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¿Cómo se desarrollan los huesos de tu bebé?

De forma progresiva, esos huesos blanditos (algunos de los cuales ni siquiera son huesos, sino cartílagos) que desarrolló dentro de la pancita de mamá, cambiarán de manera radical: de forma, consistencia, e incluso de número. Mira como se desarrollan los huesos de tu bebé al paso del tiempo. 

Durante la etapa uterina, tu bebé necesitó un esqueleto blandito, flexible, de huesos cortos y esponjosos para poder plegarse dentro del útero. Y lo tuvo. En el mundo exterior las necesidades cambian: ahora necesita un esqueleto fuerte y rígido que le permita sostenerse sobre sus piernas y desplazarse. Y lo conseguirá, poco a poco.

¿Cómo son los huesos del bebé?

Sus huesos siguen diferentes comportamientos durante el primer año. El bebé nace con unos 270 huesos, frente a los 206 que podrá contar en la edad adulta. Algunos de ellos se funden entre sí para dar lugar a uno solo, como ocurre por ejemplo con el hueso sacro, al final de las vértebras lumbares, nacido de la fusión de cinco huesos; o como pasa en el cráneo, que pasa de 45 a 22 huesos.

No todos los huesos se funden… ¡hay algunos nuevos que aparecen! ¿Dónde lo hacen? En las articulaciones que más rango de movimiento y precisión requieren: las muñecas y tobillos. El endurecimiento de los huesos continúa hasta la edad adulta: quedan muchos años de crecimiento, y mientras eso ocurre nuestros huesos seguirán manteniendo mayor flexibilidad.

¡Dentro de todo lo flexible que puede ser un hueso! Y aunque todos los huesos, en general, crecen con el niño, hay unos que están especialmente preparados para crecer mucho y llegar a ser muy largos: los huesos de las extremidades.

¿Cómo se desarrollan los huesos de tu bebé?

1. El recién nacido sigue enroscado, con las piernas contra su vientre, de forma similar a como estaba en el útero.

No es por voluntad, sino porque en esta postura su sistema nervioso se organiza mejor. La mayoría de sus movimientos musculares son involuntarios e incontrolados. Cuando quiere mover una mano, sacude todo el cuerpo. Con cada acción voluntaria que pretende realizar, tiembla todo su cuerpo. Le costará semanas empezar a desplegarse y tomar el control de sus movimientos. Al desenroscarse los músculos de su espalda se estiran y su cuello se manifiesta débil, sin fuerza.

2. Estamos hablando de los músculos esqueléticos o estriados, es decir, la musculatura que rodea sus huesos y será responsable (más adelante) de los movimientos voluntarios.

También encontramos, a un nivel más profundo, otro grupo de músculos: los involuntarios, que se encargan de funciones como la digestión o el movimiento del corazón. Estos seguirán siendo involuntarios toda la vida, sin embargo el bebé debe aprender a manejar el primer grupo de músculos, entrenarlos, hacerse con su control. Lo consigue a través del movimiento, con el paso de las semanas, la maduración del sistema nervioso y la inhibición de los reflejos.

3. Los huesos se unen entre sí por medio de unas zonas llamadas articulaciones.

No todas tienen la movilidad del codo o la rodilla, en algunos casos los huesos están unidos por un tejido fibroso que permite muy poca movilidad, como ocurre con las articulaciones del cráneo. Sólo tenemos dos rodillas, dos codos, dos tobillos y dos muñecas… Sin embargo en el cuerpo encontramos ¡unas 230 articulaciones!

Son fundamentales para el movimiento del bebé entre otras cosas porque dentro de ellas hay unos receptores nerviosos que transmiten al cerebro la información de la posición de la articulación en el espacio y el tono de los músculos. Es decir que además de permitir el movimiento al unir un conjunto de huesos y músculos, también informan de dicho movimiento permitiendo que el cerebro vaya construyendo una imagen global del cuerpo y de sus posibilidades. Esta información está en continua evolución, como el bebé.

4. Aprenderá a utilizar las articulaciones más móviles del centro del cuerpo hacia fuera.

Primero pataleará y moverá los brazos en gestos amplios, desde la pelvis y el tronco, luego empezará a controlar sus codos y rodillas, después las muñecas y tobillos y finalmente, hacia los doce meses, mostrará un control bastante fino de las articulaciones más alejadas del centro del cuerpo, las de sus dedos: lo que antes tomaba usando la mano entera, ahora requerirá apenas dos dedos.

