Categorías
Padres e Hijos

Qué hacer para que tu hijo disfrute el arte

Qué hacer para que tu hijo disfrute el arte, esto es posible si sigues estos sencillos consejos.

Visitar un museo debe resultar divertido para tu hijo, así ayudarás a que durante toda su vida, aprecie el arte.

Qué hacer para que tu hijo disfrute el arte

1. No lo vean como una obligación

Si la sola idea de visitar un museo hace que tu hijo se moleste o haga berrinche, no lo obligues, si lo haces sólo conseguirás quitarle el gusto por apreciar lo valioso de los cuadros y obras.

2. Crea buenas expectativas

Habla con tu hijo y explícale que irán a visitar a un museo, si es la primera vez que van, explícale qué podrá ver allí. Así fomentarás la curiosidad, crearás sorpresa y tu hijo tendrá ganas de descubrir ese nuevo lugar.

3. Vaya a una exposición llamativa para él

Debes partir de la edad de tu hijo y de sus intereses. Quizá para un niño menor de cinco años le sea difícil apreciar el arte prehispánico pero tal vez pueda divertirle una exposición llena de colores o cuadros de figuras que él entienda.

4. Ayúdalo a apreciar el arte

Si ves que un cuadro le llama más la atención que otros, pregúntale qué ve, pídele que te describa el cuadro, que te diga los colores, qué le gusta más…

5. Si tiene dudas, ayúdalo

Quizá no seas un experto en historia del arte pero puedes ayudarte con las referencias y museografía de las exposiciones para explicarle a tu hijo alguna de sus inquietudes.

6. Busca temas divertidos

Lo mejor para que tu hijo disfrute de la experiencia y quiera seguir visitando museos es que busques alguna exposición que sea especial para niños o que sea de algún tema de interés para tu hijo, como dinosaurios, animales, el chocolate, objetos, juguetes…

7. Mide el tiempo

Por lo general, los niños menores de 10 años se desesperan rápido, así que por más que quieras estar medio día apreciando la exposición, debes tener en mente que una hora es el tiempo ideal para que tu hijo esté contento.

8. Disfruten el arte en familia

Quizá después de su visita al museo y si tu hijo quedó con interés en algún tema, pintor u obra puedan ampliar la información yendo a una biblioteca o a otro museo que comparta un tema en especial.

9. Usa palabras sencillas

Si vas a hablarle a tu hijo de alguna corriente de arte, asegúrate de hacerlo en palabras sencillas que tu hijo pueda entender, sino, él dejará de ponerte atención o se quedará  muy confundido.

10. Déjenlo para otra ocasión

Hay ocasiones en las que por la importancia de la exposición, el museo puede estar muy lleno impidiendo que tu hijo aprecie bien las obras. Si es así, váyanse, ya será en otra ocasión que puedan visitar la exposición, busquen un día y un horario con menos afluencia de personas.

11. Un buen ejemplo

Quizá alguno de los cuadros que vean en la exposición sea de algún pintor o artista que empezó a hacer arte desde niño, y esta historia pueda inspirar a tu hijo.

12. Una gran experiencia

Cuando regresen a casa, reúne materiales con los que tu hijo pueda hacer su propia obra de arte, dale libertad de hacer lo que él quiera y después, pon su cuadro en un lugar especial de la casa.

Toma en cuenta que hay museos que están diseñados especialmente para los niños o que en ciertos días del mes ofrecen programas o actividades infantiles.

Créditos foto:

APARIENCIA DESNUDA:EL DESEO Y EL OBJETO EN LA OBRA DE MARCEL DUCHAMP YJEFF KOONS, AUN19.MAY.–29.SEP.2019APPEARANCE STRIPPED BARE:DESIRE AND THE OBJECT IN THE WORK OF MARCEL DUCHAMPAND JEFF KOONS, EVEN19.MAY.–29.SEP.2019

Vista de la exposición Apariencia desnuda: El deseo y el objeto en la obra de Marcel Duchamp y Jeff Koons, aun Museo Jumex, 2019. Foto:MoritzBernoully

Te puede interesar…

Los mejores museos para niños de la CDMX

Categorías
Nutrición

Cómo hacer un sándwich de queso ¡de unicornio!

