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Cómo aprovechar las ofertas de verano

Cómo aprovechar las ofertas de verano

Te decimos cómo sacarle jugo a tu dinero y aprovechar las ofertas que te convienen.

Mira cómo evitar deudas…

Evita que tu hijo haga compras inesperadas por Internet

Cómo aprovechar las ofertas de verano

Estas son las reglas para aprovechar las compras al máximo:

  1. Evita caer en el consumismo.
  2. No compres cosas que no utilices o que no necesitas.
  3. No sacrifiques calidad a cantidad.
  4. No te dejes llevar por publicidad engañosa.
  5. Revisa muy bien las ofertas antes de comprar.
  6. Verifica los precios antes de pagar.
  7. Compara precios entre distintas tiendas.
  8. Una oferta vale la pena cuando disminuye en un 40% el valor del precio del producto.
  9. Evita compras de impulso.
  10. No te vayas con las promesas de empezar a pagar en cuatro meses o revisa bien los meses en los que deberás pagar y tómalo en cuenta.
  11. Usa puntos o monedero electrónico para bajar el monto de lo que debes pagar.
  12. Asigna una cantidad específica para aprovechar las ofertas de verano.
  13. Prefiere pagar en efectivo, así tendrás un mejor control de tus gastos.
  14. Si pagas con tarjeta de crédito, asegúrate de poder pagar el total en el siguiente corte.
  15. Antes de ir de compras ponte en mente qué necesitas, quizá sea un par de zapatos, pantalones para tu hijo, útiles escolares… Ya que estés ante una oferta sé sincera contigo y vuelve a preguntarte: ¿lo necesito?, ¿le será útil a mi familia?, ¿podemos pagarlo? ¿cuánto tiempo nos llevará pagarlo?
  16. Evita comprar muchas cosas al mismo tiempo que ofrezcan mensualidades sin intereses, ya que al hacer la suma total de tu deuda, quizá no puedas pagarla completa cuando llegue el estado de cuenta.

La clave para no endeudarte y aprovechar las rebajas es estar consciente de tus ingresos (cuánto puedes gastar) y comprar sólo lo que en verdad te hace falta.

¿Te gusta mucho ir de shopping?

Foto: Getty Images

¿Quieres que te dure más tu dinero?

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Cómo enseñarle el valor del dinero a tu hijo

Cómo enseñarle el valor del dinero a tu hijo

¿Qué lecciones buscas darle acerca del dinero? ¿Cómo quieres que tu niño lo vea?

Cómo enseñarle el valor del dinero a tu hijo

Lo que signifique para ti el dinero, representará para tu hijo. ¿Es algo que no tienes, es un recurso para lograr bienestar, es producto de tu sacrificio, de tu trabajo o de tu talento…? Gracias a teorías comprobadas, como la ley de la atracción o la reprogramación neurolingüística, hoy sabemos que las creencias atraen prosperidad, riqueza o bienestar a la vida; poco a poco, de manera subconsciente y debido a la repetición de patrones, te adueñas de ideas que en vez de llamar y propiciar lo que tanto anhelas, lo ahuyentan: desde el amor hasta el dinero o la realización profesional.

Alejandra Novoa Soto, terapeuta en visualización de Centro AREA, explica su teoría en este sentido: “Hay que comprender que el dinero es energía, es nuestra propia energía porque nosotros lo generamos o no. Si hablamos de que el dinero tú lo produces, cuando tú estás bien, mental y físicamente, te puedes levantar cada día para generar (ir a trabajar, vender…) dinero”.

Justo por ello, en este tema de enseñarle el valor del dinero a tu hijo, es importante que primero tú te cuestiones tus creencias y emociones respecto del mismo: ¿tú lo estás valorando, qué valor le entregas, en qué lugar lo estás colocando en tu vida?

TU VALOR, SERÁ SU VALOR

¿Dónde pones tu atención cuando hablas del dinero? ¿Tu modo de hablar y pensar llaman a la carencia o prosperidad? Porque justo eso es lo que tu niño está escuchando, asimilando y reproduciendo. A continuación podrás ver cuáles son estos pensamientos; busca romper con aquellos que no aportan a un valor de abundancia.

