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10 nombres para gemelos que amarás

Si elegir uno no es sencillo, ahora imagina que tienes gemelos. Si es tu caso, recuerda escoger sus nombres cuidadosamente, porque tus bebés querrán saber que fueron elegidos con amor y que son únicos y especiales. Aquí te dejamos algunos nombres para gemelos, tanto para niños como niñas.

La elección del nombre de nuestros pequeños no es cosa fácil ni tarea de uno de los dos, pues los definirá en muchos aspectos de su vida

Algunos de los nombres más hermosos y significativos para gemelos, niños y niñas:

Alejandra y Bárbara. Son nombres con una gran tradición y proceden del griego, además tienen similar extensión.

Alberto y Fernando. Además de tener una extensión similar, comparten su origen, pues son nombres germanos avalados por su popularidad y tradición.

Judith y Noemí. Dos nombres de origen hebreo cuya tradición pertenece a la de personajes de la bibilia. Su extensión remite a delicadeza de las niñas, son musicales y con una gran fuerza.

Alejandro y Sebastián. Los dos son nombres de origen griego y tienen parecida extensión. Son muy populares y elegantes, que les permitirá a cada uno distinguirse por sí mismos.

Patricia y Beatriz. De origen latino, siguen siendo muy tradicionales para gemelas aunque se han empleado en gran medida de forma histórica.

Mario y Claudio. Ambos nombres son de origen latino, de tradición romana, pero son muy distintos y reflejan diferentes personalidades.

Julia y Claudia. Son dos nombres para niñas de origen latino y pertenecientes a la misma tradición romana. Destacan por su elegancia y por resultar modernos y frescos a pesar de su larga tradición.

Bruno y Adrián. Son dos nombres modernos y actuales, de origen latino considerados elegantes y distinguidos.

Esther y Raquel. Estos nombres comparten su origen hebreo y tradición bíblica, pero mantienen su independencia en cuanto a significado.

Rubén y David. Inscritos en la tradición bíblica y de origen hebreo, ambos nombres siguen siendo vigentes en la actualidad, pues han pasado de generación en generación.

Cuando vayas a elegir nombres para tus gemelos, procura que sean armónicos
y evitar ponerle nombres de familiares o de alguno de ustedes, sus padres,
pues el otro gemelo puede sentirse excluido. Lo mejor es que sin importar su origen, aporten personalidad a tus pequeños.

Mira estos hermosos nombres de origen maya para tu bebé…

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¿Tu hijo ya te tomó la medida? Contesta este test y ponle solución

¿Deseas saber a ciencia cierta si tu pobre angelito ya te tomó la medida? Lee y contesta con sinceridad este test…

El arte de educar a los hijos tiene sus secretos, ya que en ocasiones no crees que tu pequeño pueda llegar a probarte con sus actitudes, pero ten cuidado, ya que estás frente a un maestro que te está poniendo a prueba día a día para ver hasta dónde puede o no ganar terreno.

Por esta razón, te aconsejamos que contestes este test, así sabrás si le estás poniendo los límites correctos o tienes que jalarle las riendas.

En la tienda de autoservicio tu hijo te pide que le compres un juguete, pero tú le dices que en ese momento no puede comprarlo, él comienza a hacer un enorme berrinche, al grado que tú ya no puedes seguir haciendo tus compras por tratar de calmarlo.

a) Lo miras a los ojos y le dices: «no te compraré el juguete que quieres, deja de llorar y ayúdame a seguir comprando», mientras tratas de distraerlo y le das un momento para que se tranquilice.

b) Comienzas a gritarle cosas como: «deja de llorar, ¡no te compraré nada!», «guarda silencio o te daré una nalgada para que tengas motivos para llorar».

c) Le compras el juguete de inmediato con tal de evitar un berrinche y que te deje comprar en paz.

Estás en casa jugando con tu hijo cuando, de repente, decide que quiere jugar con otra cosa, pero no hace el menor intento por guardar su juguete y sacar uno nuevo:

a) Le recuerdas que para sacar otro primero debe guardar el que está fuera de su lugar. Dejándole claro que si no lo hace, no podrá jugar con nada más.

b) Intentas que levante los juguetes tirados, pero pese a tu enojo y tus gritos él termina por sacar el juguete deseado y tú levantas el que dejó tirado.

c) Nunca has logrado que levante nada, así que con el fin de no tener problemas, los guardas tú.

Estás de visita en casa de algún familiar, y tu hijo no quiere comer lo que le han servido, por lo tanto tú:

a) Le pides que pruebe antes de decir no y le adviertes que si no come en ese momento, deberá esperar hasta la cena.

b) Lo obligas a comer entre pleitos, gritos y berrinches.

c) Le pides que coma, pero él ya te ha dejado claro que no le gusta y no lo hará, así que se lo permites para no pasar una vergüenza delante de la gente.

Vas en el coche manejando, pero tu hijo no quiere permanecer sentado en su lugar:

a) Le pides que se quede en su silla y no se levante porque es peligroso. Pero como no te obedece, buscas un sitio para detenerte, sentarlo y aclararle que no irán a ningún lado si no permanece sentado.

b) Le gritas «¡siéntate!» pero por supuesto no te obedece, así que sigues discutiendo, gritando sin conseguir nada poniéndose en riesgo porque ni él se sienta ni tú puedes concentrarte para manejar sin distracciones.

c) Le dices que se siente, le pides que por favor te haga caso ya que es peligroso, pero como no lo hace dejas de discutir y solo te preocupas por llegar rápido advirtiéndole que será la última vez que vaya contigo (cosa que no cumplirás).

