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Los miedos más comunes en los niños

Los miedos más comunes en los niños

El miedo en los niños es normal y con el tiempo lo pueden superar.

En cualquier etapa infantil, los niños sufren de miedo o temor, ya sea a cosas desconocidas, animales o a una simple imagen de la televisión que les haya impactado de manera sorpresiva.

¿Qué es el miedo?

El miedo es una sensación peligro y se deriva por distintas causas, desde alguna cosa del pasado, algo en el presente o del futuro, sus máximas representaciones son el terror y la ansiedad.

Los miedos más comunes en los niños

El miedo en los niños en sí es una reacción normal del ser humano, es un fenómeno universal que se manifiesta desde temprana edad y está presente en todas las culturas.

Estas sensaciones desagradables que experimentan los niños es una reacción natural que ayuda al humano a luchar con experiencias nuevas y protegerse de los peligros.

Los miedos infantiles obedecen a cierta situación que el niño haya experimentado y el resultado es el sufrimiento por parte del niño, además de alterar su capacidad para afrontar situaciones cotidianas, que pueden ser desde estar solo, dormir con las luces apagadas, ir a la escuela, etc.

¿Le pasa a tu hijo?

Mi hijo tiene miedo de ir a dormir, ¿qué hago?

Algunos de los miedos más comunes en los niños son:

  • La oscuridad
  • Los truenos
  • Animales
  • Payasos
  • Estar solos
  • A la separación

Los temores en los niños son evolutivos y normales a cierta edad, ya que conforme vayan creciendo, estos irán desapareciendo con el tiempo.

Este artículo salió impreso en la edición de Abril de 2018 de Padres e Hijos.

¿A qué le tiene miedo tu hijo?

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10 consejos para lidiar con niños caprichosos a la hora de comer

10 consejos para lidiar con niños caprichosos a la hora de comer

Por Berenice Villatoro y Mayra Martínez

A medida que van creciendo, los niños pequeños se vuelven más independientes y comienzan a tornarse más caprichosos en lo que respecta a los alimentos. Es muy común que empiecen a despreciar alimentos que les encantaban o que su apetito cambie drásticamente de un día para el otro.

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10 consejos para lidiar con niños caprichosos a la hora de comer

No dejes que la desesperación invada tu mesa

Después de los 2 años, el ritmo de crecimiento se reduce un poco, lo que por lo general redunda en una disminución del apetito y en torno a esta edad los niños empiezan a advertir que rehusarse a comer constituye un arma poderosa y una buena forma de llamar la atención. Mantén la calma y no dejes que la hora de la comida se convierta en una batalla de voluntades. Cuando el niño advierte que te estás poniendo nerviosa, es muy probable que la situación se transforme en una batalla de voluntades, que lo único que logrará es que ambos se sientan descontentos y frustrados. Las amenazas y los castigos lo único que hacen es reforzar la lucha de poder.

No des snacks

Si tu hijo se rehúsa a comer cierta comida o cierto alimento en particular, simplemente retírale el plato sin más comentarios, pero no dejes que se llene con snacks o bebidas entre comidas.

Sirve porciones pequeñas

No esperes que se coma un plato grande de lo que sea, para evitar conflictos, sirve porciones pequeñas y quizá todo en un mismo plato, es decir, la sopa ya con alguna proteína como pollo, carne o queso  integrado.

Nunca utilices la comida como castigo

Que la comida no seaextorsión, premio o amenaza, porque eso puede generar problemas de alimentación en el futuro.

Sé flexible       

Los niños en su primera infancia tienen un estómago pequeño, con poca capacidad, así que asegúrate de que no se llene tomando demasiado líquido entre comidas. No le des bebidas, salvo agua, durante un plazo de una hora antes de las comidas. Durante las comidas no le ofrezcas bebidas hasta que haya terminado de comer.

