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Así Crece

Enseña a tu hija desde ahora a detectar a los patanes ¡y a ponerles un alto!

Darle una sana autoestima es parte de esta lección. Se trata de enseñar a tu hija a que proteja su amor propio y hasta integridad, a que elija vincularse con personas que la respeten simplemente por su condición de ser humano. Por eso importa darle los recursos para que sepa alejarse y ponerle un alto a los patanes. 

Un patán se define como una persona tosca, grosera o vulgar; carente de tacto en su comportamiento. Una persona así es proclive a lastimar los sentimientos de aquellos con quienes interactúa y, en el peor de los casos, puede llegar a ejercer violencia, en cualquiera de sus modalidades: física, psicológica, económica.

Tales características son relativamente fáciles de detectar en hombres adultos, pero sabemos que la personalidad se va gestando desde la más tierna infancia y, aunque en los niños en general solemos ver cualidades de generosidad, ternura y empatía, existen focos rojos que podemos enseñar a nuestras hijas a detectar.

Focos rojos

  1. Un niño que tiende a usar un lenguaje soez, que habla con groserías o ideas ofensivas, por alguna razón no está aprendiendo a distinguir que existen sólo algunas situaciones y personas con quienes puede resultar adecuado usar “malas palabras”.
  2. Los golpes no deben tolerarse ni como juego, pues se tolera y favorece el uso de la violencia.
  3. La burla constante hacia otros evidencia la falta de conciencia de que absolutamente todos merecemos respeto y consideración.
  4. La falta de solidaridad y el egocentrismo, que manifiestan que el niño no puede tomar en cuenta ni responder a las necesidades de otros, sólo las suyas.
  5. La agresividad en general. Nada justifica ni mucho menos compensa que un hombre recurra a la agresión o hasta la violencia, en lugar del diálogo para solucionar las situaciones problemáticas.

Si nos fijamos, la constante de los anteriores focos rojos es la carencia de respeto a la dignidad humana. ¿Qué más puedes hacer al educar a tu hija?

  • Todos los días muéstrale que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y valor como personas. Ningún género es mejor o peor.
  • No es una princesa, sino una mujer tan digna, fuerte y valiosa como un varón.
  • Permítele expresar sus opiniones, aunque difieran de las tuyas. Y a hacerlo dialogando, con con berrinches o a punta de gritos.
  • Enséñale a respetar siempre a los demás, hombres y mujeres, niños y ancianos, tal como ella quisiera ser respetada.

Lo más importante: ponle el ejemplo.

Por Patricia Angélica Osuna Navarro, psicoanalista miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. (AMPIEP): www.ampiep.org Tel. (55) 5157-0409

Te invitamos a leer estos consejos para trabajar la autoestima de tu niña.

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Así Crece

¿Cómo ayudar a tu hijo a desarrollar la resiliencia desde sus primeros años de edad?

Se estima que la resiliencia será la habilidad humana del futuro; es una capacidad que valorarán las empresas del mañana. Y los primeros años de vida son clave para aprender a ser resilientes. Te invitamos a saber más de esta importante habilidad y de cómo ayudar a tu hijo a desarrollar la resiliencia desde sus primeros años de vida.

El mundo cambia de manera acelerada, la diferencia entre lo que vivió una generación y otra se acentúa más cada vez. Los avances en la tecnología, el cambio climático, la evolución en el pensamiento y las exigencias dentro del mundo laboral nos lleva a reflexionar…

¿Cómo preparar a los niños hoy para un panorama que
no sabemos cómo se verá cuando sean adultos? 

Habilidades como la memorización o seguir instrucciones prevalecían en generaciones anteriores porque el mundo laboral lo requería. Hoy el éxito profesional y personal depende de otro tipo de factores. Las capacidades socioemocionales han tomado un mayor peso en los perfiles que demandan las empresas en crecimiento.

En específico, la RAE la define como “la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando al futuro”. Para entenderlo mejor, pensemos en las palmeras. Frente a una tormenta fuerte, suelen no romperse, se flexionan. Al pasar las fuertes lluvias, pudieron haber modificado su forma, pero siguen de pie.

