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Cómo educar en equidad a tu niño y a tu niña

La formación que le darás a tu hijo depende de los principios de vida que quieras inculcarle; ¡sí es posible educar en equidad a niños y niñas!

Llegó la hora de empezar a definir la manera en que quieres educar a tu hijo y no hay duda de que, sin considerar si es niño o niña, deseas brindarle lo mejor para que se convierta en una persona plena, con pensamiento libre y practicante de los valores humanos.

La intervención tuya y de tu pareja son fundamentales en esta tarea; los expertos aseguran que tanto mamá como papá son vitales para educar en equidad a niños y niñas.

“Debido a que culturalmente hemos establecido que hombres y mujeres tienen distintos roles sociales, tendemos a educar de manera distinta: ellas tienen que aprender a ser buenas madres y esposas y, aun en nuestros tiempos, se les limita el acceso al estudio o al desarrollo laboral. Cuando la mujer quiere romper este patrón, es estigmatizada y si el hombre la apoya, entonces se pone en duda la masculinidad de este”, explica la psicóloga Lilia Joya, de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Hemos determinado que niños y niñas se educan de manera diferente. Pero hoy es distinto; estamos comprendiendo que no debe existir ninguna diferencia y que a partir del ejemplo, ellos aprenden normas sociales. Es decir, no hace falta que en sus primeros años le des amplias explicaciones sobre equidad; encontrará la definición dentro del núcleo familiar.

Recuerda, tus actitudes, conducta y palabras diseñan su modo de ser, sentir y pensar; igual que lo que vive a su alrededor de la gente con quien convive:

8 cosas que NO debes permitir le digan a tu hijo varón

Y lo mismo ocurre sea niña o niño, por ello, importa mucho que tú reflexiones acerca de lo que estás enseñando a uno y otro: los mensajes estereotipados que les estás transmitiendo; mira:

¿Quieres que tu hija sea “una mujer perfecta” o una mujer feliz?

Cómo educar en equidad a tu niño y a tu niña

“Si los papás se tratan con respeto, reparten las actividades, se involucran en la crianza, se expresan afecto, acuerdan, el niño lo aprenderá y lo reproducirá. Los valores son la expresión de como entendemos la vida y nos desenvolvemos en ella”, afirma la especialista.

La especialista sostiene que lo que debemos enseñar es “a respetar a los demás, independientemente de su sexo, siendo justos con nosotros y los otros, a dar preferencia al diálogo sobre la imposición, ello desarrolla convivencias sociales más sanas y equitativas”, dice Lilia Joya.

En su primer año de vida, los niños empiezan a formarse una apreciación de como se manejan los adultos a su alrededor y experimentan la congruencia del manejo de las emociones.

Lo más trascendente que posee un ser humano son sus emociones y lo que siente, las emociones y los sentimientos no son exclusivos de uno o de otro género, niños y niñas los perciben igual. Lo esencial del tema es que se debe enseñar a los niños a vivir, reconocer y canalizar sus emociones, ya que esto les brindará seguridad y estructura a sus vidas.

Es cierto que a nivel cerebral y físico hay diferencias, pero ambos se pueden complementar para crecer en un ambiente en el que cada uno aporte sus riquezas, replicando el ejemplo vivido en casa.

La forma de educarlos se determina desde como vives tu relación de pareja y familiar, porque tu hijo absorberá el ejemplo y lo seguirá para involucrarse socialmente. Recuerda en todo momento que eres el modelo a seguir.

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7 formas para criar niños y niñas independientes y seguros

Sentirse seguros de sí mismos les permitirá lograr sus sueños y metas. Y esto nos es cuestión de género; tanto niños como niñas merecen tener una vida llena de satisfacción, bienestar y felicidad. Mira cómo lograr criar niños y niñas independientes y seguros.

Ayuda a tu hijo a convertirse en una persona independientes y segura de sí misma, capaz de cuidar de sí; ¡eso lo hará también saber cuidar de los otros, en el mundo!

