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5 acciones de los papás que generan ansiedad en sus hijos

La ansiedad, estrés, miedos, inseguridades y problemas de conducta son cada vez más frecuentes en los niños. Y una de las causas que se ha encontrado son algunas acciones de los papás. Te compartimos cuáles son estas acciones para que revises si podrías estar haciendo alguna de ellas. 

Aunque todas estas acciones de los papás  son sin querer y con el afán de proteger a sus hijos, recuerda que los extremos pueden ser contraproducentes.

Estas acciones resultan tóxicas en la crianza y aquí te decimos cuáles son:

La sobreprotección

Ésta les causa daños emocionales a los pequeños y los hace ser incapaces de hacer algo por sí mismos, por lo que son desconfiados y el tener que intentar algo, sin ayuda de mamá o papá les genera ansiedad y sentimientos de inseguridad. Debemos protegerlos, pero darles libertad de explorar, de vivir, de conocer y de tomar sus propias decisiones.

Permisividad

Cuando los padres permiten que los niños hagan lo que quieran también puede ser una causa de ansiedad ya que en el fondo tienen un sentimiento de abandono emocional por parte de sus padres así como una poca atención en sus obligaciones como padres y eso lo resienten los niños.

Autoridad implacable

Es el polo opuesto de la permisividad y en estos casos una autoridad fuerte hace que los niños sientan ansiedad porque no les permitirán ser ellos mismos, quieren hacer cosas pero todo les causa miedo por ser regañados y  también sentirán abandono emocional porque pensarán que su criterio y sus opiniones nunca son correctos.

Constantes críticas

Las críticas constructivas hacen en los niños y adultos que aprendan y crezcan, pero cuando son agresivas y constantes no resultan para nada benéficas. La crítica constante en forma de acusación, comparación o señalamiento negativo genera sentimientos de inseguridad e incapacidad a los niños. Además, será tanta su inseguridad que dejarán de esforzarse para lograr nuevas metas.

No dejarlos decidir

Hay que permitir a los niños que sean capaces de poder dar su opinión y tomar sus propias decisiones siempre teniendo una comunicación directa con él, así ellos se sentirán que son importantes para la familia.

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¿Qué hacer si tu hijo no quiere ir a la escuela?

Si después de las vacaciones, tu hijo no quiere ir a la escuela, checa estos tips para evitar los llantos y pretextos.

A todos los niños les gustan las vacaciones, despertarse tarde y jugar todo el día, pero justo cuando llega el momento de volver a clases, esto se convierte en una batalla campal.

Llantos y frases como «no quiero ir a la escuela», «me duele la panza», «tengo sueño», etc., son las expresiones más comunes en los niños para evitar ir a clases.

Focos de atención

  • Asegúrate de que no esté enfermo. Pregúntale si tiene alguna molestia o dolor.
  • En ocasiones los niños pueden desarrollar alguna anemia ligera por realizar varias actividades, no comer bien hace que se sienta débil y cansado.
  • Incluso puede ser que tu hijo no haya dormido bien por la ansiedad de volver a la escuela y enfrentarse a la rutina de levantarse temprano y cumplir con sus deberes.

¿Qué hacer si no quiere ir a la escuela?

Habla con tu hijo. Tanto papá como mamá deben buscar el momento ideal para hablar con su hijo para identificar los motivos por los cuales no quiere ir a la escuela. Quizá siente temor a lo desconocido por ir a una escuela nueva o por algún cambio importante, ya sea un nuevo maestro, etc., puede causarle ansiedad.

Explícarle que ir a la escuela es necesario, así como lo bueno y divertido que es ir a aprender y jugar con sus compañeros. Si no has encotrado la justificación real de por qué tu hijo no quiere ir a la escuela, debes analizar tu entorno familiar, ya que también allí se puede encontrar la base del problema.

También puedes ayudarlo cambiando algunos hábitos en sus actividades:

  • Realizar una rutina para dormir y despertarse.
  • Hacerle saber que comprendes lo que siente y que todo estará bien.
  • Recordarle que es un niño o una niña valiente y capaz de ir a la escuela
  • No imponer castigos, funciona mejor el apoyo y la motivación.
  • Si es un niño de primaria, acompañarlo a conocer a sus nuevos compañeros.
  • Hacer un día de compras escolares.

Considera que si es su primera escuela, tu hijo estará más irritable, cansado y sensible, por las primeras semanas de asistir a la escuela.

