acuerdo en señalar que es difícil definir el término, ya que hoy en día el núcleo familiar que consideramos tradicional (padre, madre e hijos) convive con familias monoparentales o segundas familias reconstruidas con hijos de otros matrimonios.

Jesús Pérez Cazorla, psicoterapeuta especializado en programas de intervención social, considera que “todas las familias tienen fuentes de satisfacción y de dificultad”, y que la clave de su éxito está en cómo se construyen: “El hecho de vivir en pareja no implica que la educación de los niños vaya a ir sobre ruedas. Supone un esfuerzo constante y una responsabilidad fuerte para casi toda la vida (al menos hasta que abandonen la casa familiar)”.

Por lo tanto, es importante saber cómo actuar con tus hijos en cada situación particular para lograr que se sientan queridos y aprendan a respetar las normas. Enseguida compartimos con ustedes los consejos y recomendaciones de expertos.

FAMILIA CLÁSICA

Es crucial que los padres compartan responsabilidades, que tanto papá como mamá tengan una vinculación directa con sus hijos sin que uno tenga que mediar en la relación entre el niño y el otro progenitor. La mamá ha sido por tradición quien ha mediado en la relación con el padre, mismo que hacía de ogro mientras ella intentaba suavizar la situación; pero no debe ser así. Si los dos imponen las normas, ambos deben hacer cumplir los límites y sus consecuencias.

Claves para su felicidad:

  • Necesitan sentir atención en la familia. Cuando los niños conviven poco con sus papás, buscan fuera de casa un referente. Sentirse queridos en el núcleo familiar los hará sentirse seguros.
  • Deben tener reglas claras. Permiten construir una convivencia ordenada y les enseña a asumir el hecho de vivir en sociedad. Les ayuda a ganar seguridad al saber reconocer los límites e indica el camino en la vida: hasta dónde y por dónde pueden ir.
  • Requieren de una comunicación abierta. Lo ideal es platicar un rato cada día con ellos, algo que a veces se hace difícil a causa de las muchas obligaciones diarias, pero es mejor verlo como parte de tales tareas.
  • Tiempo por separado con los niños. No hace falta que lo hagan todo juntos. Hay actividades en que pueden estar los dos y otras que pueden estar solo con papá o mamá.
  • Ambos pongan los problemas en común y busquen las soluciones, establezcan las normas, los límites y los premios entre ambos.

FAMILIA MONOPARENTAL

Cada vez son más las familias sólo con mamá o sólo con papá, por divorcio o decisión propia, pero ello no implica que los niños vayan a sentirse desamparados. Los expertos señalan que la fórmula de educación es la misma que en pareja, aunque sí es cierto que hay que saber cómo subsanar ciertos problemas propios de este tipo de familia, con poca ayuda exterior.

Claves para su felicidad:

  • Buscar apoyo. Las madres o padres solteros o viudos necesitan intentar vivir en un lugar donde tengan su tejido social, es decir, amigos de mucha confianza o padres y hermanos. De esta forma se sentirán auxiliados cada vez que lo requieran; que cuando se tiene hijos, resulta ser muy a menudo.
  • No intentar abarcar el rol masculino y femenino. Es un error que una misma persona intente cubrir los dos papeles. Por un lado, agota y, por otro, confunde al pequeño.
  • Facilitar la comunicación. Muchos padres sien- ten miedo de que sus hijos terminen teniendo más confianza con otras personas que con ellos. Si esto ocurre es porque la comunicación con los hijos está bloqueada, porque no se les brinda la oportunidad de expresarse o no se les escucha de modo empático.
  • No pretender ser Superman ni Mujer Maravilla. No tienen que hacerlo todo solos ni es mejor padre o madre quien pasa más tiempo con sus hijos, sino el que sabe disfrutar momentos de calidad con ellos, aunque sean cortos.
  • Existen tareas que hay que delegar y enseñar a los hijos para que vayan asumiendo responsabilidades acordes a su edad: desde recoger sus juguetes hasta hacer la cama o vaciar la bacinica (si aún es pequeño).

FAMILIAS DE NUEVA CREACIÓN

Es cierto que la situación se complica cuando se forman parejas con hijos de anteriores relaciones. Si conviven juntos, las normas deberán funcionar igual, pero hay que tener también en cuenta la relación de los niños con sus padres o madres que no están en la casa.

Claves para su felicidad:

  • Convivencia civilizada. Es necesario que los padres de niños menores, aunque estén divorciados, mantengan una comunicación abierta, ya que esa persona va a ser padre o madre durante toda la vida. Lo mejor sería que ambos padres tengan un encuentro juntos con el niño (al menos una vez al año): esto hace que los menores se sientan bien y no como personitas entre dos frentes en batalla.
  • Darle estabilidad. Cuando un padre o madre decide vivir con su nueva pareja, debe primero tomar una decisión bien analizada. No puedes introducir a alguien en la vida de tus hijos para luego echarlo a los pocos días. Esto produciría a los niños gran inestabilidad y, por supuesto, angustia. Ellos requieren un entorno de bases sólidas para crecer.
  • Involucrarse en la educación. Antes de formar una nueva familia, la pareja debe acordar cómo se gestionará la convivencia con los hijos de ambos. Igual que en una familia tradicional, no deben existir fisuras en ningún momento ni desautorización.
  • ¿Dos padres y dos madres? Para que los niños no se sientan confundidos entre los papeles de padre/madre natural y tutor en casa (ejerciendo el mismo rol) es necesario que la nueva pareja refuerce en todo momento el vínculo con sus padres naturales y que entiendan que ella también los quiere y participa en sus actividades porque se preocupa por ellos.

FOTO GETTY IMAGES

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Mira la importancia de decirle un buen elogio. Hasta el más revoltoso, despistado o perezoso tiene cualidades y conductas que son positivas y elogiables, mira:

  1. Porque dan al pequeño información sobre la idoneidad o no de su comportamiento y porque son un reconocimiento a sus esfuerzos, dile: «¡Te estás volviendo un niño grande!», «Hoy te lavaste las manos antes de comer y lo hiciste solita».
  2. Porque le indican mucho sobre sí mismo, sobre su persona: «Bien hecho», «Cada vez lo haces mejor», «Hiciste un gran esfuerzo».
  3. Porque le ayuda a saber lo que esperan papá y mamá de él: «¿Sabes qué hijo? Hoy te has portado genial en la biblioteca esforzándote por hablar bajito, me fascina que podamos ya ir juntos a tantos sitios».
  4.  Porque todo el mundo necesita saber que aquellos a los que quiere aprueban y valoran su forma de ser y hacer las cosas.

Un halago es una forma más de decir: «te amo».

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