Categorías
Así Crece

Enseña a tu hija desde ahora a detectar a los patanes ¡y a ponerles un alto!

Darle una sana autoestima es parte de esta lección. Se trata de enseñar a tu hija a que proteja su amor propio y hasta integridad, a que elija vincularse con personas que la respeten simplemente por su condición de ser humano. Por eso importa darle los recursos para que sepa alejarse y ponerle un alto a los patanes. 

Un patán se define como una persona tosca, grosera o vulgar; carente de tacto en su comportamiento. Una persona así es proclive a lastimar los sentimientos de aquellos con quienes interactúa y, en el peor de los casos, puede llegar a ejercer violencia, en cualquiera de sus modalidades: física, psicológica, económica.

Tales características son relativamente fáciles de detectar en hombres adultos, pero sabemos que la personalidad se va gestando desde la más tierna infancia y, aunque en los niños en general solemos ver cualidades de generosidad, ternura y empatía, existen focos rojos que podemos enseñar a nuestras hijas a detectar.

Focos rojos

  1. Un niño que tiende a usar un lenguaje soez, que habla con groserías o ideas ofensivas, por alguna razón no está aprendiendo a distinguir que existen sólo algunas situaciones y personas con quienes puede resultar adecuado usar “malas palabras”.
  2. Los golpes no deben tolerarse ni como juego, pues se tolera y favorece el uso de la violencia.
  3. La burla constante hacia otros evidencia la falta de conciencia de que absolutamente todos merecemos respeto y consideración.
  4. La falta de solidaridad y el egocentrismo, que manifiestan que el niño no puede tomar en cuenta ni responder a las necesidades de otros, sólo las suyas.
  5. La agresividad en general. Nada justifica ni mucho menos compensa que un hombre recurra a la agresión o hasta la violencia, en lugar del diálogo para solucionar las situaciones problemáticas.

Si nos fijamos, la constante de los anteriores focos rojos es la carencia de respeto a la dignidad humana. ¿Qué más puedes hacer al educar a tu hija?

  • Todos los días muéstrale que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y valor como personas. Ningún género es mejor o peor.
  • No es una princesa, sino una mujer tan digna, fuerte y valiosa como un varón.
  • Permítele expresar sus opiniones, aunque difieran de las tuyas. Y a hacerlo dialogando, con con berrinches o a punta de gritos.
  • Enséñale a respetar siempre a los demás, hombres y mujeres, niños y ancianos, tal como ella quisiera ser respetada.

Lo más importante: ponle el ejemplo.

Por Patricia Angélica Osuna Navarro, psicoanalista miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. (AMPIEP): www.ampiep.org Tel. (55) 5157-0409

Te invitamos a leer estos consejos para trabajar la autoestima de tu niña.

FOTO GETTY IMAGES

Categorías
Así Crece

¿Cómo ayudar a tu hijo a desarrollar la resiliencia desde sus primeros años de edad?

Se estima que la resiliencia será la habilidad humana del futuro; es una capacidad que valorarán las empresas del mañana. Y los primeros años de vida son clave para aprender a ser resilientes. Te invitamos a saber más de esta importante habilidad y de cómo ayudar a tu hijo a desarrollar la resiliencia desde sus primeros años de vida.

El mundo cambia de manera acelerada, la diferencia entre lo que vivió una generación y otra se acentúa más cada vez. Los avances en la tecnología, el cambio climático, la evolución en el pensamiento y las exigencias dentro del mundo laboral nos lleva a reflexionar…

¿Cómo preparar a los niños hoy para un panorama que
no sabemos cómo se verá cuando sean adultos? 

Habilidades como la memorización o seguir instrucciones prevalecían en generaciones anteriores porque el mundo laboral lo requería. Hoy el éxito profesional y personal depende de otro tipo de factores. Las capacidades socioemocionales han tomado un mayor peso en los perfiles que demandan las empresas en crecimiento.

En específico, la RAE la define como “la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando al futuro”. Para entenderlo mejor, pensemos en las palmeras. Frente a una tormenta fuerte, suelen no romperse, se flexionan. Al pasar las fuertes lluvias, pudieron haber modificado su forma, pero siguen de pie.

Las habilidades sociales comienzan a desarrollarse desde muy temprana edad en momentos cotidianos. Es en ese día a día y en esa rutina donde los niños descubren cómo relacionarse consigo mismos y con lo que los rodea.

