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¿Qué son las neuronas espejo y para que le sirven a tu bebé?

Son las responsables de que tu bebé pueda aprender, ¡imitándote! Conoce cómo funcionan las neuronas espejo para que les saques todo su potencial y ayudes a tu bebé a desarrollar todas su habilidades cognitivas, sociales y emocionales. Mira cómo. 

Por Jessica López con asesoría Joseph I. Sirven, jefe del departamento de neurología de Clínica Mayo

¿Qué son las neuronas espejo?

“El primer caso en el que los investigadores (el equipo del neurobiólogo Giacomo Rizzolatti) encontraron la existencia de este tipo de neuronas fue en los monos (se estaban estudiando las neuronas encargadas de los movimientos de las manos).

En los monos se observó que las mismas neuronas que se activaban cuando hacían algún movimiento concreto con sus manos también se activaban cuando veían a otro mono realizar el mismo gesto, como si el mismo mono estuviese haciéndolo”, comenta el experto Marco Iacoboni.

Los investigadores comenzaron a deducir que lo mismo podría ocurrir en el cerebro de los humanos, por lo que iniciaron estudios de resonancia funcional mediante los cuales fue posible ver las reacciones del cerebro humano ante el movimiento corporal, los pensamientos o las emociones y compararlas con las de los monos.

El resultado: similitudes en las partes del cerebro que se activan cuando observamos los movimientos de otra persona. “Pero en este momento no está 100 % comprobado; el asunto es que en el cerebro humano no se puede estudiar de la misma manera que el cerebro de un animal porque es mucho más invasivo”, explica el neurólogo Joseph Sirven.

Las que ayudan a tu bebé a aprender

Esta capacidad de imitar el movimiento de quien observamos se descubrió con una particularidad: como las neuronas espejo se localizan en el sistema límbico del cerebro (regulador de nuestras emociones, memoria, hambre e instintos sexuales) nos permiten también reconocer las sensaciones de los demás e imitarlas; es decir, vivirlas en propia piel.

Justo por ello, podemos sentir el dolor, alegría, rencor, angustia, miedo… ajenos: ocurre que “somos el espejo de los demás”, como dice Marco Iacoboni, neurocientífico de la Universidad de California y estudioso del tema.

En este sentido, las neuronas espejo no solo han sido importantes para comprender nuestro proceso de aprendizaje del lenguaje y cómo conocemos el mundo que nos rodea, también son esenciales para nuestro proceso de socialización: “Podemos comprender los estados mentales de los demás simulándolos en nuestro cerebro, es lo que llamamos ‘imitación’ y esta es la base de las relaciones humanas”, concluye Iacoboni.

¿Por qué se les llama espejo?

•Reflejan la actividad que miramos en el otro; ayudan a planificar nuestras acciones porque a través de la observación re- conocemos la utilidad de cada conducta.

•Reflejan el porqué otro realiza tal activi- dad; permiten comprender lo que pien- san los demás pues están implicadas en el reconocimiento de las intenciones de las acciones de otras personas.

•Reflejan no solo lo que observamos del otro a nivel exterior, también a nivel emocional: nos ayudan a visualizar qué piensan y sien- ten los demás, por tanto, a empatizar.

A TU BEBÉ LAS NEURONAS ESPEJO LE SIRVEN PARA IMITAR A SUS PAPÁS E IR APRENDIENDO A DESENVOLVERSE EN EL NUEVO MUNDO:

•Aprenden los movimientos motores de sus adultos cuidadores.

•Reconocen el para qué de esos movimientos.

•Imitan la gesticulación de los labios y así aprenden a hablar.

•Reconocen las emociones a través de la observación del lenguaje no verbal.

¿SABÍAS QUE DURANTE TODA LA VIDA DE TU HIJO SEGUIRÁ FOIRMANDO NEURONAS NUEVAS?

Se ha descubierto que las conexiones neuronales siguen desarrollándose a lo largo de la vida, y las neuronas espejo no son la excepción. Por tanto, nuestra capacidad de empatía sí puede aumentar. ¿Qué se puede hacer para estimularla? Trata de pensar continuamente en las emociones, acciones y pensamientos de las otras personas, empatiza tú y ayuda a tu niño a ponerse en los zapatos del otro.

