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Corazón

Ayuda a tu hijo a mantener su buen corazón 

Para tener un buen corazón y ser una buena persona no basta con NO hacer daño; es necesario ser consciente de querer hacer el bien. 

Las siguientes son situaciones en las que tu hijo puede dar algo de sí mismo y experimentar la satisfacción de hacer el bien:

Ayúdalo a tener un buen corazón

  1. Pídele elegir una prenda suya pequeña (por ejemplo un par de calcetines en buen estado, una bufanda, una gorra, unos guantes…), o bien un juguete, para donar a un niño necesitado y llévalo a que lo entregue.
  2. Sugiérele recoger las hojas de los árboles caídas sobre la banqueta de tu casa, pero también sobre la acera de una vecina anciana, enferma o simplemente necesitada de ayuda.
  3. Dile que te acompañe a comprar una lata de alimento (permítele elegir) y vayan a donarlo a un centro de acopio o institución de beneficencia.
  4. Pídele ayuda en los quehaceres domésticos (regar las plantas, recoger sus juguetes…) y exprésale lo mucho que valoras su apoyo.
  5. Acuerda con su maestra un día para que, al término de las clases, tu pequeño se quede quince minutos a ayudarle a borrar el pizarrón, acomodar los materiales de trabajo, limpiar bancas, el escritorio, etcétera.
  6. Si ya sabe escribir, aconséjale escribir una carta cariñosa para un anciano de un asilo o un enfermo hospitalizado o bien una notita de agradecimiento para alguien que le haya hecho un regalo recientemente.
  7. Recomiéndale llamar a uno de sus abuelos, tías o tíos sólo para decirles que los quiere y preguntarles cómo están. Pídele que te cuente, en sus palabras, cómo se encuentran.
  8. Si en casa tienes una mascota, propón a tu pequeño jugar un ratito extra con ella, acariciarla o cepillarle el pelo, haciéndole notar lo feliz que eso hace al animalito.
  9. Compra una bolsa de chocolates o caramelos y dile que los reparta entre las personas que de una u otra manera le ayudan diariamente en la escuela: el conserje, el vigilante, la nana, su maestra, etcétera.
  10. Sugiérele que reciba a su papá con sus pantuflas al llegar de trabajar, o que tenga un gesto de amabilidad con su(s) hermano(s).
  11. Dile que te dé un abrazo muy fuerte y un beso cariñoso antes de irse a dormir, externa tu gusto y alegría por ello.
  12. Dejen fuera de su casa platos con agua y croquetas para los perros y gatos de la calle; si en su camino encuentran uno enfermo, haz el esfuerzo por llevarlo a un veterinario y cuídalo hasta que se cure y pueda volver a valerse por sí mismo o darlo en adopción.

Recuerda que un buen corazón se forma con empatía, tu niño será un adulto solidario con sus personas cercana y con el mundo si comienza en ti mismas este gran valor. 

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¿Cómo ayudar a tu hijo a ser tolerante y por qué es importante?

La tolerancia es aceptar a otros, aunque no compartan nuestra manera de pensar o actuar, siempre que no perjudiquen a nadie. ¿Cómo ayudar a tu hijo a ser tolerante?

¿Y por qué es importante ayudar a tu hijo a ser tolerante?

Como padres nos corresponde transmitir a nuestros hijos una serie de valores que contribuirán a formar su carácter y serán para ellos un punto de referencia en la vida y una fuente de felicidad. No se trata de darles sermones: los pequeños asimilan y aprenden con las palabras, pero también, y sobre todo, observando el comportamiento de las personas que más admiran y aman, es decir, sus papás.

Enséñale estos valores humanos y lo ayudarás a ser tolerante

Solidaridad:

Nace del sentimiento de estar unido a los demás y engloba otros valores como la consideración (tener en cuenta las circunstancias de los demás al pensar en ellos) y la justicia. Ayudar a aquellos que lo necesitan es una acción que nace de la capacidad de ponerse en su lugar. Dado que a esta edad los pequeños comienzan a tener una vida social más activa, es un buen momento para estimularlos a pensar sobre lo que sienten los otros, tanto personas como animales y plantas.