Disfruta de un delicioso sándwich de queso y, si tu hija o hijo es fan de los unicornios, te decimos cómo hacer un sándwich de queso ¡de unicornio!

La clave para hacer el sándwich de queso más rico es esperar hasta que el queso se derrita.

Un poco de historia

Se cuenta que a partir de 1920 el sándwich de queso surgió en Estados Unidos porque el pan de caja y el queso eran dos ingredientes de bajo costo, fáciles de conseguir y cocinar pero fue hasta 1960 que se volvió muy popular.

Cómo preparar un sándwich de queso

Para hacer un sándwich de queso a la plancha debes poner el sándwich (dos rebanadas de pan y todo el queso que quieras, manchego, oaxaca, cheddar, tu queso favorito) en una sartén, parrilla o sandwichera con un toque de mantequilla hasta que el pan se tueste y el queso se derrita.

Cómo hacer un sándwich de queso ¡de unicornio!

Ingredientes

  • 350 g de queso manchego
  • Colorantes vegetales
  • Pan de caja

1. Con ayuda de un rallador ralla el queso y divide en 4 partes iguales.

2. Agrega unas gotas de color a cada uno de los bowls en donde separaste el queso. Mezcla muy bien para que tome color.

3. En una rebanada de pan, acomoda un poco de queso de cada uno de los colores que preparaste. Cierra con la otra tapa de pan. Prepara el resto de los sándwiches.

4. En una sartén, coloca los sándwiches y voltea de vez en cuando para permitir que el queso se funda y las tapas tomen un color dorado.

5. Sirve los sándwiches cuando aún estén calientes.

¿Sabías que en Inglaterra a este tipo de sándwiches se les llama toasties y en Estados Unidos es el famoso Grilled Cheese Sándwich?

¿Con qué acompañarías un sándwich de queso?

Categorías
Ser Familia

La clave para evitar el estrés en tu hogar

Orden y limpieza son dos acciones mágicas para evitar el estrés en tu hogar.

Además de ser un lugar de descanso, tu casa debe motivarte e inspirarte, cuando lo consigas, obtendrás el equilibrio y evitarás vivir en un ambiente de estrés.

¿Qué necesitas?

Para vivir en un ambiente libre de estrés, procura que todos los elementos estén en armonía y en el lugar adecuado.

Sigue esta guía para armonizar tu hogar:

Ordena muebles

Usa el color adecuado en tus paredes

Procura poner la mesa del comedor junto a una ventana, lo más alejado de la puerta

Coloca flores sobre una mesa

Ten algún móvil de viento

Protege tu hogar de la energía negativa con un reloj de péndulo

Sobre la mesa pon un  adorno dorado

Procura tener iluminación natural

Cuida una plantita para eliminar malas vibras

Adorna varios rincones con fotos en pareja, con amigos, de tu familia y tu hijo

Te recomendamos pintar las paredes de estos colores:

Durazno, o terracota para aumentar la comunicación entre los miembros de tu familia.

Verde para estimular las buenas ideas.

Azul para mantener la intimidad.

Amarillo para llamar a la energía positiva.

Blanco o tonos neutros dan un ambiente de confianza.

La casa es un lugar en donde tu familia pasa hora importantes del día, procura que sea un lugar cómodo, feliz e inspirador para todos.

¿Tu casa te estresa? ¿Piensas que tu hogar no es un lugar de descanso?

Categorías
Especiales

¿De qué sirve dar a tu hijo crayolas para que haga garabatos?

Para los adultos, los garabatos y dibujos de los niños pueden ser simples rayones sin sentido, pero en realidad tienen una gran aportación en el desarrollo de tu hijo. De hecho, los padres cada vez se interesan más por los dibujos de sus hijos, los miran con entusiasmo, los enmarcan, los coleccionan; ¿eres de este grupo? 

Si tu respuesta ha sido sí, quizá te ocurra que no es la belleza del dibujo lo que más te cautiva sino su riqueza expresiva, lo mucho que tu hijo dice a través de sus dibujos y garabatos, por lo que sabes que dar a tu hijo crayolas para que haga garabatos y dibujos es un acto que suma mucho a su desarrollo emocional.

DE CRAYOLAS, GARABATOS Y EL DESARROLLO DE TU HIJO

Los niños tienen propensión a dibujar desde muy pronto.

