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Padres e Hijos

5 tips para tener paciencia, paciencia y más paciencia

Antes de que pierdas el control con tu hijo, cierra los ojos y respira. Te damos 5 tips para tener paciencia, paciencia y más paciencia.

Hay veces en que tu hijo saca las peores emociones que hay dentro de ti, calma, recita en tu cabeza una y otra vez: paciencia, paciencia y más paciencia.

Gritar o dejar que tu enojo se desborde en tu hijo sólo te traerá tres problemas más:

* Te sentirás agotada

* Tu mente estará aturdida

* Tendrás la culpa de tratar mal a tu hijo

¿Cómo no gritar?

Sobre todo, no pierdas la paciencia y no olvides que tu actitud y las relaciones familiares dentro de tu hogar son un ejemplo para tu hijo.

Si sientes que vas a perder la cordura cuando tu hijo hace alguna travesura…

Sigue estas recomendaciones

1) Actúa, sin gritar. Si tu hijo hace algo que te molesta mucho, detén la acción despacio y sin arrebatos.

2) Cálmate. Si estás muy alterada, lo mejor es que dejes a tu hijo en un lugar seguro hasta que te tranquilices.

3) Desahógate. Respira hondo y suelta el aire con suavidad (exhala e inhala tanto como lo necesites).

4) Toma el control. Una vez que tú estés tranquila, podrás arreglar la situación.

5) Habla con tu hijo. Está bien dejarle ver a tu hijo que su acción te molestó, te hizo enojar, te hizo sentir triste o incluso llorar, él aprenderá a que mamá puede enojarse, y mucho, pero no muestres  descontrol frente a él.

Ten en mente que por más mal que haya hecho tu hijo no puedes darte el lujo de estallar. Los arrebatos no educan, al contrario, te alejan de tu hijo. No es bueno que te dejes llevar por el enojo, pero sí debes mostrar tu desagrado y poner límites claros.

¿Tu hijo ha agotado tu paciencia? ¿Qué haces para calmarte? ¿Le has dado un golpe?

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Así Crece

¿Qué hago con mi adolescente rebelde?

¿Qué hago con mi adolescente rebelde? Seguro es una pregunta que te has hecho una y mil veces…

¿Cuántos años de diferencia le llevas a tu hijo? Toma en cuenta que la diferencia generacional es importante y una de las causas que genera más conflictos entre adolescentes y papás.

¿Por qué se ha vuelto tan rebelde?

Hace apenas un par de años podías platicar con tu hijo con total libertad, veían películas juntos, te acompañaba al súper, te ayudaba a hacer labores del hogar sin rezongar, era dulce y amoroso contigo, pero, ¿qué pasó? La respuesta es muy simple: ahora necesita autoafirmarse. Tu hijo quiere demostrar que puede elegir qué hacer y qué no, que se respete su opinión.

La rebeldía de tu hijo es señal de que ha empezado a ser independiente.

Cuando tu hijo te reta, crea una especie de juego en el cual lo único que quiere es medir hasta dónde puede llegar. Ojo, por más que te rete, en el fondo, necesita tu ayuda y que lo orientes a tomar la mejor decisión.

La adolescencia es una etapa en la que papás e hijos pelean mucho, ¿te pasa?

¿Qué piensa un adolescente?

  • Que ya no es un niño 
  • Cree que ya es grande
  • Piensa que puede mandarse solo
  • Que no necesita el consejo de nadie

¿Qué hago con mi adolescente rebelde? ¿Qué necesita mi adolescente de mí?

En la adolescencia, la comunicación entre papás e hijos es limitada, ¿la razón? Nadie quiere ceder. Entonces, ¿qué hago con mi adolescente rebelde?

Primero, debes entender que si tu hijo se comporta como un rebelde insoportable es porque está atravesando por un mar de emociones y NO sabe qué hacer con ellas ni cómo comunicarlas.