Por ejemplo: “A ese perrito parece que no le gusta que su dueño lo lleve dando jalones de la correa, ¿tú que crees?” o “Vamos a regar esta planta, necesita agua para dar flores”. Podemos mostrarles que, con acciones muy sencillas, ellos también pueden hacer el bien a los demás: “¿Te gustaría llamar al abuelo? Por las tardes está solito, seguro que le haría mucha ilusión escucharte”.

Compasión

Ser sensibles a las desgracias ajenas y mostrar interés por el sufrimiento de los demás, favorecer siempre la resolución de los problemas mediante la paz y la palabra, respetar el medio ambiente y valorar a los demás por el simple hecho de ser personas, son actitudes que no deberían faltar en casa. Se adquiere a través del aprendizaje de otros valores como la humildad, la cooperación y el altruismo.

Humildad

Enseñaremos a los pequeños a ser humildes si les ayudamos a aceptar sus limitaciones y las de los demás, mostrándoles que el valor de las cosas y las personas va más allá de lo que parecen o el dinero que cuestan. Compartir juguetes o cuentos y pedir cosas prestadas, aprendiendo a cuidar lo ajeno y a devolverlo, son acciones que debemos fomentar a esta edad para evitar que den demasiada importancia a sus pertenencias.

Cooperación

Con el trabajo en equipo, los niños aprenden que, si todos aportan un poquito, se obtienen grandes resultados. Por ejemplo, podemos animar a los pequeños en el parque a que entre todos hagan un gran castillo de arena. En casa, es importante acostumbrarlos a cooperar en las tareas domésticas, y a compartir las cosas con cariño, sin esperar nada.

Honestidad

La honestidad nos permite aprender de nuestros errores (porque los reconocemos), relacionarnos con los demás de una manera auténtica (y que nos acepten como somos), y enfrentarnos a la realidad con valentía y confianza en nosotros mismos. Ser honestos va más allá de decir la mentira o la verdad: empieza por uno mismo y por eso lo primero que tenemos que hacer es ayudar a los niños a saber qué es lo que piensan, lo que sienten, lo que quieren… y guiarlos para que obren con coherencia.

Del mismo modo, en la familia, un clima de sinceridad y confianza, donde no haya represalias por decir lo que pensamos y sentimos, facilita que los niños compartan con nosotros sus miedos, dudas y equivocaciones.

Coherencia

Ser coherentes también implica reconocer los errores y pedir perdón cuando es necesario. Esto los ayudará a saber que todos nos podemos equivocar, por lo tanto, podrás ser  tolerantes.  Es nuestra labor ayudar a nuestros hijos a enfrentarse a las consecuencias de sus faltas, como hacerles devolver un juguete que tomaron en el parque.

De esta forma aprenderán que ser honestos a veces requiere un esfuerzo, pero merece la pena. Nuestra actitud en estas situaciones debe ser comprensiva: advirtámosles de los errores cometidos, pero no nos enojemos con ellos. En la vida cotidiana hay muchos momentos en los que podemos ir mostrándoles lo que es la honestidad y animarlos a ejercerla, pero no hay nada como nuestro ejemplo

Amor

Es, entre otras cosas, la capacidad para dar y recibir afecto, y esto se consigue educando a los niños no sólo con la razón, sino también con el corazón. Para los niños, la familia es la primera y fundamental fuente de amor; por eso es bueno hacerles sentir que forman parte de un clan, que son únicos e importantes, y que tienen su lugar en el mundo y el apoyo incondicional de quienes los quieren.

También es primordial que crezcan en un ambiente en el que los afectos se expresen sin miedo, con palabras y gestos de cariño: observar un abrazo o un guiño entre nosotros, una conversación amable por teléfono o una animada reunión es el mejor ejemplo que podemos darles.