Y así, tu bebé se va especializando y, aunque aún quedan muchas posibilidades que explorar, de alguna forma ya ha tomado el timón, el control de su propio cuerpo, su primera y más preciada pertenencia.

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Beneficios de la leche durante el embarazo

Es una de las principales fuentes de calcio, que junto con la vitamina D y la lactosa, favorece una absorción más completa. Y el calcio es clave durante el embarazo y el periodo de lactancia porque el bebé en desarrollo necesita de él para formar huesos y dientes, así como también para el desarrollo de su corazón, nervios y músculos. Te platicamos de todos los beneficios de la leche para ti y tu bebé. 

La leche durante el embarazo

El consumo adecuado de calcio por parte de la mujer embarazada puede reducir el riesgo de hipertensión arterial e incluso de preeclampsia, complicación médica del embarazo que se asocia a la hipertensión inducida durante la gestación y está vinculada a elevados niveles de proteína en la orina.

Para obtener todo el calcio que se necesita durante el embarazo, se debe beber tres vasos de leche descremada de 8 onzas (24 onzas, o casi 3/4 de litro) todos los días, o comer una buena variedad de otros alimentos ricos en calcio, como yogur, queso, verduras de hojas verde oscuro (col, espinacas), almendras y jugo de naranja enriquecido con calcio.

Se puede beber leche descremada o semidescremada durante el embarazo. No es necesario que se beba leche entera porque contiene grandes porciones de grasa saturada, la cual no es buena ni para el corazón ni para la salud en general de las embarazadas. Para reducir las grasas saturadas en la alimentación de las futuras mamás, lo mejor es que se opte por la leche semidescremada (con 1 por ciento de grasa) o totalmente descremada.

Lo más recomendable es que las grasas que coman las mamás sean grasas saludables, como las que contienen los pescados (los que sean seguros de comer durante el embarazo) y algunos vegetales como el aguacate. Otras fuentes de grasas sanas son los aceites de oliva, linaza, nueces, frutos secos, las mantequillas de frutos secos como el cacahuate, almendra y avellana.

La leche de soya también es una buena alternativa con bajo contenido de grasa, y se puede usar en lugar de la leche de vaca. Sólo hay que percatarse de elegir marcas que la fortifiquen agregándole calcio.

Revisa qué son las leches vegetales y cuál es la mejor para una adecuada nutrición.

Lo que aporta la leche a tu nutrición:

  • Es una de las principales fuentes de calcio, que junto con la vitamina D y la lactosa, favorece una absorción más completa. Solamente es deficitaria en hierro.
  • La grasa de la leche tiene importantes proporciones de ácidos grasos de cadena corta y media que facilitan su digestibilidad.
  • La composición grasa de la leche está representada sobre todo por triglicéridos, fosfolípidos y lípidos insaponificables, entre los que destacan el colesterol, pigmentos (sobre todo carotenoides), antioxidantes (tocoferoles) y vitaminas A, D y E.
  • Las proteínas lácteas son de alto valor biológico, ya que presentan todos los aminoácidos esenciales para cubrir las necesidades de una persona.
  • El principal hidrato de carbono en su composición es la lactosa (formada por glucosa y galactosa), lo que la convierte en un alimento a evitar en caso de intolerancia a la lactosa.

Por Rodrigo González

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Te invitamos a preparar esta receta rica en calcio:

Smoothie de fresa para huesos fuertes

 

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Ser Bebé

Estimula la coordinación de tu bebé jugando con marionetas

Las marionetas llaman mucho la atención de tu bebé. Sus colores ayudan a que concentre su mirada en ellas y los quiera alcanzar. Por ello, jugar con tu bebé usando marionetas es una forma divertida de estimular su desarrollo, sobre todo su coordinación ojo-mano.

A partir de los tres meses, a los bebés les empiezan a llamar la atención los objetos de colores fuertes (ya es capaz de percibirlos). Puede ver hasta una distancia de unos tres metros. Asimismo, su cerebro sigue evolucionando, sus hemisferios se conectan y tu bebé empieza a llevar las manos al centro en busca de un objeto. Parece un dato banal pero no lo es: significa que está utilizando los dos ojos a la vez.

Por otro lado, ya no se trata sólo de ver, quiere tomar lo que ve. Ahora que sus ojos se mueven cada vez de forma más coordinada y son capaces de enfocar diferentes distancias, empieza a ejercitar la coordinación ojo-mano. La precisión dependerá de la maduración de su sistema nervioso.