Segundo, tu hijo lo que desea es ser independiente, ¿recuerdas como te sentías tú? ¿Por todo lo que pasaste en la adolescencia? Los jóvenes se vuelven “rebeldes” porque quieren ir en contra de las personas que son la autoridad. Tu adolescente necesita de ti…

Comprensión

Validación de sus sentimientos

NO quiere sermones, ni consejos, necesita que lo escuches

Se empático para que te permita entrar a su vida

Comunicarte con tu hijo, va más allá de las palabras, abrázalo, sonríe, hazle su platillo favorito, dile una palabra cálida, un te amo le hará sentir tu apoyo y amor

Busca formas creativas de comunicarte con tu hijo, quizá por medio de frases de su película favorita, juega videojuegos con él, haz algo que a él le guste

No insistas en que tienes la razón o la última palabra

No generes más frustración en tu hijo

Por más que te enfurezca, no le digas groserías y mucho menos, lo golpees

Evita ponerte al tú por tú, lo único que ganarás es que tu hijo siga haciendo o haga más actividades que a ti no te gustan

No llegues a la confrontación, ambos saldrán lastimados

Ármate de paciencia

Antes de gritarle a tu hijo, cierra los ojos y cuenta hasta 10, 15, la cantidad que sea necesaria

Tu hijo debe entender que necesita de una negociación en donde podrá exponer sus opiniones y deseos

No impongas actividades con autoritarismo, explícale el por qué de las cosas

Tu hijo no debe tenerte miedo, debe sentir por ti respeto y amor

Debes entender que tu hijo necesita espacio

Pon límites sin ser asfixiante

No le castigues las cosas que más «le duelen» como su celular, mejor haz que realice otras actividades como ayudar a lavar los platos o hacerse cargo de la mascota, una vez que acabe esas actividades, podrá usar el celular

Nunca permitas que te falte al respeto, dile que te lastima cada vez que hace esa acción y que entre la familia siempre debe haber respeto

No dejes que caiga en adicciones. Debes estar muy pendiente de las actividades que hace tu hijo, si percibes algo sospechoso, que cambia de actitud, que no come, que siempre trae ropa de manga larga o cuello alto, siempre viste de cierta forma o empieza a ocultarte cosas, ¡pon atención es un foco rojo!

Realiza actividades en familia tomando en cuenta lo que más le gusta a tu hijo

Propónle a tu hijo que sugiera las actividades del fin de semana

Conoce a sus amigos, debes estar muy pendiente de las personas más cercanas de tu hijo, de ser posible, conoce a los papás, hermanos de estos chicos…

Deja que tu hijo invite a sus amigos a tu casa y convive con ellos, te darás una idea de cómo son y en qué pasos puede andar metido tu hijo

No seas un papá o mamá posesivo, debes tener en mente que tu hijo no te pertenece

¿Qué hago si mi hijo todo el tiempo está pegado al celular o a la computadora?

Cada día te preguntas, ¿ahora qué hago con mi adolescente rebelde? Quizá recuerdes con nostalgia que “antes” jugabas más, hacías actividades al aire libre, tenías  horarios específicos para ver la televisión, te ponías a leer, a colorear, a armar un rompecabezas… Sí, eso fue “antes”, lo primero que debes hacer para vivir la adolescencia de tu hijo más feliz, es aceptar que el tiempo ha cambiado, que tu hijo hace cosas propias de su generación y del tiempo en el que le tocó vivir. Piensa que tú pusiste en sus manos ese dispositivo electrónico, y también debes ponerle ciertos límites, quizá de horarios, que para dormir debe dejar el celular en tu cuarto, que de vez en cuando revisarás sus conversaciones para ver que todo esté en orden, no es que no confíes en él, pero debe entender que hasta que sea mayor de edad, tú estás a cargo de su seguridad.

No sufras la adolescencia de tu hijo, es una etapa en donde necesita mucho de tu amor y comprensión.

¿Cuántos años tiene tu hijo?

Échale un ojo…

Ayuda a tu hijo adolescente con las redes sociales

 

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Este es el número de hijos que más estrés causa en la madre

Piensa con detenimiento cuántos hijos quieres tener, porque la ciencia ha descubierto el número de hijos que más estrés causa. 

Pese a que en la actualidad las familias son cada vez más pequeñas, aún hoy en día muchas parejas sueñan con familias grandes, pero parece que hay un número de hijos que causa mucho estrés en las mujeres.

