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¿Qué hago con mi adolescente rebelde?

¿Qué hago con mi adolescente rebelde? Seguro es una pregunta que te has hecho una y mil veces…

¿Cuántos años de diferencia le llevas a tu hijo? Toma en cuenta que la diferencia generacional es importante y una de las causas que genera más conflictos entre adolescentes y papás.

¿Por qué se ha vuelto tan rebelde?

Hace apenas un par de años podías platicar con tu hijo con total libertad, veían películas juntos, te acompañaba al súper, te ayudaba a hacer labores del hogar sin rezongar, era dulce y amoroso contigo, pero, ¿qué pasó? La respuesta es muy simple: ahora necesita autoafirmarse. Tu hijo quiere demostrar que puede elegir qué hacer y qué no, que se respete su opinión.

La rebeldía de tu hijo es señal de que ha empezado a ser independiente.

Cuando tu hijo te reta, crea una especie de juego en el cual lo único que quiere es medir hasta dónde puede llegar. Ojo, por más que te rete, en el fondo, necesita tu ayuda y que lo orientes a tomar la mejor decisión.

La adolescencia es una etapa en la que papás e hijos pelean mucho, ¿te pasa?

¿Qué piensa un adolescente?

  • Que ya no es un niño 
  • Cree que ya es grande
  • Piensa que puede mandarse solo
  • Que no necesita el consejo de nadie

¿Qué hago con mi adolescente rebelde? ¿Qué necesita mi adolescente de mí?

En la adolescencia, la comunicación entre papás e hijos es limitada, ¿la razón? Nadie quiere ceder. Entonces, ¿qué hago con mi adolescente rebelde?

Primero, debes entender que si tu hijo se comporta como un rebelde insoportable es porque está atravesando por un mar de emociones y NO sabe qué hacer con ellas ni cómo comunicarlas.

Segundo, tu hijo lo que desea es ser independiente, ¿recuerdas como te sentías tú? ¿Por todo lo que pasaste en la adolescencia? Los jóvenes se vuelven “rebeldes” porque quieren ir en contra de las personas que son la autoridad. Tu adolescente necesita de ti…

Comprensión

Validación de sus sentimientos

NO quiere sermones, ni consejos, necesita que lo escuches

Se empático para que te permita entrar a su vida

Comunicarte con tu hijo, va más allá de las palabras, abrázalo, sonríe, hazle su platillo favorito, dile una palabra cálida, un te amo le hará sentir tu apoyo y amor

Busca formas creativas de comunicarte con tu hijo, quizá por medio de frases de su película favorita, juega videojuegos con él, haz algo que a él le guste

No insistas en que tienes la razón o la última palabra

No generes más frustración en tu hijo

Por más que te enfurezca, no le digas groserías y mucho menos, lo golpees

Evita ponerte al tú por tú, lo único que ganarás es que tu hijo siga haciendo o haga más actividades que a ti no te gustan

No llegues a la confrontación, ambos saldrán lastimados

Ármate de paciencia

Antes de gritarle a tu hijo, cierra los ojos y cuenta hasta 10, 15, la cantidad que sea necesaria

Tu hijo debe entender que necesita de una negociación en donde podrá exponer sus opiniones y deseos

No impongas actividades con autoritarismo, explícale el por qué de las cosas

Tu hijo no debe tenerte miedo, debe sentir por ti respeto y amor

Debes entender que tu hijo necesita espacio

Pon límites sin ser asfixiante

No le castigues las cosas que más «le duelen» como su celular, mejor haz que realice otras actividades como ayudar a lavar los platos o hacerse cargo de la mascota, una vez que acabe esas actividades, podrá usar el celular

Nunca permitas que te falte al respeto, dile que te lastima cada vez que hace esa acción y que entre la familia siempre debe haber respeto

No dejes que caiga en adicciones. Debes estar muy pendiente de las actividades que hace tu hijo, si percibes algo sospechoso, que cambia de actitud, que no come, que siempre trae ropa de manga larga o cuello alto, siempre viste de cierta forma o empieza a ocultarte cosas, ¡pon atención es un foco rojo!