Las habilidades sociales comienzan a desarrollarse desde muy temprana edad en momentos cotidianos. Es en ese día a día y en esa rutina donde los niños descubren cómo relacionarse consigo mismos y con lo que los rodea.

Estas recomendaciones te ayudarán en casa para desarrollar la resiliencia de tus hijos, desde que son muy pequeños:

  1. Busquen retos para resolver. Encuentra algo que sea desafiante pero posible de lograr. Dependiendo de la edad puede ser subir una rampa, jugar escondidillas, aventarse de una resbaladilla un poco más alta o hacer un rompecabezas. Cuando tu hijo se esfuerza para lograr algo y descubre que lo superó se sentirá capaz de enfrentar un reto mayor.
  2. Atrasa la recompensa. Los niños no son pacientes, está comprobado que si les das a elegir entre tener un bombón en este momento o dos si esperan más tiempo, preferirán comérselo sin importarles que pudieron haber tenido un beneficio mayor (experimento del bombón de Stanford). Ayudar a los niños a generar esa disciplina para mantener el enfoque hacia un fin, les permitirá enfrentar momentos difíciles en la vida. Intenta poner metas concretas a corto plazo que puedas ir extendiendo poco a poco, valora el esfuerzo que requiere hacer para lograrlo. Un ejemplo es juntar monedas para después ir a comprar un juguete.
  3. Mantén límites claros y constantes. Es esencial que tu hijo sepa lo que está permitido y lo que no, eso ayuda a controlar su frustración. Probablemente habrá momentos en que rete ese límite y es normal, pero descubrir que sea cual sea su reacción, el límite no se modifica, le ayudará a generar estrategias internas para entender y superar sus sentimientos.
  4. Busca momentos para educar. Cuando tu hijo hace una pregunta del tipo “¿pero por qué..?”, cuando está jugando a la mamá o representa una pelea entre muñecos; tienes una puerta al diálogo que puedes guiar para entender cómo funcionan los sentimientos y qué podemos hacer, por ejemplo, cuando estamos tristes. Pero cuando está viviendo la frustración o el berrinche, no es un momento para educar, su sistema tiene niveles de estrés que le impiden razonar o entender, mejor espera a que pase acompañándolo y validando la emoción, en otro momento hablen sobre sus sentimientos y estrategias como respirar o expresar lo que le angustia.
  5. Sé paciente. Las habilidades socioemocionales se practican como cualquier otra. Un niño necesita intentar muchas veces antes de poder caminar, comer solo o cualquier otro logro en su desarrollo. Es igual con las habilidades sociales, nadie lo domina en el primer intento. Los niños necesitan practicar y que los apoyes recordándoles las estrategias que puede utilizar antes de contar con esa herramienta en la vida.

Si bien no sabemos cómo será el mundo cuando los niños de hoy crezcan, si podemos prepararlos para adaptarse, mantener la calma frente a la adversidad y superar las crisis e incluso aprender de ella.

Por Lic. María Cristina Fernández Arellano, Gerente Pedagógica de Advenio

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Ser Pareja

Los 10 errores más comunes que generan peleas de pareja

Pueden generarse serias peleas de pareja cuando cada una de las partes trata de obtener la mayor ganancia personal y cuando no existen reglas claras para resolver los problemas.

Ocurre que cada vez que hay una disputa, los poderes de la pareja se ponen en juego y aparecen toda una serie de errores en la actitud que cada uno toma y que impiden la resolución y el final positivo para ambos y la familia.

¿Cuáles son estos errores?

Te los compartimos para que puedas estar atenta cuando aparezcan, poner un alto y decirte a ti misma: «espera, esto no está bien, esto puede dañar la relación; es mejor tranquilizarme y cambiar el modo como estoy enfrentando la discusión».