Si tu hijo sí se queda en casa, no hagas de este día uno extra divertido y gratificante. Sin duda, la mejor manera de ayudar a tu hijo es una buena comunicación entre padres e hijo para solucionar cual sea el problema y brindarle la confianza necesaria para que tu hijo exprese lo que le siente y piensa.

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Tips para evitar los berrinches de cuando ¡quiere las cosas ya!

Esperar no va con tu hijo, aún no entiende por qué no puede conseguir las cosas de inmediato. Sin embargo, puedes poco a poco enseñarle a tener paciencia; tenemos estos cinco tips que te ayudarán a lograrlo. ¡Toma nota!

Primero, te decimos por qué ¡todo lo quiere ya!

La impaciencia, querer las cosas ya y sin demoras, es algo propio de los niños pequeños. Con un año de edad, son muy exigentes cuando piden algo: la comida, agua, el chupón… También les cuesta mucho esperar a que se cumpla algo: que se llene la tinita para bañarse, que se caliente su leche, etc. En realidad, es una conducta normal de su edad. Aunque, es justo el momento para enseñarle una sabia lección: la paciencia y la tolerancia a la frustración.

Tips para evitar los berrinches de cuando ¡quiere las cosas ya!

1. Pon atención en lo que está aprendiendo al imitarte. Debes tener en mente que los niños son grandes imitadores. Intenta hacer gala ante ellos de tu mejor muestra de paciencia. Si te saca de quicio el tráfico, si pierdes los estribos ante cualquier situación,  no estarás dando un modelo de serenidad, y además le estarás transmitiendo tu ansiedad. Ahora bien, si no puedes controlarte es importante ofrecerle una disculpa.

2. Introduce pequeñas esperas. Hacia el segundo cumpleaños puedes enseñarle a esperar unos minutos hasta que le sirvas el postre o mientras preparas ese bocadillo que tanto le gusta. Aunque le cueste trabajo, ya puede empezar a asimilar estas situaciones.

3. Enséñale buenos modos. Demuéstrale que hay que pedir las cosas con educación y, como norma general, no cedas a sus berrinches como medio para conseguir sus deseos (pero sin exagerar, pues muchas veces los berrinches son alertas de atención).

4. Cumple tus promesas. Si le has dicho «después de comer armaremos el rompecabezas», debes cumplir lo prometido, porque sólo así aprenderá que esperar vale la pena.

5. Explica por qué hay que esperar. «Las cosas quedan mucho mejor si se tiene paciencia. ¿Ves?, este sándwich estará más rico si le pones un poco de queso y lo metemos un rato al horno». «Cuando termine de preparar la cena jugamos un poco. Si no, se quemarán las papas», usa un tono tranquilo. No siempre funcionará pero sí a la larga.

Quizá sea complicado en algunos momentos de tus días ser constante en estos consejos, por eso, sé paciente contigo misma también. Tú estás aprendiendo a ser mamá y a criar un niño; muchas veces necesitarás ser generosa contigo misma, comprenderte y abrazarte cuando sientas que estás fallando como mamá. ¡No lo estás haciendo! Recuerda que estás haciendo un gran trabajo y que tú eres la mejor mamá que tu hijo puede tener.

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Personajes de la vida real que causan miedo a los niños

¿Has dicho a tu hijo que si no se porta bien, el robachicos vendrá por él? Algunos padres se ayudan de personajes fantásticos para enseñar a sus hijos “a cuidarse” o para controlarlos en momentos de riesgo. Aunque a primera vista puede ser algo eficaz, este método puede tener desagradables consecuencias a la larga.

Personajes de la vida real que causan miedo a los niños

EL COCO

Cuenta la leyenda que cuando los niños no quieren dormirse o se portan mal, el Coco va a sus cuartos por la noche a comerlos. Aunque este ser “facilita” el cierre de jornada de muchas familias, la angustia que despierta en los niños no es sana. Ellos necesitan un ambiente de protección que les ayude de manera paulatina y natural a superar sus miedos. Para ello hay que tolerar amorosamente las épocas de mal comportamiento y miedos al dormir, ayudarlos a verbalizar las razones que les hacen tener pesadillas o ser rebeldes y, siempre de los siempres, anteponer su salud mental a la comodidad personal.