Jugando con marionetas 

Consigue una marioneta de tonos vivos e inventa una historia para tu hijo. Así también estimulas su lenguaje y capacidad e comunicación. Aprovecha este momento para acercársela y alejársela, ofreciéndole así oportunidades para seguirla con la mirada, buscarla, tocarla… Acércala y aléjala y comprueba a qué distancia tu retoño la observa con comodidad, a cuál deja de prestarle atención, a cuál quiere tocar… Descubre a qué ritmo disfruta tu pequeño.

Por Felipe Salinas

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Rutinas que ayudarán a tu hijo a dormir bien

Para facilitar el descanso nocturno a tu hijo es importante mantener algunas rutinas durante el día y justo antes de dormir. Cumplidos los seis meses, el bebé empieza a sentarse solo, es capaz de darse la vuelta, emite sonidos, le gusta escucharse… Su cuerpo y su cerebro están madurado rápidamente y es un buen momento para asentar las rutinas que le ayudarán a dormir bien con naturalidad.

  1. Procurar que por las mañanas le dé la mayor cantidad de luz natural posible, dando paseos o colocándolo cerca de la ventana de su cuarto. La luz del sol estimula la producción de melatonina, una hormona que ayuda a inducir el sueño.
  2. Debes ayudarle a sentirse seguro y protegido y esto se consigue a través del contacto físico, abrazándolo y respondiendo de inmediato cuando reclama la presencia de mamá y papá.
  3. Mantén a diario costumbres que pueda reconocer fácilmente, como su baño, una cena tranquila y, sobre todo, tener cerca su muñeco o su mantita favorita, ese objeto de consuelo que le da seguridad y le tranquiliza. Su presencia le ayudará a dormir y a volver a conciliar el sueño si se despierta a media noche.
  4. También es aconsejable dejar abierta la puerta de su habitación (si ya duerme solo), los espacios cerrados pueden agobiar y hacerlo sentir aislado. Muchos padres preguntan si el peque puede dormir con luz.
  5. Lo ideal es que el niño asocie el sueño nocturno con la oscuridad y que la claridad del amanecer vaya entrando de manera gradual en su cuarto. Pero si siente miedo, habrá que tratar primero esos temores antes de dejarlo a oscuras, colocando, por ejemplo, una lamparita nocturna en un enchufe toda la noche. El ambiente que hay cuando el niño concilia el sueño debe permanecer igual mientras duerme, así que no debes apagar esa lucecita a mitad de la noche.

Por Felipe Salinas

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Sorprendentes curiosidades sobre los ojos de los bebés

 ¿Quieres conocer más sobre los ojos de tu bebé? La vista es el sentido que se desarrolla de manera más tardía después del nacimiento. Según estudios, un bebé reconoce más a sus papás por el sentido del tacto y el oído que por la visión. Sin embargo, no significa que en la primera etapa de su vida no puedan ver, simplemente mira de forma distinta.

 A continuación, te compartimos 10 datos curiosos acerca de los ojos de los bebés:

 1. En las primeras semanas de vida, la visión de los bebés es casi nula y sólo pueden distinguir cambios de iluminación.

 2. Durante los primeros 3 meses de vida pueden diferenciar entre luz y oscuridad, y diferenciar los colores verde, negro, blanco y rojo. Además, ya pueden seguir cosas con la mirada.

 3. Logran enfocar objetos hasta los 4 meses de edad.

 4. A los 8 meses pueden sincronizar sus movimientos con la mirada, por tanto es cuando toman más confianza y comienzan a gatear.

 5. Hay bebés que nacen con los ojos azules o grises. Esto se debe a la baja producción de melanina que con el tiempo irá aumentando y cambiará el color de sus ojos.

 6. Hay mayor posibilidad de que los bebés nazcan con ojos verdes que azules.

 7. Según estadísticas, es más probable que los bebés hereden la forma y el color de los ojos de su papá que de su mamá.

 8. Los ojos son el único órgano que no crece; es decir, permanecen del mismo tamaño desde el nacimiento.

 9. Los bebés parpadean menos de 2 veces por minuto, mientras que los adultos lo hacen de 15 a 20 veces por minuto.

 10. Las lágrimas de los bebés limpian y lubrican sus ojos de manera natural, es por eso que en ocasiones parecen llorosos.

 Recuerda que la mirada de un bebé, especialmente si es recién nacido, es muy sensible. Cuida sus ojos evitando exponerlo de manera brusca a la luz u otras incandescencias.

Josselin Melara