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Siestas, ¿qué hacer cuando tu hijo no quiere dormirlas?

Tu bebé está irritable durante el día, se talla los ojos, bosteza, llora, pero ¡no se duerme, o si se duerme es solo por unos pocos minutos, ¿Te ha pasado? Te decimos qué hacer cuando tu hijo no quiere dormir las siestas.

¿POR QUÉ OCURRE?

Generalmente la razón es porque tu bebé está demasiado cansado y le cuesta trabajo relajarse. Una vez que aparecen todos esos signos de sueño es porque ya vas tarde para acostarlo a dormir.

¿QUÉ PUEDES HACER?

Registra durante 1 semana las horas a las que prefiere dormir tu bebé. Una vez que hayas detectado un patrón de sueño, acuéstalo 30 minutos ANTES de esa hora para que en cuanto le dé sueño, tu bebé ya esté listo para dormir, o también puedes seguir esta recomendación de horarios.

Edad Número de siestas Horarios recomendados
0 – 4 meses 4 – 5 siestas Varía
4 – 6 meses 3 siestas 9:00, 12:00 y 15:00 h
6 – 12 meses 2 siestas 10:00 y 14:00 h
12 meses – 3 años 1 siesta Entre las 12:00 y las 14:00 h
3 – 5 años 1 – 0 siestas Entre las 12:00 y las 14:00 h

Si sus patrones de sueño son muy irregulares, sigue la regla del reloj de acuerdo a su edad:

  •          2-4 meses: Acuéstalo a dormir cada 2 horas
  •          4-6 meses: Acuéstalo a dormir cada 3 horas
  •          6-12 meses: Acuéstalo a dormir cada 4 horas

Por ejemplo: Si tu hijo se despertó a las 06:30 h, acuéstalo a dormir a las 08:30 h; si durmió durante 1 hora, su siguiente siesta sería a las 11:30 h y así sucesivamente.

¡MUY IMPORTANTE!

Procura evitar que las siestas pasen de las 16:00 h, de lo contrario, tu bebé no estará lo suficientemente cansado para dormirse a una hora adecuada (entre 19:00 y 20:00 h, lo que podría interferir con el sueño nocturno.

Si sigues estas sencillas recomendaciones, lo más probable es que el sueño de tu bebé mejore mucho durante el día y durante la noche también.

Por Romelia Rubio, psicóloga clínica especialista en sueño infantil y fundadora de Happy Nights.

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Padres e Hijos

3 errores comunes de los papás a la hora de dormir a los niños

“Olvídate de volver a dormir bien” o “duerme ahora que puedes”, son frases que constantemente escuchan los padres antes de la llegada de sus bebés, pero esto no tendría por qué ser así, pues el que un bebé duerma toda la noche no es producto de la casualidad. Te invitamos a evitar los errores más comunes a la hora de dormir a los niños. 

¿Cuáles con los errores a la hora de dormir a los niños?

Error #1 Intervenciones prematuras o innecesarias

Los recién nacidos son muy ruidosos, pueden llegar a balbucear, quejarse o incluso a llorar, pero eso no significa que estén despiertos. Muchas veces los papás malinterpretan estos sonidos pensando que su bebé despertó e intervienen de forma innecesaria interrumpiendo el proceso de volver a dormir; por eso, es necesario que si tu bebé hace ruidos por la noche, le des unos minutos para ver si regresa a dormir él solito y de esa forma no interrumpir su sueño.

Error #2 Asociaciones de sueño como leche o arrullo

Si bien la leche y el arrullo son sumamente necesarios en los primeros meses de vida para calmar a tu bebé, una vez que éste ha desarrollado la capacidad para tranquilizarse solito (alrededor de los 3 meses), es necesario eliminar gradualmente ambas actividades a la hora de dormir, ya que de lo contrario, esa será la única forma en la que aprenda a conciliar el sueño, necesitándolas a lo largo de la noche para regresar a dormir.

En su lugar puedes ayudarlo a hacer la transición sustituyendo esa leche y arrullo, por abrazos cariñosos y acariciando su espaldita hasta que se tranquilice, pero cuidando no cometer el siguiente error.

Error #3 Acostar a los niños ya dormidos

Grandes y chicos nos despertamos brevemente durante toda la noche; si las mismas condiciones que cuando conciliamos el sueño al inicio de la noche permanecen, regresamos a dormir sin problema entrando al siguiente ciclo de sueño, pero si tu bebé entra a su cuna o cama ya dormido, cuando despierte y vea que está en un lugar distinto a donde concilió el sueño originalmente (o sin leche, ni arrullo), necesitará de tu ayuda para recuperar esas mismas condiciones.

Por eso es necesario acostar a tu bebé adormilado, pero despierto y que ahí concilie el sueño solito, para que en medio de la madrugada cuando despierte, encuentre todo de la misma forma que como estaba y pueda regresar a dormir sin problema.

Como verás, estos errores son tan fáciles de evitar, que si actúas de forma preventiva, tu bebé dormirá como el angelito que es desde muy temprana edad y toda la familia disfrutará de un sueño de calidad e ininterrumpido.

Por Romelia Rubio, psicóloga clínica especialista en sueño infantil y fundadora de Happy Nights.

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Salud

¿Sufres para levantarte temprano? Tus genes son los culpables

¿Siempre te ha costado trabajo levantarte temprano? Un estudio reveló que los genes encargados de regular tu reloj biológicos son los responsables. 