Ten paciencia

Ten paciencia con los alimentos nuevos. Los niños suelen necesitar exposición reiterada a los alimentos nuevos antes de estar dispuestos a probarlos.

Es lógico que tenga preferencias a la hora de elegir los alimentos que más le gustan. Todos tenemos preferencias en relación con las comidas, así que no puedes esperar que a tu hijo le guste todo.

Trata de mantener una rutina

Sírvele las comidas y los snacks aproximadamente a la misma hora todos los días.

Minimiza las distracciones durante las comidas

Apaga el televisor y no permitas que haya libros o juguetes sobre la mesa.

No ofrezcas el postre como premio

Esto transmite el mensaje de que el postre es el mejor alimento, lo que sólo derivará en el incremento del deseo de dulces en el niño.

Sin caprichos

Ten en cuenta que los niños suelen adquirir malos hábitos alimenticios de otros miembros de su propia familia. Trata de evitar que los hermanos mayores muestren caprichos a la hora de comer porque los más pequeños suelen copiar la conducta de sus hermanos mayores y asegúrate de que tus propios hábitos alimenticios establezcan un buen ejemplo.

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Controla los berrinches sin perder la paciencia

Para la mayor parte de los niños en su primera infancia las preferencias alimentarias son simplemente una fase pasajera. Si ves que tu hijo crece y tiene energía, probablemente esté bien. Consulta con tu pediatra si te preocupa que los caprichos relacionados con la alimentación puedan estar afectando el crecimiento y el desarrollo de tu hijo o si te parece que algunos alimentos afectan la salud de tu hijo.

¿A tu hijo le cuesta trabajo comer?

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Sin golpes ni gritos, elimina la violencia intrafamiliar

Sin golpes, ni gritos, elimina la violencia intrafamiliar, es posible, porque cuando un niño recibe nalgadas como método “correctivo” es más agresivo.

¿Escuchaste el caso de Aideé, de 18 años, estudiante de la CDMX quien murió por un recibir un disparo dentro de su plantel estudiantil? Ante situaciones tan alarmantes y graves como ésta, la misión como papás es eliminar la violencia de raíz desde casa.

¿Qué es la violencia?

Es golpear, gritar, burlarse, hacer menos, agredir sexualmente, obligar a alguien a hacer algo que no desea.

La violencia intrafamiliar es cuando se sufre algún tipo de maltrato en casa a mano de los mismos familiares. Un niño que crece en medio de una familia violenta, desarrolla poca capacidad para vivir en armonía porque no es consciente del daño que causa a otros.

90% de los casos de maltrato infantil se producen a manos de mamá o papá.

¿Qué propicia la violencia en casa?

No ser empáticos ante la infancia, la adolescencia y la vejez.

Actuar mal ante dificultades económicas, enfermedades, ser papás primerizos, un divorcio, infidelidades, perder un trabajo…

Estar siempre bajo los efectos de drogas o alcohol.

No tener tiempo y espacio para que la familia conviva bien.

No disfrutar la relación de  pareja.

Casi siempre cuando un papá o mamá golpea a su hijo es porque también sufrieron maltrato durante la infancia.

Ten en cuenta que los golpes…

  • No ayudan a disciplinar 
  • No le enseñan a tu hijo sobre responsabilidad ni autocontrol 
  • Incrementan la agresividad de tu hijo 
  • Elevan el estrés y ansiedad 
  • Generan sentimientos de soledad, depresión e impotencia 
  • Retrasan el crecimiento 
  • Dejan lesiones
  • Podrían provocarle alguna discapacidad 
  • Generan tristeza, agresividad y rebeldía 
  • Provocan bajo rendimiento en actividades escolares 
  • Generan pérdida de confianza en las demás personas
  • Propician una baja autoestima, aislamiento, ansiedad y angustia 
  • Causan una incapacidad para resolver problemas de otra forma 
  • Orillan a que tu hijo se junte con malas compañías 
  • Provocan que tu hijo caiga en las drogas y alcohol 
  • Llevan a que tu hijo pueda cometer un delito

EL MALTRATO FÍSICO O EMOCIONAL JAMÁS SERÁ BUENO PARA EDUCAR A UN NIÑO.

