Categorías
Ser Bebé

¿Sientes que tu bebé es adicto a los brazos?

¿Es bueno o malo cargar a tu bebé todo el tiempo? ¿Sientes que tu bebé es adicto a los brazos? Descúbrelo.

¿A quién no le gusta cargar a los bebés? Son tiernos, cariñosos, sonrientes y les encanta sentirse queridos y mimados. Cargar a un bebé es una bella experiencia, especialmente si es nuestro.

Sin embargo, hay una polémica sobre cargar mucho a un bebé, especialmente si éste se siente muy cómodo en nuestros brazos. Se dice que puede embracilar, es decir, llevarlo en brazos todo el tiempo, volverlo dependiente a ello y que haga berrinche cuando lo sueltes. Por esta razón, se recomienda dejar de cargar al bebé por largos periodos.

Es cierto que hay bebés a los que les gusta que los carguen más que a otros; no obstante, esto no tiene nada de malo. Al contrario: un bebé «embracilado» está creando un vínculo muy fuerte e importante con sus padres.

Un bebé que pide estar en brazos lo hace por diferentes motivos: para sentirse protegido, querido y mimado. Los brazos de papá y mamá nunca se compararán con la mejor cuna o mecedora, y los bebés lo saben muy bien. No hay nada más rico y calientito para ellos.

Además, ponte a pensar cuánto tiempo tendrás la oportunidad de cargarlo nuevamente. Los bebés crecen muy rápido, y este periodo es muy valioso para que lo consientas plenamente. No pienses que lo volverás caprichoso, al contrario: ambos están alimentando su confianza cuando están abrazados.

Así que ya sabes: no hay mejor periodo como este para consentir a tu bebé. Dale todo tu amor y tu ternura.

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer también: 

Beneficios de los abrazos en los niños

 

Categorías
Ser Bebé

¡Cuidado con el algodoncillo en la boca de los bebés!

Como padres nunca acabamos de aprender sobre los cuidados que necesitan los bebés a lo largo de su crecimiento, debemos conocer todas las medidas para prevenir enfermedades, y una de las más recurrentes en los pequeños que toman biberón es el algodoncillo, un hongo que se presenta en su boca y que es muy doloroso.

A este padecimiento también se le conoce como sapito y lo detectamos a través de pequeños puntos blancos que se pueden confundir con restos de leche en la boca del lactante.

Esta infección es provocada por un hongo llamado Candida albicans, que puede afectar fácilmente a los bebés con menos de 6 meses de edad, ya que su sistema inmune es más indefenso y esto los hace más sensibles a la aparición de la candidiasis oral (llamada así científicamente).

La principal causa del algodoncillo es cuando el pequeño tiene contacto con objetos mal lavados, principalmente biberones o chupones, y aunque es menos común, se puede contagiar al momento del parto cuando rosa con el canal vaginal de la madre.

Cuando este padecimiento llega a la garganta y al esófago puede haber un gran dolor, dificultad para comer e inflamación de la garganta, lo que causa que el bebé esté más irritado, pierda el apetito, llore demasiado y tenga fiebre por encima de los 38ºC.

Cuando el sapito no es atendido de una manera adecuada, se puede extender a las uñas y pliegues de la piel del bebé.

¿En dónde se presentan los puntos blancos?

En la lengua, las encías, la parte interna de las mejillas, el paladar y en los labios.

¿Cuál es su tratamiento?

No podemos determinar un tratamiento por nuestra propia voluntad, debemos acudir con un pediatra para que nos recomiende un antifúngico en forma líquida, crema o gel como la nistatina o el miconazol, ¡no medicar al bebé!

¿Qué medidas debo tomar en el hogar?

  • Lavarse las manos antes de tocar al bebé
  • No besarlo en la boca
  • Esterilizar chupones, biberones y cubiertos
  • En caso de que todavía tome leche materna, la madre debe tener mucho cuidado con la higiene de sus pezones

 

 

 

 

 

Categorías
Ser Bebé

De vuelta a casa con tu prematuro, tenle estos cuidados especiales

Si tu bebé nace prematuro, necesitará las mismas atenciones que otro recién nacido, solo que hay que ajustar sus cuidados a su edad.

Cuando un bebé prematuro sale del hospital es porque se encuentra ya recuperado, es decir, mantiene su temperatura estable, es capaz de succionar y deglutir bien, aumenta de peso, no necesita oxígeno y no tiene dificultades para respirar o, si las tiene, son muy breves y no requiere tratamiento.

En cuanto lo den de alta, serán los padres los encargados de proporcionar el cariño y los cuidados necesarios a su hijo. Estos son los mismos que los de cualquier recién nacido, sólo que ajustados a su edad corregida.

Esta se calcula sumando las semanas con las que nació y las que pasa fuera del útero. Por ejemplo, un niño nacido a las 34 semanas de gestación tendrá 37 semanas de edad corregida cuando cumpla 3 semanas después del parto (34 + 3 = 37). El bebé deja de ser prematuro a las 37 semanas de edad corregida.

CUIDADOS Y PRECAUCIONES

Durante las primeras semanas en las que el bebé llega a casa, esta debe mantenerse ligeramente más caliente de los habituales 22 °C. Su mecanismo regulador de la temperatura corporal suele funcionar adecuadamente cuando lo dan de alta. Pero, debido a su poco peso y a que tiene más superficie corporal con relación a su grasa que un bebé a término, puede necesitar ayuda para mantener el calor.

Si no, consumirá calorías para conseguirlo y no ganará tanto peso. Si está inquieto, revisa su temperatura y tócale las manos, piernas y nuca para confirmar que no estén frías. También le perjudica el calor excesivo. Sobre todo en su primer año de vida, estos pequeños necesitan vigilancia especial en la alimentación, el desarrollo y crecimiento y la prevención de enfermedades.

Debes ser especialmente estricta con la aplicación de sus vacunas. El riesgo de infecciones aumenta en los nacidos antes de las 35 semanas de gestación, ya que hasta entonces el paso de anticuerpos de la madre al feto por la placenta es bastante escaso. Los prematuros no sólo necesitan más tiempo para madurar su sistema inmunológico que los nacidos a término, sino que poseen menos anticuerpos de origen materno.

Las infecciones más comunes en estos bebés son las respiratorias y las digestivas. Respecto al desarrollo, siempre debes tener en cuenta la edad corregida. Un bebé nacido cuatro semanas antes, cuando cumpla dos meses tendrá la madurez y crecimiento de un niño de un mes (8-4 = 4 semanas).

DE SU LACTANCIA
Lo ideal es que le des el pecho el máximo tiempo posible. El bebé puede necesitar tomas más frecuentes que un nacido a término, ya que su estomaguito es muy pequeño. O tener menos fuerza de succión y necesitar más tiempo en cada toma, o cansarse y no  vaciar los pechos. Por eso, en las primeras semanas a veces debes usar un tiraleche después de alimentar a tu pequeño y sobre todo, tenerle mucha paciencia.