EL SEÑOR DE LOS HELADOS

Aunque la intención es enseñar a los niños a cuidarse a sí mismos, el mensaje oculto es que incluso deben cuidarse de quienes quieren agradarles. Desarrolla en el niño una sensación de desconfianza básica que no queremos que se vuelva parte de su personalidad. Más que condicionarlos a temer a los desconocidos, hay que enseñarles a no ponerse en riesgo y a confiar en sus instintos.

Hay que modelarles con el ejemplo las reglas básicas del autocuidado para que adquieran la capacidad de cuidarse a sí mismos cuando estén solos. Luego, hay que recordarles que poseen un “termómetro emocional” que les ayudará a identificar cuándo una persona es o no confiable y qué hacer en cualquiera de los casos. Más que enseñarles a ser recelosos y suspicaces, ocasionándoles problemas de sociabilidad, autoestima y futuras relaciones de pareja, requieren ser impulsados al disfrute de la convivencia social con la conciencia de cuidarse.

EL ROBACHICOS

Es una forma en que las abuelas enseñaban a los nietos a no salir sin permiso de casa, a no separarse de sus padres en lugares públicos y a no hablar con extraños. El costo de no cumplir estas recomendaciones es alto: serán robados y separados de sus padres para siempre; pero no es la forma de inculcar en tu hijo el seguimiento de las reglas de seguridad.

Acompáñalo hasta que sea capaz de hacerlo por sí mismo; de lo contrario, el retraimiento se volverá parte de su personalidad, manifestando miedos e inhibiciones. Asimismo, no poseen la capacidad psíquica ni la experiencia, madurez y/o herramientas emocionales para consolarse o para entender que es un personaje ficticio. Ellos realmente creerán que existe una persona que busca llevárselos. ¡Imagínate vivir con este miedo! Además de una sensación de incapacidad y vulnerabilidad que podría volverse parte de su esencia de manera permanente.

LOS PAYASOS

Su vestimenta es poco común, llamativa y desproporcionada; sus rasgos faciales, acentuados con maquillaje, son exagerados y maniacos. Poseen una sonrisa que de manera inconsciente causa desconfianza, sugiere falsedad. Ahora bien, si tu hijo le tiene miedo a los payasos necesita que lo respetes y comprendas.

Trata de poner en palabras aquella característica que no le gusta, ya sea su ropa, que no sabe quién está debajo del disfraz o cualquier historia que haya escuchado al respecto. Acompáñalo, sé comprensiva y verás que de manera natural se irá desvaneciendo su miedo.

EL DIRECTOR DE LA ESCUELA

La intensidad de este temor tiene mucho que ver con la relación que el niño tenga con sus propios padres y figuras de autoridad cotidianas. Se podría decir que entre más cercano, bondadoso y comprensivo sea un papá con su hijo, mejor relación tendrá con el director, pues poseerá de entrada las mismas cualidades. Por otro lado, entre más distante, colérico e inconstante sea un papá, más miedo y resentimiento le tendrá al director de su escuela.

Si tu hijo presenta este tipo de temor de forma tal que se le complique su asistencia a la escuela o su adaptación con los otros niños, profesores o reglas escolares, vale la pena pensar en la relación que lleva con sus papás, sobre todo con su figura paterna. Si mejorando la relación entre padre-hijo este temor no baja, ten una junta en la escuela para cerciorarte de que todo está bien.

Por Judith Celis, psicoterapeuta y bloguera en padresestrella.com

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7 beneficios emocionales para tu hijo de los disfraces

Descubre las siete lecciones que tu hijo aprende con este divertido momento. El juego en la infancia es indispensable para que tu hijo logre un adecuado desarrollo socio-emocional. Por ello es necesario incorporar tiempos de juego libre en sus agendas y poner a su alcance ciertos elementos, como los disfraces. Conoce varios de sus beneficios emocionales para tu hijo. 

Beneficios emocionales de los disfraces

1) Usar disfraces fomementa su IMAGINACIÓN.

Gracias a ellos pueden ser maquinistas de un ferrocarril, superhéroes, bailarinas, un animal… porque alientan su creatividad, un crecimiento muy importante en su capacidad para solucionar problemas. No necesitas grandes atuendos para que se dejen llevar por sus fantasías; incluso un tubo de papel de baño puede bastar para representar su mundo interior.

2) Tener una infancia feliz, llena de gratas experiencias y constantes sensaciones de gozo son la base de la SALUD MENTAL.