  1. Esperar a que la pareja adivine lo que quiero y necesito; a que se adelante a mis deseos antes de formulárselos; a que renuncie a su vida personal y me coloque en el centro de su existencia.
  2. Responsabilizar de mis frustraciones al otro; por ejemplo, de los cambios que he tenido que hacer en mi vida.
  3. Competir por quién es más o menos, mejor o peor, quién le debe más o menos al otro; quién es esto, aquello u lo otro; quién es el que más pone para mantener viva la relación.
  4. Ser infiel al proyecto en común, pero no entendido exclusivamente como las relaciones sentimentales o sexuales con otra persona, sino en su totalidad. Para no perjudicar nuestra vida en pareja hemos de mantenernos leales al compromiso adquirido: trabajar día a día para reavivar ese proyecto común, intentar que esa ilusión inicial, ese amor, crezca, o al menos se mantenga y la vida resulte gratificante para ambos.
  5. Acumular, sin sacarlos a la luz y sin comentarlos de forma relajada, desaires, desacuerdos, enfados, reproches, faltas de respeto y desilusiones.
  6. Dudar de la otra persona. Las fisuras por falta de confianza suponen el inicio del resquebrajamiento de la pareja. Es difícil, y muy duro, amar a alguien de quien se duda.
  7. Renunciar a formular nuestras quejas y necesidades de forma clara, concisa y directa.
  8. Hay que dejar de lado la ironía, el sarcasmo, la crítica destructiva, el grito, el insulto, la ridiculización, la descalificación o el desdén al dirigirnos a la otra persona.
  9. Culpar a la pareja de todo cuanto no ha salido como esperábamos.
  10. Relegar las relaciones sexuales.

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Padres e Hijos

Cómo enseñar a tu hijo a relacionarse sanamente consigo mismo

La primera relación que debe funcionar sanamente en la vida tuya y de tu hijo es la de ustedes con ustedes mismos. esto significa ser capaces de reconocer sus necesidades físicas y emocionales, para satisfacerlas. ¿Cómo enseñar a tu hijo a lograr esto, a relacionarse sanamente consigo mismo?

La palabra empoderamiento se ha puesto muy de moda, sin embargo, en la gran mayoría de los casos está mal aplicada, ya que se utiliza como sinónimo de fuerza, liderazgo, exceso de seguridad y hasta podría decirse como un exceso de orgullo y autoridad.

Sin embargo…

el real significado del empoderamiento representa recuperar tu poder, es decir, reconectarte en tus cuatro niveles: físico, mental, emocional y del espíritu.

Significa reconocer que tienes una parte divina, Ser Superior, Supraconciencia, doble cuántico, intuición o Espíritu Santo (como quieras llamarlo) que te une con el Todo y con todos, que es esa parte sabia que sabe perfectamente lo que tú necesitas y te guía cuando se lo permites por estar conectada con la Fuente.

¿Cómo enseñar esta forma de relacionarse consigo mismo a tu hijo? Suena tan metafísico y místico que… quizá te preguntas si es posible que tu hijo lo entienda. Quizá de inicio no. De inicio, tendrás que desarrollarla tú primero para que él lo comprenda a través de tus acciones diarias, porque al final, tú eres su modelo.

De tal manera que es fundamental que desarrolles este trabajo espiritual que muchas veces se deja de lado, hasta el último lugar de la fila de actividades. Este trabajo espiritual es muy sencillo, pero como todo, requiere entrenamiento y disciplina, donde la meditación, la atención plena o Mindfulnes, la respiración, la introspección y la reflexión son necesarias.

Cómo relacionarte sanamente contigo misma y enseñarle a tu hijo a hacerlo

  • Permítete y permítele a tu hijo los ratos de ocio, contemplación, exploración y descubrimiento que hoy en día son tan poco valorados; es decir, evita saturarlo con tanta información y déjalo seer más niño.
  • La alimentación también es importante, ya que lo que consumimos también tiene un nivel vibratorio. Si permites que tus hijos se alimenten de comida chatarra, esas bajas resonancias impactarán su cuerpo de manera negativa, además de no nutrirlo de manera adecuada.
  • Ayúdalo a gestionar sus emociones; también es otra gran herramienta para que tome su poder. Permítele la expresión de las mismas, tomando conciencia que detrás de cada emoción hay una necesidad que debe ser expresada.