Estas recomendaciones te ayudarán en casa para desarrollar la resiliencia de tus hijos, desde que son muy pequeños:

  1. Busquen retos para resolver. Encuentra algo que sea desafiante pero posible de lograr. Dependiendo de la edad puede ser subir una rampa, jugar escondidillas, aventarse de una resbaladilla un poco más alta o hacer un rompecabezas. Cuando tu hijo se esfuerza para lograr algo y descubre que lo superó se sentirá capaz de enfrentar un reto mayor.
  2. Atrasa la recompensa. Los niños no son pacientes, está comprobado que si les das a elegir entre tener un bombón en este momento o dos si esperan más tiempo, preferirán comérselo sin importarles que pudieron haber tenido un beneficio mayor (experimento del bombón de Stanford). Ayudar a los niños a generar esa disciplina para mantener el enfoque hacia un fin, les permitirá enfrentar momentos difíciles en la vida. Intenta poner metas concretas a corto plazo que puedas ir extendiendo poco a poco, valora el esfuerzo que requiere hacer para lograrlo. Un ejemplo es juntar monedas para después ir a comprar un juguete.
  3. Mantén límites claros y constantes. Es esencial que tu hijo sepa lo que está permitido y lo que no, eso ayuda a controlar su frustración. Probablemente habrá momentos en que rete ese límite y es normal, pero descubrir que sea cual sea su reacción, el límite no se modifica, le ayudará a generar estrategias internas para entender y superar sus sentimientos.
  4. Busca momentos para educar. Cuando tu hijo hace una pregunta del tipo “¿pero por qué..?”, cuando está jugando a la mamá o representa una pelea entre muñecos; tienes una puerta al diálogo que puedes guiar para entender cómo funcionan los sentimientos y qué podemos hacer, por ejemplo, cuando estamos tristes. Pero cuando está viviendo la frustración o el berrinche, no es un momento para educar, su sistema tiene niveles de estrés que le impiden razonar o entender, mejor espera a que pase acompañándolo y validando la emoción, en otro momento hablen sobre sus sentimientos y estrategias como respirar o expresar lo que le angustia.
  5. Sé paciente. Las habilidades socioemocionales se practican como cualquier otra. Un niño necesita intentar muchas veces antes de poder caminar, comer solo o cualquier otro logro en su desarrollo. Es igual con las habilidades sociales, nadie lo domina en el primer intento. Los niños necesitan practicar y que los apoyes recordándoles las estrategias que puede utilizar antes de contar con esa herramienta en la vida.

Si bien no sabemos cómo será el mundo cuando los niños de hoy crezcan, si podemos prepararlos para adaptarse, mantener la calma frente a la adversidad y superar las crisis e incluso aprender de ella.

Por Lic. María Cristina Fernández Arellano, Gerente Pedagógica de Advenio

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer también: 

Tips para enseñar a tu hijo a afrontar el estrés

Categorías
Especiales

¿Cómo criar, cuidar y proteger a tu hijo entre tanta violencia?

Estamos viviendo tiempos marcados por la violencia, tanto a nivel mundial como local. Violencia que no respeta nada y cuya sombra se extiende sobre todos por igual, por lo que es imposible no pensar en nuestros niños y en cómo protegerlos. Y justamente es lo que te invitamos a descubrir. 

Una de las acepciones de infundir es “causar en el ánimo un impulso moral o afectivo”; justamente, al no poder protegerlos desde lo externo con un escudo, la idea es fortalecerlos internamente.

Quizá nuestra percepción sea que la violencia se ha incrementado en años recientes; pero si nos detenemos a pensarlo, hemos escuchado de muerte y destrucción a través de crímenes, guerras, masacres, hambrunas, etc. desde siempre, pues el ser humano es así.

En nuestra naturaleza está la creación y la destrucción. No obstante, es nuestro deber proteger a los más vulnerables; o en todo caso, ayudarlos a procesar la exposición a la violencia cuando no podemos evitarla.

Una de las primeras áreas que se ve afectada ante sucesos violentos es el sentido de seguridad interno. Tanto adultos como niños pueden sentirse desolados, con una aflicción que se traduce en angustia. ¿Qué podemos hacer cuando no es posible evitar que nuestros niños se enteren o hasta padezcan las consecuencias de actos violentos que afecten nuestra ciudad, colonia, familia o comunidad? Infundirles seguridad.

¿Cómo?