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¿Cómo funciona el cerebro de tu hijo?

 

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¿Cómo ayudar a tu hijo a desarrollar la resiliencia desde sus primeros años de edad?

Se estima que la resiliencia será la habilidad humana del futuro; es una capacidad que valorarán las empresas del mañana. Y los primeros años de vida son clave para aprender a ser resilientes. Te invitamos a saber más de esta importante habilidad y de cómo ayudar a tu hijo a desarrollar la resiliencia desde sus primeros años de vida.

El mundo cambia de manera acelerada, la diferencia entre lo que vivió una generación y otra se acentúa más cada vez. Los avances en la tecnología, el cambio climático, la evolución en el pensamiento y las exigencias dentro del mundo laboral nos lleva a reflexionar…

¿Cómo preparar a los niños hoy para un panorama que
no sabemos cómo se verá cuando sean adultos? 

Habilidades como la memorización o seguir instrucciones prevalecían en generaciones anteriores porque el mundo laboral lo requería. Hoy el éxito profesional y personal depende de otro tipo de factores. Las capacidades socioemocionales han tomado un mayor peso en los perfiles que demandan las empresas en crecimiento.

En específico, la RAE la define como “la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando al futuro”. Para entenderlo mejor, pensemos en las palmeras. Frente a una tormenta fuerte, suelen no romperse, se flexionan. Al pasar las fuertes lluvias, pudieron haber modificado su forma, pero siguen de pie.

Las habilidades sociales comienzan a desarrollarse desde muy temprana edad en momentos cotidianos. Es en ese día a día y en esa rutina donde los niños descubren cómo relacionarse consigo mismos y con lo que los rodea.

Estas recomendaciones te ayudarán en casa para desarrollar la resiliencia de tus hijos, desde que son muy pequeños:

  1. Busquen retos para resolver. Encuentra algo que sea desafiante pero posible de lograr. Dependiendo de la edad puede ser subir una rampa, jugar escondidillas, aventarse de una resbaladilla un poco más alta o hacer un rompecabezas. Cuando tu hijo se esfuerza para lograr algo y descubre que lo superó se sentirá capaz de enfrentar un reto mayor.
  2. Atrasa la recompensa. Los niños no son pacientes, está comprobado que si les das a elegir entre tener un bombón en este momento o dos si esperan más tiempo, preferirán comérselo sin importarles que pudieron haber tenido un beneficio mayor (experimento del bombón de Stanford). Ayudar a los niños a generar esa disciplina para mantener el enfoque hacia un fin, les permitirá enfrentar momentos difíciles en la vida. Intenta poner metas concretas a corto plazo que puedas ir extendiendo poco a poco, valora el esfuerzo que requiere hacer para lograrlo. Un ejemplo es juntar monedas para después ir a comprar un juguete.
  3. Mantén límites claros y constantes. Es esencial que tu hijo sepa lo que está permitido y lo que no, eso ayuda a controlar su frustración. Probablemente habrá momentos en que rete ese límite y es normal, pero descubrir que sea cual sea su reacción, el límite no se modifica, le ayudará a generar estrategias internas para entender y superar sus sentimientos.
  4. Busca momentos para educar. Cuando tu hijo hace una pregunta del tipo “¿pero por qué..?”, cuando está jugando a la mamá o representa una pelea entre muñecos; tienes una puerta al diálogo que puedes guiar para entender cómo funcionan los sentimientos y qué podemos hacer, por ejemplo, cuando estamos tristes. Pero cuando está viviendo la frustración o el berrinche, no es un momento para educar, su sistema tiene niveles de estrés que le impiden razonar o entender, mejor espera a que pase acompañándolo y validando la emoción, en otro momento hablen sobre sus sentimientos y estrategias como respirar o expresar lo que le angustia.
  5. Sé paciente. Las habilidades socioemocionales se practican como cualquier otra. Un niño necesita intentar muchas veces antes de poder caminar, comer solo o cualquier otro logro en su desarrollo. Es igual con las habilidades sociales, nadie lo domina en el primer intento. Los niños necesitan practicar y que los apoyes recordándoles las estrategias que puede utilizar antes de contar con esa herramienta en la vida.

