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¿Qué son las neuronas espejo y para que le sirven a tu bebé?

Son las responsables de que tu bebé pueda aprender, ¡imitándote! Conoce cómo funcionan las neuronas espejo para que les saques todo su potencial y ayudes a tu bebé a desarrollar todas su habilidades cognitivas, sociales y emocionales. Mira cómo. 

Por Jessica López con asesoría Joseph I. Sirven, jefe del departamento de neurología de Clínica Mayo

¿Qué son las neuronas espejo?

“El primer caso en el que los investigadores (el equipo del neurobiólogo Giacomo Rizzolatti) encontraron la existencia de este tipo de neuronas fue en los monos (se estaban estudiando las neuronas encargadas de los movimientos de las manos).

En los monos se observó que las mismas neuronas que se activaban cuando hacían algún movimiento concreto con sus manos también se activaban cuando veían a otro mono realizar el mismo gesto, como si el mismo mono estuviese haciéndolo”, comenta el experto Marco Iacoboni.

Los investigadores comenzaron a deducir que lo mismo podría ocurrir en el cerebro de los humanos, por lo que iniciaron estudios de resonancia funcional mediante los cuales fue posible ver las reacciones del cerebro humano ante el movimiento corporal, los pensamientos o las emociones y compararlas con las de los monos.

El resultado: similitudes en las partes del cerebro que se activan cuando observamos los movimientos de otra persona. “Pero en este momento no está 100 % comprobado; el asunto es que en el cerebro humano no se puede estudiar de la misma manera que el cerebro de un animal porque es mucho más invasivo”, explica el neurólogo Joseph Sirven.

Las que ayudan a tu bebé a aprender

Esta capacidad de imitar el movimiento de quien observamos se descubrió con una particularidad: como las neuronas espejo se localizan en el sistema límbico del cerebro (regulador de nuestras emociones, memoria, hambre e instintos sexuales) nos permiten también reconocer las sensaciones de los demás e imitarlas; es decir, vivirlas en propia piel.

Justo por ello, podemos sentir el dolor, alegría, rencor, angustia, miedo… ajenos: ocurre que “somos el espejo de los demás”, como dice Marco Iacoboni, neurocientífico de la Universidad de California y estudioso del tema.

En este sentido, las neuronas espejo no solo han sido importantes para comprender nuestro proceso de aprendizaje del lenguaje y cómo conocemos el mundo que nos rodea, también son esenciales para nuestro proceso de socialización: “Podemos comprender los estados mentales de los demás simulándolos en nuestro cerebro, es lo que llamamos ‘imitación’ y esta es la base de las relaciones humanas”, concluye Iacoboni.

¿Por qué se les llama espejo?

•Reflejan la actividad que miramos en el otro; ayudan a planificar nuestras acciones porque a través de la observación re- conocemos la utilidad de cada conducta.

•Reflejan el porqué otro realiza tal activi- dad; permiten comprender lo que pien- san los demás pues están implicadas en el reconocimiento de las intenciones de las acciones de otras personas.

•Reflejan no solo lo que observamos del otro a nivel exterior, también a nivel emocional: nos ayudan a visualizar qué piensan y sien- ten los demás, por tanto, a empatizar.

A TU BEBÉ LAS NEURONAS ESPEJO LE SIRVEN PARA IMITAR A SUS PAPÁS E IR APRENDIENDO A DESENVOLVERSE EN EL NUEVO MUNDO:

•Aprenden los movimientos motores de sus adultos cuidadores.

•Reconocen el para qué de esos movimientos.

•Imitan la gesticulación de los labios y así aprenden a hablar.

•Reconocen las emociones a través de la observación del lenguaje no verbal.

¿SABÍAS QUE DURANTE TODA LA VIDA DE TU HIJO SEGUIRÁ FOIRMANDO NEURONAS NUEVAS?

Se ha descubierto que las conexiones neuronales siguen desarrollándose a lo largo de la vida, y las neuronas espejo no son la excepción. Por tanto, nuestra capacidad de empatía sí puede aumentar. ¿Qué se puede hacer para estimularla? Trata de pensar continuamente en las emociones, acciones y pensamientos de las otras personas, empatiza tú y ayuda a tu niño a ponerse en los zapatos del otro.

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Mi hijo no tiene amigos, ¿tiene algún problema?

Es probable que tu hijo sea tímido o introvertido, pero si ves que no tiene amigos, no juega ni habla con otros niños y que esto lo hace sufrir, debes averiguar qué le causa el problema y, si es necesario, hablar con un psicólogo.

Mi hijo no tiene amigos

Las primeras interacciones son muy tempranas: desde el primer mes de vida ya empieza a sonreír y a hacer gestos casi instintivos. Es a partir del segundo mes de vida cuando lo hace más conscientemente: sonríe cuando está bien, empieza a extrañar, se sorprende, le gusta escuchar la voz de las personas que lo cuidan… A partir de los tres años es cuando comparte juegos con otros niños”, explica la Psicóloga Graci Molines de Siquia.com

“Debemos sospechar que puede tener alguna dificultad cuando no se relaciona en ningún círculo social: en la escuela, con la familia extensa, con vecinos, hijos de tus amigos… Cuando observamos que el ‘no relacionarse’ le produce malestar o sufrimiento y/o está acompañado de otra serie de síntomas físicos o psicológicos. Entonces, es conveniente consultar al pediatra para descartar cualquier problema físico y despejar dudas”, recomienda Diana Vilar, también Psicóloga colaboradora de Siquia.com

¿Hay problemas en casa?