  1. Recordemos que lo más importante siempre será reconocer y poner en palabras aquello que nos causa malestar; pues hablar de las cosas que nos hacen sufrir nos ayuda a “digerirlas” y que nos hagan menos daño. Además, esto requiere tiempo y a veces lo que necesitamos es detenernos para asimilar la experiencia.
  2. También es importante llevar a nuestros hijos a reflexionar sobre los actos violentos, sobre su posible origen y propósito. Claro que habrá que usar un lenguaje y tal vez metáforas adecuadas para su edad, que permitan expresar que no está bien eso que ha sucedido, pues callar lleva a conceder y eso legitima la violencia.
  3. Para algunas personas, es preferible negar lo que ha pasado o restarle importancia, pero no es recomendable. Los niños son perspicaces e intuitivos y casi siempre se dan cuenta de que algo grave ha ocurrido. Si no lo hablamos con ellos, les negamos la oportunidad de confirmar que su percepción era correcta y de tratar de entender, lo cual puede ser fuente de afectaciones psicológicas posteriormente.
  4. Si en definitiva sentimos que no podemos hablar del tema con los niños, podemos pedir ayuda a algún familiar cercano y suficientemente sensible o bien, acudir con un psicoterapeuta calificado. No tenemos que ser superhéroes.
  5. Tener presente que aún cuando los eventos nos sobrepasen, siempre habrá algo que podamos hacer para compensar, reparar, subsanar o mejorar la situación.
  6. Eso nos conduce a tomar una actitud resiliente. Desde la perspectiva psicoanalítica, la resiliencia se puede entender como la capacidad de superar la adversidad y salir fortalecido/a de ella. En el caso de sucesos violentos, puede ayudar a recuperar la sensación de bienestar el hacer un repaso de aquello que sí tenemos, de lo que no hemos perdido, lo que puede continuar.
  7. El apapacho siempre brinda consuelo. Si nuestro hijo nos pide abrazo, cercanía física, “piojito”, etc., es porque los necesita y darlos también puede resultarnos reconfortante.

Si después de un evento violento observas conductas raras en tu hijo,
necesitarás buscar ayuda profesional.

Patricia Osuna @PatriciaOsunaPsicoanalista

FOTO GETTY IMAGES

Te ayudará leer también:

Sin golpes ni gritos, elimina la violencia intrafamiliar

¡Ojo con la manipulación! es una forma de violencia psicológica

11 formas en que los hombres pueden llegar a ejercer la violencia

Categorías
Ser Mamá

¿Qué tan conectada con tu intuición estás? Contesta este test

Todos tenemos intuición, solo que hay quienes están más conectados con ella y la pueden escuchar más fácil para tomar decisiones en su vida. Como mamá, esta habilidad te ayudará porque sin duda es una brújula en la crianza y cuidados de tu hijo que llevas en tu interior; tú ya sabes ser mamá, solo necesitas despertar más tu intuición. Descubre si estás conectada con tu intuición.

Contesta este test

Cuando conoces a alguien por primera vez, tú…

  1. Simplemente sabes si te grada o no.
  2. Te dejas llevar. No juzgas y ves qué pasa.
  3. Buscas pistas para saber qué clase de persona es.
  • Respuesta a: suma 3 puntos
  • Respuesta b: suma 2 puntos
  • Respuesta c: suma 1 puntos

Cuando el teléfono suena, tú…

  1. Contestas como siempre.
  2. Con frecuencia sabes quién será y por lo general aciertas.
  3. Tienes la sensación de que sabes quién será pero te equivocas.
  • Respuesta a: suma 1 puntos
  • Respuesta b; suma 3 puntos
  • Respuesta c: suma 2 puntos

Cuando las cosas no marchan bien, tú…

  1. Haces algo que distraiga tu mente.
  2. Te enojas, te deprimes o te sientes sola y a menudo te demoras demasiado en las cosas.
  3. Tratas de relajarte y permanecer optimista, y te das tiempo para considerar la situación a detalle.
  • Respuesta a: suma 2 puntos
  • Respuesta b; suma 1 puntos
  • Respuesta c: suma 3 puntos

Cuando tomas una decisión, ¿te apegas a ella o cambias de opinión?