Cada emoción tiene una parte química y una parte energética. La parte química impacta directamente a cada una de las células del organismo y son las emociones negativas las causantes de muchas enfermedades y problemas en la vida. La parte energética se radia a través del campo electromagnético del corazón, el cual, es el gran transmisor del cuerpo, impactando directamente a la materia. Si estás vibrando en emociones negativas, esa será tu realidad y el Universo te dará exactamente las emociones que estés vibrando.

Por último, enseña a tu hijo a cuestionar las creencias, la información que recibe del medio ambiente, es decir, desarrollar el juicio crítico. También a asumir la responsabilidad de sus acciones, evitando los juicios condenatorios y la crítica constante hacia los demás. Esto le permitirá comprender que a cada acción le corresponde una reacción, pero aprendiendo a reconocer, responder y reparar sus errores.

Espero que esta información haya sido de utilidad para ti
y te ayude a que tus pequeños tomen su poder.

Por Eli Martínez, especialista en Empoderamiento

www.elimartinezseruno.com Facebook: Eli Martínez Especialista en Empoderamiento maema27@hotmail.com

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Especiales

¡Ojo con la manipulación! es una forma de violencia psicológica

Identificar este tipo de violencia es un tanto complejo; las maniobras de alguien que ejerce la manipulación son tan sutiles que cuesta mucho trabajo notarlas, por lo que pueden dañarte física, emocional y mentalmente sin que te des cuenta, ya que crean confusión.

¡Ojo con la manipulación!

En su libro Vidas sometidas, las autoras Gloria Husman y Graciela Chiale afirman que la manipulación es el hecho en el que una persona doblega la voluntad de otra en beneficio propio; todos la ejercemos en algún momento porque siempre buscamos nuestro propio bienestar o conseguir lo que deseamos, pero cuando causa daño a tu autoconcepto y autoestima, no puede permitirse de ninguna manera.

Y como es común que la manipulación comience siendo sutil, lo mejor es estar muy alerta; para ello, te compartimos estas señales.

La persona no tiene límites

Está acostumbrada a hacer lo que se le antoja, para ella no existen las reglas. Es el típico hombre que cambia de planes sin consultarte, e intenta convencerte de que su nueva propuesta es la mejor opción.

Se hace la víctima

Siempre te echa la culpa de sus errores y, si lo responsabilizas, te dice que no lo quieres y que aprovechas cualquier oportunidad para discutir. Te hace sentir una persona conflictiva y te confunde con muchos argumentos para desarmarte.

Recurre a las amenazas

Cuando siente que pierde el control de la relación, hace hasta lo imposible por someterte, incluso puede llegar a la violencia física. Es común que te intimide diciendo que revelará tus secretos o que si no cumples sus caprichos te arrepentirás. Quiere hacerte creer que te es indispensable.

Le gusta impresionarte

Para hacerte creer que es un partidazo, sobreestima sus habilidades y cualidades. En ocasiones recurre a la mentira con tal de que lo admires. También le encanta alardear con dinero, regalos e historias a su favor para llamar tu atención.

Usan diferentes artimañas

Se muestran amables ante los demás y a solas con su víctima actúan de manera opuesta. Nunca se sabe qué les enoja. Inducen a las personas manipuladas a realizar cosas que ellos no harían. Pueden llegar a la amenaza o al chantaje de manera encubierta o directa. Pueden ser muy celosos y controladores. Seducen vendiendo una imagen de seguridad o protección. Les es fácil detectar el “talón de Aquiles” o debilidad de su víctima.

Solo tú debes tener control de tu vida, no permitas que nadie te manipule, ni que te violente de este modo. Recuerda: si te suprimen para no ser la protagonista de tu propia vida y dejar el poder en otras manos es resultado de una relación de manipulación.

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Ser Mamá

¡Ponle un alto a las críticas a tu forma de ser mamá!