Sabiéndose amados, los niños aprenderán fácilmente a ser optimistas y alegres. Esto se fomenta haciendo hincapié en el lado positivo de las situaciones y ayudándolos a superar los inconvenientes, inculcándoles la confianza en sí mismos y en los demás: «Como hemos perdido el autobús, podemos ir paseando y detenernos un rato en el parque». O bien: «Ya verás cómo mañana tu amiga y tú harán las paces».

Otra buena enseñanza es provocar sentimientos positivos en los otros: «Vamos a decirle a papá cuánto lo queremos». La simpatía es una de las mejores virtudes de las personas afectuosas: lograr que nuestros hijos sonrían es el mejor modo de que, en el futuro, puedan hacer felices a los demás.

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Virtudes que tu hijo debe aprender antes de los 12 años

Como parte de un plan de vida para convertirse en un adulto sano y maduro, según David Isaac, pedagógo y autor de La educación de las virtudes humanas, hay una serie de habilidades emocionales y sociales que tu hijo debe aprender antes de los 12 años de edad. Te decimos cuáles son. 

 10 virtudes para ser un adulto sano

  1. Justicia: capacidad de dar a cada persona lo que le pertenece o corresponde.
  2. Sinceridad: autenticidad en lo que se dice o se hace.
  3. Orden: manera coordinada y regular de hacer las cosas; dar a cada cosa el uso para el cual fue fabricada.
  4. Fortaleza: ánimo firme; capacidad para sobreponerse a problemas y adversidades.
  5. Solidaridad: sentimiento que impulsa a ayudar a las demás personas en situaciones complicadas para su bienestar.
  6. Perseverancia: constancia, firmeza o tesón en la realización de una tarea. 
  7. Laboriosidad: buena disposición al trabajo. 
  8. Paciencia: capacidad para soportar dificultades o situaciones críticas con tranquilidad. 
  9. Responsabilidad: capacidad de cumplir obligaciones y el cuidado que se tiene al hacer o decidir algo. 
  10. Generosidad: tendencia a ayudar a los demás y a ceder pertenencias sin esperar nada a cambio.

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Enseña a tu hijo a ser solidario con estas 7 lecciones

Ayudar a los demás es una actitud importante para sentirse bien con uno mismo y construir un mundo de bienestar para todos. Por eso es importante que enseñes a tu hijo a ser solidario.

La solidaridad nace del sentimiento de estar unido a los demás, es decir, ayudar a aquellos que lo necesitan; como a los animalitos callejeros, los niños huérfanos, los animales del mundo, un enfermo o accidentado… Es una acción que nace de la capacidad de ponerse en su lugar. Y la infancia es un buen momento para aprender a pensar sobre lo que sienten los otros, tanto personas como animales y plantas.

Te invitamos a considerar que un día tu hijo se convertirá en adulto y si deseas que sea una persona capaz de aportar bienestar al  mundo, necesita que le enseñes valores humanos, como el respeto, la generosidad, tolerancia o la solidaridad. Y como todo aprendizaje, también este debe comenzar en casa.

La solidaridad desde casa

Sé amorosa

Entre más cariño le des, más afecto será capaz de dar. Concede. Salte de tu perspectiva, pon tu energía en otros y haz testigo de ello a tu pequeño. Comenta con él la experiencia y escucha sus puntos de vista. Dale amor puro. Evita compensarlo con juguetes o regalos, pues lo que tu chiquillo necesita es de tu tiempo y atención por sobre todas las cosas. Deja los presentes para fechas preestablecidas y evita regalarle objetos costosos, máxime si él ni siquiera te los ha pedido.

Enséñale a reconocer su entorno

Las otras personas, el medio ambiente, la vegetación, las estrellas… Es necesario que se dé cuenta de que no sólo existe él, sino que coexiste con estos elementos, a los cuales, por tanto, debe reconocimiento y respeto, a fin de mantener la armonía del todo.

Entrénalo en el arte de escuchar

El objetivo no es que sea un experto recabando información acerca de quienes le rodean, sino que sea capaz de percibir el grado de bienestar y las necesidades de los otros.

