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¿Cómo hablarle de los sismos y otras catástrofes a tu hijo?

Ante los sismos u otras catástrofes, los niños pueden crearse infinidad de historias para explicarse lo ocurrido y todo lo que ven; ocurre que su cerebro no alcanza todavía a distinguir la fantasía de la realidad; mira cómo hablarle de los sismos. 

¿Cómo hablarle de los sismos y otras catástrofes a tu hijo?

A los cinco años de edad, los niños todavía entienden mucho de lo que ocurre a su alrededor a través de su pensamiento mágico, ese que mezcla su fantasía con la realidad, dando vida a explicaciones que ponen en marcha toda su creatividad.

Por ello, es necesario darles una explicación para que puedan entender el mundo que habitan y estimular la adecuada maduración de su pensamiento; así como ayudarlos a trabajar las emociones que pudiesen tener a raíz del evento. Te decimos cómo hablarles de los sismos y otras catástrofes que pudiesen vivir o ver a través de los medios de comunicación:

1. Indaga qué tanto sabe del tema. Lo primero es ver qué sabe del tema, pues podrías darle información innecesaria o que podría confundirlo porque no la entenderá. Pregúntale qué vivió, qué piensa de lo que pasó, qué le han dicho sus maestros, primos o amigos; es necesario escucharlo atentamente antes de decirle cualquier cosa.

2. Sé concreta en la explicación. No es conveniente ahondar en detalles ni intentar darle una explicación científica; puedes complicar esta charla queriendo hacerle ver la realidad tal cual para que sea una personita consciente cuando la verdad es que es un niño y su cerebro no está listo para entender algunas cosas, solo necesita saber qué pasó de modo preciso: “algunas veces la tierra se mueve y no está bajo nuestro control ni podemos saber cuándo lo volverá a hacer”.

3. Descubre qué siente y piensa. Para algunos chiquitos puede ser muy divertido sentir que la tierra se mueve, es un juego que quisieran repetir; para otros, resulta un acontecimiento traumático por los desastres que vieron en su alrededor cercano y el estrés que sintieron. Es importante saber lo que tu niño piensa y siente; ambos están unidos: si un niño pensó “qué divertido”, su emoción será la felicidad. Si pensó “se me va a caer la escuela”, seguramente va a sentir miedo. Escúchalo, nunca digas “aquí no pasó nada”, mejor déjalo hablar, que te cuente cómo vivió el suceso; permítele expresar sus emociones para que se sienta acompañado.

4. Valida sus emociones. Se trata de hacerle ver que así como él siente miedo, tú también, porque ello lo ayudará a no sentirse solo, sino comprendido. Siéntete con la libertad de expresar tus emociones frente a él, pero demostrándole que sin importar lo ocurrido, van hacia delante. El mensaje debe ser “no niego que me asusté, sin embargo, tampoco puedo esconderme o ya no hacer mis actividades”. Como tú reacciones, él lo hará.

5. Dile la verdad. Sé honesta, si le dices “nunca va a volver a pasar”, cuando tiemble otra vez, o las calles se inunden, perderás credibilidad frente a él. Háblale desde lo real, que sepa que estos desastres ocurren en el mundo y que seguramente pasarán de nuevo porque nadie tiene control sobre ellos. Incluso los chiquitos que tienen mucho miedo necesitan la verdad.

6. Hazle sentir seguridad. Puedes lograrlo ayudándolo a ver que la prevención es su mejor defensa. Un ejemplo: “es como cuando llueve, ¿tú sabes cuándo va a llover? Es algo que no podemos controlar, pero cuando sacamos el paragüas, estamos seguros, por eso lo llevamos en el bolso; en la escuela te han explicado qué hacer en los temblores para que tus compañeritos y tú estén seguros, en los simulacros, ¿recuerdas? ¡Muéstrame lo que te han enseñado!”.

7. Sin fotos ni imágenes. Si a los adultos muchas veces nos afecta ver las secuelas del desastre, para los niños son incomprensibles porque ellos no tienen la capacidad de abstracción para saber que eso ya pasó; se quedan con la idea de que lo que están viendo está ocurriendo en ese momento, por lo que podrían estar estimulando un estrés continuo en él.

8. Sé muy cariñoso con él. Necesita que estés cerca de él, atenta y disponible a que se exprese y a escucharlo; muchos niños reconstruyen la historia en sus juegos o a través de dibujos, eso es muy bueno porque así van asimilando lo que pasó

FOYO GETTY IMAGES

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