Hazle saber que es capaz de cualquier cosa

¡Ayúdale a darse cuenta de sus fortalezas! Es lindo decirle lo hermosa o guapo que es, pero además hazle saber que es inteligente, capaz y con un enorme potencial para hacer realidad sus sueños.

Celebra sus logros

Todos los niños necesitan ser valorados, ¡hazlo tanto con tu hijo como con tu pequeña! Y también busca la oportunidad para demostrarle que es capaz de hacer lo mismo que cualquier otro niño o niña. Cuéntale de importantes mujeres médicos, científicos, líderes, empresarias y políticas; o de exitosos bailarines, gimnastas, músicos, artistas…

Fomenta su independencia

Anímalos a probar cosas nuevas, arriesgarse a nuevos retos y que intenten resolver las cosas por sí mismos. Hazle saber que confías en él o ella, en sus decisiones y en que es capaz de hacer lo que le apasione. ¡Si descubres una habilidad por algo, como un deporte, las matemáticas o la ciencia, ¡busca actividades que refuercen su talento!

Deja que falle

¡De los errores también se aprende! Puedes enseñarle que no siempre será fácil, pero debe confiar en sus propias capacidades y aprender a manejar la decepción, esto le  ayudará a intentarlo de nuevo.

Déjalos pensar

Según una obra del Dr. Janet Rose Wojtalik llamada Los Siete Secretos de Parenting Girls, sugiere que los padres pidan las opiniones de sus hijos sobre cualquier tema: ¿Qué piensas de eso? ¿Por qué crees que pasó? ¿Cómo darse cuenta de eso? Tu atención y aprobación le darán la confianza para expresar sus pensamientos siempre.

Equidad en casa

Tu hijo e hija son tus mejores imitadores. Cuando las niñas ven a que su padre participa en las labores de la casa, asumen que el género  no importa y el trabajo de una familia debe ser equitativo. Si tu hijo ve que papá respeta el trabajo de su mamá, existe amor entre ustedes y su mamá es una imagen de independencia, ¡él se convertirá en un hombre fuerte e independiente, capaz de valorar al género femenino, además.

Darse a respetar

Aunque es un tema muy importante para niñas y niños, hazles saber que su cuerpo es su templo, su mayor tesoro y que nadie puede lastimarlos. ¡La violencia no debe estar permitida, ni de juego!

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Sí a la crianza sin «etiquetas» (dañan la autoestima de tu hijo)

¿Le has dicho a tu hijo algún adjetivo como… ¡Guapo! ¡Desobediente! ¡Inteligente! ¡Lento! ¡Llorón!? Las etiquetas no son buenas, aquí te decimos por qué.

Cabe que te preguntes: ¿por qué etiquetas? Porque el cerebro simplifica y categoriza todo para dar significado a lo que te rodea. Pero ten en mente que tu hijo se comportará de acuerdo a las etiquetas que le pongas porque tú eres su referente. Como papá y mamá formas, en buena parte, la personalidad de tu hijo: todo lo que le digas acerca de él mismo, él lo piensa como la verdad absoluta porque tú eres su primera fuente de conocimientos en todo aspecto.

Por ello, si describes a tu hijo como “torpe”, “desobediente”, “respondón”, “malo”… él actuará ante determinadas situaciones con ese comportamiento, porque “papá y mamá le han dicho que es así”.  Lo que papá o mamá dicen (cómo, con qué voz, palabras y gestos) ejerce sobre tu hijo un ejemplo que puede persistir hasta la vida adulta.

Es simple: si el niño piensa que es un desastre (egoísta, distraído, agresivo, caprichoso o desobediente), se le dificultará comportarse de otra manera. ¿Por qué? Porque así es como ha aprendido qué es (según tú). Etiquetar hace que tu hijo crezca inseguro e incapaz de reconocer sus propias emociones y a sí mismo.