Mira, antes de decidir ser mamá de un segundo o tercer hijo, te invitamos a leer esto:

9 argumentos que necesitas considerar antes de tener un segundo hijo

El número de hijos que más estrés causa

De acuerdo a un estudio realizado por TODAYMoms.com, las mujeres que tienen tres hijos se sienten más estresadas por todo el trabajo que ello conlleva.

Según la encuesta realizada en abril de 2018, donde 7 mil mujeres fueron cuestionadas, esta cantidad de hijos causa un nivel de estrés que no se compara con cualquier otro.

Los investigadores evaluaron el nivel de tensión, demostrando que éste no aumenta si la madre tiene más hijos; de hecho, las madres de cuatro, aseguraron tener menores niveles de nerviosismo, ellas aseguraron que son las menos de todas.

Los expertos señalan que, probablemente, las madres de cuatro están menos ansiosas que las de tres porque, con la experiencia aprenden a relajarse.

Sin embargo, también te conviene conocer las ventajas de ser mamá de más de dos hijos a sí como los benficios para tus hijos de tener varios hermanos, mira…

Los pros de tener más de 2 hijos

FOTO GETTY IMAGES

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Límites para dos, ponle fin a la rivalidad entre hermanos

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¿Hay que ceder a sus berrinches?

¿Hay que ceder a sus berrinches?

Si tu hijo está viviendo una «crisis» de berrinches, aquí te decimos cómo ponerle solución.

¿Hay que ceder a sus berrinches?

«Intento ignorar las rabietas de mi hijo, de 21 meses», dice Laura. Y continúa: «Sin embargo, a veces me supera y acabo dándole lo que me pide para evitar que haga un numerito en la calle. ¿Tengo que ser más estricta con él?».

Si cedes con frecuencia, los berrinches no cesarán 

Mira más consejos…

Controla los berrinches sin perder la paciencia

¿Qué hacer?

  1. Cuando un niño hace berrinche, lo mejor es no hacerle caso hasta que se haya calmado.
  2. En un lugar público, si está armando un gran escándalo, se recomienda llevarlo a un rincón apartado y esperar a que se tranquilice.
  3. Para que tu hijo interiorice que el berrinche no es un medio válido para conseguir lo que se propone, es necesario que ustedes como papás sean consecuentes, es decir, actúen siempre de la misma forma, con firmeza y seguros de que están haciendo lo mejor.
  4. Si flaquean a menudo, si ceden a los deseos del niño «con tal de que se calle», lo más probable es que los berrinches aumenten.

Evita esto a toda costa…

Sin golpes ni gritos, elimina la violencia intrafamiliar

Eres un buen papá/mamá

En ocasiones es lógico sentirse desbordados y actuar «incorrectamente». Esto no debe llevarte a pensar que son incapaces de educar correctamente, sino todo lo contrario: la próxima vez tratarán de hacerlo mejor. Cuando después de unos cuantos intentos el niño se dé cuenta de que con sus rabietas no va a conseguir nada, las irá espaciando en el tiempo hasta que desaparezcan.

Los berrinches son manifestaciones de los niños en los que experimentan sus límites.

¿Tu hijo hace berrinches?

Foto: Getty Images

¿Crees que te falta paciencia?

5 tips para tener paciencia, paciencia y más paciencia

 

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¿Por qué les gritamos a nuestros hijos?

¿Por qué les gritamos a nuestros hijos?

Los gritos no son la mejor forma de educar a los niños; sin embargo, hay días en los que seguro pierdes el control y sin querer lo haces. Si te pasa esto, sigue leyendo.

¿Tu hijo hace berrinches?

Controla los berrinches sin perder la paciencia

¿Por qué les gritamos a nuestros hijos?

Muchos papás se sienten culpables por gritarle a sus hijos, ya que están muy conscientes de que esta no es la mejor manera de educarlos y reprenderlos; sin embargo, muchas veces pierden el control y sin querer lo hacen. ¡Tranquilos!

Los gritos tienen un trasfondo que es importante atender para que no caer en este tipo de prácticas. Recuerda que para hacer sentir bien a tu hijo, primero debes sentirte bien contigo misma.

Mira cómo relajarte…

Cómo ser más libre

1. Estás cansada

La falta de sueño y descanso son una de las principales causas que detonan el nerviosismo y la irritabilidad. Busca la manera de que tú y tu pareja tengan tiempo para descansar y cargar energía. De esta manera, en una situación de estrés podrás reaccionar con mayor tranquilidad evitando así, gritarle a tu hijo.

