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¡Bésense! El beso lo unió en pareja, los mantiene y los puede hacer perdurar

El beso no es una simple expresión de afecto, sus funciones son insospechadas, desde emocionales hasta físicas. ¡Disfruten más sus beneficios!

No es raro que suceda. De pronto sencillamente los dejamos escapar. Luego de algún tiempo de vida en común, los besos dejan de ser aquellos festines boca a boca que nos dábamos cuando novios y pasan a convertirse en simples chasquidos sin sustancia, lanzados en automático y, la mayoría de las veces, ¡al aire! Gran error.

Besar es uno de los actos más significativos del ser humano. Besar nos ayudó a decidir si esa era la persona indicada y es el termómetro de nuestra unión. Representa el vínculo íntimo y especial que hemos creado y es tanto el preludio de la pasión como un bálsamo calmante o símbolo de perdón.

Con besos sellamos los pequeños y grandes compromisos, mejoramos nuestra calidad de vida y expresamos nuestro amor. Y si esto fuera poco, besar también nos trae más beneficios que darle un buen mordisco a una barra de chocolate, y , lo mejor de todo, no hace engordar, ¡nos adelgaza!

Pese a ello, luego de un tiempo de vida en común empezamos a unir nuestras bocas por puro formulismo. Nos dejamos de besar por mil motivos: creemos que, como ya estamos casados, no es necesario esforzarnos por expresar de manera abierta nuestro amor, y reservamos los besos exclusivamente para los encuentros íntimos. No entendemos que sirven para mucho más que sólo excitarnos.

También sucede con mucha frecuencia que no somos conscientes de la importancia de satisfacer las necesidades emocionales propias y de nuestra pareja, así que nos abocamos a subsanar sólo el aspecto material, creyendo que con ello ya cumplimos. O simplemente ocurre que las presiones y las prisas cotidianas los sacan de la jugada y no hacemos nada para remediarlo.

Sumergirnos en la boca del otro es uno de los actos más trascendentales que existen en la relación de pareja. No podrán creer todo lo que hay detrás de un beso. No faltan quienes consideran que su nuevo status de papás obliga a conducirse con solemnidad y evitan esas expresiones frente a sus hijos. Por cierto que, al respecto, los pedagogos afirman que los niños de las parejas que se besan delante de ellos crecen con una estructura emocional muy sólida porque la evidencia del afecto que se tienen sus padres les da seguridad y sentido de pertenencia.

Saberse parte de un núcleo cálido los arraiga con la familia y les proporciona la noción de que pueden confiar en ella. Pero ¿cómo retomar, reforzar o crear el hábito de besarse? Ante todo, debe tratarse de un acto de voluntad. Las circunstancias

no siempre nos permiten que los besos aparezcan en escena de manera espontánea. El entender la importancia y el significado del encuentro boca a boca es la clave para hacerse el propósito de unir los labios con cualquier pretexto.

 

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¿Tu hijo está enamorado de su maestra?

¿Has notado una afición muy particular de tu hijo hacia su maestra? Este comportamiento es normal, te explicamos por qué pasa que los niños llegan a estar enamorados de su maestra.

¿Te ocurrió que a tu hijo no le gustaba la escuela y, de pronto, tiene muchas ganas de ir solo por ver a su maestra? Puede que se haya enamorado de ella, y su comportamiento y emociones son normales a su edad. ¿Pero por qué ocurre?

El enamoramiento en los niños

Aunque parezca un juego, los niños son capaces de enamorarse, tal y como los adultos. No obstante, tienen una percepción muy distinta del amor. Ellos no tienen en claro qué significa un compromiso como el noviazgo, pero pueden sentir que una relación es tan real como la de una pareja adulta.

Esto llega a variar dependiendo de la persona de la que se han enamorado: por un lado, están aquellos que se enamoran de su compañerita de escuela o de algún vecinito, y como papás, el juego se nos hace lindo y hasta muy natural. Pero, ¿de su maestra? Eso podría causarnos inquietud.

¿Por qué se enamoran los niños de sus maestros?

Los profesores de escuela son los primeros referentes de los niños fuera del ámbito familiar. Los ven como un modelo a imitar, y se sienten atraídos especialmente si son tratados con cariño y respeto, causándoles admiración a los pequeños.

Este enamoramiento es ficticio, según los expertos, el cual se basa en emociones más relacionadas con la estima y porque los consideran como ejemplos a seguir.

Este «enamoramiento» también puede ocurrir con otros adultos cercanos: puede ser un tío o algún amigo de la familia.

Solo hasta la pubertad los seres humanos están biológicamente preparados para sentir el enamoramiento de verdad, cuando el organismo libera sustancias químicas que regulan la atracción física.

Entonces, si has notado que tu hijo está enamorado de la miss o de otro adulto, no te preocupes.  Esto se debe a que se siente identificado con esa persona y lo ve como un ejemplo al que aprecia y respeta de forma especial.

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¿Por qué hablarle del primer beso de amor a tu hijo?