Si bien no sabemos cómo será el mundo cuando los niños de hoy crezcan, si podemos prepararlos para adaptarse, mantener la calma frente a la adversidad y superar las crisis e incluso aprender de ella.

Por Lic. María Cristina Fernández Arellano, Gerente Pedagógica de Advenio

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¿Los niños zurdos tienen alguna dificultad en su día a día?

¿Tienes un niño zurdo en casa? La Organización Mundial de la Salud calcula que aproximadamente un 4.5 por ciento de los ciudadanos del mundo son zurdos. Los neurólogos consideran que esta cifra es mucho mayor (alrededor de un 30 por ciento). Cual sea el porcentaje, los diestros cautivan la mayoría.

Los neurólogos aseguran que la dominancia de una mano sobre la otra se debe en gran parte a los genes y, parcialmente, al ambiente en el que los niños crecen. Dado que el hemisferio derecho del cerebro dirige los movimientos del lado contrario del cuerpo y viceversa, en los zurdos el lado que domina es el hemisferio derecho.

Y aunque cada uno de ellos tiene funciones distintas (el izquierdo suele encargarse de procesar información lógica y numérica, mientras el derecho está más centrado en emociones y sentimientos); los últimos estudios revelan que en los zurdos esas funciones están más repartidas.

En este sentido, ser diestro o zurdo no es una casualidad o un capricho; es la consecuencia de un proceso de maduración del sistema nervioso. Por tanto, el que tu pequeño lo sea no es una anormalidad; el hemisferio cerebral derecho rige los movimientos corporales izquierdos y el hemisferio izquierdo rige los del lado derecho, siendo esto por cuestiones genéticas hereditarias o de posición fetal en el útero, sin que esto tenga que ver con alguna ventaja o desventaja del coeficiente intelectual, así como tampoco con la arraigada idea de creer falsamente que un niño aprende a usar la mano derecha o izquierda de acuerdo a la instrucción recibida en el hogar o en la escuela.

Idea que justamente les traer a los niños varias dificultades que comienzan desde que se levantan por la mañana: los relojes caminan de derecha a izquierda, la palanca del coche está situada a su derecha… Ellos viven enun mundo de diestros.

Posibles dificultades habituales que enfrenta:

❖ Actitud tradicional y errónea de considerar lo izquierdo como algo negativo, ante un ambiente hostil y lleno de prejuicios.

❖ Adaptarse a un mundo creado para diestros.

❖ Tocar algún instrumento musical como la guitarra.

❖ Algo tan sencillo y habitual como lo es el manejo de utensilios o herramientas de trabajo dentro de la vida cotidiana o profesional, como el abrelatas, los cubiertos de la mesa… es un verdadero problema para un zurdo.

❖ El saludo diario de mano debe ser realizado con la mano derecha.

¿Cómo sobrevivir en un mundo diferente?

Es fundamental que estés consciente de que tendrá que ir enfrentando y adecuándose a su entorno; olvídate de comprarle tijeras o pupitre especiales para zurdos, ya que esto no logrará cambiar o aligerar su preferencia ni el mundo que le rodea. Esta actitud, lejos de beneficiarlo, a la larga lo perjudica ya que limita su capacidad para adaptarse a la funcionalidad natural de la sociedad, la cual está hecha para diestros.

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Mi hijo no tiene amigos, ¿tiene algún problema?

Es probable que tu hijo sea tímido o introvertido, pero si ves que no tiene amigos, no juega ni habla con otros niños y que esto lo hace sufrir, debes averiguar qué le causa el problema y, si es necesario, hablar con un psicólogo.

Mi hijo no tiene amigos

Las primeras interacciones son muy tempranas: desde el primer mes de vida ya empieza a sonreír y a hacer gestos casi instintivos. Es a partir del segundo mes de vida cuando lo hace más conscientemente: sonríe cuando está bien, empieza a extrañar, se sorprende, le gusta escuchar la voz de las personas que lo cuidan… A partir de los tres años es cuando comparte juegos con otros niños”, explica la Psicóloga Graci Molines de Siquia.com

“Debemos sospechar que puede tener alguna dificultad cuando no se relaciona en ningún círculo social: en la escuela, con la familia extensa, con vecinos, hijos de tus amigos… Cuando observamos que el ‘no relacionarse’ le produce malestar o sufrimiento y/o está acompañado de otra serie de síntomas físicos o psicológicos. Entonces, es conveniente consultar al pediatra para descartar cualquier problema físico y despejar dudas”, recomienda Diana Vilar, también Psicóloga colaboradora de Siquia.com

¿Hay problemas en casa?