Cuando tu hijo juega libre y con alegría, su bagaje de buenos momentos crece y se consolida. Bríndale espacios seguros en los que dé rienda suelta a su imaginación sin regaños o peleas; donde grite, cante, trepe y corra sin riesgos.

3) Fomenta la EMPATÍA. Sólo poniéndose en el papel de otro -el personaje-puede entender las emociones que vive.

Cuando un niño se disfraza de papá o maestra y se percata de que poner orden entre otros niños no es algo tan fácil, se sensibiliza e invita a que sus acciones resulten menos egocéntricas. Lo anterior facilitará su adaptación familiar, escolar y social.

4) Permiten METABOLIZAR emociones que, aunque normales, los pequeños viven como agresivas.

Un ejemplo: cuando un niño se descalabra y posteriormente juega al doctor por semanas. Si permites este tipo de juegos y pones a su alcance material para que actúe sus fantasías angustiosas, tanto la intensidad como la repetición desaparecerán poco a poco.

DE VEZ EN CUANDO MAQUÍLLATE O PONTE UN SOMBRERO Y ÚNETE A LOS JUEGOS DE TU HIJO: NO SÓLO PASARÁS UN BUEN RATO Y CONECTARÁS CON ÉL, TAMBIÉN ENTENDERÁS MÁS QUÉ CRUZA POR SU MENTE Y LOGRARÁS AMARLO MÁS.

5) Utilizar disfraces es una de las formas en que tu hijo manifiesta emociones voraces, ENVIDIOSAS y hasta agresivas sin consecuencias, de manera lúdica e inofensiva.

Al jugar con disfraces puede practicar hasta dónde se siente cómodo siendo amoroso, agresivo, rebelde, curioso, locuaz e incluso intrépido: también puede expresar su ternura a través del juego.

6) Los niños, por medio del juego de roles, buscan identificarse con CUALIDADES de personas o personajes.

Una niña juega a ser la Mujer Maravilla y rescata a sus hermanos, o un niño se disfraza de bombero y entra sin miedo a una casa en llamas para salvar a una mascota en apuros; ella se identifica con la autonomía e inteligencia del personaje y él con la valentía que observa en el bombero.

7) Fomenta en tu hijo una AUTOESTIMA sana y elevada.

Gracias a estos juegos un día es un exitoso restaurantero; otro, un cantante y luego un espía encubierto que vence a la peor red de malandrines del planeta. Al vivir este tipo de juegos como su realidad, cada éxito, reto superado y miedo conquistado se vuelven parte de un autoconcepto positivo y fortalecido ahora y cuando sea adulto.

Por Judith Celis, psicoterapeuta y bloguera en padresestrella.com

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Cómo enseñar a tu hijo a relacionarse sanamente consigo mismo

La primera relación que debe funcionar sanamente en la vida tuya y de tu hijo es la de ustedes con ustedes mismos. esto significa ser capaces de reconocer sus necesidades físicas y emocionales, para satisfacerlas. ¿Cómo enseñar a tu hijo a lograr esto, a relacionarse sanamente consigo mismo?

La palabra empoderamiento se ha puesto muy de moda, sin embargo, en la gran mayoría de los casos está mal aplicada, ya que se utiliza como sinónimo de fuerza, liderazgo, exceso de seguridad y hasta podría decirse como un exceso de orgullo y autoridad.

Sin embargo…

el real significado del empoderamiento representa recuperar tu poder, es decir, reconectarte en tus cuatro niveles: físico, mental, emocional y del espíritu.

Significa reconocer que tienes una parte divina, Ser Superior, Supraconciencia, doble cuántico, intuición o Espíritu Santo (como quieras llamarlo) que te une con el Todo y con todos, que es esa parte sabia que sabe perfectamente lo que tú necesitas y te guía cuando se lo permites por estar conectada con la Fuente.

¿Cómo enseñar esta forma de relacionarse consigo mismo a tu hijo? Suena tan metafísico y místico que… quizá te preguntas si es posible que tu hijo lo entienda. Quizá de inicio no. De inicio, tendrás que desarrollarla tú primero para que él lo comprenda a través de tus acciones diarias, porque al final, tú eres su modelo.

De tal manera que es fundamental que desarrolles este trabajo espiritual que muchas veces se deja de lado, hasta el último lugar de la fila de actividades. Este trabajo espiritual es muy sencillo, pero como todo, requiere entrenamiento y disciplina, donde la meditación, la atención plena o Mindfulnes, la respiración, la introspección y la reflexión son necesarias.