Siempre habrá quien te va a criticar, por eso, lo mejor es no tomártela personal. Recuerda que cada persona habla desde su experiencia, por lo que en realidad la crítica es una mera “opinión”. Para mantenerte en paz frente a estas críticas a tu forma de ser mamá, te sugerimos hacer los siguiente.

¡Alto a las críticas!

  1. No reacciones de modo impulsivo; no te defiendas, no te justifiques, no agredas, no grites; escucha la opinión, saca lo que te pueda aportar y con lo demás, haz oídos sordos.
  2. Da respuestas asertivas, para poner límites: “lo voy a tener en cuenta, muchas gracias por tu comentario u opinión».
  3. Ignora los comentarios insolentes o que no te suman ni como persona ni como mamá. Una actitud positiva es aprender de quienes nos rodean, porque siempre hay algo nuevo que podemos conocer, pero si la crítica no es constructiva, nada hay ahí para tu crecimiento.
  4. Ríete de ti misma: si te dicen: “tu hijo es el único que no ha aprendido las tablas de multiplicar, no le haces repetirlas, ¿verdad?; tú puedes responder: “es que ni yo misma me las sé, ¡que cosa verdad!”. Esta técnica hasta sorprenderá a quien te critica porque se dará cuenta que no logró su cometido: lastimarte, controlarte o simplemente incomodarte.
  5. Cancela las críticas con acciones. Por ejemplo, si te dicen que eres una mamá muy olvidadiza porque se te pasan las juntas, o las fechas de entrega de las tareas de tu hijo, haz un análisis de lo que te están criticando: ¿esto que me dicen es verdad? Si tu respuesta es «No», ignora; ¿es sí?… pon manos a la obra para cambiar; hacerlo te ayudará a crecer como mamá y persona.
  6. Aprende a cancelar todo lo que te haga menos. No le des importancia a quien no te valora o te quiere herir. Pon en su lugar a cada persona, es decir, al criticón solo le corresponde un lugar en tu vida: fuera de ella.

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Padres e Hijos

3 conductas que sobreprotegen a tu hijo y disminuyen su autoestima

Las mamás o papás que sobreprotegen a su hijo recurren típicamentre a estas conductas. Y cada una de ellas le crea una emoción a tu hijo, que puede generarle baja autoestima. 

Conductas que sobreprotegen a tu hijo

Vives preocupándote por tu hijo

Estás obsesivamente atenta de los pasos que da, dónde está y con quién está. Eres reiterativa, le preguntas varias veces lo mismo: ¿estás seguro de que comiste bien? Esta acción le manda el mensaje de que no estás segura de lo que él dice. No confías en su sentir ni pensar, por lo que ni siquiera el mismo debería estarlo; es alguien en quien no se puede confiar.

Contestas por tu hijo

Le preguntan algo a él e inmediatamente respondes tú, como si él no tuviera voz y voto, o peor, pensamientos propios. Tal situación lo anula, por lo que crece sintiendo que él es invisible, no es nadie, no merece que sus necesidades, sentimientos, emociones sean escuchadas.

Crees que todo es peligroso para tu hijo

Esta conducta que sobreptrotege a tu hijo esconde la necesidad de controlarlo todo. Si es el caso, necesitas revisar por qué necesitas tener en tus manos el control, es una inseguridad de ti misma, la cual proyectas en el exterior y por supuesto en tu hijo. El está asimilando que por sí mismo es incapaz de hacer o lograr algo, por lo que crece sintiendo incapaz.

Es normal sentir preocupación por tu hijo porque eres su mamá y él tu responsabilidad, solo asegúrate de no anular su individual, al contrario, respetarlo y tratarlo
como una persona distinta de ti, con sus propios intereses, decisiones,
pensamientos y sentimientos. 

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Ser Mamá

Esto es lo que una mamá soltera hace para salir adelante

¿Estás pasando por una separación, tu pareja no hizo responsable de su hijo, decidiste tener a tu bebé sola? Tú tienes la capacidad para salir adelante por ti misma. Trabaja en estas características que los psicólogos han hallado en quienes han demostrado poseer un carácter resilente.