Cuando un niño está mal en el hogar tiende a retraerse, manifiesta retraso en el aprendizaje, problemas emocionales, se muestra irascible con sus iguales e incluso suele tener comportamientos violentos, porque cree que esa es la manera normal de relacionarse. A menudo llega a pensar que tiene la culpa de la mala situación en el hogar y puede sufrir una depresión.

¿Qué más puede aislarlo?

  1. La fobia social. Se manifiesta con sudoración, palpitaciones, tensión muscular, disfunciones intestinales y enrojecimiento de la piel. En ocasiones puede llegar a confundirse con un ataque de pánico.
  2. Quiere estar en lugares donde se siente seguro y con personas conocidas, de su entorno. La manifiesta ante adultos y con niños de su misma edad. Ansiedad por separación. Quien la padece sufre temor al separarse de la persona que lo cuida o incluso del hogar. Siente angustia o miedos excesivos a perderse, a que le pase algo a la persona de apego, a dormir fuera de casa, tiene pesadillas recurrentes con el tema de la separación, dolores de cabeza, náuseas, dolor abdominal…
  3. Trastorno del espectro autista. Se caracteriza por problemas al interactuar con otras personas, intereses restringidos y movimientos repetitivos. El diagnóstico temprano es vital para su tratamiento.
  4. Altas capacidades. Se descubre en bebés muy precoces que sostienen la cabeza antes de cumplir el mes de vida, que dicen su primera palabra antes de los cinco meses y que con seis meses ya responden a su nombre. Pueden tener hipersensibilidad emocional y sensorial y, en ocasiones, también hipersensibilidad psicomotriz (son muy movidos, se agotan muy difícilmente). Además tienen Buena memoria y ofrecen resistencia a la autoridad. Prefieren estar a su ritmo, aunque sea en soledad.

¿Cómo puedes ayudarlo?

  • Fortalécelo. Procura un entorno de seguridad, escúchalo, no lo obligues a hacer lo que no quiere, intenta reforzar su relación con otros niños.
  • Desarrollar vías de comunicación. No sólo las verbales, sino también hay que darle lugar e importancia a la expresión de las emociones.
  • Ampliar los círculos sociales. Compartiendo más actividades con otros papás y niños diferentes a los de la escuela, sin forzarlo a que se relacione cuando no está interesado.
  • Infórmate. Es conveniente que los papás reflexionen, compartan todas sus preocupaciones, aprendan sobre los procesos de desarrollo infantil y que se dejen sorprender por lo maravilloso que es cada niño y niña.

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Salud

4 técnicas de relajación para niños y sus beneficios

¿Sientes a tu hijo con frecuencia tenso, ansioso, cansado, o con insomnio? Estas complicaciones no son tema sólo de adultos, un gran número de niños las experimentan debido a las exigencias escolares, sociales (de sus amigos) o por su propia personalidad. Afortunadamente, mediante técnicas de relajación para los niños puedes ayudar al tuyo. 

Si quieres conseguir efectos positivos a largo plazo con estas técnicas, los momentos de relajación deben ser continuos, para que tu hijo vaya tomándolos como algo cotidiano y lo ayuden al desarrollo de su inteligencia emocional, al mismo tiempo, adquiera hábitos saludables que podrá poner en práctica en toda su vida.

Estos son los efectos positivos de las técnicas de relajación para niños:

  • Disminuyen la tensión muscular y mental y les ayuda a canalizar su energía.
  • Reduce la ansiedad
  • Mejora los problemas de sueño
  • Mejora la memoria y la concentración
  • Aumenta la confianza en sí mismo
  • Los ayuda a alcanzar un estado de bienestar general

Mediante las técnicas de relajación puedes lograr que tu hijo sea capaz de reconocer la tensión o ansiedad, o actitudes negativas, como cuando se enoja o se pone agresivos, y sepa cómo responder y actuar cuando esto pase.