No quiere ir a la escuela y entonces…

a) Tratas de levantarlo haciéndole cosquillas y aunque te insiste que no quiere ir, le dejas claro que tendrá que cumplir con su obligación y en la tarde le permitirás dormir una siesta si es que sigue cansado.

b) Lo vistes medio dormido, mientras está llorando y reclamando que no quiere ir, pero le dices que va a ir le guste o no y entre gritos y llantos terminas arreglándolo.

c) Intentas vestirlo, pero en verdad llora tanto y está en medio de tal berrinche, que decides que por un día que no vaya a la escuela no va a pasar nada, al fin va en preescolar.

Es hora de irse a acostar, pero tu pequeño está viendo un programa en la televisión y no quiere ir a la cama en ese momento así que tú:

a) Revisas cuánto tiempo le falta al programa y lo dejas que termine de verlo, aclarándole que por esta ocasión le permitirás que termine de verlo si en cuanto acabe se va a la cama sin protestar, pues de no ser así, la próxima vez no lo dejarás hacerlo.

b) Comienzas a discutir con él para que se vaya a la cama, pues tiene un horario para hacerlo y no es hora de seguir viendo tele, pero como no te hace caso, le apagas la tele y no le das opción alguna, más que irse en ese instante a la cama.

c) Lo dejas que termine ese programa de televisión para que después se pueda ir a la cama, pero al terminar ese programa ya quiere ver el siguiente y comienza a llorar porque no se lo permites, así que dejas que se quede dormido viendo la tele para poder llevarlo a la cama sin contratiempos.

RESPUESTAS

5 o más respuestas A: ¡FELICIDADES!, estás tratando de marcar muy bien los límites, dejándole claro a tu pequeño hasta dónde puede llegar consecuencias que pueden tener sus actos.

5 o más respuestas B: Date un tiempo fuera antes de actuar con tu pequeño, puesto que no estás tratando de marcar límites sino de IMPONERLOS, y con esto lo que ocurre en él es una mayor rebeldía, puesto que no logra entender por qué tiene que hacer lo que tú quieres y no lo que él prefiere. Te compartimos estas reglas para ponerle límites. 

5 o más respuestas C: Ya se te subió a la barbas, ¡sin lugar a dudas!, tu pequeño es quien lleva las riendas de su vida y de la tuya, lo cual resulta alarmante. Pero, ¡tranquila, todo tiene remedio!, te recomiendo que comiences por dejar bien claro quién es la mamá y quién el hijo. Esto lo podrás hacer, siendo concreta en lo que pides y cumpliendo lo que dices, si le has explicado que tiene que levantar sus juguetes, deberá hacerlo, no hay otra opción. Revisa estas frases claves para pedir a tu hijo lo que quieres de él ¡y te haga caso!

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Cómo cuidar una orquídea

Cómo cuidar una orquídea, guía de prácticos consejos.

¿Te regalaron una orquídea? Esta delicada y exótica planta es originaria de las zonas tropicales de nuestro planeta, por eso requiere de un ambiente húmedo y templado para sobrevivir.

Cómo cuidar una orquídea

Si tienes una orquídea en casa o quieres tener una, estos son los consejos:

  • Ponla cerca de un espacio en donde entre aire natural o cerca del aire acondicionado.

  • Asegúrate de que tenga una buena iluminación.

  • No la pongas directamente a los rayos del sol.

  • Riégala una vez a la semana directamente a la tierra.

  • No le pongas agua en exceso.

  • Evita tocar las hojas y flores.

  • Usa agua purificada al regalarla.

  • Usa fertilizante orgánico especial para orquídeas.

  • El lugar donde la coloques debe estar a una temperatura entre 18º y 22º.

Una maceta especial

Si usas una maceta transparente podrás ver qué tan sana está tu orquídea:

  • Si la raíz está verde, está bien hidratada
  • Si la raíz está blanca, le falta de agua
  • Si la raíz se ve negra, tuvo un exceso de agua y se pudrió

¿Cuándo reemplazar la orquídea?

Si la orquídea tiene las hojas amarillas-negras, quiere decir que se contagió con un hongo y terminará por secarse.

Si percibes que las hojas están gelatinosas o la orquídea tiene un olor desagradable, será mejor que la deseches pues tiene una bacteria.

En el mundo existen más de 30 mil especies diferentes de orquídeas, aunque no hay orquídeas en las zonas polares.

¿De qué color es tu orquídea?

 

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A preguntas necias, respuestas sabias de mamá

¿Cómo puedes hacer frente a esos comentarios? En esto de la maternidad y la crianza de los hijos, como en todo, nos vamos a encontrar con personas que se creen con derecho a opinar. Lo normal es que hagamos oídos sordos, pero… la verdad es que tales inconveniencias pueden llegarte a molestar y herir tu sensibilidad. Te compartimos estas «respuestas sabias» para salir airosa de tales preguntas necias.

¿No está un poco crecidito tu niño para seguir tomando el pecho?

Lo que quisieras contestar es “¿y a usted qué le importa?”, pero es preferible dar una respuesta suave y conciliadora, dado que muy posiblemente en ese momento el bebé esté comiendo: “mire, tenía hambre (o necesitaba consuelo) y yo estoy encantada de poder seguir dándole el pecho. Así me gusta”.