Sin golpes ni gritos, elimina la violencia intrafamiliar

Escucha más a tu pareja e hijos
Tene una equidad en las responsabilidades del hogar
Convivan en familia por lo menos una hora al día
Tengan más paciencia con su hijo
Lleven al niño a un lugar seguro para que pueda correr, jugar y liberar energía
Asistan en familia a actividades culturales y deportivas
Busquen orientación profesional cuando sientan que algún problema se les sale de las manos
Eviten a toda costa los golpes y gritos para «solucionar» problemas
Eviten el uso de lenguaje ofensivo con su hijo y pareja

La violencia intrafamiliar es la causa de familias desintegradas, mayor incidencia de enfermedades mentales como depresión, que llevan a suicidios, homicidios o a cometer delitos.

¿Le has dado una nalgada a tu hijo?

Mira estas 5 razones por las que nunca debes pegarle a tu hijo

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Qué hago para que mi hijo no pegue

Qué hago para que mi hijo no pegue cuando se enoja tanto…

¿En la escuela de tu hijo te citan cada semana para reportar su mal comportamiento? ¿Tu hijo se enoja y su primer instinto es pegar? Sigue leyendo.

¿Qué hacer si tu hijo pega?

Debes entender que es una forma “instintiva” de reaccionar por conseguir su meta.

¿Qué motiva a tu hijo a pegar?

  • Sus emociones
  • Que tiene poca tolerancia a la frustración
  • Su entorno. Si tu hijo vive en un entorno agresivo, será normal para él comportarse así

Los niños desconocen una mejor forma de obtener lo que quieren porque aún están aprendiendo. Es normal que su primera reacción sea la agresión porque es un recurso de supervivencia natural.

Qué hago para que mi hijo no pegue

1. Actúa. Hazle saber a tu hijo que lo que hizo no está bien.

2. Indaga. Pregúntale qué le pasa, si tiene algún problema.

3. No lo juzgues. Escucha a tu hijo sin hacer juicios ni gritar.

4. Menciona consecuencias lógicas. No le digas cosas como “nunca más volverás a jugar don tu primo”.

5. Enséñale a reconocer su emoción. Habla con tu hijo de lo que acaba de ocurrir. Pregúntale: ¿te enojaste con tu amigo?

6. Explícale. Dile que no está mal que se enoje, pero no está bien que lo demuestre pegando o mordiendo.

7. Ayúdalo a ser empático. Dile que a quien golpeó se sintió triste o le dolió mucho, dile que se ponga en su lugar, ¿si a ti te hicieran lo mismo, no te dolería?

8. Ayúdalo a solucionar conflictos. Conforme crezca será capaz de resolverlos sin que estés tú y sin pelear.

9. Enséñale a disculparse. Probablemente al principio se niegue; entonces, tómalo de la mano y llévalo a que lo haga. Para ponerle el ejemplo, las primeras veces tendrás que disculparte tú en su nombre para que él te imite.

10. Recompénsalo. Cuando logre algo sin pelear, felicítalo y dile que lo hizo muy bien.

Pasos para solucionar un problema

1) Tu hijo debe identificar el problema, ¿qué sucedió? ¿Qué desea?

2) Llegar a un acuerdo con la otra persona, ¿qué es lo mejor para ambos? Pueden esperar por turnos.

3) Encontrar una solución.

¿Sabías que el 75% de los niños pelean por juguetes?

¿Tu hijo pega cuando se enoja?

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¿Qué hacer cuando tu hijo te desafía?

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3 formas de controlar el enojo

Es muy normal que tras un día de mucho trabajo, tránsito y el montón de obligaciones te sientas rebasada y reacciones con enojo a la primera que te hagan: te dejamos estas efectivas formas de controlar el enojo.

