Categorías
Padres e Hijos

3 conductas que sobreprotegen a tu hijo y disminuyen su autoestima

Las mamás o papás que sobreprotegen a su hijo recurren típicamentre a estas conductas. Y cada una de ellas le crea una emoción a tu hijo, que puede generarle baja autoestima. 

Conductas que sobreprotegen a tu hijo

Vives preocupándote por tu hijo

Estás obsesivamente atenta de los pasos que da, dónde está y con quién está. Eres reiterativa, le preguntas varias veces lo mismo: ¿estás seguro de que comiste bien? Esta acción le manda el mensaje de que no estás segura de lo que él dice. No confías en su sentir ni pensar, por lo que ni siquiera el mismo debería estarlo; es alguien en quien no se puede confiar.

Contestas por tu hijo

Le preguntan algo a él e inmediatamente respondes tú, como si él no tuviera voz y voto, o peor, pensamientos propios. Tal situación lo anula, por lo que crece sintiendo que él es invisible, no es nadie, no merece que sus necesidades, sentimientos, emociones sean escuchadas.

Crees que todo es peligroso para tu hijo

Esta conducta que sobreptrotege a tu hijo esconde la necesidad de controlarlo todo. Si es el caso, necesitas revisar por qué necesitas tener en tus manos el control, es una inseguridad de ti misma, la cual proyectas en el exterior y por supuesto en tu hijo. El está asimilando que por sí mismo es incapaz de hacer o lograr algo, por lo que crece sintiendo incapaz.

Es normal sentir preocupación por tu hijo porque eres su mamá y él tu responsabilidad, solo asegúrate de no anular su individual, al contrario, respetarlo y tratarlo
como una persona distinta de ti, con sus propios intereses, decisiones,
pensamientos y sentimientos. 

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer:

5 cosas que pasan cuando tienes un hijo único

 

 

Categorías
Especiales

Sí a la crianza sin «etiquetas» (dañan la autoestima de tu hijo)

¿Le has dicho a tu hijo algún adjetivo como… ¡Guapo! ¡Desobediente! ¡Inteligente! ¡Lento! ¡Llorón!? Las etiquetas no son buenas, aquí te decimos por qué.

Cabe que te preguntes: ¿por qué etiquetas? Porque el cerebro simplifica y categoriza todo para dar significado a lo que te rodea. Pero ten en mente que tu hijo se comportará de acuerdo a las etiquetas que le pongas porque tú eres su referente. Como papá y mamá formas, en buena parte, la personalidad de tu hijo: todo lo que le digas acerca de él mismo, él lo piensa como la verdad absoluta porque tú eres su primera fuente de conocimientos en todo aspecto.

Por ello, si describes a tu hijo como “torpe”, “desobediente”, “respondón”, “malo”… él actuará ante determinadas situaciones con ese comportamiento, porque “papá y mamá le han dicho que es así”.  Lo que papá o mamá dicen (cómo, con qué voz, palabras y gestos) ejerce sobre tu hijo un ejemplo que puede persistir hasta la vida adulta.

Es simple: si el niño piensa que es un desastre (egoísta, distraído, agresivo, caprichoso o desobediente), se le dificultará comportarse de otra manera. ¿Por qué? Porque así es como ha aprendido qué es (según tú). Etiquetar hace que tu hijo crezca inseguro e incapaz de reconocer sus propias emociones y a sí mismo.

Etiquetas comunes

El niño “desobediente” se siente frustrado porque permanentemente se le llama la atención sobre su comportamiento y suele recibir castigos, gritos y represiones. Si recalcas su conducta, sólo afianzarás en él la idea de que es así y que no sabe ni puede ser de otra manera. Para mejorar la convivencia, indaga por qué no obedece a la primera. Como papá, dile las cosas de una forma más constructiva.

¿Hay etiquetas positivas?

Las etiquetas en “positivo” tampoco son siempre buenas. Una cosa es la estimulación positiva, muy necesaria para el desarrollo personal y el logro de objetivos, y otra es crear en el niño la idea de que “es mejor que los demás”. Es importante que tu hijo entienda sus atributos como naturales; ayúdale a asumir la simpatía, bondad o generosidad para ser amable con hermanos o amigos. En lugar de etiquetar, mejor:

  • Dale más oportunidades
  • Préstale más atención
  • Estimula su inteligencia
  • Ayúdalo a aumentar sus respuestas positivas.

¿Qué puedes hacer?

  • No hagas valoraciones sobre su persona, sino sobre las conductas o acciones.
  • Reconoce lo que hace bien para fomentar su autoconfianza.
  • Explícale la conducta que te gustaría que modificara y cómo puede hacerlo.
  • Evita repetirle lo que hace incorrectamente.
  • Evita las palabras “siempre” y “nunca”.
  • Escúchalo, respétalo y confía en su capacidad de cambio.
  • No tires la toalla: tu hijo lo logrará.
  • Evita estas frases: “Qué grosero”, “Eres muy llorón”, “Qué lento”, “Ya no eres un bebé”, “Eres un desastre”, “Haces lo que te da la gana”, “Nunca obedeces a la primera”.

ESTE ARTÍCULO SALIÓ PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE PADRES E HIJOS EN ABRIL DE 2019, FUE REDACTADO POR MAYRA MARTÍNEZ.