2. Tienes una vida demasiado exigente 

Otra razón por la que le gritas a tu hijo, que no debería ser una excusa sino para entender que no eres un monstruo, es que la vida actual es excesivamente estresante. ¡El tiempo no alcanza! Sin embargo, para ser feliz debes aprender a simplificar tus días. Las razones por las que gritamos no son los niños, sino nuestras propias expectativas o límites. 

3. Tus padres también te gritaban

Quizá otra de las razones por las que le gritas a tus hijos sea tu propia infancia. No siempre, pero en muchos casos, también recibiste, incluso de  padres amorosos, gritos, palabras duras, chantajes, etiquetas y hasta algún golpe. Es un comportamiento que has interiorizado, forma parte de tu educación y, en los momentos de tensión, cansancio, enfado o menor racionalidad, te dejas llevar por un patrón inconsciente.

4. No me hace caso 

Muchos papás explican que gritan porque si no los niños no les hacen caso y, por eso, aunque no les guste, se «ven obligados» a hacerlo. Una actitud como esta solo significa una cosa: pérdida de control. Lo mejor en este caso siempre es mantener la calma y tener paciencia, ya que de lo contrario la situación se puede tornar violenta y el niño tal vez haga lo que le pides, pero sin entender por qué le gritas.

Cierra los ojos, respira y ten paciencia, tu hijo sólo será niño una vez.

¿Le has gritado a tu hijo?

Foto: Getty Images

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Razones por las que jamás debes maltratar a tu hijo

No gritos, golpes, amenazas, castigos hirientes… Aquí te decimos por qué nunca debes maltratar  a un niño.

Pegarle a un niño para educarlo es una práctica muy arraigada en muchas sociedades, de tal forma que una «nalgada» no está del todo mal vista; sin embargo, está comprobado que los golpes, gritos, insultos dañan tanto física como psicológicamente a los niños.

Como adultos y padres responsables, debes saber que pegarle a tu hijo, o gritarle o utilizar palabras insultantes con él es una conducta reprobable que no conduce a nada bueno.

Aquí más razones para nunca pegarle a tu hijo:

1. Demuestra que has perdido el control:

Como padre, eres tú quien siempre debe tener el control de la situación, esto no significa ser autoritario, sino tener la capacidad de guiar al pequeño y explicarle por qué su comportamiento no es el adecuado. Cuando recurres a los golpes le estás demostrando que estás fuera de control y tu referente como autoridad se derrumba.

2. Violencia llama violencia:

¿Cómo le podrás decir a tu hijo que está mal pegarle a otro niño cuando tú lo haces en casa? Educar con golpes es una forma de justificar la violencia y tu hijo aprenderá que esta es la única forma de solucionar los problemas. Además, está demostrado que los niños expuestos a la violencia en el hogar se convierten en niños violentos.

3. No te ayuda a educar:

Pegarle a los niños deja en evidencia que eres poco creativo como padre. Es muy fácil dar un golpe, pero este solo resuelve el conflicto al momento a través del miedo, pero no modifica el comportamiento del niño.Evitará hacerlo para no volver a recibir un golpe, pero no entenderá por qué no debe comportarse de esa manera.

4. Daña la personalidad de los niños:

Los gritos, las humillaciones, y por supuesto, pegarle a un niño deja una huella imborrable en su personalidad. La violencia los hace sentir indefensos y humillados y provoca daños en su autoestima.

5. Porque es delito:

Además de todo lo anterior, pegarle a un niño es un delito que se castiga en la mayoría de los países. No importa el tipo de golpe, la violencia física y psicológica contra un niño está prohibido por la ley.

Por Berenice Villatoro

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5 factores que pueden afectar la vida emocional de tu hijo en su adultez

 

 

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Enseña a tu hijo a no ceder a los chantajes de sus amigos

A esta edad son muy habituales los chantajes entre amigos («si no me das ese juguete no te invito a mi cumple»). Te proponemos explicar a tu hij@ lo que son y animarlo a permanecer firme y no ceder a las presiones de los demás. Hacerlo fortalece  el concepto que empieza a desarrollar de sí mismo.