Existen respuestas más groseras y ofensivas para dejar al impertinente con la palabra en la boca; pero, realmente, ¿quién nos importa más en ese momento: nuestro hijo que está alimentándose plácidamente, o una persona inoportuna?

Si fuera mi hijo, ya le habría dado una nalgada bien puesta.

La respuesta es difícil. ¿Cómo explicar a una persona con esas ideas que ese método es bestial? Quizá crea, como dice el refrán, “la letra con sangre entra” y no es fácil desterrar esa práctica tan difundida. ¡Si hasta en las familias más felices y bien avenidas ocurre! Mejor preguntarle qué sentiría ella si le pegaran; hay casos en los que más que una respuesta aguda valdría más un poco de labor social.

A la edad de tu hijo, el mío ya no necesitaba pañales.

¿Y? Las comparaciones siempre siempre son odiosas, pero en este caso son una necedad. Podemos contestar tipo niña pequeña y riéndonos: “pero el mío es más alto”, o más moreno, más gracioso… También se le puede dar la vuelta a la tortilla: “lo importante no es la edad a la que dejan el pañal, sino la forma. Si has hostigado al tuyo para que ya no los use, es probable que a la larga tenga problemas”.

Seguro que ahora ya no estará tan segura de haber hecho bien las cosas. Otra opción sería mostrarnos benevolentes y decir con suavidad: “cada niño es un mundo y en ellos cada progreso tiene su tiempo, ¿por qué compararlos? Esto no es una competencia”.

Pero… ¡si no se parece en nada al papá!

Una opción es poner cara de “ya lo sabía” y decir muy seria (o muerta de la risa, si no queremos ser tan ofensivas) “¿y por qué tiene que parecerse? Su hija y su marido tampoco tienen nada que ver”. Menos belicoso sería un “se equivoca, se parecen bastante, pero quizá no ha observado bien al papá”. O afirmar sorprendida “¡pero si todo el mundo los ve idénticos!”.

¡Qué guapo, parece una niña!

Si nuestro hijo es lo suficiente mayor como para comprender, no podemos dejar pasar el comentario; pero tampoco conviene ofendernos, porque le daríamos demasiada importancia. Como lo esencial es reparar el daño que haya podido causar al niño, tal vez baste con desarmar la idea de que la belleza es patrimonio femenino: “mujer, hay hombres guapísimos y no por ello menos hombres” o decirle con dulzura “se equivoca; es niño, parece niño y sí, es muy guapo”, aunque la mirada con la que acompañemos estas palabras no tiene por qué ser tan dulce.

¡Qué bebé más llorón!

Siempre hay personas a quienes les molestan los niños; lo malo es que lo demuestren de forma antipática. Los padres debemos tratar de impedir que nuestros hijos incomoden a las horas socialmente incorrectas: durante la siesta, por las noches o a esas horas tan increíblemente madrugadoras a las que se levantan.

Pero cuanto más pequeño sea el niño, menos podrá entender las reglas de la comunidad y un bebé, desde luego no entiende de reglas. Si el que se queja es impertinente pero no agresivo, podemos darle esperanzas: “no se preocupe, he conseguido un video para hipnotizarlo”.

¡El niño ya tiene seis meses y tú todavía con esos kilos!

¿Y? Sea o no verdad, esta afirmación está fuera de lugar. Si nos cae bien, se puede adoptar un estilo intelectual y soltar, alzando la barbilla: ”sí, elegí el modelo renacentista”. También se puede contraatacar: ”no es sano ser tan estricto con el peso”. O sorprender con una maniobra elegante: “justamente de eso te quería hablar. Todos me ven más guapa y no sé si perder estos kilitos que, al parecer, me sientan tan bien”.

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Activa tu intuición de mamá

Las mamás saben que sí existe y que sirve mucho. Es esa vocecita que te va diciendo qué hacer, a veces, ni la escuchas, solo la sigues. Tu intuición de mamá es tu mayor poder para ayudar a crecer a tu hijo sano y feliz. ¡Para ser la mejor mamá! Mira por qué…

Desde niñas jugamos a la casita y a ser mamás. Nuestra muñeca u oso favorito es “el primer hijo”, nos la pasamos cuidándolo, le damos de comer, lo vestimos, lo arropamos, lo bañamos, lo llevamos de vacaciones o de visita con los abuelos y lo acostamos con amor a nuestro lado.

Con el paso del tiempo y por diferentes circunstancias dejamos la maternidad a un lado, porque se nos ponen enfrente otros intereses, como fiestas, viajes, maestrías y seguimos con nuestra vida. Para algunas mujeres el llamado de la maternidad llega a la puerta, no hay una edad específica, a veces los bebés llegan de modo inesperado, otros requieren de largos tratamientos y las dos situaciones son válidas.

Todo cambia cuando te enteras de que serás mamá. Desde ese primer momento nace un amor infinito (también miedos, incertidumbres y miles de dudas). La pregunta “¿soy buena mamá?” te asalta cada día. Lo que debes tener en mente es que eres humana y que puedes cometer errores.

Hay días difíciles en los que pierdes la cabeza, pues el rol de mamá no es fácil, y ciertos días tendrás que hacer algunos sacrificios. Sin embargo, la maternidad conlleva cosas sorprendentes y una de ellas es el desarrollo de la intuición. Una facultad extraordinaria cuya misión es el bienestar del bebé. Qué es, de dónde surge y cómo sacarle el mayor provecho. Aquí te decimos cómo.