Cómo relacionarte sanamente contigo misma y enseñarle a tu hijo a hacerlo

  • Permítete y permítele a tu hijo los ratos de ocio, contemplación, exploración y descubrimiento que hoy en día son tan poco valorados; es decir, evita saturarlo con tanta información y déjalo seer más niño.
  • La alimentación también es importante, ya que lo que consumimos también tiene un nivel vibratorio. Si permites que tus hijos se alimenten de comida chatarra, esas bajas resonancias impactarán su cuerpo de manera negativa, además de no nutrirlo de manera adecuada.
  • Ayúdalo a gestionar sus emociones; también es otra gran herramienta para que tome su poder. Permítele la expresión de las mismas, tomando conciencia que detrás de cada emoción hay una necesidad que debe ser expresada.

Cada emoción tiene una parte química y una parte energética. La parte química impacta directamente a cada una de las células del organismo y son las emociones negativas las causantes de muchas enfermedades y problemas en la vida. La parte energética se radia a través del campo electromagnético del corazón, el cual, es el gran transmisor del cuerpo, impactando directamente a la materia. Si estás vibrando en emociones negativas, esa será tu realidad y el Universo te dará exactamente las emociones que estés vibrando.

Por último, enseña a tu hijo a cuestionar las creencias, la información que recibe del medio ambiente, es decir, desarrollar el juicio crítico. También a asumir la responsabilidad de sus acciones, evitando los juicios condenatorios y la crítica constante hacia los demás. Esto le permitirá comprender que a cada acción le corresponde una reacción, pero aprendiendo a reconocer, responder y reparar sus errores.

Espero que esta información haya sido de utilidad para ti
y te ayude a que tus pequeños tomen su poder.

Por Eli Martínez, especialista en Empoderamiento

www.elimartinezseruno.com Facebook: Eli Martínez Especialista en Empoderamiento maema27@hotmail.com

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Mi hijo se toca los genitales, ¿cómo saber cuándo es sano y cuándo no?

Una inquietud muy frecuente entre los papás es qué hacer cuando su hijo se toca los genitales. No es una conducta que deba preocuparte, solo es muy importante identificarla para actuar en consecuencia y de manera adecuada. Conoce de qué manera se manifiesta esta conducta, la delgada línea que divide una conducta sana de una mala y qué puedes hacer cuando sorprendas a tu hijo(a) tocándose.

¡Estoy muy asustada!… ¡Mi hija todo el tiempo se está frotando con la rodilla de su papá!, llegó una paciente con esta queja al consultorio.

Muchas inquietudes rodean el mundo de los niños. Nuevas sensaciones y experiencias aparecen todos los días. En este contexto los niños comienzan a descubrir su cuerpo y las sensaciones que provoca el contacto o el roce con las distintas partes de su cuerpo y se encuentran con la novedad que su cuerpo es diferente al del sexo opuesto.

¿A qué edad empiezan a tocarse?

Normalmente sería de los dos a los cinco años, que es justo cuando exploran el mundo incluyendo su propio cuerpo.

Según Freud, hablando de las 5 etapas de la sexualidad, nos enfocamos en la etapa fálica, ¿de qué trata esta etapa?

La etapa fálica va de los 3 a los 5 años de edad. El núcleo de energía de los niños se encuentra en el área genital, ellos experimentan placer al tocar sus partes íntimas y al masturbarse.

El erotismo es una parte importante dentro de esta etapa, aquí lo que van a tratar de hacer es explorar su cuerpo mediante sensaciones, succiones y miradas.

Los sentidos también ayudan al niño a saber qué es lo que le genera placer y que es lo que no, por ello, el tacto forma parte importante del desarrollo infantil.

Desde la succión del pulgar se ve un acto de placer en el niño, pero ahí no lo notamos como algo “malo”, cuando para el niño es exactamente lo mismo que tocarse los genitales.

La masturbación es parte de su desarrollo y lo que debemos de hacer como papás es transmitir el concepto de la privacidad, explicarle al niño que lo que está haciendo está bien por que se está conociendo, pero que es mejor si lo hace de forma privada o en un lugar donde se sienta más seguro.

Muchos niños se tocan los genitales y se succionan el dedo al momento de acostarse para ir a dormir. ¿Por qué lo hacen? Lo hacen porque sienten placer, se arrullan y les ayuda a quedarse dormidos más rápido. Los niños pasan de la succión a la masturbación.