Tu hijo tira la leche y tú, te enojas; no quiere ponerse la pijama y tú le gritas “no te lo vuelvo a repetir”; vaya, que cuando sientes enojo no te agrada siquiera que haga ruido en la casa. ¿Qué hacer?

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Exprésalo

Cuando estás enojada lo primero que te ocurre es una reacción instintiva hacia la agresión muchas veces contra el primero que te irrite o haga algo que no te gusta (aunque sea tu hijo). Por supuesto, esto no es lo ideal porque entre el enojo puedes herir a tu hijo con palabras o golpes. Necesitas poner en palabras tu emoción: «estoy enojada porque… (ya quería llegar a casa a descansar y hubo muchísimo tránsito, por ejemplo).

Suprímelo

Esto ocurre cuando dejas de enfocarte en el enojo y optas por orientar tu atención en actividades que desfoguen tu energía: jugar con tu hijo, el gym, tener sexo…es  convertirlo en algo constructivo; calro que no se trata de “tragarlo” porque de hacerlo, en cualquier momento puedes explotar por complaeto o de poco a poco con actitudes pasivo- agresivas del tipoenjuiciamiento o control del otro: “ya te dije cariño que lo estás haciendo mal y ahora debes repetir la palabra 100 veces”.

Déjalo ir

Es lo más difícil de lograr, para ello necesitas empezar a reconocer tus reacciones físicas del enojo para, poco a poco, irlas controlando cuando aparezcan con tu respiración calmada y profunda. Por otro lado, lo mejor es hacer conscientes tus pensamientos negativos del momento para no alimentarlos: “estoy harta de que nadie me ayuda, de tener tanta responsabilidad…». Busca callar tales pensamiento ocupando tu mente con ideas que te sumen paz: “voy a abrazar a mi hijo, jugaré un rato con el perro, esta vez voy a respirar, yo puedo…”.

Cuando tu hijo esté en pleno berrinche, tengas una pelea de pareja, mucho trabajo, estés frente a cualquier situación que te despierte el enojo, recuerda estas técnicas y hazlas. En verdad te funcionarán, solo es cuestión de practicarlas.

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Controla los berrinches sin perder la paciencia

Controla los berrinches sin perder la paciencia

Casi todos los niños pasan por la etapa de berrinches, alrededor de los dos años, tu hijo manifiesta su descontento a través de los berrinches o rabietas.

¿Por qué hace berrinches?

Es la manera de tu hijo de expresar que no está contento con algo.

Son la forma en la que deja salir su frustración.

Es porque aún no sabe cómo afrontar alguna situación.

Los berrinches son pasajeros, desaparecerán cuando aprenda a controlar sus emociones.

Los berrinches además de llanto, pueden incluir que tu hijo se tire al suelo o patalee, incluso que se prive o se le vaya el aire, nunca dejes que se lastime con algo.

Es una manifestación que poco a poco irá controlando.

Controla los berrinches sin perder la paciencia

Casi todos los niños pasan por la etapa de berrinches, alrededor de los dos años, tu hijo manifiesta su descontento a través de los berrinches o rabietas.

Dependiendo de cómo reacciones a sus berrinches, es posible que se extiendan ya que les funciona como herramienta para lograr algo.

Cambia de lugar

Si estás en casa y tu hijo hace berrinche, salgan un momento al patio o a la calle, esto les ayuda a no centrar su atención en su ira y a despejarse un poco para calmarse más rápido.

Espera a te escuche

Si tu hijo está en pleno llanto, agáchate para que sus ojos queden a tu altura, tómalo por los hombros o la cara y espera a que te mire. Cuando tengas su atención dale una explicación corta y concreta.

No pelees con él

Sabemos que los berrinches pueden sacarte de control y agotar tu paciencia. Pero como adulto, debes tener en mente que eres su ejemplo y cómo tú reacciones, será cómo tu hijo también lo hará.