4 técnicas de relajación para niños

Respiración

Guíalo en su respiración. Dile que se siente en una posición cómoda y que, en silencio o con música suave, inspire profundamente por la nariz y exhale poco a poco por la boca. Él puede poner una mano en su pecho y otra en el estómago, para observar cual de los dos se mueve.

Relajación del cuerpo

Es un método divertido, entendible y agradable para los niños más pequeños al hacerla como un juego porque debe usar su imaginación. Consiste en tensar y relajar diferentes partes del cuerpo. Para relajar las manos, pide a tu hijo que actúe como si tuviese que exprimir una naranja o limón, para los brazos y pies que haga como si se estuviese hundiendo en el barro, para los hombros que se proteja como lo haría una tortuga, para los brazos que se estire como un gato, para la mandíbula que piense que está mascando chicle, para la cara que intente espantar una mosca sin usar nada más que la cara y para el abdomen que lo tense para evitar que lo aplaste un elefante o que haga como si tuviese que pasar por un espacio muy estrecho.

En la zona de seguridad

Los niños buscan sentirse seguros, por lo mismo, esta técnica les dará mucho confort. Se trata de crear en la imaginación «su lugar seguro»: una casa de madera en la montaña, una selva llena de animales o una playa, en su tipi. Guíalo para que en su lugar seguro ponga elementos de su realidad que le agradan y le transmiten emociones bonitas.

Cantar juntos 

La música es un elemento que estimula las emociones humanas; por ello, una música tranquila puede calmar a tu hijo igual que a ti. Ya sea que le cantes o canten juntos, una canción simple, corta, que le guste y conozca bien y que exija un ligero esfuerzo para controlar el tono y el ritmo ayudará a mejorar el estado de tensión y relajar al infante.

Con información de Psicología y Mente

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La relación de tu hijo con su mejor amigo

Conoce por qué es tan especial la relación de tu hijo con su mejor amigo y cómo puedes apoyar su amistad.

La relación de tu hijo con su mejor amigo

La amistad es un gran regalo que nos da la vida. Cuando fuimos niños, todos tuvimos  a un compañerito con el que compartimos grandes aventuras, travesuras inconfesables, increíbles superpoderes o el sándwich que nos preparó mamá.

Seguramente ya habrás notado que tu pequeño tiene a ese amigo especial y único, del cual te habla y conoce como si fuera la palma de su mano, con el que quiere estar en todo momento y con el que comparte sus juguetes.

Para un niño, tener un mejor amigo es de vital importancia para su desarrollo social, pues es su primer lazo social confiable fuera del círculo familiar. Que tu hijo tenga a su mejor amigo es un gran comienzo para aprender a confiar, trabajar en equipo y ser comprensivo.

Además, un mejor amigo trae grandes beneficios en la autoestima de los niños: les ayuda a expresar mejor sus sentimientos, se sienten más apoyados, son más extrovertidos y más felices.

Si sientes que a tu pequeño le cuesta tener amigos, platica con él y hazle saber lo valiosa y divertida que puede ser la amistad con alguien de su edad. Anímalo, sin forzarlo, a iniciar una pequeña charla o un juego. Poco a poco sentirá confianza ante otros niños y sabrá en quién confiar.

Recuerda que los amigos son la familia que elegimos y vale mucho la pena conservarlos toda la vida.

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Sonrisa de alegría, venganza, tristeza; cómo sonríes según tu emoción

La sonrisa es un gesto que pensamos refleja siempre alegría, agrado o felicidad. Sin embargo, algunas veces expresa sentimientos como miedo, ira, desprecio y varios más. Te invitamos a identificar cómo sonríes según tu emoción, te puede ayudar a reconocer cuando tu hijo se sienta triste o enojado para ayudarlo a resolver su emoción y hacerlo sentir mejor, o acompañarlo en su felicidad. 

El primero en intuir que había diferentes tipos de sonrisa fue un médico francés del siglo XIX, llamado Duchenne de Boulogne. A este hombre se le considera uno de los pioneros de la neurología y toda una autoridad en materia de sonrisas.