¿Cómo saber cuando ya no es un juego exploratorio sano o verlo como un foco rojo?

  • Cuando un niño fuerza al otro a jugar
  • Cuando ya no están dentro de las edades de exploración o existe mucha diferencia de edades entre los niños que están jugando
  • Tu hijo se vio forzado en mantener un secreto
  • Cuando hay estimulación oral por parte de alguno sobre los genitales del otro
  • Cuando ocurre con mucha frecuencia y no puede ser redirigido
  • Cuando está asociado a una agresión física
  • Cuando hacen el simulacro de actos sexuales adultos

En este caso seria importante hablar con un profesional para que se oriente en cada caso.

¿Qué pasa si estos roces o esta masturbación los hace con frecuencia?

Hay que valorar si es por tiempo prolongado, o no, muchas veces lo pueden hacer para descargar su energía, esto es más común en los casos de niños hiperactivos, pero no hay por qué alarmarse, solamente hay que estar al pendiente si llega a irritarse o a alguna infección, en ese caso sí hay que acudir a un pediatra.

Otra causa que puede ser es la ansiedad, cuando un niño se siente muy ansioso lo primero que va a hacer es tratar de calmar esta ansiedad y ¿cómo lo va a hacer? Tocándose, sacando esta energía, lo mismo sería en caso de que el niño se sienta estresado.

¿Qué debes hacer tu hijo se toca los genitales?

Educarlo y guiarlo de forma que no vea la sexualidad como algo negativo, si no todo lo contrario, esto obviamente sin castigos y sin regaños.

Para los niños no hay diferencia entre partes de su cuerpo, no saben que lo que están tocando es una parte “íntima” o es su panza; no distinguen, tampoco saben que se debería de hacer en privado.

El tema de la sexualidad infantil es un tema tabú dentro de nuestra sociedad.

Muchos pensamos que la sexualidad es solamente llevada a cabo en la adolescencia o en la adultez y no le damos importancia, o lo vemos como algo negativo cuando es la sexualidad infantil. Como humanos, somos seres sexuados y sería un error pensar que en los niños no puede haber sexualidad.

Los niños usan la masturbación como tema de descarga y relajación, no es una cosa morbosa, si yo me hago o me hacen “piojito” en la cabeza sería otro tipo de masturbación.

Una de las cosas mas importantes es que el niño no lo vea como algo malo, como algo sucio, que sepa que es completamente normal y que se puede hacer sin ninguna culpa.

El pudor es lo que debemos de tratar como papás, decirle al niño que está bien que explore su cuerpo, lo que no está bien es que alguien más lo explore por él.

Explicarle al niño que su cuerpo es suyo y que nadie más lo puede tocar si él/ella no quiere. Esto para prevenir cualquier tipo de abuso, que sienta que debe cuidar de él y que él puede poner sus reglas.

Los niños entienden mucho mejor con ejemplos.

Otra cosa importante es decirle al niño cómo en realidad se llaman las partes de su cuerpo: pene, vagina, vulva, testículos.

Cuando tu hijo se toque, decirle: “Ese es tu pene”, no “tu cosita o tu pilín”, a tu hija decirle: “Esa es tu vagina”, en lugar de “tu colita”.

Poner apodos hace que sientan vergüenza, pena, culpa, cuando se habla de estos, a parte de que puede sentirse ajeno a sus partes íntimas por el hecho de llamarlas por otro nombre.

Lo que necesitas tratar de evitar es que tu niño sienta confusión cuando escuche el nombre incorrecto de sus partes, ya que muchas personas les llaman de otra forma y no todos entienden con los mismos apodos.

¿Cómo te gustaría que tu hijo creciera pensando y viviendo su sexualidad?
Educar la sexualidad abiertamente ayuda a la seguridad y confianza de los niños,
saber que es completamente natural que les surjan dudas de cualquier tipo y como papás estar ahí para responderlas.

Por Mtra. Loretta Nieto Gállego, psicóloga, terapeuta sexual y de pareja. Whats app: 55 4566- 1865 @twomindstherapist

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10 frases para calmar a un niño enojado

10 frases para calmar a un niño enojado

¡Está enojado y tú pierdes el control! No es sencillo calmarlo y calmarte, pero te recomendamos estas frases para lograrlo. Bájale a los ataques de ira y aprende junto con tu hijo a adquirir la habilidad de manejar positivamente las emociones.