Realiza actividades en familia tomando en cuenta lo que más le gusta a tu hijo

Propónle a tu hijo que sugiera las actividades del fin de semana

Conoce a sus amigos, debes estar muy pendiente de las personas más cercanas de tu hijo, de ser posible, conoce a los papás, hermanos de estos chicos…

Deja que tu hijo invite a sus amigos a tu casa y convive con ellos, te darás una idea de cómo son y en qué pasos puede andar metido tu hijo

No seas un papá o mamá posesivo, debes tener en mente que tu hijo no te pertenece

¿Qué hago si mi hijo todo el tiempo está pegado al celular o a la computadora?

Cada día te preguntas, ¿ahora qué hago con mi adolescente rebelde? Quizá recuerdes con nostalgia que “antes” jugabas más, hacías actividades al aire libre, tenías  horarios específicos para ver la televisión, te ponías a leer, a colorear, a armar un rompecabezas… Sí, eso fue “antes”, lo primero que debes hacer para vivir la adolescencia de tu hijo más feliz, es aceptar que el tiempo ha cambiado, que tu hijo hace cosas propias de su generación y del tiempo en el que le tocó vivir. Piensa que tú pusiste en sus manos ese dispositivo electrónico, y también debes ponerle ciertos límites, quizá de horarios, que para dormir debe dejar el celular en tu cuarto, que de vez en cuando revisarás sus conversaciones para ver que todo esté en orden, no es que no confíes en él, pero debe entender que hasta que sea mayor de edad, tú estás a cargo de su seguridad.

No sufras la adolescencia de tu hijo, es una etapa en donde necesita mucho de tu amor y comprensión.

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3 claves para evitar que tu hijo repita malas palabras

3 claves para evitar que tu hijo repita malas palabras

Te decimos cómo evitar esta conducta en los pequeños y lo que debes hacer para tratar de influir de manera positiva.

3 claves para evitar que tu hijo repita malas palabras

Entre los 2 y los 5 años los niños son verdaderas esponjitas, ya que están en una etapa de aprendizaje y maduración, entre ello en su lenguaje. El problema es que tarde o temprano escuchamos que repite malas palabras y nos dejan con cara de sorpresa.

Estas sopas le encantarán a tu hijo…

5 sopas que le encantarán a tu familia

Durante la etapa preescolar, los niños están expuestos a un sinfín de palabras en su entorno, y dado que no podemos controlar lo que escucha de los amiguitos, la familia, la tele, lo mejor es seguir estas claves para evitar que repita o siga diciendo malas palabras.

1. No te enojes ni explotes cuando lo escuches decir una mala palabra.
Ten presente que en ocasiones las repiten con el fin de llamar la atención, y si sigues el juego será un hábito difícil de modificar. Mejor siéntate con él un momento, dale confianza y seguridad para hablar contigo y decirle que no debe hacerlo.

2. De ser necesario, puedes comentarle el significado de lo que dijo, con el fin de que comprenda mejor.
Pero cuidado, no siempre ni a todo, pues debes ponerte en una comunicación a su nivel y buscar la mejor manera de que te preste atención.

3. Si consideras que repite malas palabras por demostrar que ya no es pequeño o por enojo, trata de mostrarle ejemplos de buena conducta.
Sin compararlo, es muy importante. Hazle saber los valores que hay en la familia y que esa no es la manera de demostrar sus sentimientos o lo que desea.

Es importante tu reacción frente a este problema y, especialmente, el ejemplo que le estés dando a tu pequeño, pues si esas palabras las empleas tú seguramente las seguirás escuchando en él.

¿Acostumbres decir malas palabras en casa?

Foto: Getty Images

Mira cómo ayudar a tu hijo…

Divertidos juegos para que tu hijo aprenda vocabulario

 

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Que tipo de regaño das a tu hijo

Que tipo de regaño das a tu hijo

Claro que tienes el derecho de comunicar a tu hijo lo que no te gusta de él, pero procura hacerlo del mejor modo. Si la relación entre ambos es buena, los regaños no hacen daño, pero para que sean eficaces necesitas…

Claves para un regaño «positivo»

• Regañar lo menos posible.

• No “aproveches” para traer a colación otros desacuerdos.

• No te extiendas: si dura mucho, tu niño se rebelará y pensará que “su pecado” no era para tanto.