Tipos de sonrisa  según tu emoción

CUANDO TE SIENTES SATISFECHA, ALEGRE, FELIZ… Se caracteriza porque no solo ríen los labios, sino todo el rostro, especialmente los ojos. Es la más auténtica y también la más poderosa. Cuando la sientes y haces, puedes lograra todo lo que te propongas porque causas un efecto de simpatía, aceptación y buena vibra en los demás.

Cuando te sientes triste pero debes sonreír:

  • La sonrisa miserable. Los labios sonríen de forma ligeramente asimétrica, pero en los ojos hay una profunda expresión de tristeza.
  • La sonrisa de miedo. Ocurre cuando te sientes indefensa y sonríes para demostrar que no tienes planes hostiles frente al otro; se suele hacer ante personas consideradas de estatus superior, como los jefes.
  • Sonrisa de soledad. Se trata de una sonrisa apenas perceptible que a veces se acompaña de una leve expresión de tristeza. Su principal característica es que solo se manifiesta en completa soledad.

Cuando sonríes por compromiso:

  • La sonrisa suprimida. Es una expresión genuina de felicidad, pero la consideras inapropiada y por eso terminas conteniéndola.
  • La sonrisa falsa. Es la típica sonrisa de cortesía de cuando quieres ser amable con los demás; las comisuras de tus labios se levantan, pero tus ojos permanecen inexpresivos.
  • La sonrisa vergonzosa. Cuando te sientes abochornada; viene acompañada de una ligera inclinación de cabeza y, muchas veces, te ruborizas.
  • Sonrisa coqueta. Es una sonrisa que tiene algo de insinuante y, por lo mismo, de enigmática. Casi siempre los ojos se entrecierran ligeramente, mostrando una expresión de picardía.

Cuando sientes rechazo o menosprecio con los otros: 

  • Sonrisa maliciosa. Cuando la desgracia de lo otros, alegran. (Los niños la tienen cuando hacen una travesura y regañan al hermanito o amiguito, por ejemplo).
  • Sonrisa de desprecio. la sonrisa surge, pero el resto de la cara muestra enojo; ocurre cuando sientes venganza.

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Ansiedad, el efecto emocional de las redes sociales en niños y adultos

Si te has sentido rechazada, ignorada, poco reconocida, o nada valorada cuando subes a tu facebook o instagram una foto tuya o de tu hijo y no recibes muchos likes, estás viviendo un síntoma del efecto psicológico que las redes sociales están causando en las personas. La dependencia a éstas puede conducir a trastornos de ansiedad, incluso desde edades tempranas. 

En la última década, las redes sociales se han convertido en herramientas elementales para la interacción social y la comunicación, pero el surgimiento de éstas también ha generado nuevos trastornos, como el llamado FoMO (Fear of Missing Out, por sus siglas en inglés), una manifestación moderna del miedo a ser excluido.

Este sentimiento lo viven sobre todo los jóvenes y adolescentes, quienes están formando su autoconcepto, autoestima y amor propio.

De acuerdo con el Dr. Alejandro Nenclares Portocarrero, médico psiquiatra, explica que cada día es más común ver en los jóvenes una dependencia extrema al uso de las redes sociales con diversos fines, entre ellos tener la sensación de pertenencia, aprobación y aceptación de los demás; desde lo que desayunan, el cómo se ven, con quién viajan o a qué fiesta acudieron, entre otros muchos eventos cotidianos que se han convertido material constantemente publicado en búsqueda de popularidad y aceptación.

Una gran cantidad de jóvenes al no recibir aprobación o perder ese sentido de pertenencia vía redes sociales, desarrollan altos niveles de ansiedad y dependencia a estos medios, provocando paradójiicamente alejamiento de sus semejantes, rechazo y daño a la autoestima.

La ansiedad es uno de los trastornos mentales más comunes y de mayor aumento en el mundo y se caracteriza por la presencia de intranquilidad, desesperación, temor y preocupaciones excesivas.

Sin embargo, a medida que las redes sociales se vuelven cada vez más populares y se facilita el acceso a internet, los adolescentes y jóvenes no sólo proporcionan más detalles sobre sus vidas privadas, sino que también de manera crónica incrementan sus interacciones con amigos reales y virtuales que influyen en sus experiencias y comportamientos, se exponen a humillaciones, burlas, daño a su reputación y autoestima,  sin medir las consecuencias que esto puede traer en el plano familiar, social y emocional, comenta.