¿En el gasto? Todo lo que pagas debería significarte una inversión, no un gasto. La inversión es un beneficio para ti y los tuyos. Siempre, lo que uno da tiene un beneficio porque la vida, por naturaleza y por ley, es ida y vuelta: dar y recibir. Y cualquier beneficio se vale: “Me hace sentir bien darlo o me va a redituar”; mientras no maltrates a nadie, no le quites a nadie lo que le corresponde o no afectes a otros.

¿En la carencia? La mentalidad de inversión significa dejar de fijarte en la carencia, en la queja y en el sufrimiento de pagar. Quizá digas: “Pero es que tengo que pagar la luz”; ¡pues qué bueno! Si vas a hacerlo es porque has tenido luz todo el periodo y tienes dinero para pagarla. El tema es alejar tu percepción del “no tengo” y tomar la de agradecer.

¿Podría ser tu caso?

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¿En la angustia? Muchas veces no ganarás nada angustiándote por el dinero. Para cambiar el chip, la primera observación a ti misma es responderte: ¿ahorita mismo lo puedo resolver, puedo hacer algo más que pensar positivo? Porque casi siempre, lo que tienes a la mano en esos momentos “de angustia” es sólo la elección de cómo dirigir tus pensamientos, percepciones y emociones.

¿En el merecimiento? Si te sientes merecedora de lo que tienes, entonces eres merecedora de mucho más. Porque, ¿qué te ha traído pensar como has pensado hasta este momento? Si el dinero va y viene como y cuando quieres, sigue así. Pero si estás en el mismo círculo de deuda y carencia, es esencial que empieces a pensar diferente.

¿En el agradecimiento? Es una herramienta fundamental para que tu mente comience a funcionar con pensamientos más luminosos, creativos y asertivos. Eso te ayuda a dar valor a lo que eres y posees: “Cuánto me tardé en comprar esa pantalla que hoy estoy viendo, cuánto me costó, cuánto tuve que hacer para obtenerla”… Es autovaloración buena.

Mensajes que le ayudan a tu hijo a valorar el dinero

Las palabras tienen una vibración y una energía, lo que hablas es lo que creas y las vibraciones parecidas se atraen, así que si hablas desde la abundancia (y tu niño te escucha) en vez de criticar o notar la carencia, la atraes (y así, le enseñas que el dinero es un bien que él mismo debe generar). Mira cómo enseñarle el valor del dinero a tu hijo:

  • Cambia la palabra “necesito” por “quiero”: dejas de ser víctima y de darle peso a lo que no tienes para empoderarte y ser consciente de que sólo tú conseguirás lo que quieres, nadie más.
  • “Me encanta lo que hago, me va bien y cada vez estaré mejor”; es valorarte a ti misma y saber que tú eres creadora de lo que te ocurre en la vida, por lo que sabes que el dinero nunca te faltará, ni las oportunidades para obtenerlo.
  • “Hoy gano esta cantidad, mañana generaré más”; es saberte merecedora de abundancia y de todo lo bueno que la vida tiene guardado para ti.

Ideas para aprender a valorar

  1. Haz una lista de 50 cosas que hoy tienes y de las cuales ya no podrías prescindir. Una de ellas: tu celular. Empezarás a agradecer.
  2. Escribe una lista de 30 maneras de cómo SÍ puedes conseguir dinero; verás que hay muchas ventanas de oportunidad.

Haz un plan de acción con base en objetivos, puede ser uno personal y uno familiar.

¿Cómo ve tu hijo el dinero?