Etiquetas comunes

El niño “desobediente” se siente frustrado porque permanentemente se le llama la atención sobre su comportamiento y suele recibir castigos, gritos y represiones. Si recalcas su conducta, sólo afianzarás en él la idea de que es así y que no sabe ni puede ser de otra manera. Para mejorar la convivencia, indaga por qué no obedece a la primera. Como papá, dile las cosas de una forma más constructiva.

¿Hay etiquetas positivas?

Las etiquetas en “positivo” tampoco son siempre buenas. Una cosa es la estimulación positiva, muy necesaria para el desarrollo personal y el logro de objetivos, y otra es crear en el niño la idea de que “es mejor que los demás”. Es importante que tu hijo entienda sus atributos como naturales; ayúdale a asumir la simpatía, bondad o generosidad para ser amable con hermanos o amigos. En lugar de etiquetar, mejor:

  • Dale más oportunidades
  • Préstale más atención
  • Estimula su inteligencia
  • Ayúdalo a aumentar sus respuestas positivas.

¿Qué puedes hacer?

  • No hagas valoraciones sobre su persona, sino sobre las conductas o acciones.
  • Reconoce lo que hace bien para fomentar su autoconfianza.
  • Explícale la conducta que te gustaría que modificara y cómo puede hacerlo.
  • Evita repetirle lo que hace incorrectamente.
  • Evita las palabras “siempre” y “nunca”.
  • Escúchalo, respétalo y confía en su capacidad de cambio.
  • No tires la toalla: tu hijo lo logrará.
  • Evita estas frases: “Qué grosero”, “Eres muy llorón”, “Qué lento”, “Ya no eres un bebé”, “Eres un desastre”, “Haces lo que te da la gana”, “Nunca obedeces a la primera”.

ESTE ARTÍCULO SALIÓ PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE PADRES E HIJOS EN ABRIL DE 2019, FUE REDACTADO POR MAYRA MARTÍNEZ.

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¿Cómo enseñar a un niño a resolver sus problemas él solo?

En realidad, nunca estará solo, porque tiene el apoyo de su mamá y de su papá. Pero, es importante que tu hijo vaya aprendiendo a ser independiente y resolver sus problemas, que a esta edad suelen ser del tipo: mi hermano rompió mi juguete, mi amigo ya no me habla, perdí mi lapicera, o hasta un niño en la escuela me molesta.

Con esto no debes creer que los problemas de tu hijo son «pequeños o de poca importancia». Para él, cada una de sus vivencias tienen un carácter muy emocional porque recuerda que aún no reconoce ni puede poner bajo control sus emociones, por eso los niños tieneden a reaccionar impulsivamente e intensamente.

Tampoco significa que por muy pequeño que sea tu hijo, debes resolverlos tú imponiendo tu autoridad. Debes intervenir lo menos posible, observar cómo se desenvuelve y acudir si demanda tu apoyo. En estos casos es mejor que lo guíes con preguntas para hacerle pensar en soluciones:

«¿Qué crees que podemos hacer para que Laura se enconte contigo?». Le ayudarás a encontrar respuestas, fomentarás el diálogo y la comprensión del otro. Tu actitud es vital. Si un niño le quita la pelota al tuyo y le recomiendas: «Ahora se la quitas tú y no juegues más con ese niño», le estarás enseñando a abandonar las relaciones al primer desacuerdo.

Es posible, incluso, que él no le hubiera dado importancia a que le quitaran el juguete. O que sí le interesó y no supo cómo recuperarlo. No obstante, la mayoría de las veces los niños resolverán solos sus conflictos.

