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¿Ser mamá te estresa? 6 claves para que tu maternidad no te supere

Muchas mujeres sufren una ruptura con su propia identidad, proyectos, trabajo, ambiciones, tiempo libre y cuerpo cuando comienzan la maternidad; sienten que ya no son ellas mismas y poco a poco el ser mamá las supera. ¿Te está pasando? ¿Sientes que ser mamá te estresa?

La maternidad es una tarea que implica amor infinito acompañado de muchos esfuerzos y malabares, pero saber darle a cada cosa su sitio y encontrar el equilibrio es la clave.

Que tu maternidad no te supere

Para lograr el equilibrio que necesitas en tu nueva faceta hay algunas actividades que puedes poner en práctica:

Ponte guapa

Además de una amorosa mamá, eres esposa, pero ante todo mujer y por eso debes de gustarte y sentirte bien con lo que tienes frente al espejo. Para lograrlo, las pequeñas complacencias que antes te permitías para cuidar tu físico debes tenerlas presentes. Cada una tiene esos pequeños detalles y caprichos que le hacen sentir bien; piensa en algo de tu vida de antes de ser madre que te hacía sentir bien y prométete traerlo de vuelta. Es probable que no ocurra con la frecuencia de antes, pero al menos una vez al mes haz algo que te haga sentir guapa.

Promueve tu actitud zen

Un bebé trae muchas alegrías pero también es desconcertante. No sólo ocurre un gran cambio de vida, sino que también tu pequeño cambia con rapidez por lo que constantemente tienes que crear nuevas formas de hacer las cosas; eso agobia con facilidad. Ser consiente de que es normal sentirse de esa manera es fundamental, por lo que crear espacios para tomar perspectiva y tratar de desconectarte de los momentos de estrés es tu nuevo reto: una idea es que cuando pongas a dormir a tu bebé tienes la opción de cerrar los ojos, hacer ejercicios de respiración y meditar concentrándote en como entra y sale el aire de tu cuerpo, intentando evitar cualquier pensamiento al menos durante 15 minutos.

En pareja

Inevitablemente cuando nace el bebé se descuida un poco a la pareja y si antes había que cuidar la relación, ahora hay que hacer un esfuerzo extra. Conforme tu chiquitín crezca será cada vez más sencillo, pero mientras eso ocurre hay que buscar espacio para los dos. Sigan haciendo cosas que hacían antes de que llegara tu hijo y procura conservar la ternura entre ustedes: darle un beso y abrazo cuando llegue y se vaya, comprarle su comida favorita y, por supuesto, procurar el romance.

Diviértete con tu bebé

Es normal que al estar ocupada entre atender sus necesidades básicas, cuidar tu casa, la familia o el trabajo acabes exhausta al final del día y con la sensación de no haber hecho nada. Para contrarrestarlo, no hay nada mejor que hacer una actividad con tu pequeño; nada de celular, televisión y conversaciones de adultos, sólo tu hijo y tú. Las opciones son infinitas: una clase de música o estimulación oportuna para él, yoga mamá y bebé, masaje y reflexología, etc.

Busca tu tiempo

Aprende a pedir ayuda a tu pareja y familia no sólo para no llevar toda la carga del bebé y descansar, sino para hacer algo que te guste. Está comprobado que las mamás que desean hacer algo fuera del universo del bebé y no lo hacen, empiezan a sentirse insatisfechas, enojadas con el mundo y frustradas. Reconecta contigo misma y respeta tu tiempo para hacer o aprender algo que no tenga que ver con cambiar pañales.

Reactiva la agenda telefónica y sal con tus amigas.

Nadie cuidará mejor a tu pequeño que su padre, así que ir a cenar o a comer con ellas al menos una vez al mes sin el bebé, te dará un respiro. Aprovecha para desahogarte y ponerte al día de lo que ocurre en sus vidas, eso te ayudará a ver que eres la misma mujer de siempre. También es sano socializar con otras mamás y crear nuevas amistades; primero tendrán sólo el factor común de los hijos, pero con el tiempo verás que hay gente muy interesante a tu alrededor que tal vez no hubieras conocido de no haber sido por el hecho de tener un bebé.

FOTO GETTY IMAGES

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4 claves para motivar a tu hijo a seguir las reglas

Difílcilmente tu hijo va a seguir las reglas que pongas en casa si no le ofreces algo a cambio. Es verdad: motivar a tu hijo necesita una recompensa. 

Sin embargo, esto no significa que tal recompensa o motivación deba ser material. En el libro El cerebro del niño explicado a los padres , el Dr, Álvaro Bilbao aclara que los refuerzos que realmente sirven a los padres se relacionan con el reconocimiento, tiempo y cariño, no con lo material y la comida:

«Evita ofrecer a tu hijo recompensas o premios a cambio de su compotamiento
y, por el contrario, ayúdalo a sentirse satisfecho
cuando hace lo que le pediste o se porta adecuadamente». 

Motívalo a seguir las reglas

  1. Recompénsalo cuando notes un progreso en su comportamiento, una nueva actitud nueva y positiva; cuando repare un error o quiera compartir un juguete o su comida por que así le nació.
  2. Dale su recompensa inmediata a la acción positiva que veas; así su cerebro asociará su conducta reciente con la recompensa (un abrazo o un gracias): «oh, esto es lo que mami quiere que haga y por ello me da su amor».
  3. Divide por metas chiquitas y recompensas chiquitas un objetivo mayor; es generarle pequeñas satisfacciones, además de constancia y la virtud de la paciencia; esto lo ayudará también a conseguir metas a largo plazo cuando adulto. Por ejemplo, si quieres que ponga su rops en el cesto, haz un calendario y cada día que sí lo haga, pon un carita feliz en la fecha, o en su frente, o dale el beso del «bien hecho, amor».
  4. Recompensa el cambio. No esperes a que tu hijo tenga la conducta correcta para recompensarlo; motívalo cuando haga las cosas un poquito mejor o un porquito menos mal que los días anteriores. Y dile: «que vayamos a caminar juntos es porque hoy no molestaste a tu hermano», por ejemplo.

¡Ojo! La recompensa debe darle una sensación agradable y bonita para tu hijo;

¡eso sí que lo motivará!