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Los 10 errores más comunes que generan peleas de pareja

Pueden generarse serias peleas de pareja cuando cada una de las partes trata de obtener la mayor ganancia personal y cuando no existen reglas claras para resolver los problemas.

Ocurre que cada vez que hay una disputa, los poderes de la pareja se ponen en juego y aparecen toda una serie de errores en la actitud que cada uno toma y que impiden la resolución y el final positivo para ambos y la familia.

¿Cuáles son estos errores?

Te los compartimos para que puedas estar atenta cuando aparezcan, poner un alto y decirte a ti misma: «espera, esto no está bien, esto puede dañar la relación; es mejor tranquilizarme y cambiar el modo como estoy enfrentando la discusión».

  1. Esperar a que la pareja adivine lo que quiero y necesito; a que se adelante a mis deseos antes de formulárselos; a que renuncie a su vida personal y me coloque en el centro de su existencia.
  2. Responsabilizar de mis frustraciones al otro; por ejemplo, de los cambios que he tenido que hacer en mi vida.
  3. Competir por quién es más o menos, mejor o peor, quién le debe más o menos al otro; quién es esto, aquello u lo otro; quién es el que más pone para mantener viva la relación.
  4. Ser infiel al proyecto en común, pero no entendido exclusivamente como las relaciones sentimentales o sexuales con otra persona, sino en su totalidad. Para no perjudicar nuestra vida en pareja hemos de mantenernos leales al compromiso adquirido: trabajar día a día para reavivar ese proyecto común, intentar que esa ilusión inicial, ese amor, crezca, o al menos se mantenga y la vida resulte gratificante para ambos.
  5. Acumular, sin sacarlos a la luz y sin comentarlos de forma relajada, desaires, desacuerdos, enfados, reproches, faltas de respeto y desilusiones.
  6. Dudar de la otra persona. Las fisuras por falta de confianza suponen el inicio del resquebrajamiento de la pareja. Es difícil, y muy duro, amar a alguien de quien se duda.
  7. Renunciar a formular nuestras quejas y necesidades de forma clara, concisa y directa.
  8. Hay que dejar de lado la ironía, el sarcasmo, la crítica destructiva, el grito, el insulto, la ridiculización, la descalificación o el desdén al dirigirnos a la otra persona.
  9. Culpar a la pareja de todo cuanto no ha salido como esperábamos.
  10. Relegar las relaciones sexuales.

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¿Se separaron? 5 reflexiones que te ayudarán a superar tu relación

Dice el psicólogo Walter Rizo que más vale una buena separación que un mal  matrimonio. Aunque para llegar a tal conclusión hace falta un trabajo individual muy fuerte, para que puedas superar tu relación e iniciar la siguiente etapa sana; libre de rencor, consciente de tu decisión y convencida de que es lo mejor tanto para cada uno de ustedes, como para tu hijo.

Más vale una buena separación que un mal  matrimonio

En este trabajo de reflexión, existen algunos factores involucrados que te invitamos a analizar para reconocer en qué falló cada uno, comprenderse, perdonarte a ti misma y a tu ex; también para evaluar qué necesitas para esta transición.

1. La historia de cada uno marca una influencia fuerte e inconsciente en su separación; alberga motivaciones silenciosas que los llevaron a actuar y sentir de determinada forma: alguno o ambos provienen de padres divorciados, de niños se sintieron abandonados, vivieron infidelidad, celos, relaciones tóxicas…

2. Sus rasgos de personalidad funcionan como una virtud, también como un obstáculo. Quizá ahora se den cuenta de que su intolerancia o ira los ha llevado a la crisis en varias ocasiones.

3. Las razones de los conflictos. Nadie tiene la culpa total, no fue una relación de uno solo; necesitan encontrar la mayor objetividad posible para no cargar culpas ni a sí mismos ni al otro.

4. Su historia como pareja. Así como vivieron tiempos caóticos, tuvieron varios felices; unos y otros ahora pesan en su emocionalidad, pero reconocerlos les permite valorar el esfuerzo que ambos hicieron para que la pareja y sus proyectos se concretaran y funcionaran.

5. Factores externos. No es igual cuando se tiene el apoyo familiar que si no, tampoco si están en un empleo estable que cuando hace mucho se dejó de trabajar. Algunas situaciones los harán sentir fuertes, otras bastante vulnerables y temerosos. El consejo es identificarlas para darles una solución.

Hacer estas cinco reflexiones te ayudará a poner en claro en qué fallaste tú pero también en qué falló tu expareja y asignarle a él su responsabilidad sin sentirte la mala del cuento. Además, saber tus errores te permitirá corregirlo, crecer y quizá, si así lo deseas, más delante formar una nueva relación de pareja, o en su defecto, enriquecer tu sabiduría para guiar a tu hijo hacia su bienestar emocional. Estamos contigo. 

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¿Cómo sobrellevar el divorcio con tus hijos?