La intuición de mamá, un maravilloso súper poder

Mamá “lo sabe”. Basta con mirar a los ojos a su hijo para entender que algo inusual ocurre. Es capaz de anticiparse a las cosas que le van a pasar. Percibe cómo está, aunque no se encuentre físicamente cerca. Conoce qué es lo mejor para él. El sexto sentido que de por sí poseemos las mujeres, con la maternidad se desborda al punto que parece entrar en el terreno de lo esotérico, casi mágico.

Emoción y esencia

Sonia Choquette, reconocida coach de vida y autora del libro Tus 3 Súper Poderes, explica que la intuición no es una facultad de lo racional, sino una función del corazón, de los sentimientos y de la naturaleza del ser humano. “Su tarea es conectar con cosas que están fuera de la vista, de la mente e, incluso, del espacio físico. Es una especie de GPS natural”. Es el complemento perfecto de nuestro lado intelectual. Nos posibilita hacer una mejor evaluación y toma de decisiones.

“En realidad todos tenemos la capacidad de desarrollarla. No obstante, hay circunstancias individuales que la potencian”, afirma la experta. Las situaciones peligrosas o el cultivo de la espiritualidad, por ejemplo. Pero sobre todo, son las cuestiones de alta trascendencia, como el cuidado de la vida humana, las que la llevan a su máximo nivel.

Milagros cotidianos

“Me hicieron una cesárea de urgencia y cuando fui al cunero a conocer a mi nena, no hizo falta que me dijeran cuál era. Lo sabía sin lugar a dudas”; “estábamos felices en el parque cuando algo me hizo tomar en brazos a mi hijo, instantes después, el columpio en el que se estaba meciendo se zafó”; “tuve una corazonada y pasé por la guardería antes de la hora. Resultó que estaban a punto de llamarme porque a mi hijo le comenzaba la fiebre”. Historias como éstas son comunes.

Aunque aparentan ser simples coincidencias y muchas veces el ritmo de la vida cotidiana diluye su importancia, la intuición de una mamá es sorprendente y siempre está lista para acudir al rescate aun en medio de una junta de trabajo.

No importa la situación; este amoroso radar interno, una vez que se enciende, no se apagará jamás. Siempre velará por el bienestar de tu hijo. La ciencia de la intuición Durante años, la ciencia investigó qué era la intuición: se pensaba que simplemente se trataba de un mayor estado de atención. Sin embargo, estudios realizados en la Universidad de Barcelona y el Instituto de Investigaciones Hospital del Mar han arrojado interesantes respuestas.

Por medio de resonancia magnética se comprobó que, en zonas específicas, el cerebro de la mujer sufre cambios morfológicos durante el embarazo. En apariencia, hay una mejoría en las habilidades relacionadas con la cognición social. Algunas de ellas son: percepción, comunicación no verbal, capacidad anticipatoria y empatía. “Los resultados apuntan a que esta plasticidad cerebral tiene un fin evolutivo, destinado a que la mamá infiera eficazmente en la satisfacción de las necesidades y protección de su bebé”, dice Erika Barba-Müller, autora del artículo que detalla los hallazgos. “Consideramos que existe una reestructuración neuronal que incrementa la sensibilidad de la mamá, esto con el propósito de detectar los peligros y reconocer con facilidad y eficacia el estado emocional de su pequeño”.

Ejercicio para contactar con tu intuición 

  1. Busca un lugar tranquilo y siéntate en una postura cómoda.
  2. Cierra los ojos.
  3. Toma aire, contenlo y suéltalo; en siete tiempos cada uno. Repite tres veces.
  4. Centra la atención en tu cuerpo. Enfócate. Siéntelo. Permite que se exprese con libertad.
  5. Espera que poco a poco surja información. No la juzgues, no la analices, no la quieras interpretar. Puede ser que ni siquiera la entiendas y está bien. Simplemente deja que fluya cualquier cosa que se presente. Este es el corazón del ejercicio porque se trata de alejarte de tu lado racional y percibir las cosas desde lo corporal y lo sensorial. Con la práctica, tu mente se aclarará.
  6. Cuenta del 10 al uno. Respira profundo. Abre los ojos y muévete lentamente.
  7. Anota las emociones y sensaciones que experimentaste.
  8. Intenta identificar el mensaje que recibiste y qué utilidad tiene en tu vida.

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20 retos que mamá sabe vencer, ¿o reconoces alguno que no?

Un reto es una situación difícil o peligrosa con la que alguien se enfrenta. ¡Y justo es lo que hacen las mamás, todos los días! ¿Cierto? Mira estos que enumeramos y cuéntanos de ti, queremos saber cómo has vivido tú estos retos de ser mamá.

LOS MALESTARES DEL EMBARAZO

Te enteras de que estás embarazada, ¡wow, qué emoción! Quieres que cada una de las personas que te rodean sepan de lo que para ti es el acontecimiento más grande que te puede pasar. Pero también esta emoción viene con muchos cambios, sobre todo en tu cuerpo, y con “síntomas”: vómitos, náuseas, cansancio, dolor de piernas, de cabeza, pecho, aumento de peso, hinchazón de pies, demasiado sueño… Lo mejor que puedes hacer es disfrutar cada una de las etapas (aunque parezcan interminables) porque de alguna forma son maravillosas.