• Siempre debes hacerlo sentir incondicionalmente querido.

¿Sirven los regaños?

Sin duda te ocurre: tu hijo hace algo que no debe o no hace lo que debe y enseguida lo regañas. Posiblemente también pasa que, después de un tiempo, se le olvida y vuelve a caer en la misma conducta; ¡pareciera que “es inmune a los sermones”! Ten presente: el mundo de los niños no es el mismo que el de los adultos; ellos dan rienda suelta a su curiosidad. ¿Qué hacer entonces cuando pinta la puerta del clóset? ¿Cómo reaccionar cuando no hace la tarea? Entonces, ¿qué tipo de regaño das a tu hijo?

La ineficacia de los regaños se debe, en parte, a que los niños se acostumbran a la forma peculiar en que sus papás los regañan; comprenden enseguida cuando solo son truenos sin relámpagos. Por ellos, entre los distintos estilos del regaño (y enojo) paterno, existen formas benignas y otras peligrosas, unas que funcionan más y otras que funcionan… “nada”.

Los niños siguen un mecanismo universal: si son alabados tratarán de superarse todavía más; en cambio, si solo reciben reproches perderán todas las ganas de esforzarse.

Que tipo de regaño das a tu hijo

Criticón

Nada de lo que tu hijo hace te parece bien; todo es criticable: desde el primer dibujo (“¡Le faltan las manos!”) hasta las calificaciones escolares (“¿Solo sacaste dos dieces?”). Tu personalidad negativa puede llegar a envenenar el ambiente más alegre, ten cuidado sin darte cuenta, puedes lastimar mucho a tu hijo y familia.

Amenazador

Se trata de una forma algo anticuada, aunque en la actualidad ha cambiado un poco de estilo. En lugar de frases como: “Verás cuando me quite el cinturón”, ahora amenazas a tu hijo con afirmaciones tan absurdas como: “Nunca más verás la televisión”. Pregúntate: ¿si nunca cumples tus advertencias, vale la pena hacerlas? Será mejor educar con disciplina positiva.

Distraído

Das la impresión de que regañas a tu hijo, pero sin ningún interés en obtener un resultado. Mientras hablas con tus amigos, lanza desganadas advertencias: “No te subas ahí, deja eso…” y sigues platicando tranquilo. Ten en mente que tus reproches no sirven de mucho y pueden dar al niño la percepción de que apenas te interesas por él.

Pacífico-explosivo

Cuando nació tu hijo juraste que nunca le pegarías, pero de vez en cuando tus nervios te traicionan; te arrepientes y todo termina en abrazo. ¡Ojo! Si tus explosiones de ira son frecuentes pueden causarle un sentimiento de inseguridad a tu hijo.

Pedagógico

Cualquier pequeña advertencia se convierte en un discurso sobre el comportamiento humano en general. Procura tener en cuenta que las explicaciones solo tienen sentido si el niño está dispuesto a oírlas, no le des sermones.

¿Qué puedes hacer en lugar de regañar?

Cada halago es para tu hijo la confirmación de que lo quieres, esta es la mejor forma de hacerlo:

• Alaba solo aquello que realmente lo merece (siempre hay algo).

• Interésate por lo que tu niño hace, formula preguntas y observa su desarrollo. Solo lo que se conoce bien a bien se puede aplaudir de forma honesta.

• Muestra alegría por cada uno de sus logros. Si de cinco palabras solo una está bien escrita, celebra la que está bien en vez de reprocharle las cuatro que están mal.

• Dosifica los elogios para no convertir a tu niño en un “elogioadicto”.

• Muestra en todo momento una fe inquebrantable en tu pequeño: “Tú puedes hacerlo”.

Recuerda que un elogio, vale más que 1000 reproches.

¿Regañas mucho a tu hijo?

Foto: Getty Images

Fuente: este artículo salió publicado en la versión impresa de la Revista Padres e Hijos en Febrero de 2018.

Quizá necesites un poco de ayuda…

Pensamientos positivos que te ayudan a ser mejor mamá

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La ciencia lo confirma: quienes dicen palabrotas son percibidos menos inteligentes y confiables

Decir «palabrotas» se ha convertido en un modo de ser cool entre los adolescente y (ciertamente) entre algunos adultos. Sin embargo, el precio social aún es alto, según el estudio publicado en  el Journal of Language and Social Psychology, por Melanie DeFrank y Patricia Kahlbaugh. 