Ayuda a tu hijo a…

  • Expresar sus opiniones y sentimientos: «Últimamente siempre te pones de malas a la hora de ir a dormir, ¿quieres que hablemos y busquemos una solución?». «Me parece que no te gusta que hable por teléfono mientras estamos juntos, ¿quieres que lo platiquemos?».
  • Decir «no» con educación y respeto. Si no quiere ir a visitar a la abuelita, debe sentirse libre de poder manifestarlo sin que nadie lo presione ni se enoje. Tu labor es enseñarle a decir «no» con respeto, sin enojos: «No quiero ir, abuelita, muchas gracias, pero ahora no se me antoja».

Por Felipe Salinas

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Ayuda: papá maleduca

Si te la pasas todo el día educando a tu hijo pero cuando llega su papá le permite todo, necesitan leer este artículo en pareja

 

Por: Armando Ayala Fotos: iStock

Si te pasa que la mayoría de las veces eres “la mala” de la historia, ocurre que a los niños les encanta crear predilección por quienes los dejan hacer y deshacer sin límites. Ojo, en la crianza mamá y papá deben educar en conjunto por el bien de su familia.

PAPÁ INVOLUCRADO

Pese a trabajar muchas horas fuera de casa, procura enterarte de lo que sucede en tu hogar. Investigaciones demuestran que cuando papá se responsabiliza de la crianza de su pequeño en las mismas condiciones que la mamá, los niños aprenden más, disfrutan de mayor éxito académico y exhiben un comportamiento más saludable. En el caso de los padres separados, que no comparten el hogar pero siguen de cerca la evolución de los niños y se preocupan de su cuidado, la reacción de los hijos es exactamente igual. Lo que necesitan en pareja es básicamente hablar, hablar y hablar, y así lograr acuerdos benéficos para todos en casa.

¿QUÉ NECESITA TU HIJO DE TI?

Un padre que se involucre y esté presente.

Que lo acompañes de cerca durante su crecimiento.

No creas que porque tu hijo está con su mamá todo el día, puedes desentenderte.

Estar presente en acontecimientos de la vida del niño: alegrías, tristezas, logros, dificultades…

Ponerte de acuerdo con tu pareja para organizar horarios, cuánta tele puede ver o la cantidad de dulces que puede comer en la semana.

SI TU PAREJA ESTÁ FUERA TODO EL DÍA POR TRABAJO Y ERES AMA DE CASA, SIGUE ESTOS TIPS:

Cuando tu pareja llega al hogar, permite un ratito padre-hijo para que se reencuentren y se den la bienvenida. Ese ritual de besos y abrazos anuncia el inicio de la parte del día en que la familia está reunida. Si al niño le quedan pendientes por hacer antes de cenar (bañarse, ta- rea, ordenar su cuarto…), es un buen momento para hacerlos con papá. Pueden poner juntos la mesa mientras platican qué hicieron en el día.

No te quejes del niño delante de él. Si consideras que el pequeño está en una temporada difícil, plantéalo como una cuestión familiar: “Sucede esto, ¿cómo lo podemos solucionar entre ambos?”. Ser mamá no significa resolver sola los problemas: busquen opciones en conjunto. La llegada de tu pareja no significa pasarle la estafeta, dejarlo a cargo de todo y desentenderte de su hijo.

CASO 1

Mi pareja llega de trabajar y se sienta en el sillón, los niños sacan los juguetes y en cinco minutos desordenan todo.
SOLUCIÓN: si se te antoja, únete a los juegos o aprovecha para darte un baño y, como el orden de casa les concierne a todos, la sala debe quedar recogida antes de cenar.

CASO 2

Mi pareja lo consiente en todo, hasta permite que responda mal con tal de complacerlo y me regaña frente a él. Dice que es demasiado pequeño y que se le pasará. El niño es el típico malcriado.

SOLUCIÓN: hay adultos más permisivos, pacientes o complacientes que otros, pero su responsabilidad es criarlo bien. Es necesario acordar con tu pareja dónde estarán los límites.

 

ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO POR PRIMERA VEZ EN LA EDICIÓN DE NOVIEMBRE DE LA REVISTA PADRES E HIJOS