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¿Qué es la espina bífida?

La espina bífida es un defecto de la columna vertebral que puede dar como resultado diversos grados de incapacidad: desde desviaciones casi imperceptibles de la columna hasta parálisis de los miembros inferiores, e incapacidad de controlar funciones como el orinar y defecar.

Es una malformación del tubo neural, la cual se produce en la gestación. El tubo neural es la estructura embrionaria que, al desarrollarse, se convierte en el cerebro y la médula espinal. Dicha estructura, que se origina como una capa plana de células, se cierra para formar un tubo antes del día 29 de gestación, pero cuando no lo logra, se generan malformaciones como espina bífida y anencefalia.

En la anencefalia, el cerebro no se desarrolla adecuadamente y el bebé no puede vivir. Algunos estudios sugieren que el ácido fólico puede ayudar a prevenir algunos otros defectos como el labio leporino y paladar hendido.

Causas

Influyen varios factores: tener antecedentes familiares, un déficit de ácido fólico en los primeros meses del embarazo o una alteración en su metabolismo por el consumo de ciertos fármacos u otras sustancias.

Tipos de espina bífida

• Oculta: Hay un defecto en la formación de una vértebra que no suele afectar a la médula ni a los nervios. No hay síntomas y ni siquiera se nota. Es la forma más frecuente y leve.

• Meningocele: A través de una apertura de la columna vertebral sale un quiste que contiene meninges y líquido cefalorraquídeo. El bebé tiene problemas para controlar la orina.

• Mielomeningocele: A través de las vértebras sale un quiste que contiene médula, meninges, líquido cefalorraquídeo y nervios. El niño tiene parálisis en las piernas, entre otros problemas.

Diagnóstico

Se puede realizar durante la gestación, mediante amniocentesis. El ginecólogo recomienda hacer esta prueba cuando el feto tiene un riesgo elevado de sufrir espina bífida.

Tratamiento

Se inicia desde el parto (o antes) con una intervención quirúrgica para cerrar la lesión. Esta operación no cura al pequeño, pero mejora el pronóstico. Además, el bebé tendrá un seguimiento en una unidad médica especial.

Prevención

El riesgo de concebir un hijo con espina bífida disminuye si la mamá y el papá toman ácido fólico antes del embarazo (hay que empezar tres meses previos) y la madre sigue tomándolo durante el primer trimestre de gestación.