A los 18 meses pueden ya tomar un lápiz o una crayola y hacer los primeros garabatos: trazos desordenados, descontrolados, irregulares y de dirección variable. Estos primeros dibujos suelen salirse del papel y carecen de sentido. El garabato funciona como simple descarga motora para el niño, que obtiene placer con el movimiento. Con frecuencia mira para otro lado mientras hace estos trazos.

Aunque estos garabatos no representen nada, a ellos les resultan divertidos y son una forma de expresión. Algunos padres tratan de encontrar en ellos algo que pueda reconocerse, pero en esta primera etapa es inconcebible que el niño pueda trazar un dibujo de algo real. Y, sin embargo, es importante interesarse por lo que hace, pues él debe sentir que este modo de comunicación es aceptado y valorado por los adultos.

Llega un momento, más o menos a los seis meses de empezar a garabatear, en que el niño descubre que hay una relación entre sus movimientos y los trazos resultantes, y eso es una experiencia muy importante para él. Trata de usar varios colores, le gusta llenar toda la página y probar materiales diferentes: plumón, crayola, lápices de colores… La experimentación predomina sobre la expresión, toma un lápiz de color tras otro, y suele hundir las puntas por la presión.

Con dos años y medio

Ya trata de dirigir y controlar el movimiento de la mano, comienza a respetar los límites de la hoja e intenta cerrar las líneas. La coordinación mejora, el garabato se hace circular y los trazos más controlados. La actitud de los padres y educadores es ahora más importante, pues el niño acudirá a ellos con sus dibujos para que participen de su entusiasmo. Además aparece el simbolismo. Los garabatos siguen sin parecerse a nada real.

Y a los tres años, cuatro años… 

Los niños empiezan a dar nombre a sus creaciones, pues para ellos ya representan personas u objetos («esta es mamá», por ejemplo), aunque con un sentido personal y poco estable. Lo que empezó siendo una pelota puede convertirse sobre la marcha en un caballo y terminar siendo una casa.

La cantidad de tiempo que el niño dedica ahora a esta actividad aumenta. Los garabatos pueden estar bastante bien diferenciados, bien distribuidos por la hoja, y por lo regular describe lo que está haciendo.

Empieza a darse un parecido entre el dibujo y la realidad, aunque la representación de lo real es muy rudimentaria, ya que el niño todavía no tiene noción de distancia, perspectiva ni proporción.

Es ahora cuando la figura humana comienza a aparecer en sus dibujos. Personas que suelen consistir en un círculo con marcas que representan los ojos, la nariz y la boca, que pueden estar en cualquier lugar y posición dentro de ese círculo (al principio, incluso fuera de él).

Estos personajes quizá tengan orejas y pelo, representados de manera rudimentaria, y también unos brazos rígidos que salen directamente de la cabeza. A veces los brazos terminan en unas manos compactas, a modo de mazo, que incluso pueden rematarse con unos dedos que casi nunca serán cinco. Las piernas, si las hay, también salen de la cabeza; suelen ser dos trazos rectos que terminan en unas bolas a modo de pies.

Nos encontramos en lo que suele llamarse la etapa del «renacuajo». A veces ya en estos años aparece el tronco en forma de un rudimentario óvalo o rectángulo, pero todavía no hay cuello. Es frecuente que las figuras estén haciendo algo, pero hay que adivinarlo a partir de otros objetos que tienen al lado (una pelota, por ejemplo) o de los comentarios del niño.

A veces a los cuatro años empiezan a aparecer la ropa y el paisaje. Incluso algunos ya no dibujan cosas aisladas, sino que insinúan contextos, escenas: el hombre puede estar sobre un suelo, bajo un sol, hay un coche que pasa, un árbol…

Así, el interés del pequeño por dibujar personas (suele ser lo primero que pintan) se mantendrá a lo largo de toda la infancia: pasarán de pintar personajes anónimos, a retratarse a sí mismos, a sus padres y hermanos, a sus amigos… Procura no forzar a tu hijo a que le dé nombre o sentido a lo que dibuja, mejor foméntale la libre espontaneidad: sé flexible y no trates de encasillar sus producciones.

Por Felipe Salinas