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Evita los daños a la salud causados por la mala calidad del aire

La temporada de calor trae consigo una alta posibilidad de incendios forestales y el humo producto de tales incendios, al mezclarse con el ozono, crea una mezcla de gases y partículas finas que pueden dañar la salud al punto de necesitar hospitalización. Te decimos qué acciones tomar para prevenir los daños del humo por incendios y la mala calidad del aire. 

¿Cómo cuidar de ti y tu familia?

  1. Usa gafas cuando andes por la calle.
  2. Aplica gotas de lágrimas para disminuir el efecto de sequedad.
  3. Usen tapabocas para evitar respirar partículas tóxicas liberadas por la quema de material.
  4. Tomen mucha agua para evitar la sequedad de garganta.
  5. Si viven cerca de la zona donde ha ocurrido algún incendio, coloca telas húmedas en las ventanas para evitar la entrada de partículas.
  6. Mantén las puertas y ventanas de tu casa o departamento cerradas.
  7. Eviten realizar actividad física al aire libre.
  8. Si identificas cenizas en el patio, terraza o balcón, evita que tus hijos jueguen en el suelo. También evita que tus animales de compañía coman en estas zonas.
  9. Al momento de limpiar las cenizas, usa tapabocas y moja el suelo antes de barrer, para evitar que las partículas se desprendan y las inhales.

¿Cómo afecta a la salud el humo por incendios?

Los gases y partículas son inhalados profundamente y llegan a los pulmones. Por lo que además de causar irritación en los ojos, afecta la respiración y podría agravar otras condiciones de enfermedades crónicas, tales como el asma y las enfermedades cardíacas.

El humo de incendios forestales contiene monóxido de carbono, un gas incoloro, inodoro y tóxico. Por eso, no lo detectamos. Pero si en tu ciudad o estado se están viviendo casos de incendios forestales es necesario tomar estas medidas de prevención, aunque el incendio no esté cerca de tu hogar.

Es así porque los contaminantes que emanan del humo de los incendios forestales se esparcen por la localidad debido al viento y  provocan un aumento de las concentraciones de ozono. Así que no se trata solo de la toxicidad del humo, sino de su efecto sobre la calidad del aire.

La Dra. Alexandra Larsen de la Universidad Estatal de Carolina del Norte en los Estados Unidos, ha analizado a largo plazo los efectos que el humo de los incendios forestales tiene sobre la calidad del aire: “los días en que los incendios están activos representan un número desproporcionado de días con niveles elevados de índice de calidad del aire, lo que indica que los aumentos moderados de la contaminación atmosférica regional debidos a grandes incendios y el transporte de humo a larga distancia pueden llevar la calidad del aire a niveles insalubres”.

Ha encontrado que «a medida que la cantidad de incendios aumenta y la superficie quemada es más importante, se torna más preocupante porque la exposición a partículas y gases asociados con el humo de incendios forestales que ingresa a las ciudades puede llevar a las personas a ser hospitalizadas con problemas respiratorios y hasta cardíacos».

¿Quiénes corren mayor riesgo?

  • Quienes padecen enfermedades cardíacas y pulmonares, tales como insuficiencia cardíaca congestiva, angina, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfisema o asma, o aquellos que han padecido anteriormente de un ataque cardíaco.
  • Los adultos mayores y los niños, cuyos pulmones y vías respiratorias aún están en desarrollo y también inhalan más aire por kilo de peso corporal que un adulto; lo mismo ocurre en las mujeres embarazadas.
  • Los fumadores, porque ya tienen una función pulmonar deprimida o una enfermedad pulmonar e inhalar humo puede agravar esta condición.
  • Las personas con infecciones respiratorias como resfríos o gripe.
  • Las personas con diabetes o que hayan padecido un derrame cerebral.

FOTO GETTY IMAGES