Respeta su tiempo

A veces los berrinches son solo una forma de desahogo, no lo ignores porque le das el mensaje de que no te preocupas por él.

¿Qué decirle?

Dile que sabes que está enojado, pero que debe controlarse poco a poco. Por más que llore, no cedas, ya que verá que es una estrategia para que le cumplas lo que quiere.

Dile esto: «Veo que estás muy enojado, cuando se te pase el enojo, quizá podamos ir por el helado».

La mejor estrategia

  • Por más difícil que sea, mantente firme.
  • Dile con tranquilidad que ese comportamiento no lo llevará a ningún lado.
  • Enséñale formas de pedir las cosas.

Con tu ejemplo, enséñale a su hijo a sacar la frustración sin explotar.

¿Tu hijo hace berrinches?

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¿Ser mamá te estresa? 6 claves para que tu maternidad no te supere

Muchas mujeres sufren una ruptura con su propia identidad, proyectos, trabajo, ambiciones, tiempo libre y cuerpo cuando comienzan la maternidad; sienten que ya no son ellas mismas y poco a poco el ser mamá las supera. ¿Te está pasando? ¿Sientes que ser mamá te estresa?

La maternidad es una tarea que implica amor infinito acompañado de muchos esfuerzos y malabares, pero saber darle a cada cosa su sitio y encontrar el equilibrio es la clave.

Que tu maternidad no te supere

Para lograr el equilibrio que necesitas en tu nueva faceta hay algunas actividades que puedes poner en práctica:

Ponte guapa

Además de una amorosa mamá, eres esposa, pero ante todo mujer y por eso debes de gustarte y sentirte bien con lo que tienes frente al espejo. Para lograrlo, las pequeñas complacencias que antes te permitías para cuidar tu físico debes tenerlas presentes. Cada una tiene esos pequeños detalles y caprichos que le hacen sentir bien; piensa en algo de tu vida de antes de ser madre que te hacía sentir bien y prométete traerlo de vuelta. Es probable que no ocurra con la frecuencia de antes, pero al menos una vez al mes haz algo que te haga sentir guapa.

Promueve tu actitud zen

Un bebé trae muchas alegrías pero también es desconcertante. No sólo ocurre un gran cambio de vida, sino que también tu pequeño cambia con rapidez por lo que constantemente tienes que crear nuevas formas de hacer las cosas; eso agobia con facilidad. Ser consiente de que es normal sentirse de esa manera es fundamental, por lo que crear espacios para tomar perspectiva y tratar de desconectarte de los momentos de estrés es tu nuevo reto: una idea es que cuando pongas a dormir a tu bebé tienes la opción de cerrar los ojos, hacer ejercicios de respiración y meditar concentrándote en como entra y sale el aire de tu cuerpo, intentando evitar cualquier pensamiento al menos durante 15 minutos.

En pareja

Inevitablemente cuando nace el bebé se descuida un poco a la pareja y si antes había que cuidar la relación, ahora hay que hacer un esfuerzo extra. Conforme tu chiquitín crezca será cada vez más sencillo, pero mientras eso ocurre hay que buscar espacio para los dos. Sigan haciendo cosas que hacían antes de que llegara tu hijo y procura conservar la ternura entre ustedes: darle un beso y abrazo cuando llegue y se vaya, comprarle su comida favorita y, por supuesto, procurar el romance.

Diviértete con tu bebé

Es normal que al estar ocupada entre atender sus necesidades básicas, cuidar tu casa, la familia o el trabajo acabes exhausta al final del día y con la sensación de no haber hecho nada. Para contrarrestarlo, no hay nada mejor que hacer una actividad con tu pequeño; nada de celular, televisión y conversaciones de adultos, sólo tu hijo y tú. Las opciones son infinitas: una clase de música o estimulación oportuna para él, yoga mamá y bebé, masaje y reflexología, etc.

