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¿Qué hacer cuando aparecen los primeros dientes del bebé?

Llegó el séptimo mes y ya le están saliendo los primeros dientes a tu bebé. Te dejamos algunos consejos para disminuir sus molestias.

Los primeros dientes del bebé

La salida del primer diente es todo un acontecimiento en la vida del bebé y de su entorno familiar: «¡Mira,mira!, ya se le ve», exclama emocionada mamá. Ha terminado la prolongada y a veces molesta espera hasta que la primera piececita erupciona.

¿Cómo le irán saliendo sus primeros dientes?

En la mayoría de los niños, los primeros dientes en salir son los incisivos centrales inferiores (entre los seis y los diez meses) y superiores (entre los siete y los 12 meses). Los colmillos superiores suelen aparecer bastante más tarde (entre los 16 y los 24 meses) y los inferiores un poco antes que éstos (entre los 15 y los 21 meses).

Pero cada nene tiene su propio patrón de desarrollo. En muchos bebés la salida de los dientes se retrasa o adelanta a esas fechas sin que ello resulte un problema.

¿Le dolerá?

En realidad, mucho se dice sobre la dentición de los bebés, pero lo cierto es que cada pequeño es un mundo. Algunos están más molestos y otros ni se enteran. En todo caso, lo que sí provoca es: aumento de la saliva, necesidad de morder, encías inflamadas y, en ocasiones, irritabilidad, problemas de sueño y rechazo al alimento.

Y lo que no produce son enfermedades, fiebre o dolor (aunque es una creencia muy extendida durante generaciones). Sí está más irritable y llora más, lo que le puede estar ocurriendo al bebé de siete meses es que esté atravesando un proceso infeccioso (catarro, faringitis) que sí puede provocar fiebre alta.

Y, al subir la temperatura corporal, el metabolismo se acelera causando que el diente que estaba a punto de aparecer salga más deprisa.

¿Cómo aliviar sus molestias?

Los trozos de fruta y las mordederas alivian las encías inflamadas. Dan la posibilidad al niño de llevarse a la boca algo duro para frotar sus doloridas encías. Además, cumplen la función de limar «poco a poco» la piel, dejando salir antes el diente. Y si el mordedor está fresco, mejor: así se insensibilizan sus encías y se reducen las molestias.

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5 tips para que tu hijo deje el chupón

No es una ley exacta, solo se recomienda que los niños dejen el chupón a los dos años. Te damos algunos tips para lograr que tu hijo deje el chupón. 

¿Sabías que el chupón le proporciona a tu hijo a lo largo de su etapa sensorio-motriz (dura hasta los dos años) una forma física de autoconsuelo? Y el niño de esta edad cada vez tiene más capacidad de desarrollar estrategias que no son físicas, casi todas relacionadas con el juego y el apoyo emocional.

Solo necesitarás darle un empujoncito:

1. Elijan juntos un lugar físico para el chupón: estará ahí y él te lo podrá pedir cada vez que lo necesite (díselo, claramente). Ya no está completamente a la mano y es más fácil que se olvide de él o solo lo busque en los momentos clave.

2. Anímalo a sustituirlo por otro objeto de consuelo, como un muñeco. Ambos pueden convivir durante un tiempo, no pasa nada.

3. Fíjate en los momentos en los que te pide el chupón: ¿Cómo se siente? ¿Triste, aburrido, agobiado? ¿Es posible que si lo acompañas, juegas con él y lo abrazas no necesite el chupón para afrontar el momento?

4. No lo regañes por pedirte el chupón o llorar por él, eso podría causarle más tensión; ofrécele alternativas. Si aun así quiere su chupón, dáselo. La idea es sustituir una forma de encontrar consuelo por otra que consideres más apropiada o saludable.

5.  Explícale que, como ya es mayor, no lo necesita. ¿Acaso papá o mamá van por ahí con el chupón a todas partes?

6. No cedas ante el primer llanto. De lo contrario, la despedida será aún más difícil. Si ante su llanto desconsolable optas por negociar (por ejemplo, le dices que puede seguir usándolo, pero sólo un día más), cuando llegue el momento, la rabieta se multiplicará.

Espera el momento adecuado para quitarle el chupón; recuerda que a él le ayuda a tranquilizarse y lo reconforta.

¿Esperamos un poco, entonces?

No olvides el papel que desempeña el chupón en la vida de tu hijo: consuela y calma, así que no es necesario provocarle estrés o ansiedad quitándoselo antes de tiempo. Si está en una etapa de grandes cambios (la llegada de un hermano, el inicio de la escuela) o ves que sufre mucho, deja que lo use en tanto termina tal situación.

No hay que forzar

Al obligarlo a dejar el chupón corres el riesgo de que lo sustituya por el dedo. Si lo forzamos con métodos drásticos como tirarlo a la basura, ponerle algo amargo o cortarlo, pueden aparecer otros síntomas, como mojar la cama o morderse las uñas.

El objetivo no es solo que deje el chupón, también consiste en ayudarle a elaborar estrategias para enfrentarse a las dificultades de la vida.

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