El estudio

Se reclutaron 138 estudiantes, incluidas 101 mujeres, quienes calificaron la «ofensividad» de 10 palabrotas. Después se les dio a leer conversaciones entre dos jóvenes de 15 años: entre dos hombres, luego entre dos mujeres y enseguida entre un hombre y una mujer. Además, uno o ambos oradores usaron las malas palabras de la lista, o ninguno de los dos lo hizo. El fin era calificar al primer orador con base en la impresión general, la inteligencia, la confiabilidad, la sociabilidad, la cortesía y la simpatía.

Resultados

Las palabras en orden de mayor a menor ofensa, de acuerdo con las calificaciones fueron: perra, carajo, bastardo, mierda, culo, idiota, púdrete, trasero, cagada y maldición.

De la percepción obtenida del diálogo resultó que tanto los hombres como las mujeres que decían palabrotas, además de ser considerados menos inteligentes y menos confiables, se les calificó como menos agradables, más ofensivos y más agresivos. Además, los oradores (hombres o mujeres) que maldecían durante una conversación de género mixto fueron calificados como menos sociables, y los hombres que usaban palabrotas en una conversación con mujeres fueron calificados como más ofensivos.

Las investigadoras observaron otro detalle en su estudio: «poco menos de la mitad de los participantes dijeron que NO consideraban que la versión con palabrotas del diálogo fuera «profana». En su conclusión, las autoras determinaron que «al parecer, las personas se han vuelto muy insensibles respecto a las palabras que seleccionan porque consideran que no son tan importantes. Sin embargo, la percepción de los demás aún se ve influenciada por el lenguaje».

¿Qué opinas de este estudio? ¿Qué tan flexible eres con el uso de este tipo de palabras, permites que tu hijo las diga, tú las sueles ocupar? 

Fuente: Psyciencia

FOTO GETTY IMAGES

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Los adolescentes imitan lo que ven en sus hogares, la nomofobia por ejemplo

 

 

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¿Tu hijo tiene el síndrome del emperador?

¿Tu hijo tiene el síndrome del emperador? Pon atención porque quizá tenga una tendencia a la violencia.

¿Tu hijo tiene el síndrome del emperador?

A estas actitudes en un niño, se le denominan como «síndrome del emperador» porque por lo general, un emperador es una persona que gobierna para sí mismo, se siente el centro del universo y no toma en cuenta a los demás.

Le cuesta generar empatía con los demás

No siente culpa ni arrepentimiento sincero cuando hizo algo mal

Su comportamiento es déspota hacia sus papás, sobre todo con mamá

Te ha dicho «mamá tonta» o «papá tonto»

La razón o causa

Quizá tu hijo ha vivido pérdidas importantes o traumas que no fueron solucionados en su momento.

Como papá o mamá quizá deseas que tu hijo sea lo que tú no lograste.

Cuando tu hijo se enoja mucho saca su ira al pegar, morder u ofender.

En la familia tienen tendencias narcisistas.

6 consejos para saber cómo reaccionar

  1. Ten paciencia.
  2. Dile frases como «cuando me dices eso o me pegas, me haces daño, me haces sentir triste y yo te quiero mucho, podemos resolver las cosas de una forma diferente…».
  3. Piensa que tu hijo no sabe reprimir sus frustraciones y no sabe comunicar qué siente de una forma efectiva.
  4. Debes dejarle claro que la violencia no es lo correcto, calma, tu respuesta es clave: con ella desactivarás la conducta violenta como forma de canalizar su enojo.
  5. Pregúntale por qué te lo dijo, qué siente, si algo le afecta.
  6. Pregúntale en dónde escuchó la palabra (si en casa no es algo común)

¿Tu hijo te ha dicho «mamá tonta»?

Mira cómo evitar los golpes y gritos en casa

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S.O.S. Bullying, ¿le enseño a mi hijo a defenderse?

S.O.S. Bullying, ¿le enseño a mi hijo a defenderse? ¿Cómo lo ayudo si es víctima de bullying?