¿Qué es un chantaje?

Se considera una forma de maltrato psicológico mediante el cual se influye en las decisiones y acciones de otra persona. Los involucrado tienen una cercanía emocional (como en este caso, los amigos de tu hijo), justo eso facilita al chantajista lograr sus propósitos, además de que su víctima suele manifestar dificultad a decir no y de defender su criterio; una baja autoestima.

Por supuesto, es dañino para el bienestar emocional de la víctima, porque se ve forzada a actuar en contra de su voluntad (aunque piense que aquello que le pide hacer el chantajista es incorrecto: «miéntele a la profesora o dejas de ser amigo», su necesidad de ser aceptado o amado lo lleva a ceder al chantaje) y se deja influenciar muy fácil. Esta condición provoca que su autoestima se debilite aún más, porque se percibe como débil e incapaz de defender lo que realmente quiere, siente y piensa. ,

¿Qué debes hacer?

  1. Fortalecer el autoestima de tu hijo; enseñarle que él es capaz de salir adelante por sí mismo, que sus sentimientos y pensamientos valen.
  2. Hacerle saber que no está solo, que cuenta con sus padres para solucionar cualquier problema que se le presente.
  3. Darle tu confianza; tu hijo necesita sentir que tú, como mamá o papá, le creen y puede contarles cualquier cosa.
  4. Asegurarte de que sienta amado; ocurre que la falta capacidad de enfrentar los chantajes se relaciona con la percepción de no sentirse amado. Tu niño necesita saberlo y sentirlo.
  5. Enseñarle a reconocer cuando sus amigos pretenden que haga algo que no quiere; a escuchar su intuición, el foco rojo que le avisa lo que está bien y lo que está mal.
  6. Fomentar en tu hijo el empoderamiento; el poder de decisión, de seguridad en sí mismo, el respeto a su emociones y sus ideas, a su valores. A decir no.

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Tipos de violencia en niños que debemos prevenir

 

 

 

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La delgada línea entre los castigos y el maltrato, ¡identifícala!

Te compartimos este análisis de los castigos más frecuentes que los padres aplican a sus hijos, para que puedas identificar aquellos errores que como padres solemos cometer. Regina Ojeda, especialista en psicología de niños y adolescentes en Neuroingenia, nos explicó los pros y contras de cada uno.

Quitarle o prohibirle sus juguetes

Inútil… Es un castigo que no le implica un esfuerzo, es decir, tú le quitas su juguete y él es tan creativo que tomará otro o decidirá divertirse con una caja o correteando al gato. No te funcionará.

A menos que… Lo condiciones: “No vas a usar este juguete hasta que recojas todos los demás”. De esta forma tu niño sabrá que existe una solución para su problema: que si hace tal cosa volverá a tener su juguete, por tanto se esforzará en guardar los otros. Si no le pones este esfuerzo de por medio no tomará interés en hacer lo que le indicas porque no encuentra una recompensa: “Si te quito tu carro es porque no has terminado tu tarea, entonces, cuando la termines, te lo devuelvo”. Necesitas darle un sentido a su consecuencia.

Tú no, él sí

Puede funcionar… Lo que más ayuda para cambiar una conducta es reforzar lo positivo; muchas veces los niños se esfuerzan en cumplir algo con tal de obtener lo que quieren: “Los dos tienen que recoger sus juguetes, quien lo acabe primero podrá comer postre”. Pero el secreto de esta consecuencia es plantear bien su sentido y cumplirla; así, el niño que no termine se motivará al ver que el otro ya se está comiendo su postre.

Contraproducente… Cuando la consecuencia no está bien planteada o se va a aplicar mucho tiempo después: ya quedaron que el domingo irán todos al cine, pero el martes previo tu niño no se comió las verduras y le dices: “Tú no irás con nosotros”; realmente no tiene ninguna relación causal y sólo puede hacerlo sentir rechazado. Aplica esta consecuencia cuando necesites que haga una acción particular, aprovecha las cosas que le gustan para que resuelva eso que deseas; como un premio.