La resilencia es la habilidad que algunas personas poseen para resurgir de la adversidad, adaptarse, recuperarse y tener una vida productiva. Mira cómo las mamás solteras desarrollan esta habilidad. De hecho, quienes son resilentes, transforman la tragedia en crecimiento en progreso y salen fortalecidos de la experiencia.

¿Cómo salir adelante siendo una mamá soltera?

  1. Trabaja en tu creatividad e ingenio para solucionar cada uno de los conflictos que se te presenten.
  2. Busca ayuda cuando no puedas sola.
  3. Sostén la convicción de que eres capaz de salir adelante y manejar tus emeociones para adaptarte a cualquier situación que se te presente.
  4. Crea tu red de apoyo, con amigas, compañeras del trabajo, tu jefa, tu mamá… mírate como parte de un grupo social que estará ahí para cuando tú lo necesistes.
  5. Trabaja en tu espiritualidad, con tu ser interior, que es quien te dará la fortaleza interna para sostenerte, seguir, superar lo que hoy te vulnera y, sobre todo, ser la mamá que tu hijo se merece: fuerte, tenaz y decidida.

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Así Crece

«¿Quién soy, mami?», te decimos cómo ayudar a tu hijo a conocerse a sí mismo

Al plantear esta pregunta, entramos al terreno de la autoestima, así que en otras palabras, el tema de esta ocasión es cómo nutrir la autoestima de tu hijo de tal manera que lo ayudes a conocerse a sí mismo y al mismo tiempos a aceptarse y respetarse. ¿Empezamos? 

Cómo ayudar a tu hijo a conocerse a sí mismo

Este objetivo va mucho más allá de llamar a nuestros hijos campeón o princesa y es que si lo reflexionamos un poco ¿qué mensaje enviamos cada que les llamamos así? Claro que la intensión es que sean mensajes positivos, pero se nos escapa que llamar a un niño “campeón” constantemente, le manda el mensaje de que esperamos que siempre gane. ¿Quiere decir eso que siempre está a prueba?

¿No lo estamos predisponiendo para que ponga en primer lugar la lucha, el dominio, la competitividad y que quizá deje de lado otros valores como la compasión, la solidaridad y la generosidad? ¿Y qué hay de las “princesas”? Al llamar princesa a una niña ¿en qué estamos poniendo el acento? ¿En la belleza, el glamour, quizá la superficialidad? Claro que el concepto de princesas de hoy en día incluye ser guerreras, pero no dejan de ser estereotipos; lo mismo que los campeones.

Lo que realmente nutre la autoestima de un niño es recibir el genuino reconocimiento de todas las características que conforman su personalidad por parte de sus padres, TODAS. Esto quiere decir que realmente conozcamos a nuestros hijos, que nos involucremos con ellos, con sus deseos y necesidades, con sus sueños y temores.

¿Qué no eso forma parte de ser un ser humano? Conocer profundamente a nuestro hijo nos permitirá conocer sus cualidades y fortalezas para apoyarlas, así como identificar sus características negativas y sus debilidades (sí, por muy perfectos que veamos a nuestros hijos, también los tienen) para ayudarlos a manejarlas de la mejor manera posible.

Un riesgo que corremos como padres es pretender dar a nuestros hijos aquello de lo que carecimos en nuestra propia infancia; y no me refiero necesariamente a cosas materiales. Puede ser que de niñas nos quedamos con ganas de ganar alguna competencia de natación y nos empeñamos en que nuestra hija lo haga porque consideramos que es algo muy bueno.

O qué tal que de niños queríamos aprender a tocar algún instrumento musical e inscribimos a nuestro hijo a clases de piano también porque es muy bueno. Nadie en su sano juicio cuestionaría los beneficios que a la formación de los niños aportan el ejercicio o la educación musical, pero el error está en anteponer nuestras expectativas a las reales aptitudes y deseos de nuestros hijos. El panorama empeora cuando queremos dirigir los pasos de nuestros hijos por el camino que nosotros “sabemos que le conviene” o el que han recorrido miembros de generaciones anteriores de la familia.