Sabes que los niños molestan a tu hijo en la escuela y eso se llama bullying o acoso escolar, mira estos consejos para reforzar su autoestima y evitar más violencia.

¿Qué es el bullying?

Es golpear, gritar, burlarse, hacer menos, agredir sexualmente, obligar a alguien a hacer algo que no desea o hacer algo por miedo.

El bullying se manifiesta en tres tipos de conductas:

Maltrato físico

Se trata de dar empujones, pellizcos, golpes o ejercer cualquier forma de fuerza

Maltrato verbal

Amenazar, burlarse, insultar, menospreciar, todo con palabras

Maltrato psicológico

Ignorar, marginar, difamar, esconder sus objetos o romperle cosas

¿Cómo sé si mi hijo es víctima del bullying?

Observa los cambios en tu hijo, si lo ves diferente, triste, que llora con facilidad o que está irritable; tiene pesadillas, cambios en sus hábitos de sueño o apetito; presenta dolor de cabeza, estómago, vómitos; se niega a ir a la escuela, salir al recreo, tiene un bajo rendimiento escolar…

¿Le enseño a mi hijo a defenderse?
Mira lo que debes hacer como papá

Prevenir la violencia
Reforzar la autoestima
Reconocer sus emociones
Ayudarle a resolver conflictos
Lograr una mejor comunicación
Manejar límites
No le reclames a tu hijo por no defenderse
Platica con él sobre lo que le pasa y cómo se siente
No alientes la venganza
No confrontes directamente al acosador
Habla con él sobre estrategias para manejar las gresiones y estáte al pendiente de lo que siga pasando
Habla con maestros y directores para ver qué sucede dentro de la escuela
Habla con los papás del niño que molesta a tu hijo, si es posible

Si tu hijo ha sufrido por mucho tiempo acoso o vivió una experiencia muy desagradable, considera llevar a tu hijo a terapia  para ayudarlo a superar eventos traumáticos y que pueda seguir con su vida.

Mira cómo eliminar la violencia intrafamiliar

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Cómo evitar los castigos físicos

El castigo físico no educa, con una nalgada, por “muy suave” que sea, tu hijo aprende que puede usar la violencia para resolver conflictos.

¿Te ha pasado que sientes que tu hijo adora rebasar o poner a prueba los límites que le marcas? ¿Cuando estás más cansado, nervioso o enojado, pierdes los nervios y recurres a golpes y a gritos? ¿Después de pegarle o gritarle a tu hijo te sientes mal?

¿Has dicho alguna de estas frases «comunes» al pegarle a tu hijo?

  • “Es por tu bien”

  • “A mí también me pegaron”

  • “Te voy a dar”

  • “Una nalgada a tiempo te ayudará”

  • «Te lo mereces por hacerme enojar»

  • «Si no te callas, te doy otro»

  • «Te voy a pegar para que sepas lo que es bueno»

  • «Cállate o te pego»

  • «Te doy una razón para que llores con ganas»

Cómo evitar los castigos físicos

Un castigo físico es usar la fuerza para corregir una conducta (nalgadas, zarandeo, chanclazos, cachetadas, jalones de oreja, pellizcos…).

Debes dejar de pensar que los castigos físicos son educativos.

Piensa que le enseñas a tu hijo a obedecer por miedo.

Porque le haces pensar a tu hijo que las personas que lo quieren están autorizadas a pegarle (y cualquiera que lo quiera).

Justificar tu violencia diciendo “te pegué por tu culpa”, tu hijo entiende que la violencia es una solución dependiendo de la situación.

Cuando golpeas a tu hijo, él registra que en casa «no lo quieren».

Casi siempre un golpe va acompañado de frases negativas, maltrato verbal y eso baja la autoestima de tu hijo.

Si ves la violencia como forma para descargar tu frustración, ira y otros sentimientos, tu hijo hará lo mismo.

¿Quieres que tu hijo resuelva sus problemas de una forma responsable y civilizada? Trata a tu hijo con respeto. Tu misión como papá: que nadie ejerza ningún tipo de violencia sobre tu hijo. Tu deber como papá es protegerlo, eres el último que debería pegarle o gritarle.

¿Cómo «castigas» a tu hijo?

Mira cómo evitar la violencia intrafamiliar