CAMBIAR DE TALLA EN CUESTIÓN DE NUEVE MESES 

Pasan los meses, enfrentas los malestares de cada trimestre y de repente, ¡pum! ¡Ya no te queda tu ropa! Tu cuerpo se modificó para darle un hogar a esa nueva vida. Aunque esto, más que un reto, es una ventaja porque puedes ir de shopping; por fortuna ya existen diferentes outfits que nos hacen ver realmente divinas.

DAR PECHO

Duele, cambias tu alimentación, te preocupas porque no te sale suficiente leche, el tema de usar el sacaleches, lo que opina la gente… pero siempre valdrá la pena hacerlo, ¡es el mejor alimento que les podemos dar a nuestros bebés!

APRENDER A CAMBIAR PAÑALES

Cambiar el primer pañal da nervios. Constantemente piensas en si lo estás haciendo bien o si no lastimas al bebé. Después es más complicado porque uno tiene que perder el asco y enfrentar que ocurra algún accidente, como que te hagan pipí en la cara o que debas cambiar las sábanas, ropa… ¡y todo! Ja, ja, ja.

SABER DORMIR SIN PODER DORMIR

Hay un dicho que siempre te cuentan cuando vas a ser mamá: “Por favor, duerme todo lo que puedas porque cuando nazca ya no vas a dormir nunca”. Tú piensas: “¡Qué exageradas!”, pero es verdad: desde que te conviertes en mamá no vuelves a dormir ocho horas seguidas y tienes que aprender a vivir con eso o aprender a dormirte sentada… ¡y hasta parada! Aunque con una pestañita de cinco minutos en el día ya la hiciste.

MI BEBÉ LLORA Y, ¡¿NO SÉ POR QUÉ?!

Como tu bebé no habla ni se puede comunicar, debes volverte adivina, pero te pasan mil cosas por la cabeza, como cuando llora: si tiene hambre, si el pañal está mojado, si tiene sueño, si está enfermo, si no sacó el aire, si tiene calor, si tiene frío, si la ropa le incomoda… Lo más difícil es que a veces llora sin motivo y, como mamá, lo peor del mundo es ver a nuestros hijos llorando: se nos rompe el corazón de saber que algo los pueda hacer sufrir, es una cosa que las mamás no permitimos. ¿Exageramos? No, es algo natural en nosotras protegerlos lo más que podamos; yo creo que por lo menos hasta que tenga 40 años, ¿no? Ja, ja.

PUNTUALIDAD

¿Qué es eso? Llegar a tiempo a diferentes lugares es un superreto por distintas circunstancias, como que el bebé se quedó dormido, se hizo popó, hay que preparar la pañalera, arreglar a los niños y luego arreglarte tú… Debes aprender a bañarte en dos minutos, vestirte en la mitad de ese tiempo, subir carreola, poner el autoasiento en el coche, salir “con tiempo” para evitar el tráfico y ya cuando estás en camino, ¡darte cuenta de que algo se te olvidó!

MI CASA NO ES APTA PARA NIÑOS

Aunque pienses que lo difícil es decidir de qué color pintarás el cuarto de tu bebé, la realidad es otra. Debes modificar casi toda tu casa para que cuando tu niño empiece a gatear o caminar no se lastime. Te haces fan de productos como las gomitas para las esquinas de las mesas, poner puertas de seguridad para las escaleras, seguros para las puertas del refri, cajones de la alacena, topes para las puertas de los cuartos y mucha seguridad para tratar de que no le pase nada, que todo esté limpio, por si se lleva algo a la boca. Sobre todo cuando somos mamás primerizas, esto nos da pavor: ¡queremos tener ojos por todos lados para lograr verlo en cada movimiento que da.

REGRESAR A TRABAJAR

Otro de los retos más difíciles como mamá es regresar a trabajar y saber con quién lo vas a dejar. Que si con tu mamá, la suegra, la cuñada, una nanny o mejor en una guardería, porque ningún familiar lo puede cuidar. Pero el desapego es muy complicado y tomar la decisión de buscar el mejor cuidado, dejar de pensar que nadie lo va a proteger mejor que uno, es demasiado complicado. Y ya cuando resolviste quién cuidará a lo más preciado de tu vida, salir corriendo para ir por él y llegar con la energía de jugar, darle de comer, ayudarlo con tareas, bañarlo, contarle cuentos y dormirlo, ¡para ahora sí darte el tiempo de lavar, limpiar y preparar todo para el otro día.

SER MUJER, ESPOSA, HIJA, MADRE…

No podemos ser efectivas y cuidar de otros si no cuidamos de nosotras primero. Debemos tener claras nuestras metas para trazar un plan y lograr una estabilidad en las tres cosas: mujer, esposa y mamá. Para darle a cada uno su tiempo y su espacio, las mujeres nos podemos dividir en tres; lo difícil es quedar bien con los tres, aunque sí se puede. Nada más hay que organizarnos y creer en nosotras mismas. Es bueno tener tiempo para ti, para tu pareja y para tus hijos: todos y cada uno merecen la misma atención.

DISCIPLINA

Es tener estructura en casa, poniendo límites. Por mucho que duela no podemos decirle a todo que sí. ¿Recuerdas esta frase: “Esto me va a doler más a mí que a ti”? Es real. Tu niño necesita aprender que hay tiempos para todo; incluso en qué momento puede comer su chocolate favorito; sí, algo tan banal es importante.