10 frases para calmar a un niño enojado

En vez de decir…

  • Ya estás grande, no llores.
  • ¡No seas enojón!
  • No avientes la comida.
  • ¡Apúrate ya!
  • ¡Ya no grites!
  • Siempre te quejas de todo.
  • ¿Cuántas veces debo repetirlo?
  • Vete de aquí, ¡mejor enciérrate en tu cuarto!
  • ¡Ya no te aguanto!
  • Estoy muy enojada contigo

Es mejor si le dices…

  • Mamá y papá a veces nos sentimos así también, no te agobies tanto, créeme: pronto pasará.
  • ¿Y si gritamos juntos?
  • Cuando avientas tus alimentos me parece que no te gusta lo que cociné, ¿quieres algún otro platillo?
  • ¿Qué necesitas para estar listo e irnos a la clase de natación?
  • Dímelo por favor con tu tono normal de voz, así me es un poco complicado entenderte.
  • Tienes toda mi atención, ¿cómo podemos solucionarlo?
  • Creo que tus oídos no me escucharon, te lo diré una vez más y luego, por favor, ¿me repites la indicación?
  • Voy a esperar a que te calmes y luego vamos a abrazarnos, ¿está bien?
  • Este es un momento muy complicado, pero lo resolveremos juntos, calma.
  • Estoy enojándome mucho, necesito respirar y relajarme también.
  • ¿Lo intentamos juntos?

Cuenta hasta 10 y lee esto…

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Estas frases son positivas porque…

  • ¿Has visto que algunas personas o en películas gritan en almohadas para liberar el enojo? Esta acción alivia la energía y relaja.
  • Apoyas a tu hijo para que recapacite en sus acciones.
  • Permite a tu hijo estar más consciente sobre las rutinas y así adquirirá poco a poco responsabilidades, como guardar sus juguetes…
  • Si tu hijo imagina las mejores soluciones a los problemas que lo agobian, se sentirá satisfecho.
  • Si tu hijo repite tus frases, captará mejor lo que le quieres transmitir.
  • Si aislas a tu hijo pensará que hay algo malo con él: es preferible si le das un espacio pero lo acompañas para cuando esté listo para hablar.
  • Refuerza la emoción que está experimentando (“sé que estás enojado…”).
  • Con tu ejemplo, tu hijo ve que tú también experimentas el enojo y juntos pueden aprender a moderarlo.

No está bien reprimir las emociones; mejor enséñale a tu hijo a trabajar con ellas de manera sana; la verdad es que a cualquier edad a todos nos enoja algo en la vida.

¿Tu hijo es muy enojón?

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5 frases que debes decirle a tu hija todos los días

 

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9 errores comunes de crianza

9 errores comunes de crianza

Ser papá y mamá no es fácil, pero con estos consejos, disfruta más de tu maternidad y paternidad para vivir en una familia feliz, llena de respeto y mucho amor.

9 errores comunes de crianza

1. Consentir en exceso

Si le resuelves todo, sólo le quitas la oportunidad de aprender por sí mismo, puedes volverlo intolerante y probablemente se deprima en la adolescencia, ya que el mundo real no le dará todo lo que pide.

2. Dar un mal ejemplo

No es válido pedirle a tu hijo autocontrol, si vas en el tráfico gritándole a los demás o peleándote por el paso. Sé congruente y más consciente de tus acciones, en especial, las que realizas enfrente de él.

3. Creer que es un niño perfecto

Asumirlo generará que él crea que todas sus acciones y actitudes son buenas y que merece todo, puedes hacerlo arrogante e irresponsable. Es mejor que sepa que todos tenemos errores y defectos.

4. Querer ser su mejor amigo

Si le permites todo por ser “buena onda”, puedes llevarlo a un comportamiento no deseado cuando crezca. Piensa en que tú eres la mamá o papá y debes enseñarle a ser responsable.

5. Desautorizarte

Si uno le pone ciertos límites o castigos al niño y el otro no los respeta, se aprovechará de estas discrepancias y crecerá haciendo lo que quiera. Tengan una buena comunicación como pareja al momento de educar.

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6. Sobreprotección

Deja a tu hijo ser niño; equivocarse, jugar, caerse, lastimarse, levantarse y curarse. Enséñale que toda causa tiene un efecto para que esté consciente de sus acciones, si no, será dependiente e inseguro.