Busca tu tiempo

Aprende a pedir ayuda a tu pareja y familia no sólo para no llevar toda la carga del bebé y descansar, sino para hacer algo que te guste. Está comprobado que las mamás que desean hacer algo fuera del universo del bebé y no lo hacen, empiezan a sentirse insatisfechas, enojadas con el mundo y frustradas. Reconecta contigo misma y respeta tu tiempo para hacer o aprender algo que no tenga que ver con cambiar pañales.

Reactiva la agenda telefónica y sal con tus amigas.

Nadie cuidará mejor a tu pequeño que su padre, así que ir a cenar o a comer con ellas al menos una vez al mes sin el bebé, te dará un respiro. Aprovecha para desahogarte y ponerte al día de lo que ocurre en sus vidas, eso te ayudará a ver que eres la misma mujer de siempre. También es sano socializar con otras mamás y crear nuevas amistades; primero tendrán sólo el factor común de los hijos, pero con el tiempo verás que hay gente muy interesante a tu alrededor que tal vez no hubieras conocido de no haber sido por el hecho de tener un bebé.

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¿Amontonas todo en casa? ¡El desorden habla de tus malas emociones!

Según como acomodes los objetos en tu hogar son las emociones que están viviendo. ¿Eres acumuladora, todo lo amontonas y escondes en los cajones? Mira lo que este desorden dice acerca de tus emociones.

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¡El desorden habla de tus malas emociones!

  • Si tienes objetos acumulado en la entrada de tu casa, significa miedo a relacionarse con otras personas.
  • En el clóset, no tienes control sobre el análisis, el manejo y control de tus emociones.
  • En la cocina, de tu fragilidad emocional.
  • En el escritorio, miedo a, frustración y necesidad de controlar.
  • Detrás de las puertas, miedo a no sentirse aceptado.
  • Debajo de los muebles, le das demasiada importancia a las apariencias.
  • Demasiadas cosas en la bodega o en un cuarto que uses para tal cosa, vives en el pasado.
  • Desorden en toda la casa, significa enojo, desidia y apatía hacia todos los aspectos de tu vida.
  • En los pasillo, no hay comunicación y tienes miedo a expresar tus necesidades.
  • En la sala, miedo al rechazo social.
  • En el comedor, miedo a no dar pasos firmes y sólidos sensación de que la familia te controla.

El desorden altera el camino hacia tus metas y bloquea las vías de acceso a las oportunidades que vienen hacia ti; revisa estos lugares que te decimos y… ¡mejor ponlos en orden para que la energía positiva fluya!

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Llorar ayuda a bajar de peso, dice estudio

¿Eres de las que cuando se siente estresada, enojada, frustrada… llora? Felicidades, tienes una gran probabilidad de bajar de peso fácilmente por llorar.

Un estudio científico realizado por el Centro médico St. Paul Ramsay, publicado en American Journal of Ophtalmology reveló que las lágrimas liberan un trío de hormonas que contrarrestan el aumento de peso.

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Estas hormonas son prolactina, adrenocorticotrópica y leucina encefálica y entre sus funciones está la de contrarrestar los efectos del cortisol, sustancia que segrega el cuerpo por estrés y que causa el aumento de grasa corporal.

¡Exacto! Solo cuando lloras a causa de una situación estresante es que tus lágrimas actúan en contra de la grasa que has acumulado y por ende, a favor de la pérdida de peso.

En otras palabras, cuando lloras porque tu hijo o tu esposo te hicieron enojar mucho (o tienes alguna emoción «negativa» como tristeza, angustia, soledad), por ejemplo, tu cuerpo quema calorías y de este modo, bajas de peso.

Ahora sabemos por qué cuando estamos tristes o con mucha pena, solemos bajar de peso. Y en tal caso… aplica el dicho de «gordita, pero feliz». ¿O no?

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