Es todo un desafío mantenernos lo más neutrales que nos sea posible y acompañarlos a que descubran qué de la enorme riqueza que ofrece este mundo les hace felices, sin que les impongamos nuestras expectativas, sueños, deseos, etc.

En la medida en que podamos reconocer sus cualidades, virtudes, y habilidades propias, sin lamentar que no tengan aquellas con las que nosotros soñamos, estaremos enseñándoles a reconocerse y aceptarse tal como son; estaremos nutriendo y reforzando su autoestima y contribuyendo a que en un futuro no busquen desesperadamente la aceptación de otras personas, pues habrán recibido el mensaje de que así como son, su genuina forma de ser, está muy bien.

Por Patricia Angélica Osuna Navarro, psicoanalista miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. (AMPIEP): www.ampiep.org Tel. (55) 5157-0409

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Ser Mamá

¿Qué tan conectada con tu intuición estás? Contesta este test

Todos tenemos intuición, solo que hay quienes están más conectados con ella y la pueden escuchar más fácil para tomar decisiones en su vida. Como mamá, esta habilidad te ayudará porque sin duda es una brújula en la crianza y cuidados de tu hijo que llevas en tu interior; tú ya sabes ser mamá, solo necesitas despertar más tu intuición. Descubre si estás conectada con tu intuición.

Contesta este test

Cuando conoces a alguien por primera vez, tú…

  1. Simplemente sabes si te grada o no.
  2. Te dejas llevar. No juzgas y ves qué pasa.
  3. Buscas pistas para saber qué clase de persona es.
  • Respuesta a: suma 3 puntos
  • Respuesta b: suma 2 puntos
  • Respuesta c: suma 1 puntos

Cuando el teléfono suena, tú…

  1. Contestas como siempre.
  2. Con frecuencia sabes quién será y por lo general aciertas.
  3. Tienes la sensación de que sabes quién será pero te equivocas.
  • Respuesta a: suma 1 puntos
  • Respuesta b; suma 3 puntos
  • Respuesta c: suma 2 puntos

Cuando las cosas no marchan bien, tú…

  1. Haces algo que distraiga tu mente.
  2. Te enojas, te deprimes o te sientes sola y a menudo te demoras demasiado en las cosas.
  3. Tratas de relajarte y permanecer optimista, y te das tiempo para considerar la situación a detalle.
  • Respuesta a: suma 2 puntos
  • Respuesta b; suma 1 puntos
  • Respuesta c: suma 3 puntos

Cuando tomas una decisión, ¿te apegas a ella o cambias de opinión?

  1. Trato de no tomar decisiones, dejo que otros las tomen por mí.
  2. Siempre estoy cambiando de opinión, y luego me doy cuenta de que tome una mala decisión.
  3. Siempre me apego a mi primera elección y confío en mis instintos.
  • Respuesta a: suma 1 puntos
  • Respuesta b: suma 2 puntos
  • Respuesta c: suma 3 puntos

Cuando duermes, tú…

  1. Rara vez tienes sueños
  2. Ocasionalmente sueñas, no siempre a colores y no siempre a detalle.
  3. Sueñas profundamente, con colores e imágenes bien definidos y con frecuencia esos sueños se parecen a la vida real.
  • Respuesta a: suma 1 puntos
  • Respuesta b: suma 2 puntos
  • Respuesta c: suma 3 puntos

Respuesta:

3-5 puntos. Tu intuición aún está dormida, necesitas trabajar en tu autoestima y en conocerte más a ti misma para conectar con tu voz interna.

6-11 puntos: Ya sabes que tu intuición está ahí, pero no sabes cuándo es ella o tus pensamientos producidos por los miedos. Para aprender a diferenciar la voz de tu intuición, pregúntate siempre si el pensamiento que cierta situación te produce deriva de un dolor o herida, o no.

12-15 puntos. Estás conectada, con frecuencia sabes de modo inmediato qué hacer cuando estás en un dilema, o tu hijo tiene algún problema. Tu voz interna esta muy presente en tus decisiones y en tu día a día. Es tu mayor guía. No la sueltes.

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