  1. Trato de no tomar decisiones, dejo que otros las tomen por mí.
  2. Siempre estoy cambiando de opinión, y luego me doy cuenta de que tome una mala decisión.
  3. Siempre me apego a mi primera elección y confío en mis instintos.
  • Respuesta a: suma 1 puntos
  • Respuesta b: suma 2 puntos
  • Respuesta c: suma 3 puntos

Cuando duermes, tú…

  1. Rara vez tienes sueños
  2. Ocasionalmente sueñas, no siempre a colores y no siempre a detalle.
  3. Sueñas profundamente, con colores e imágenes bien definidos y con frecuencia esos sueños se parecen a la vida real.
  • Respuesta a: suma 1 puntos
  • Respuesta b: suma 2 puntos
  • Respuesta c: suma 3 puntos

Respuesta:

3-5 puntos. Tu intuición aún está dormida, necesitas trabajar en tu autoestima y en conocerte más a ti misma para conectar con tu voz interna.

6-11 puntos: Ya sabes que tu intuición está ahí, pero no sabes cuándo es ella o tus pensamientos producidos por los miedos. Para aprender a diferenciar la voz de tu intuición, pregúntate siempre si el pensamiento que cierta situación te produce deriva de un dolor o herida, o no.

12-15 puntos. Estás conectada, con frecuencia sabes de modo inmediato qué hacer cuando estás en un dilema, o tu hijo tiene algún problema. Tu voz interna esta muy presente en tus decisiones y en tu día a día. Es tu mayor guía. No la sueltes.

Te invitamos a leer:

Activa tu intuición de mamá

Categorías
Ser Mamá

¿Te cuesta tomar decisiones? Haz esto para sentir seguridad y confianza en ti

Si cuando debes tomar decisiones, te sientes estresada, sueles preguntar a todo mundo su opinión, decides algo y al día siguiente lo cambias, te torturas analizando si haces bien o mal,  o te tardas mucho para elegir… lo más probable es que necesites trabajar tu seguridad emocional y confianza en ti misma.

Te compartimos estas cuatro  ideas que puedes hacer para quebrar el círculo del miedo que no te permite sentirte segura y confiada de tu criterio y de tu propia persona, de tu poder para enfrentar obstáculos, retos e, incluso, de vivir las cosas buenas que te manda el Universo.

¿Por qué importa que rompas con este círculo?

  1. La inseguridad emocional te lleva a tomar decisiones erróneas para tu bienestar.
  2. La inseguridad de ti misma te lleva a vivir situaciones de ansiedad, frustración, insatisfacción; cosas tan negativas para tu bienestar como los celos, las parejas tóxicas, la violencia física o emocional, el maltrato por no poder decidir en pro de tu felicidad.
  3. Y lo más importante, porque tus hijos estarían aprendiendo tu forma de conducirte en la vida: si tú eres insegura y no tienes confianza en ti misma, les transmites esta misma condición emocional; son patrones conductuales, cognitivos y emocionales que ellos van aprendiendo. Por eso, si tú los trabajas, podrás dar a tus hijos un mejor mundo para ellos mismos.

Para sentir seguridad y confianza en ti

Cambia los miedos irracionales que identifiques en ti por emociones reales

Las personas se concentran en lo que no quieren, sin darse cuenta de que cuanto más lo piensan, más real se vuelve. Por ello, es mejor pensar en la realidad emocional de cada situación: «No quiero que mi relación de pareja se termine», mejor: «siento que mi relación de pareja está desequilibrada, ¿por qué estoy sintiendo esto y cómo puedo solucionarlo?».

Fortalece tu autoestima y la confianza en ti misma

Concéntrate en tus posibilidades reales y oportunidades, de las circunstancias que vivas y de ti misma. Es dejar de pensar en lo que te hace falta para dar paso a lo que tienes. ¿Has escuchado el dicho de «si la vida te da limones, haz limonada»? Justamente de esto se trata, rescata tus virtudes, talentos, habilidades, recursos… eso te ayudará a valorarte y crecerá tu autoestima.

Acepta y reconoce los miedos que te hacen sentir insegura

Solemos esconder incluso de nosotros mismos los miedos ¡por miedo a ser vulnerables! pero justamente cuando lo sentimos significa que estamos en vías de un crecimiento personal: ¿tienes miedo a dejar a un hombre que ya no amas, tienes miedo a cuando tu hijo crezca y se vaya de casa, tienes miedo a quedarte sola, a expresar tus emociones, a que te sean infiel…? Detrás de cada miedo hay una lección de vida para ti y en tu interior la sabes; solo permítete verla.

