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¿Por qué tu hijo necesita sentirse seguro con sus papás?

Necesitamos de otras personas para sentirnos seguros, tu bebé o hijo necesita sentirse seguro con mayor razón porque acaba de llegar al mundo. Conoce más de este importante tema para el desarrollo emocional de tu hijo.

Somos seres sociales, necesitamos de otros seres para formarnos biológicamente, comer, pensar, etc. . Somos más estables y nos sentimos más tranquilos cuando pensamos que hay personas confiables que nos cuidan.

Cuando un bebé nace, necesita de todo tipo de cuidados para sobrevivir y se vuelve fundamental la relación que tiene con la persona que lo cuida, no tiene que ser la madre, puede ser alguna otra persona con la que desarrolle un vínculo sólido y especial, una persona en quien confiar, sin embargo, en la mayoría de los casos, es con la mamá con quien se desarrolla este apego, si se desarrolla esta relación de manera que el niño se vaya sintiendo seguro, entonces desarrolla un apego seguro que le permitirá desarrollarse con más confianza y enfrentar mejor los retos de la vida.

Seguro con sus papás

Aún en el más seguro de los apegos, surgen situaciones de separación, desde dejarlos un ratito para bañarte, tardarte en darle el pecho o el biberón, salir a trabajar, etc. Este tipo de eventos frustrantes para el bebé, son vividos como pérdidas pero con el tiempo aprende que mamá vuelve, y a pesar de la incomodidad, va generando confianza.

En los momentos de pérdida se elaboran duelos y el bebé se va preparando para generar nuevos lazos afectivos que serán muy importantes para las relaciones y estabilidad emocional futuras.

Cada día veo mamás muy preocupadas por la separación con sus hijos, no te angusties, la separación es algo normal y esperado, tu hijo tiene que aprender a relacionarse con otros algún día, si todo sale bien, ya no te necesitará y podrá valerse por sí mismo, eso es lo más importante de generarle seguridad, que un día pueda separarse sin miedo ni culpas.

Lo ideal es darle pecho, pero emocionalmente hablando, le puedes dar biberón de manera amorosa, viéndole a los ojos, conectándote con él, recuerda, lo importante es establecer un vínculo.

No te mortifiques cuando lo dejas por momentos, le estás ayudando a que desarrolle el pensamiento y lidie con la frustración, uno de los grandes problemas de nuestra época es que estas generaciones no saben enfrentar el dolor y la frustración, si tú no lo haces, la vida lo hará y será más difícil.

La ansiedad es tuya y se la transmites, en la medida que puedas ir separándote de tu bebé sin angustia, le transmites que pueden estar en otros lugares y con otras personas.

Despídete siempre! Imagínate que estas en algún lugar y de repente, la persona con la que fuiste ya no está, qué miedo! Qué pasó? Así sienten los niños cuando no te despides.

Psc. Iskra Salcido Valle, psicoterapeuta, orientadora psicológica en el IPN, presidenta de la asociación de egresados de psicología de la Universidad Iberoamericana. iskrasalcidovalle@hotmail.com Whatsapp 55 8702-1153

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Frases que NO debes decir a tu hijo cuando «no puede» hacer algo

Las palabras que usas para corregir, acompañar, motivar o calmar será su diálogo interno que lo acompañará durante toda su vida. Entonces ¿qué frases usar y no debes decir a tu hijo cuando se enfrenta a un reto? 

Ojo! Eso no significa que tu rol sea el mismo que una porrista que sólo quiere hacer sentir bien y animar, es más bien una oportunidad para generar frases en su mente que lo lleven a dirigir sus acciones.

Cuando te enfrentas a un reto en tu día a día, cometes un error o te sientes confundido escuchas una voz interna. Es algo dentro de tu mente que a veces te anima y a veces te hace sentir un poco peor con frases como “¡Claro! Siempre es lo mismo conmigo”.

¿De dónde viene ese diálogo? Se construye en los primeros años de vida, es una interiorización de las frases que otros nos repitieron. Durante la infancia la brújula moral se va creando conforme los límites son marcados, los impulsos manejados y la motivación externa se convierte en interna.

Lo mejor, antes de decir algo, es observar ¿a qué reto se enfrenta? ¿qué es lo que lo lleva a creer que “no puede” hacerlo? ¿es realmente un reto más difícil de lo que puede lograr? Y lo más importante, como decía María Montessori, ¿cómo lo puedes ayudar para que lo haga solo?

NO debes decir a tu hijo

“Ya, yo lo hago”

Con esta frase estamos comunicando que efectivamente, el niño no puede hacerlo. Habrá veces que el reto sea muy difícil para la etapa evolutiva en la que está y necesita que nosotros lo hagamos. En esos casos, es más aconsejable decir algo como “cuando te enfrentas a un reto, puedes pedir ayuda” o “yo te puedo ayudar, seguro luego lo vas a poder hacer tú solo”.

“No digas no puedo”

Cuando un niño dice “no puedo” hay que observar si realmente necesita que lo hagamos nosotros o está buscando un camino fácil para algo que realmente ya sabe hacer. Una buena idea es guiarlo con palabras específicas paso a paso por lo que debe hacer para lograrlo, siempre siendo muy claros. Por ejemplo: “para ponerte el calcetín primero ábrelo, mete primero tus dedos y luego acomódalo para que cubra tu pie”.

“O lo haces o no hay…”

Condicionar las acciones esperando una recompensa o intentando evitar un castigo es muy efectivo a corto plazo porque los niños “obedecen”, pero realmente no se está ayudando a crear una disciplina interna que lo ayude a largo plazo.

Busca cambiar este discurso por una motivación, frases como “yo sé que estás cansado pero ya casi acabas” o “estoy segura que tu puedes con esto” lo ayudan a superar la frustración entendiendo que lo debe hacer, no por algo que viene sino porque eso se debe hacer. Más adelante esto es lo que nos ayuda a mantenernos en un camino para alcanzar nuestras metas.

En suma, lo ideal es hacer conciencia y reflexionar hoy sobre los mensajes que das a tus hijos. ¿Qué diálogo interno estás formando? Y lo más importante,
cómo puedes ayudar a fomentar su autoconfianza.

Por Lic. María Cristina Fernández, Gerente Pedagógico de Advenio

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