ALIMENTACIÓN

Enseñarles a comer de todo, para mí, ha sido una batalla no ganada: al principio, cuando son bebés, es más sencillo, pero cuando empiezan a crecer y a detectar qué les gusta y no, es más difícil. Yo he tenido que cambiar varias veces de hábitos para que los niños se vayan acostumbrado a que desde chiquitos se comen verduras, carbohidratos, proteína, granos y comida saludable para que los haga crecer fuertes y sanos, y que lo saludable no está peleado con el buen sabor.

GRACIAS Y POR FAVOR

Es algo con lo que yo he vivido todo el día. Recuerdo que mi mamá nos lo repetía 80 veces al día. Y ahora que soy mamá la estoy aplicando igual: son muy importantes esas palabras, siempre resuelven casi todo. Dar las gracias es un básico, hay que saber agradecer las cosas y siempre pedirlas por favor. Es educación, sencillo.

COMPARTIR

Los niños tienes que estar preparados para compartir, esto ocurre más o menos a partir de los cuatro o cinco años, cuando empiezan a soltarse más. En casa debemos predicar siempre con el ejemplo, deben vernos compartir regularmente, usar palabras que motiven a los niños a ser generosos como amigos, fomentar juegos en grupo y nunca comparar a tus hijos con otros pequeños.

OBEDIENCIA

Es una virtud porque irán por el camino de lo correcto y así evitarán cosas desagradables en el transcurso de su vida. Creo que enseñar a los niños a ser obedientes en esta época es muy difícil. Desde pequeños hay que guiarlos a ser educados; para mí, ser obediente significa felicidad y paz, y ser desobediente trae temor y desconfianza.

EDUCAR HIJOS HOMBRES

Tengo dos hijos varones: siento que ellos son más complicados y no me refiero a cuando son chicos, hablo de toda la vida. Los hombres son más desapegados de la familia, tienen más libertad, son los que se van a ver a la novia o con la familia política. Yo espero lograr que mis hijos hombres sean niños de bien, educados, caballerosos, trabajadores, respeten a las mujeres y sean unidos a su familia. Dicen que el que trata a una mujer como princesa, es porque fue educado por una reina. Como mamá es un orgullo saber que educaste a tu hijo creciendo con estos principios.

FAMILIA UNIDA

Pasar tiempo juntos y compartir momentos que, por pequeños que parezcan, sabes que los marcarán creciendo en un núcleo familiar lleno de armonía. Mamás: por muy ocupadas que a veces estemos, siempre hay tiempo que podemos dedicarles para jugar y convivir con ellos, ir al parque o a tomar un helado. No desaprovechemos cada etapa de su crecimiento, porque estas no vuelven. Este siempre será uno de mis grandes retos: tener una familia unida siempre, que nos amemos, que mis hijos se apoyen, se cuiden, se protejan y se quieran, que sepan que sus papás están siempre para ellos y que ellos también estén para sus padres.

Por Andrea Torre

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Tus 10 superpoderes de mamá

¡Sí, tú eres una mujer real! Pero con toda una dotación de habilidades, talentos, capacidades…que la maternidad te ha venido proporcionando. ¿Lo has notado? Si no, te dejamos esta lista de grandes virtudes que te caracterizan como mamá, que te hacen toda una heroína (creételo); de hecho, para tu hijo ¡tu eres su supermamá!

El rol de una super heroína es un gran desafío, pero aun así lo juegas: atiendes a tu hijo (física, emocional, psicológicamente…), tu casa, tu pareja; a menudo una jornada laboral fuera del hogar y tareas domésticas, ¡uf!, aunque al final del día caigas rendida. ¿¡Cómo puedes!? Gracias a una serie de «superpoderes» o cualidades que en circunstancias normales las mujeres desarrollamos (o se nos agudizan), precisamente a partir de la experiencia de la maternidad.

Reconoce en ti, si no todos, por lo menos varias de estas virtudes maternales

Ubicuidad

Aunque estés en la oficina, o el dentista, también estás junto a tu hijo, ya sea a través de las instrucciones que dejaste escritas en el refrigerador, para quien lo cuida en casa, o bien, dentro del biberón que preparaste con todo cariño y pulcritud, y que, junto con el niño, se fue a la guardería, o mediante el entorno físico «a prueba de accidentes» que has construido en tu casa, o… ¡Sí!, desde que eres mamá, estás delante, al lado y detrás de él… aunque te halles en otra parte.

Humildad

Si de los adultos es molesto recibir críticas, aun cuando son dizque «constructivas», escucharlas de la descendencia puede resultar un tanto vergonzoso: «¡Ay mami, dices muchas groserías!», «¡otra vez se te hizo tarde!», «¿estás embarazada?» (cuando obviamente ni por error), «¿por qué le dijiste una mentira a mi abuelita?»… Y sin embargo, aguantas. Es más, consideras modificar aquello que provoca los cándidos cuestionamientos de tu retoño, porque en el fondo de tu corazón deseas ser un buen ejemplo para él.

Empatía

¿A qué mamá no se le han contraído las entrañas frente al dolor de pancita que aquejaba a su hijo, o ha sufrido por culpa de un pequeño tirano que en la escuela agredía a su nene? ¿Habrá alguna que no hubiera preferido que esa abeja encajara su aguijón en su brazo y no en el de su hijo? La maternidad es quizá la experiencia que más oportunidades brinda la vida para sincronizar con las emociones de los demás, en especial con tu sangre.