Prohibirle jugar con sus primos

Depende… Cada niño es un caso distinto. Si tu hijo es tímido, un castigo como este no servirá: “Me porto mal y me quitan lo que no me agrada, me va superbién”. En cambio, si es muy sociable, claro que te funcionará porque lo estarás reprimiendo de algo que le interesa y por lo cual sí se esforzaría para tener o no perder. No existe una receta de cocina en cuestión de castigos, por ello necesitas conocer bien a tu hijo y su entorno, para que identifiques qué sí le implica un esfuerzo.

No

Cuando le evitas una lección. La convivencia es esencial para el desarrollo de los niños porque les enseña a comunicarse. Retomemos el caso del niño tímido: las actividades en grupo le permitirán manejar su estrés y sentirse cómodo consigo mismo. Ahora hablemos de un niño pegalón: nunca va a modificar su conducta si no lo exponemos ante los demás y le enseñamos otro modo de enfrentar su frustración.

Siempre y cuando tenga relación directa con la conducta que deseas modificar: “No terminaste tu tarea por irte a jugar con tus primos, así que la próxima vez que te inviten no irás con ellos a jugar”. Pero si es: “No te comiste la sopa de verduras y por eso no vas con tus primos”, no tiene un sentido, tu hijo no captará la relación entre su conducta y la consecuencia ni el esfuerzo que debe hacer: en la primera sabrá que está mal no cumplir su responsabilidad, por lo que ahora estará primero su obligación; en la segunda, no siempre necesitará comerse la sopa para salir a jugar con los primos.

Retirarle la actividad que más le gusta

Inútil… No le estarías enseñando un mejor comportamiento. Por ejemplo, si tu niño se porta mal en la clase de futbol, cancelarla no soluciona nada porque cuando vaya a otra actividad volverá a portarse mal. Es necesario describirle la conducta inadecuada: “No obedeces al profesor, muerdes a tu compañero…”; en vez de quitarlo de lo que hace, ayúdalo a entender que esto es incorrecto, a enfrentar su error y solucionarlo. Para lograrlo, la consecuencia tiene que ser clara: “Estás pegándole a tus compañeros de tu clase, no irás dos días y les tendrás que ofrecer una disculpa”.

Ponerle una actividad que no le gusta

Contraproducente… Sólo le va a causar enojo y rebeldía, no le dejará un aprendizaje significativo y, en cambio, le estarás transmitiendo que está bien reaccionar con venganza: “No te cambiaste cuando te dije, ahora tendrás que darle de comer al perro”; es un desquite. Recuerda que cada vez que le pones una consecuencia le enseñas que así es correcto reaccionar: no le gusta sacar la basura, pero es su tarea, entonces le estás enseñando a enfrentar la frustración; esta situación sí tiene una lección.

La ley del hielo

Nunca… Cuando se establece sin explicación y se alarga incluso por un día o más, es ineficaz. Es una forma errónea de enseñar a tu hijo a resolver los conflictos, pues lo que aprende es a evadir los problemas y a ejercer violencia emocional sobre otros. Además, le envías el mensaje de que “es malo” en lugar de especificar que su acción fue la incorrecta.

Aunque… Depende de cómo la utilices: cuando estés en realidad enfadada y quieras que tu hijo entienda que sus actos son inaceptables está bien que le suprimas la palabra, pero siempre diciéndole en el momento: “Estoy muy enojada y por eso no quiero hablar contigo ahora”. Cuando estés tranquila, siéntate y explícale qué hizo mal o qué te lastimó.

El castigo está hecho para corregir una acción negativa del niño, por ello debe aplicarse bajo el concepto de consecuencia. El maltrato físico o emocional jamás será bueno para educar a un niño, pues lejos de corregir una conducta, le crea miedos y creencias negativas acerca de él mismo y de cómo relacionarse con el mundo que lo rodea.

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Sin golpes ni gritos, elimina la violencia intrafamiliar

Sin golpes, ni gritos, elimina la violencia intrafamiliar, es posible, porque cuando un niño recibe nalgadas como método “correctivo” es más agresivo.

¿Escuchaste el caso de Aideé, de 18 años, estudiante de la CDMX quien murió por un recibir un disparo dentro de su plantel estudiantil? Ante situaciones tan alarmantes y graves como ésta, la misión como papás es eliminar la violencia de raíz desde casa.

¿Qué es la violencia?