7. Castigar

Si le aplicas un castigo y se lo levantas (no permites que lo cumpla), generarás que el niño note cierta incongruencia en la autoridad y entonces no entienda que ciertas cosas que hace son incorrectas.

8. Elogiarlo por todo

Es normal sentirte orgulloso, pero creer que cualquier cosa que hace es extraordinaria y que ningún otro niño lo hace, no es muy bueno, sólo harás que cuando cometa un error, se vaya al otro extremo, ¡pensará que es el peor!

9. Compararlo

Si le dices “debes portarte mejor, así como… ” o “deberías de aprender de tu hermano”, el niño se percibe como “malo”. Estas frases impactan negativamente en él; lo hacen sentir no querido, además, generan celos y envidia.

Tú eres el ejemplo de tu hijo, ¿cómo quieres que sea en un futuro?

¿Has incurrido en alguna de estas situaciones?

TEXTO: Arturo Rosas, psicólogo clínico de NEUROingenia

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¿Es normal que mi hijo sea tan desobediente?

¿Es normal que mi hijo sea tan desobediente?

Por Berenice Villatoro y Mayra Martínez

Aunque parezca imposible, puedes lograr que tu hijo preste atención? ¡A la primera!

«¿Cuántas veces tengo que decírtelo?» «Estoy cansada de que no me escuches». Es frecuente oír este tipo de frases en una casa con niños de 3 a 5 años. La mayoría de los padres confiesan que sus hijos no les hacen caso y que, por mucho que les repitan las cosas, parece que los pequeños no escuchan o no quieren escuchar.

¿Es normal que mi hijo sea tan desobediente?

Estas frases normalmente suelen ganar en volumen. «¡Te he dicho que vengas en este instante!». Mamá se pone roja y su presión sanguínea aumenta. Pero su tierna criatura parece que no la escucha. Entonces, al borde de un ataque de nervios, abre unos ojos y una boca muy grandes: «¡No quiero repetírtelo más veces! ¡Que vengas ya!». Entonces el angelito pone cara de susto y comienza a llorar. Para que no te ocurra esto, te damos los siguientes tips:

1. Pedir solo una cosa a la vez

Y no demasiado complicada. A esta edad tu hijo aún es pequeño para retener y ejecutar varias órdenes, y menos si son complejas. Además, una instrucción como «recoge tu habitación» puede necesitar ser más precisa, y paso a paso, por ejemplo: «guarda los juguetes», «pon la ropa sucia en tu cajón».

2. No gritar una orden desde otra habitación

Cada vez que le digas algo a tu hijo, hazlo físicamente cerca de él y mirándolo a los ojos mientras le hablas. Asimismo, también pídele que él también te mire, de ese modo será más difícil que te ignore. Un pequeño contacto físico, por ejemplo, tocarle el brazo o el hombro, también ayuda, sobre todo cuando el niño está absorto en alguna actividad.

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Tips para organizar tu maternidad y tu trabajo

3. Ser claros, breves y concisos

Si cada orden va precedida de un largo preámbulo, tu hijo ya se habrá desconectado de la conversación cuando vayas por la tercera coma de tu discurso. En vez de darle un sermón, ve directo al grano y dale instrucciones breves, concretas y operativas.

4. Comprobar que te ha entendido

Pídele que te repita lo que le has dicho. Por ejemplo: «Tienes que lavarte las manos antes de sentarte a comer. Vamos a ver, ¿qué es lo que tienes que lavarte antes de comer?». Algunas órdenes no son tan concretas y habrá que suplicarle que te explique lo que significan. Porque «recoge tu habitación» puede no significar lo mismo para él que para ti. Quizás sea necesario enumerar los pasos y componentes de esa tarea. Y también comprobar que el niño los ha comprendido y es capaz de repetirlos.

5. Conducirlo físicamente

Cuando tu hijo, pese a tu amable petición, no accede a dar por sí mismo el primer paso para cumplir lo ordenado, a veces es oportuno conducirlo hacia la actividad deseada, por ejemplo tomándolo de la mano. Pero es muy importante hacerlo sin discutir y sin recriminarle su desobediencia.

Estas tácticas, realizadas con tranquilidad y diplomacia, es como darles el empujoncito que tu hijo necesitan.

¿Tu hijo te hace caso a la primera?

Foto: Getty Images

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