Liderazgo

Por cuestiones hormonales, tu cuerpo y mente te pide ser generosa, escuchar con atención, estar al pendiente y administrar toda clase de recursos; al mismo tiempo, tu mayor gratificación es ver crecer a una persona (tu hijo) y facilitar su desarrollo. Por todo esto, como dice Marta Romo, ejecutiva de Eurotalent (consultoría en coaching empresarial) y autora del libro La mujer líder, «la maternidad es la mejor escuela de liderazgo femenino».

Entereza

Hay que reconocerlo, la maternidad es, a menudo, muy cansada: no hay vacaciones ni días festivos y, aunque estemos resfriadas y al borde del colapso, las necesidades de nuestros retoños van por encima de todo. Seguir adelante en tales circunstancias es lo que nos hace personas más fuertes, desinteresadas, completas y capaces de amar incondicionalmente.

Afabilidad

Según reportes de entusiastas madres de familia, desde que adquirieron esta condición vibran más de emoción ante una nueva flor, perciben con mayor nitidez los colores del paisaje y reaccionan con más filosofía (inclusive con placer) cada vez que el viento les deshace el peinado. No hay duda y ellas lo reconocen: semejante cambio sólo puede atribuirse a la convivencia mueganesca que como mamás tienen con sus hijos; de quienes han aprendido las artes de redescubrir el universo y vivir el presente en su máximo esplendor.

Expresividad

Es sorprendente cómo a muchas mujeres dizque fuertes de carácter, la maternidad las vuelve verdaderos manantiales de emoción, capaces de romper en llanto al son de «Mamá», de Timbiriche, y de ponerse azules si su bebé se estira una micra menos que el de la vecina. Ocurre que la maternidad las sensibiliza para responder a las necesidades de su hijo.

Paciencia

¿Cuántas veces tu hijo te pide repetir «Toy Sory» al día durante 36 días; ha reclamado su disfraz de Spiderman o cualquier Avenger; se ha estado privando cada vez que no juegas con él a las escondidillas y se contorsiona cuando no le compras paleta de hielo rumbo a casa de su abuelita? ¿Y quién es la única persona que puede comprenderlo y complacerlo? ¡Supermamá!

Energía pura

Según un estudio realizado en Richmond, Virginia, EU, el alto flujo de hormonas como oxitocina y estrógeno durante el embarazo y parto produce conexiones cerebrales que hacen mucho más fuertes y ágiles a las mamás. En la investigación se revela que esta transformación dura toda la vida; no obstante, en ella también se reconoce que no en todas las mujeres se da, probablemente por un déficit en la corriente de estas sustancias al cerebro.

Intuición

Este poder, cuyos beneficios llegan a ser los mismísimos de una medicina de patente, lo puedes reconocer de muchas maneras: cuando captas que tu hijo está triste, cansado o enfermo, cuando sabes exactamente qué necesita, se lo das y él se tranquiliza,  al descubrir sus talentos o simplemente guardando silencio para permitir que hable o se exprese según su edad. ¡Es mágico!

¿Te gustaría ser mamá de un segundo niño? Mira cómo prepararte. 

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Ser Mamá

25 consejos para disfrutar tu maternidad, ¡aún más!

Para disfrutar tu maternidad hace falta, sobre todo, aceptarte como una mami real, una mamá imperfecta, una mamá-mujer-persona, que comete errores y aprende de ellos. Estos consejos son justamente para ello, para mejorar día con día y fortalecer la relación con tu hijo. 

La perfección no existe, pero ¿puedes ser cada día mejor?

Sí, sin duda; la maternidad es una travesía de amor. Las circunstancias podrán ser distintas y las habrá más y menos felices, pero lo que marca la diferencia es tu amor por tu niño. ¿Qué esperan tu hijo y pareja de ti? ¿Te exiges demasiado? ¿Qué es una mamá perfecta?

La perfección varía según la mires, aunque casi podríamos decir que no existe. Una buena mamá no actúa según una ilusión, sino que lo hace considerando lo que es bueno para su pequeño; entiende que su función en la vida de su niño va más allá de complacerlo. Es el verdadero trabajo de una mamá: darle al hijo amor suficiente para ser una persona plena y capaz de amar a otros (algún día, a sus propios hijos).

25 consejos para ser cada día una mejor mamá

Expresa tu sentir

Elogia y reconoce sus pequeños logros (que guarde sus juguetes o se lave las ma- nos antes de comer sin que se lo pidas). Cuando haga algo que no te agrade, dícelo de forma clara y directa, sin enfados ni gritos. Tus palabras son necesarias para nutrir la vida interior de tu hijo.

Escúchalo

Suspende lo que estés haciendo y presta atención a lo que te platica tu niño sin interrumpir ni desaprobar; permite que exprese sus dudas, sentimientos y opiniones.

Platica

Cuéntale lo que has hecho durante tu día, cuáles son las golosinas que más te gustan, tus colores predilectos, tus libros y personajes de película favoritos, la música que te encanta… Durante unos minutos evita las correcciones y órdenes, sostén una conversación divertida.