Tus genes son los culpables

El estudio publicado en la Revista Nature se enfocó en el código genético de 697 mil personas y se descubrió que al menos 351 genes regulan el reloj biológico de la gente, dicho en otras palabras, el patrón de horas de sueño de cada quien.

El equipo que realizó la investigación, encabezado por biólogos de la Universidad de Exeter en el Reino Unido, determinaron que algunos de esos genes regulan los relojes circadianos de cada persona, que se traducen en los cambios físicos que experimenta el cuerpo a lo largo de todo el día. Uno de estos cambios es la segregación de melatonina, hormona que favorece el sueño, entre otros procesos.

También se descubrió que los individuos genéticamente predeterminados para levantarse temprano corren menor riesgo de padecer enfermedades mentales, tales como esquizofrenia o depresión.

A pesar de que es posible ‘programar’ el reloj interno para levantarte más temprano, los investigadores indicaron que la genética se impone, pues los trasnochadores tienen un ritmo interno un poco más lento que los demás.

FOTO GETTY IMAGES

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Hasta el año de edad, esto vivirás al dormir a tu bebé

Esto es a lo que te enfrentarás al dormir a tu bebé, los primeros meses. Aunque, conforme más lo conozcas y aprendas a identificar sus necesidades, sabrás qué hacer para dormirlo y ayudarlo a conciliar el sueño. 

Es bien cierto que a muchos padres les preocupa el sueño del bebé antes de que incluso nazca: «¡Ojalá duerma bien!» o «a ver si hay suerte y nos da mejores noches que su hermana». Los quebraderos de cabeza provocados por las profecías del entorno («aprovechen ahora, que luego no van a pegar el ojo») junto con consejos diversos (y a veces contradictorios entre sí), convierten el sueño en uno de los temas más controvertidos de la crianza en los primeros meses.

Sin embargo…

Cuando conoces a tu bebé es más fácil saber cómo solucionar este tema en cada etapa:

Los primeros tres meses 

Los bebés ya duermen en el útero materno y cuando nacen, su sueño es casi igual al que tenían dentro de la pancita de mamá. Por ese motivo, nuestros esfuerzos en esta etapa deben centrarse en conseguir recrear un entorno con condiciones parecidas a las de su vida dentro del útero materno, para que tu bebé duerma tranquilo y en la cantidad que necesite.

¿Qué puedes hacer? Al igual que en la pancita de mamá, necesita que se le ofrezca comida cuando tiene hambre (la lactancia materna a demanda es lo ideal), mucho contacto físico y balanceo (mecerlo es una excelente idea para calmarlo cuando está inquieto), una temperatura agradable y sonidos monótonos (nanas, cantos, susurros..).

De 4 A 7 meses

El bebé va creciendo y madurando, por lo que su sueño también. En esta etapa, en la que ya diferencia el día de la noche, tu bebé hará un par de siestas diurnas y por la noche dormirá un periodo de tiempo más largo. El número total de horas de sueño se reduce (entre diez y quince horas diarias), pero se van concentrando en la noche, lo que te permitirá disfrutar de sus lindezas durante el día y, por la noche, descansar un poco más. Aun así se trata de una fase bastante inestable y con frecuentes despertares.

¿El motivo? En primer lugar, se incrementan las fases del sueño (de dos a cuatro), por lo que hay una maduración neurológica que conlleva cierta adaptación. Y en segundo lugar, las experiencias diurnas van adquiriendo unos tintes mucho más movidos: tu bebé ya puede sentarse (por lo que su campo visual cambia por completo, ¡ahora puede ver algo más que el techo!) o agarrar cosas con las manos, y sus relaciones con los demás son más intensas y recíprocas (ya sonríe cuando se le saluda, hace ruiditos cuando mamá le susurra tiernas palabras, etc.).

El resultado de todo ello es que los niveles de atención y excitación alcanzados durante el día (además del tono muscular, que se incrementa por el desarrollo postural), son más complicados de regular que durante la noche.

De 8 A 12 meses

Alrededor de los ocho meses aparece en los bebés la angustia de la separación (algunos pequeños la manifestarán con más intensidad que otros), por lo que aquellos que hasta ahora habían dormido más o menos bien, puede que ahora empiecen a tener más despertares. Y es que la necesidad de comprobar que tiene cerca a mamá es suficiente para que todo su cuerpo se ponga en alerta solo con dejar de «olerla» en la misma habitación pueden inquietarse.

Si a esto le sumamos que comienzan a asomar los primeros dientecitos y que el gateo (o el comienzo de la locomoción) le da acceso a todos los rincones del mundo (y no quiere dejar de explorar ni de día ni de noche), tienes como resultado un sueño que no termina de ser tranquilo ni estable, aunque hay bebés que precisamente por el desgaste diario, comienzan a dormir ahora mejor –y, a veces, por un mayor periodo de tiempo–.

Uno de los cambios más significativos asociados a sus nuevas habilidades motoras es precisamente que se mueven mucho más por la noche: dan patadas, reptan por la cama (amaneciendo, casi siempre, justo al revés de como se acostaron), se giran sobre sí mismos e incluso se ponen de pie, cosa que altera el sueño… ¡pero de los padres! Por eso en esa etapa la opción de cuna pegada a la cama de los mayores suele ser la preferida.

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Conocer los estados del sueño de tu bebé también te permitirá ayudarlo a dormir mejor. 

Conoce las estados del sueño de tu bebé para ayudarlo a dormir mejor

Crear un ambiente y hábitos adecuados le permitirán conciliar el sueño profundo, ¡más pronto! Te invitamos a ver este video con tips para lograrlo.