 

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3 preguntas para saber si tu relación de pareja sigue fuerte

Tener una relación de pareja fuerte y sana es base de un familia armónica, algo que todos los niños necesitan. Te dejamos estas preguntas para que descubras si tienes este tipo de relación, o no.

Pregúntate:

¿Mi pareja se interesa en verdad en mí?

Indicios:

  • Te llama, envía mensajes de correo electrónico y de celular para saber cómo estás.
  • Le gusta si tú le llamas y se muestra con gusto de saber de ti.
  • Escoge salidas y regalos que corresponden a tus gustos y personalidad.
  • Hace cosas para facilitarte la vida y estés contenta.
  • Es feliz de darte su tiempo y atención sin enojarse si tú no puedes.
  • Sí te sientes cuidada, respetada y valorada por él.

¿Aún somos compatibles?

Indicios:

  • Nunca se te atora nada, no te quedas sin temas de conversación con tu pareja ni dudas si contarle algo de tu día a día, o no.
  • Se terminó la Luna de Miel y llevan ya algunos años juntos, pero todavía les gusta estar juntos.
  • Cuando se conocieron, sentiste muy fácil la comunicación con él y fluyeron bien.
  • Aunque les gusten cosas distintas, aprueban las decisiones y forma de vida del otro.

¿Estimula lo mejor de mí?

Indicios:

  • Te sientes alentada y sabes que él cree en tus posibilidades.
  • Se entusiasma de que intentes cosas nuevas, aun si hay posibilidad de fracasar.
  • Nunca sientes que tu pareja trata de cambiarte ni de dirigir tu vida.
  • Te escucha pero no da consejos que no solicitas.
  • Sabes que tu pareja confía en que te haces cargo de tu vida.
  • Los dos son francos en cuanto a sus ambiciones y sueños.

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¿Por qué hablarle del primer beso de amor a tu hijo?

¿Qué te viene a la mente al leer el título de esta nota? No te angusties, aquí te voy a plantear algunas razones del por qué es bueno hablarle a tu hijo o hija del primer beso de amor y te daré algunas sugerencias para hacerlo.

La primera y más poderosa razón es que los seres humanos somos gregarios, lo cual significa que en nuestra naturaleza está convivir con otros seres de nuestra especie y por lo tanto experimentar los afectos que despierta esa convivencia.

Pero curiosamente, en nuestra sociedad actual pareciera haber una especie de temor generalizado a reconocer nuestros afectos, como si eso nos hiciera terriblemente vulnerables. Enseñamos a nuestros hijos a ser fuertes, competitivos, disciplinados, creativos, audaces, etc. Procuramos inculcarles valores éticos y nociones de cómo cuidarse y hasta cuidar de otros.

Pero poco o casi nada les enseñamos acerca del complejo mundo de los afectos y cuando llegan a la etapa adulta, muchas veces ni siquiera son capaces de reconocer el temor, la angustia o la pesadumbre. Y eso, frecuentemente es la base del sufrimiento de los pacientes en tratamiento psicoterapéutico.

Hablarle a tu hijo o hija de la ternura, la emoción, las mariposas en el estómago o la plenitud que se puede llegar a sentir al lado de esa persona especial favorece:

  • La comunicación fluida y asertiva. Le enseña que las experiencias importantes se pueden compartir; y lo mejor: las puede compartir contigo.
  • Su sensación de seguridad, pues si ve que prestas atención a lo que dice, por ejemplo, su idea de cómo se demuestra el amor a otra persona, le hará sentir que le escuchas y que es importante para ti.
  • La sensibilización para compartir contigo experiencias muy personales que le sean importantes, no sólo románticas sino de cualquier índole. Te aseguro que en el futuro lo agradecerás.
  • Más adelante, favorecerá el diálogo abierto sobre la sexualidad y los afectos; pues, aunque adquirirá información en la escuela y con los amigos, hablar contigo de ese complejo aspecto de la vida, podría ayudarle a lidiar con rompimientos, desilusiones y la toma de importantes decisiones.

Te preguntarás ¿En qué momento? ¿A partir de cuándo?

No hay una regla, pero es cierto que la vida cotidiana suele presentar a los niños innumerables escenas que deberíamos ayudarles a “digerir”. Una pareja en la calle o una escena romántica en la pantalla frecuentemente genera risitas y miradas traviesas entre los niños. Ese puede ser un buen momento para abrir el tema.

Puedes platicarle de tu experiencia, pero no necesariamente; también puedes platicarle de cómo en tu infancia, imaginabas que sería tu primer beso, por ejemplo. Lo importante es dar paso a los afectos que conlleva, hablar de cómo un beso puede ser expresión de amor, del gusto por compartir todo lo que sea posible con esa persona especial, del deseo de que esa persona esté bien.

Y así, sin apenas sentirlo, estarás hablando con tu hijo o hija del amor de pareja, uno de los temas esenciales en la vida del ser humano.

Por Patricia Angélica Osuna Navarro, psicoanalista miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. (AMPIEP): www.ampiep.org Tel. (55) 5157-0409

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