Es golpear, gritar, burlarse, hacer menos, agredir sexualmente, obligar a alguien a hacer algo que no desea.

La violencia intrafamiliar es cuando se sufre algún tipo de maltrato en casa a mano de los mismos familiares. Un niño que crece en medio de una familia violenta, desarrolla poca capacidad para vivir en armonía porque no es consciente del daño que causa a otros.

90% de los casos de maltrato infantil se producen a manos de mamá o papá.

¿Qué propicia la violencia en casa?

No ser empáticos ante la infancia, la adolescencia y la vejez.

Actuar mal ante dificultades económicas, enfermedades, ser papás primerizos, un divorcio, infidelidades, perder un trabajo…

Estar siempre bajo los efectos de drogas o alcohol.

No tener tiempo y espacio para que la familia conviva bien.

No disfrutar la relación de  pareja.

Casi siempre cuando un papá o mamá golpea a su hijo es porque también sufrieron maltrato durante la infancia.

Ten en cuenta que los golpes…

  • No ayudan a disciplinar 
  • No le enseñan a tu hijo sobre responsabilidad ni autocontrol 
  • Incrementan la agresividad de tu hijo 
  • Elevan el estrés y ansiedad 
  • Generan sentimientos de soledad, depresión e impotencia 
  • Retrasan el crecimiento 
  • Dejan lesiones
  • Podrían provocarle alguna discapacidad 
  • Generan tristeza, agresividad y rebeldía 
  • Provocan bajo rendimiento en actividades escolares 
  • Generan pérdida de confianza en las demás personas
  • Propician una baja autoestima, aislamiento, ansiedad y angustia 
  • Causan una incapacidad para resolver problemas de otra forma 
  • Orillan a que tu hijo se junte con malas compañías 
  • Provocan que tu hijo caiga en las drogas y alcohol 
  • Llevan a que tu hijo pueda cometer un delito

EL MALTRATO FÍSICO O EMOCIONAL JAMÁS SERÁ BUENO PARA EDUCAR A UN NIÑO.

Sin golpes ni gritos, elimina la violencia intrafamiliar

Escucha más a tu pareja e hijos
Tene una equidad en las responsabilidades del hogar
Convivan en familia por lo menos una hora al día
Tengan más paciencia con su hijo
Lleven al niño a un lugar seguro para que pueda correr, jugar y liberar energía
Asistan en familia a actividades culturales y deportivas
Busquen orientación profesional cuando sientan que algún problema se les sale de las manos
Eviten a toda costa los golpes y gritos para «solucionar» problemas
Eviten el uso de lenguaje ofensivo con su hijo y pareja

La violencia intrafamiliar es la causa de familias desintegradas, mayor incidencia de enfermedades mentales como depresión, que llevan a suicidios, homicidios o a cometer delitos.

¿Le has dado una nalgada a tu hijo?

Mira estas 5 razones por las que nunca debes pegarle a tu hijo

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Tipos de violencia en niños que debemos prevenir

Enseña a tu hijo los posibles riesgos que puede correr frente a situaciones que impliquen algún tipo de violencia o abuso en niños. Te decimos qué tipos de abusos y violencia necesitas prevenir por su bien. 

Violencia en niños

Entre los diferentes tipos de abusos y violencia a niños se puede reconocer la negligencia, maltrato físico, abandono, maltrato psicológico, abuso sexual, explotación sexual comercial, explotación laboral, matrimonio forzado y maltrato económico.

Asimismo, situaciones que no necesariamente se dan en una constante convivencia cara a cara, también se pueden dar a través de herramientas tecnológicas como lo son redes sociales, teléfonos, computadoras e Internet en general, en las que se pueden presentar algunos tipos de abuso o violencia como cyberbulling, grooming y/o pornografía.

Es importante comprender que estos tipos de abuso y violencia no son ajenos a nuestro país, ya que México se encuentra entre los países con mayor grado de violencia en la sociedad, no solo a nivel infantil sino en general.

De acuerdo con un estudio realizado por la OCDE nos encontramos en el primer lugar a nivel mundial en casos de bullying, del cual 22% ocurre online. Esta es la razón por la cual debemos tomar conciencia y medidas para prevenir que nuestros pequeños queden expuestos. ¡Debemos cuidarlos!

Por Berenice Villatoro

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