ESTE ARTÍCULO SE PUBLICÓ POR PRIMERA VEZ EN LA VERSIÓN IMPRESA DE LA REVISTA PADRES E HIJOS DE FEBRERO

Foto: Getty Images

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13 consejos para ir de compras con tu hijo pequeño

SALIR DE COMPRAS CON UN NIÑO ES UNA AVENTURA QUE REQUIERE PREVER LAS CONSECUENCIAS

 

POR: Jessica López Cervantes FOTOS: iStock

 

Los niños todavía tienen muy poco control sobre sus deseos e impulsos: corren por los pasillos, se acercan peligrosamente a las escaleras eléctricas o aparadores, agarran lo que no deben, se meten en cualquier sitio, lo tocan todo… Por si fuera poco, en cierto momento pueden tener un sonoro berrinche o decidir que no aguantan estar allí ni un minuto más. Sin embargo, a veces no hay más remedio que llevarlos cuando necesitas ir de compras. Te compartimos estos consejos que te harán la misión menos estresante.

1. Ten paciencia e imaginación. Junto con la organización, te servirán para evitar el caos, realizar una buena compra y disfrutar de la salida en la medida de lo posible.

2. Antes de salir procura tener una pequeña plática para explicarle adónde irán, por qué y lo que esperas de él. Los niños comprenden más de lo que te imaginas.

3. Capta su atención desde el principio y convierte la compra en una aventura fascinante: “Ahora vamos a buscar un aromatizan- te para perfumar a los muñecos y después el jugo de uva que te gusta, ¿sale?”. Se trata de mantenerlo interesado y entretenido, porque de lo contrario es fácil que se aburra y haga de las suyas.

4. Permítele participar haciéndole algunas consultas y dejándolo tomar pequeñas decisiones: “¿Prefieres ir en el carrito o ayudarme a meter co- sas en él? ¿Vamos primero a la salchichonería o a la panadería?”. Pero sin abrumarlo, no sea que de pronto se le desborde la responsabilidad.

5. Pídele ayuda. Se sentirá muy orgulloso si le pides auxilio para alcanzarte los productos que se encuentren en los estantes más bajos: “Qué grande, ya puedes con esa caja de cereal”. Y si prefiere subir en el carrito puedes mantenerlo ocupado acomodando lo que metes en él. Pero no lo dejes solo en su interior ni por un instante.

6. Aprovecha para enseñarle cosas nuevas. Explícale qué hace el vendedor, la cajera… Así también captarás su atención e interés para que no termine por hartarse.

7. Si toma objetos que no estaban en el programa lo mejor es distraerlo con otra cosa. “Deja ese jabón, que pica la nariz, vamos por la comida para tu perrito”. Intenta hacerlo de manera positiva en lugar de amenazarlo. Si pese a tus esfuerzos se empeña en llevarse el objeto en cuestión, habrá que actuar con firmeza y afrontar el berrinche con aplomo.

8. Concederle un pequeño capricho, un premio de su interés, puede ayudar mucho a mantenerlo contento, entretenido y tranquilo. Dile que lo harás al final, al llegar a la caja de salida, como recompensa por portarse bien. También puedes invertir el orden y dárselo antes para que vaya ocupado en su regalo.

9. Si tu intención es ir a hacer esa macrocompra con la que abasteces para todo el mes o por el intercambio navideño, lo mejor será evitar llevarlo contigo. Es preferible que papá o mamá acudan solos a hacer la compra y el otro miembro de la pareja se quede en casa con el pequeño, porque a es- ta edad lo normal es que no resista mucho tiempo sin ponerse nervioso, quiera ir al baño una y otra vez, esté de mal humor… y puede complicar la operación.

10. Otra opción es que acudan los dos con el niño y no lo forcen a quedarse en la tienda cuando llegue a su límite: uno de ustedes puede llevarlo afuera, distraerlo y esperar al otro.

11. Evita los días de más afluencia (primero de mes, los viernes…) para que el niño no se sienta tan agobiado con tanta gente.

12. Cuando se sienta cansado, con sueño o hambre, lo mejor será atender sus necesidades primero y dejar el shopping para otro momento más propicio.

13. No visites muchos sitios en el mismo día. Si ya es agotador para ti, ¡imagínate cómo puede resultar tanto ajetreo para un pequeño!

 

ESTE ARTÍCULO SE PUBLICÓ POR PRIMERA VEZ EN LA EDICIÓN IMPRESA DE LA REVISTA PADRES E HIJOS DE DICIEMBRE DE 2018