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¿Por qué les gritamos a nuestros hijos?

¿Por qué les gritamos a nuestros hijos?

Los gritos no son la mejor forma de educar a los niños; sin embargo, hay días en los que seguro pierdes el control y sin querer lo haces. Si te pasa esto, sigue leyendo.

¿Tu hijo hace berrinches?

Controla los berrinches sin perder la paciencia

¿Por qué les gritamos a nuestros hijos?

Muchos papás se sienten culpables por gritarle a sus hijos, ya que están muy conscientes de que esta no es la mejor manera de educarlos y reprenderlos; sin embargo, muchas veces pierden el control y sin querer lo hacen. ¡Tranquilos!

Los gritos tienen un trasfondo que es importante atender para que no caer en este tipo de prácticas. Recuerda que para hacer sentir bien a tu hijo, primero debes sentirte bien contigo misma.

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1. Estás cansada

La falta de sueño y descanso son una de las principales causas que detonan el nerviosismo y la irritabilidad. Busca la manera de que tú y tu pareja tengan tiempo para descansar y cargar energía. De esta manera, en una situación de estrés podrás reaccionar con mayor tranquilidad evitando así, gritarle a tu hijo.

2. Tienes una vida demasiado exigente 

Otra razón por la que le gritas a tu hijo, que no debería ser una excusa sino para entender que no eres un monstruo, es que la vida actual es excesivamente estresante. ¡El tiempo no alcanza! Sin embargo, para ser feliz debes aprender a simplificar tus días. Las razones por las que gritamos no son los niños, sino nuestras propias expectativas o límites. 

3. Tus padres también te gritaban

Quizá otra de las razones por las que le gritas a tus hijos sea tu propia infancia. No siempre, pero en muchos casos, también recibiste, incluso de  padres amorosos, gritos, palabras duras, chantajes, etiquetas y hasta algún golpe. Es un comportamiento que has interiorizado, forma parte de tu educación y, en los momentos de tensión, cansancio, enfado o menor racionalidad, te dejas llevar por un patrón inconsciente.

4. No me hace caso 

Muchos papás explican que gritan porque si no los niños no les hacen caso y, por eso, aunque no les guste, se «ven obligados» a hacerlo. Una actitud como esta solo significa una cosa: pérdida de control. Lo mejor en este caso siempre es mantener la calma y tener paciencia, ya que de lo contrario la situación se puede tornar violenta y el niño tal vez haga lo que le pides, pero sin entender por qué le gritas.

Cierra los ojos, respira y ten paciencia, tu hijo sólo será niño una vez.

¿Le has gritado a tu hijo?

Foto: Getty Images

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Por muy mal que se porte, no le pegues a tu hijo

Por muy mal que se porte, no le pegues a tu hijo, porque aunque de alguna extraña forma siga siendo «aceptable» que los papás golpeen a su hijo NO está bien.

¿Qué harías si un desconocido le pega a tu hijo? ¿Si un policía te golpeara por cometer una infracción? ¿Si tu pareja te pusiera una mano encima? ¿Si tu jefe te diera una cachetada por no entregar algo a tiempo? ¿Aprobarías estas formas de violencia?

Toma en cuenta que todos los niños hacen travesuras y que les toma tiempo aprender a comportarse de una forma «correcta», pero de ti depende, eliminar la violencia en casa.

Cuando le pegas a tu hijo…

Le enseñas que cualquier persona puede pegarle.

Que no merece respeto.

Que los más fuertes tienen derecho a imponer su voluntad.

Que no sirve platicar, porque todo se resuelve a golpes.

Que los golpes son muestras de afecto porque es “por su bien”.

Las amenazas, golpes y gritos te quitan autoridad.

Generas desconcierto en el niño y una atracción por el conflicto.

Tu hijo se aleja de ti.

Por muy mal que se porte, no le pegues a tu hijo

Debes estar consciente de cuáles son tus dificultades para educar a tu hijo y ten en mente que tu hijo es tu espejo, si ve que mamá y papá pelean, golpean, gritan… él también lo hará.

  1. Encuentra el equilibrio entre ser un papá amoroso y estricto.
  2. Sé más democrático.
  3. Incluye a tu hijo en las decisiones familiares.
  4. Participen en pareja en la educación de su hijo.
  5. Explícale a tu hijo qué quieres y por qué de buena forma, sin gritos ni groserías.
  6. Observa a tu hijo. Toma en cuenta el tiempo que emplea en hacer travesuras, tal vez sea una evidencia de que lo dejas mucho tiempo solo y su conducta es respuesta a tu descuido o falta de atención.
  7. Dile un “no” firme, sin discursos.
  8. Explícale con calma, lo que no debe hacer.
  9. Que en tu casa exista un equilibrio, que no todo sea “no” pero tampoco todo “sí”, pon límites.
  10. Si algo no queda claro, explica a tu hijo varias veces pero no toleres insultos o violencia entre hermanos.
  11. Busca la forma de comunicarte con tu hijo, escúchalo, hazle saber que es importante para ti el saber cómo se siente.

Adelantarte a un berrinche te salvará de caer en golpes
y gritos derivados de perder la paciencia.

FOTO: GETTY IMAGES

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