Elige pensamiento orientados a la acción

Este es el punto que te llevará a la decisión. Tus miedos son los que no te dejan decidir: miedo a que se burlen de ti, miedo a no ser la mujer que tu padre espera, miedo a fracasar en un trabajo, miedo a quedarte sin dinero… Analiza qué es lo peor que podría pasar en cada situación y si eso que temes tiene probabilidades reales de ocurrir; muchas veces ocurre que eso que más tememos nunca llega a ocurrir. Luego, haz tu plan de acción para esas situaciones hipotéticas que te causan miedo, eso te hará sentir segura y con el poder que necesitas para enfrentar cualquier situación por más adversa que sea.

Estos consejos también puedes usarlos para ayudar a tu hijo a aprender a decidir, a crecer su autoestima, seguridad y confianza y a enseñarle que sin importar qué venga en el futuro, él tiene el poder personal para salir adelante, así como tú.

Te ayudará leer también:

5 heridas emocionales de la infancia que afectan toda la vida

Categorías
Ser Familia

¿Tienes un hijo homosexual? Ámalo de forma incondicional

¿Tienes un hijo homosexual? Ámalo de forma incondicional

Aceptar las diferencias conviene para poder amar plenamente a todos los que nos rodean, a la familia, a la pareja, los amigos, incluso, a los hijos, quienes con más razones necesitan sentirse aceptados por sus papás. ¿Tienes un hijo homosexual? Estos consejos son justamente para ti. 

Ámalo de forma incondicional

Para amar plenamente, necesitamos aceptar la idea de que todos somos humanos.

No te aferres a la «perfección» ya que solo sentirás mucha frustración al encontrar que la realidad no corresponde a tu realidad. Si tu hijo «no es como lo esperabas», incluso desde que nació, quizá lo querías con ojos verdes como los de su abuelo, o de cabello chino como tú, pero tal cual es es hermoso; ¿cierto? Su esencia es lo que vale y es tu hijo. No pelees contra la realidad.

Trabaja tu propio temor. ¿A qué le temes realmente?

Quizá al qué dirán, a no saber cómo tratarlo o qué decirle, a que desconoces qué es ser homosexual, incluso puedes sentirte culpable. Busca información del tema, recurre a expertos que te orienten en qué decir y cómo acercarte a tu hijo. Principalmente, platica con tu hijo: conócelo, escúchalo, deja que te diga cómo se siente; porque probablemente él tenga aún más miedo que tú.

Mira cómo empoderar a tu hijo

Cómo reforzar la autoestima de tu hijo

Ponte en sus zapatos. ¿Cómo te sientes tú cuando una persona te juzga o pretende cambiarte?

Evita actuar igual con tu hijo, porque para él ya es difícil sentirse «distinto»; imagina cómo lo haría sentir el «rechazo» de papá o mamá, o de los dos. Además, al ser aún muy joven, le está costando aceptarse a sí mismo; tu amor ahora necesita reflejarse en la contención emocional, guía, escucha, respeto, comunicación, empatía. Quizá sea el momento en que le haga falta más que nunca que pienses más en él que en ti.

Valóralo más que antes

Aunque la sociedad cada vez está más receptiva a la homosexualidad, aún hay reproches, críticas, prejuicios, tabúes… A tu hijo le espera un trabajo interior fuerte y necesita de sus pilares para empoderarse, vivir feliz, sin culpas porque en realidad no tiene por qué sentirlas. Él ahora necesitará todos los recursos emocionales que puedas enseñarle para defender su autenticidad, ser genuino y sentirse bien consigo mismo.

Dale la seguridad de que lo amas y lo seguirás amando

Es un sentimiento que necesita tenerlo bien claro porque eso impulsará su autoestima: «si mis padres me aceptan tal cual soy, todo lo mundo lo hará». Los hijos construyen su percepción del mundo a partir de lo que aprenden en casa y de lo que viven ahí: si sienten amor y aceptación no dudarán de que afuera es posible tenerlo.

Ama a tu hijo 

Todo lo que vives te trae lecciones de vida para que seas mejor persona, humana y papá o mamá. Quizá te toca cambiar algunas creencia que ya no te sirven para ser feliz y hacer feliz a tu familia. La aceptación hacia los demás comienza por aceptarte a ti mismo tal y como eres, con tus virtudes y defectos.

Sé feliz con lo que el universo te regala, no le pongas adjetivos, sólo recíbelo y mira todas sus bondades. Tu hijo, tal como es, es el regalo que el universo te dio para sacar lo más bello de ti, amar plenamente. ¡Y claro que tu tienes mucho amor para darle!

Foto: Getty Images

Te invitamos a leer:

Los niños no necesitan ser los mejores, ¡sólo felices!