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5 tips para crear el rincón del dibujo

5 tips para crear el rincón del dibujo

A los tres años, los niños dibujan con libertad y sin preocuparse por retratar la realidad tal y como es. Por ello, necesitan un espacio para dar rienda suelta a su creatividad.

5 tips para crear el rincón del dibujo

No intentes buscar siempre significado a los dibujos de tus hijos. Puede ser que no haya intentado representar nada o que simplemente no quiere que lo sepas. Simplemente, crea en casa un espacio para que dé rienda suelta a su creatividad, un rincón de dibujar donde los «no» se convierten en «sí»: sí puedes mancharte, sí puedes pintar en las paredes, sí puedes experimentar con diversos materiales.

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¿Cómo debe ser?

Lo ideal es que no esté en su cuarto. Debe ser un sitio bien iluminado y situado en un lugar donde el niño tenga intimidad pero que esté a la vista de los padres. Es importante que se diferencie visualmente del resto de la habitación, que él note que entra en su espacio.

Puedes conseguirlo colocando en el suelo una de esas alfombras-puzzle lavables y forrar las paredes de papel-pizarra adhesivo. Se compra por metros en grandes superficies y permite pintar sobre ellas con rotuladores especiales. Las hay con un componente metálico, para colgar las obras de arte con imanes.

¿Qué necesitas?

Una mesa y una sillita a su altura y, por ejemplo, una pizarra con gises de colores o una de las que son de papel.

También es necesaria una caja para guardar los materiales, que puedes decorar con su personaje favorito y un babero, pero que no sea como el del colegio, por ejemplo, puede usar una camiseta vieja de papá.

¿Y los materiales?

Los más apropiados a su edad son las crayolas, colores, lápices, acuarelas, pintura de manos, carbones, etc. En la caja de pinturas también puede haber pinceles o esponjas y los soportes pueden ser muy variados: papeles de diferentes tamaños, colores y texturas les servirán para experimentar. El interior de la caja de cereales, por ejemplo, o un cartón de huevos pueden ser también estupendos soportes.

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¿Qué pasa con la computadora?

Existen en el mercado programas  que prometen que el niño va a aprender a dibujar y a utilizar la computadora a la vez. A esta edad las manos del niño son la prolongación de su cerebro. Necesitan experimentar las cosas directamente, tocarlas, para poder entenderlas, así que el mouse y la pantalla del ordenador no son más que elementos que se interponen entre ellos y la realidad. Los expertos aconsejan un uso muy esporádico de estos programas.

Eso no quiere decir que las computadoras o tablets no sean buenos para su desarrollo y que no debas iniciarlo aún en el «mundo de la informática». Es bueno que vayan familiarizándose con él, pero sin que se convierta en el soporte más utilizado ni muchos menos exclusivo.

Impulsa la creatividad de tu hijo en casa.

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Foto: Getty Images

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TV para tus hijos

Pablo, la primera serie de TV creada por niños con autismo

Pablo, la primera serie de TV creada por niños con autismo, le ayudará a tu hijo a afrontar las situaciones del día a día con creatividad y seguridad.

Sí, así como se lee, jóvenes y niños con trastorno del espectro autista crearon la serie de televisión, Pablo, la primera creada por niños con autismo.

La historia de Pablo

Pablo es un niño de 5 años con autismo que recurre al arte para expresarse y sus dibujos cobran vida. Esto le ayuda a transformar los desafíos cotidianos en aventuras fantásticas para enfrentarse al mundo real con más seguridad.

En cada episodio Pablo enfrenta una situación distinta que le provoca ansiedad; tiene unos crayones mágicos y con la ayuda de sus amigos (que también tienen autismo), superan juntos cada problema con creatividad, ingenio y seguridad.

Pablo, la primera serie de TV creada por niños con autismo

Pablo es una serie infantil  que combina live action con animación, está protagonizada e interpretada por niños y jóvenes con trastorno del espectro autista (TEA). El objetivo de la serie es concientizar y promover la diversidad, la integración y hablar sobre el autismo. Jóvenes con autismo crearon las historias originales en donde reflejan sus experiencias de vida.

Las voces de Pablo y sus amigos

El doblaje de esta serie para América Latina fue realizado por niños y jóvenes con trastorno del espectro autista.

La voz de Pablo es Federico, un niño colombiano con Síndrome de Asperger que, junto a sus papás, creó una fundación que busca promover la inclusión social de todos los niños con TEA.

Cuando Federico tenía 8 años grabó este video que recorrió el mundo, con la intención de explicar cómo es vivir con Síndrome de Asperger: https://youtu.be/3AB-l49GbeM

El autismo no es una enfermedad, sino un trastorno que afecta a tres áreas importantes: el área de la comunicación, del comportamiento y de las relaciones sociales.

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Foto: Getty Images

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¿De qué sirve dar a tu hijo crayolas para que haga garabatos?