Háblale del respeto

Hazle saber que la naturaleza ha proyectado a las personas de manera diferente en cuanto al físico, talentos, preferencias, etcétera, pero, al ser esencialmente seres humanos, no hay mejores ni peores, de modo que todos merecemos respeto y vivir en armonía.

Revisa tus valores y actitudes

¿Tratas a otros con respeto? ¿Qué tanta importancia das a la empatía, la compasión y la justicia? ¿Pierdes el control con facilidad y gritas o usas la violencia física? Si hay deficiencias en cuanto al manejo de estos conceptos básicos, la enseñanza nunca podrá ser efectiva, pues no se puede enseñar lo que no se sabe.

Sé compasiva con sus sentimientos

Cuando tu pequeño se sienta triste o enojado, refleja sus sentimientos y enfatiza los ángulos importantes del asunto: Sé que estás enojado porque no conseguiste ese juguete, pero es peligroso y recuerda que lo más importante es tu seguridad.

Neutraliza influencias nocivas

La exposición excesiva de tu hijo a los medios audiovisuales, en forma directa o a través de otros niños que la viven, entraña el riesgo de sabotaje, pues mensajes equivocados que aparecen en ellos pueden afectar de forma negativa su comportamiento. Reduce el tiempo que tu chiquito ve la televisión, a 30 minutos diarios, como máximo.

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Así Crece

5 técnicas para una crianza efectiva

5 técnicas para una crianza efectiva

Los expertos de la Universidad de Harvard sugieren que una crianza efectiva se basa en los valores y no en las calificaciones y éxito escolar de los niños. ¿Tú qué piensas al respecto?

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5 técnicas para una crianza efectiva

A la mayoría de los padres les preocupa que sus hijos sean exitosos, sin embargo, durante el camino para lograrlo es común dejar de lado a los valores. En un mundo totalmente competitivo, a veces se les da a los niños mensajes equivocados, por querer que sean siempre los mejores, sobre todo en la escuela.

Aunque estas aspiraciones no son equivocadas, es importante inculcar en los niños buenos principios como la amabilidad y la generosidad, por mencionar algunos.

Por ello, y para encontrar un equilibrio, expertos de la Universidad de Harvard realizaron la sugerente guía para lograr una crianza efectiva.

1. Necesitan un buen ejemplo a seguir 
Ningún papá es perfecto, y no es necesario. Lo que es importante es ser congruente con lo que enseñas a tus hijos y lo que haces. Eres su principal ejemplo moral. De esta manera refuerzas con actitudes el aprendizaje de valores.

2. Deja que se equivoque
Los niños aprenden rápido de todo lo que los rodea. Así será con la amabilidad como con cualquier otra cosa. Invítalos a hacer pequeñas acciones que guíen este aprendizaje como ayudar a sus amigos, cuidar de los animales, no tirar basura en la calle, etc. Poco a poco estas «acciones» formarán parte de él.

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3. Ayúdalo a tener perspectiva
Esto significa que los niños aprendan a reflexionar sobre las consecuencias de sus actos. Que hay diversos puntos de vista y nadie es dueño de una verdad absoluta. Hay que entrenarlos para abrir su mente, que sean tolerantes y respetuosos ante los demás.

4. Relájate
No seas demasiado duro con tus expectativas académicas, o sociales. Los niños van creciendo y cambiando, y en vez de exigirle a él que resuelva todo, sé tú quien lo aconseje y apoye. El foco es que sea una buena persona. Es mejor eso a que tenga las mejores notas, pero sea despectivo con el resto. Esta es tu responsabilidad, así que sé consecuente.

5. Enséñale a manejar sus emociones
 Deja que experimente con sus emociones. Que conozca la frustración, la pena, la tristeza y la alegría. ¡Todas las sensaciones están permitidas, nada es malo!

Tú eres el mejor ejemplo de tu hijo.

¿Cómo quisieras que tu hijo te recuerde?

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¿Estás enseñando a tu hijo a conectar con sus emociones (o a ignorarlas)?