Juega

Al menos 30 minutos cada día, juega a las muñecas, los carritos, escondidas, luchas, futbol, videojuegos… Entrégate a la convivencia, vuelve a ser niña; te divertirás y disfrutarás mientras creas escenas entrañables en la memoria de tu hijo.

Regala

De vez en cuando sorprende a tu hijo con un presente simbólico: una pelota, un globo, un postre, un chocolate… Es una demostración de lo especial que es para ti y lo mucho que piensas en él y lo amas.

Abraza

Cada vez que cargas, besas, abrazas o mimas a tu pequeño, le ayudas a construir su seguridad emocional y le permites experimentar de manera más palpable, literalmente, tu amor y calidez emocional.

Ríe
Cuando sonríes con tu hijo le das una imagen positiva, él se percibe como una persona agradable y digna de amor. Los niños que ven a sus papás reír habitualmente desarrollan una personalidad más segura, optimista y capaz de enfrentar los problemas de forma más creativa.

Presúmelo

Sin exagerar, habla bien de tu hijo frente a otras personas. Destaca sus logros o aspectos positivos (lo bien que dibuja, su disposición para ayudar en los quehaceres de la casa…) justo cuando pueda escucharte. Así le recuerdas lo mucho que vale.

Tómalo en cuenta

Involúcralo en decisiones siempre que sea posible (dónde pasar el fin de semana o las vacaciones, la ropa que usará…). Pídele algún consejo: le harás sentirse importante.

Léele
Los beneficios si le lees a tu hijo: adquiere más vocabulario, desarrolla su imaginación y fomentas la lectura. Tienen una cercanía emocional que producirá entre ustedes un vínculo fuerte y duradero.

Cumple tus promesas

Si no lo haces, lastimas su corazón porque acabas con la confianza que te tiene. Si las cumples, construyes respeto y admiración por ti; necesario para sentirse seguro.

Crea un álbum

Que no sólo incluya fotos: también anexa recortes, boletos de espectáculos, estampas de personajes consentidos y hasta envolturas de sus golosinas favoritas. Todo será un fiel testimonio de lo mucho que disfrutaste su infancia.

Acompáñalo

No faltes a los eventos escolares en los que tenga alguna participación; ninguna presencia le dará más confianza que la tuya para hacer su mejor papel.

Acéptalo

No lo compares: le estarás negando su derecho a ser diferente y lo harás sentirse inadecuado, inseguro e infeliz.

Expande su mundo

Bríndale experiencias enriquecedoras y diferentes a lo que ya conoce: algún pasatiempo o arte, visitar lugares interesantes (museos, restaurantes, parques, ciudades, países…), convivir con otros niños, familiares o amigos, usar juguetes poco comunes o tener contacto con libros innovadores. Estimularás su inteligencia y conocimiento del universo.

Sé un ejemplo

Conviértete en una fuente de inspiración para tu pequeño.

Dosifica lo material

Los excesos materiales dañan a tu hijo y le impiden valorar lo que recibe; se volverá egoísta, arrogante, malagradecido, desobediente y dependiente.

Discúlpate

El estrés puede hacerte reaccionar mal ante las travesuras infantiles más inocentes. Si es el caso, di “lo siento” y practica técnicas de relajación (como la respiración profunda), duerme lo suficiente y establece rutinas.

Comparte

¿Cuál es tu pasatiempo favorito? Invita a tu hijo a practicarlo contigo; será una excelente oportunidad para estar más tiempo juntos, acrecentar la afinidad y divertirse.

Interactúa

Cuando sea posible, involucra a tu hijo en actividades de la vida real que no representen peligro: regar las plantas, alimentar mascotas, doblar la ropa… Se sentirá feliz de ayudar, cobrará conciencia de sus habilidades, desarrollará la virtud de la solidaridad y tendrá la oportunidad de superar retos; siempre dale las gracias cuando termine.

Acepta tus errores

Permitirle a tu hijo saber tus carencias, defectos y virtudes es una forma de decirle: “tú puedes llegar más lejos que yo”. Le enseñas que la vida está llena de imperfecciones y aun así es preciosa.

Guíale

Es importante enseñar a tu hijo a esforzarse, ser perseverante y eficiente; guiarlo para que conozca y se genere el éxito. También es necesario hacerle sentir que tiene derecho a cometer errores y aprender de ellos; que del fracaso puede adquirir varias lecciones y crecer.

Cuídate

Rescata a la mujer que vive en ti, más allá de ser mamá. Es vital que te sien- tas atractiva, bonita, seductora… te permitirá crear una buena relación con tu familia y contigo misma.

  • Recupera tu cuerpo. No renuncies a él ni lo entregues irremediable- mente a la maternidad.
  • ¡No cortes tu cabello! Muchas mujeres lo hacen con el pretexto de que no tienen tiempo para arreglarlo. Consérvalo sano: te dará más fuerza y seguridad.
  • No descuides tu arreglo personal. Ocúpate por lucir bonita y sexy porque eso te pondrá en sintonía.

Sé congruente

Para generar en tu hijo la autosuficiencia, la capacidad de tomar decisiones y que se comporte de acuerdo a lo que considera correcto y apropiado, debes evitar criticar a otras personas y dirigirte con rectitud ante los retos de la vida.

Confronta tus miedos

Todos los tenemos, ¡y está bien! De inicio, es una lección para tu niño, pues los miedos no se evitan: se confrontan y se aprende a vivir con ellos. Hacerlo es lo que da fuerza interior.