Para los adultos, los garabatos y dibujos de los niños pueden ser simples rayones sin sentido, pero en realidad tienen una gran aportación en el desarrollo de tu hijo. De hecho, los padres cada vez se interesan más por los dibujos de sus hijos, los miran con entusiasmo, los enmarcan, los coleccionan; ¿eres de este grupo? 

Si tu respuesta ha sido sí, quizá te ocurra que no es la belleza del dibujo lo que más te cautiva sino su riqueza expresiva, lo mucho que tu hijo dice a través de sus dibujos y garabatos, por lo que sabes que dar a tu hijo crayolas para que haga garabatos y dibujos es un acto que suma mucho a su desarrollo emocional.

DE CRAYOLAS, GARABATOS Y EL DESARROLLO DE TU HIJO

Los niños tienen propensión a dibujar desde muy pronto.

A los 18 meses pueden ya tomar un lápiz o una crayola y hacer los primeros garabatos: trazos desordenados, descontrolados, irregulares y de dirección variable. Estos primeros dibujos suelen salirse del papel y carecen de sentido. El garabato funciona como simple descarga motora para el niño, que obtiene placer con el movimiento. Con frecuencia mira para otro lado mientras hace estos trazos.

Aunque estos garabatos no representen nada, a ellos les resultan divertidos y son una forma de expresión. Algunos padres tratan de encontrar en ellos algo que pueda reconocerse, pero en esta primera etapa es inconcebible que el niño pueda trazar un dibujo de algo real. Y, sin embargo, es importante interesarse por lo que hace, pues él debe sentir que este modo de comunicación es aceptado y valorado por los adultos.

Llega un momento, más o menos a los seis meses de empezar a garabatear, en que el niño descubre que hay una relación entre sus movimientos y los trazos resultantes, y eso es una experiencia muy importante para él. Trata de usar varios colores, le gusta llenar toda la página y probar materiales diferentes: plumón, crayola, lápices de colores… La experimentación predomina sobre la expresión, toma un lápiz de color tras otro, y suele hundir las puntas por la presión.

Con dos años y medio

Ya trata de dirigir y controlar el movimiento de la mano, comienza a respetar los límites de la hoja e intenta cerrar las líneas. La coordinación mejora, el garabato se hace circular y los trazos más controlados. La actitud de los padres y educadores es ahora más importante, pues el niño acudirá a ellos con sus dibujos para que participen de su entusiasmo. Además aparece el simbolismo. Los garabatos siguen sin parecerse a nada real.

Y a los tres años, cuatro años… 

Los niños empiezan a dar nombre a sus creaciones, pues para ellos ya representan personas u objetos («esta es mamá», por ejemplo), aunque con un sentido personal y poco estable. Lo que empezó siendo una pelota puede convertirse sobre la marcha en un caballo y terminar siendo una casa.

La cantidad de tiempo que el niño dedica ahora a esta actividad aumenta. Los garabatos pueden estar bastante bien diferenciados, bien distribuidos por la hoja, y por lo regular describe lo que está haciendo.

Empieza a darse un parecido entre el dibujo y la realidad, aunque la representación de lo real es muy rudimentaria, ya que el niño todavía no tiene noción de distancia, perspectiva ni proporción.

Es ahora cuando la figura humana comienza a aparecer en sus dibujos. Personas que suelen consistir en un círculo con marcas que representan los ojos, la nariz y la boca, que pueden estar en cualquier lugar y posición dentro de ese círculo (al principio, incluso fuera de él).

Estos personajes quizá tengan orejas y pelo, representados de manera rudimentaria, y también unos brazos rígidos que salen directamente de la cabeza. A veces los brazos terminan en unas manos compactas, a modo de mazo, que incluso pueden rematarse con unos dedos que casi nunca serán cinco. Las piernas, si las hay, también salen de la cabeza; suelen ser dos trazos rectos que terminan en unas bolas a modo de pies.

Nos encontramos en lo que suele llamarse la etapa del «renacuajo». A veces ya en estos años aparece el tronco en forma de un rudimentario óvalo o rectángulo, pero todavía no hay cuello. Es frecuente que las figuras estén haciendo algo, pero hay que adivinarlo a partir de otros objetos que tienen al lado (una pelota, por ejemplo) o de los comentarios del niño.

A veces a los cuatro años empiezan a aparecer la ropa y el paisaje. Incluso algunos ya no dibujan cosas aisladas, sino que insinúan contextos, escenas: el hombre puede estar sobre un suelo, bajo un sol, hay un coche que pasa, un árbol…

Así, el interés del pequeño por dibujar personas (suele ser lo primero que pintan) se mantendrá a lo largo de toda la infancia: pasarán de pintar personajes anónimos, a retratarse a sí mismos, a sus padres y hermanos, a sus amigos… Procura no forzar a tu hijo a que le dé nombre o sentido a lo que dibuja, mejor foméntale la libre espontaneidad: sé flexible y no trates de encasillar sus producciones.

Por Felipe Salinas