Cuando un niño está mal en el hogar tiende a retraerse, manifiesta retraso en el aprendizaje, problemas emocionales, se muestra irascible con sus iguales e incluso suele tener comportamientos violentos, porque cree que esa es la manera normal de relacionarse. A menudo llega a pensar que tiene la culpa de la mala situación en el hogar y puede sufrir una depresión.

¿Qué más puede aislarlo?

  1. La fobia social. Se manifiesta con sudoración, palpitaciones, tensión muscular, disfunciones intestinales y enrojecimiento de la piel. En ocasiones puede llegar a confundirse con un ataque de pánico.
  2. Quiere estar en lugares donde se siente seguro y con personas conocidas, de su entorno. La manifiesta ante adultos y con niños de su misma edad. Ansiedad por separación. Quien la padece sufre temor al separarse de la persona que lo cuida o incluso del hogar. Siente angustia o miedos excesivos a perderse, a que le pase algo a la persona de apego, a dormir fuera de casa, tiene pesadillas recurrentes con el tema de la separación, dolores de cabeza, náuseas, dolor abdominal…
  3. Trastorno del espectro autista. Se caracteriza por problemas al interactuar con otras personas, intereses restringidos y movimientos repetitivos. El diagnóstico temprano es vital para su tratamiento.
  4. Altas capacidades. Se descubre en bebés muy precoces que sostienen la cabeza antes de cumplir el mes de vida, que dicen su primera palabra antes de los cinco meses y que con seis meses ya responden a su nombre. Pueden tener hipersensibilidad emocional y sensorial y, en ocasiones, también hipersensibilidad psicomotriz (son muy movidos, se agotan muy difícilmente). Además tienen Buena memoria y ofrecen resistencia a la autoridad. Prefieren estar a su ritmo, aunque sea en soledad.

¿Cómo puedes ayudarlo?

  • Fortalécelo. Procura un entorno de seguridad, escúchalo, no lo obligues a hacer lo que no quiere, intenta reforzar su relación con otros niños.
  • Desarrollar vías de comunicación. No sólo las verbales, sino también hay que darle lugar e importancia a la expresión de las emociones.
  • Ampliar los círculos sociales. Compartiendo más actividades con otros papás y niños diferentes a los de la escuela, sin forzarlo a que se relacione cuando no está interesado.
  • Infórmate. Es conveniente que los papás reflexionen, compartan todas sus preocupaciones, aprendan sobre los procesos de desarrollo infantil y que se dejen sorprender por lo maravilloso que es cada niño y niña.

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Paternidad amorosa

Tu papel como padre es muy importante: tu pareja te necesita y tu hijo también. Desde el parto, tu familia es cosa de tres. ¡Disfrútala al máximo!

Por Armando Ayala

Cuando un hombre se convierte en papá, el papel de su propio padre en su educación se vuelve relevante. Puedes repetir un modelo paterno por imitación o irte al extremo opuesto por rebeldía o reacción. La paternidad es una situación nueva, estresante, que requiere una respuesta rápida ante lo desconocido, pero en conciencia.

 

¿CÓMO ERA TU PAPÁ?

Poco responsable. Si el modelo paterno que tuviste no estuvo presente, puede ser que seas así.

Autoritario. Gritos, castigos físicos, ofensas… es posible que tengas dificultad para controlar las conductas impulsivas.

Adicto al trabajo. Nunca lo veías por su trabajo. Quizá también tienes un fuerte compromiso con tus labores. Ante la responsabilidad, te refugias en tu oficina también con la excusa de trabajar por tu hijo y familia y darles lo mejor.

Cooperativo e igualitario. Tú le cambias los pañales de maravilla, haces los biberones, los lavas… ¡en serio que la pasas genial!

Ajeno, pensaba que los hijos son cosa de mujeres. Permite que tu niño se vuelva parte de tu vida. Si sales a correr, lleva a tu bebé en la carreola, deja el “yo” y conviértelo en “nosotros”. Date la oportunidad de ser distinto de lo que viviste.

Paternidad amorosa
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Los psicólogos opinan: “Por lo general, los hombres tienen cierta neutralidad en su paternidad, una manera distinta de afrontar la relación con su hijo y de cuidarlo; eso es muy enriquecedor para el niño”.

Todos podemos crecer si nos planteamos la situación de tal manera que nos permita aprender. Siéntete más conectado con tu hijo: te dará tranquilidad y, además, éstas son las cosas que, como papá, fomentas en tu hijo:

•Independencia.

•Lo estimulas a esforzarse más.

•Apoyas su agilidad física.

•Lo animas a confiar en sus capacidades.

Por último, haz equipo con tu pareja. Tener la misma autoridad para formar un frente unido a favor de la buena educación de su hijo, ¡es la mejor opción! Si el niño percibe que sus papás se contradicen, abusará de la situación y su mal comportamiento sólo les traerá más desacuerdos. Es vital estar juntos y de acuerdo para suavizar la tensión de ejercer la paternidad y disfrutarla desde el primer día.

 

ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO POR PRIMERA VEZ EN LA EDICIÓN DE OCTUBRE DE LA REVISTA PADRES E HIJOS