Aunque hay diversos factores que generan ansiedad como problemas familiares, actualmente la necesidad de aceptación y aprobación por algún grupo social, situación que está directamente relacionada con el uso desmedido de los dispositivos móviles, sea celulares, tabletas o computadoras que generan cada vez menor interacción de manera personal con la gente realmente importante.

A pesar de que existe una alta relación entre los trastornos depresivos y ansiosos, mismos que ocupan los primeros lugares de atención médica en los tres niveles de atención en instituciones públicas de México (alrededor del 7% de la población, entre 3 y 12 años de edad, padece alguna de estas afecciones), generalmente no son diagnosticados durante la infancia y tampoco se les proporciona un manejo integral adecuado.

Por ello, es recomendable que los adolescentes y niños establezcan horarios para conectarse y prioricen las relaciones interpersonales sobre las interacciones digitales.

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Te invitamos a ver este video en nuestro canal de You Tube: Nuestra experta te da buenísimos consejos para aprender a convivir con tu hijo en medio de la conectividad del mundo actual. Recuerda que no es malo usar ni entretenerte con este medio, tampoco te hace mala mamá, pero puedes aprender a ponerle límites a este comportamiento, en ti y en tu hijo, para que no llegue a afectar sus vínculos afectivos. No te pierdas esta entrevista… 

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¿Amontonas todo en casa? ¡El desorden habla de tus malas emociones!

Según como acomodes los objetos en tu hogar son las emociones que están viviendo. ¿Eres acumuladora, todo lo amontonas y escondes en los cajones? Mira lo que este desorden dice acerca de tus emociones.

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¡El desorden habla de tus malas emociones!

  • Si tienes objetos acumulado en la entrada de tu casa, significa miedo a relacionarse con otras personas.
  • En el clóset, no tienes control sobre el análisis, el manejo y control de tus emociones.
  • En la cocina, de tu fragilidad emocional.
  • En el escritorio, miedo a, frustración y necesidad de controlar.
  • Detrás de las puertas, miedo a no sentirse aceptado.
  • Debajo de los muebles, le das demasiada importancia a las apariencias.
  • Demasiadas cosas en la bodega o en un cuarto que uses para tal cosa, vives en el pasado.
  • Desorden en toda la casa, significa enojo, desidia y apatía hacia todos los aspectos de tu vida.
  • En los pasillo, no hay comunicación y tienes miedo a expresar tus necesidades.
  • En la sala, miedo al rechazo social.
  • En el comedor, miedo a no dar pasos firmes y sólidos sensación de que la familia te controla.

El desorden altera el camino hacia tus metas y bloquea las vías de acceso a las oportunidades que vienen hacia ti; revisa estos lugares que te decimos y… ¡mejor ponlos en orden para que la energía positiva fluya!

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¡Que a tu hijo no se le olvide la buena ortografía!

Parece que la buena ortografía ha perdido importancia entre la inmediatez que demanda los chats, las redes sociales y demás medios digitales; un nuevo lenguaje ha nacido entre los niños y jóvenes.

Pero, aunque no lo crean ni lo vean, escribir bien es imprescindible para lograr un exitoso puesto profesional en su edad adulta. Por eso, te proponemos  ayudar a tu hijo a que no le olvide la buena ortografía.

¿Un nuevo lenguaje?

Es un hecho, se ha creado un nuevo lenguaje en el que la única norma es la ley del mínimo esfuerzo: «nos vmos sta trd ;-)»; la traducción es «Nos vemos esta tarde (estoy contenta)».

¿Y qué importa, se entiende igual? Es cierto, pero llegará un momento en la vida adulta de tu hijo en que sí importará que escriba una palabra con «s» y no con «z» o con «g» y no con «j». Por eso, poner remedio a tiempo a esta forma de ver la ortografía le ahorrará muchos problemas en el futuro a tu niño, ya sea en la escuela superior o en un trabajo; y los padres pueden ayudar de varias formas.

Tips para enseñarle a no olvidar la buena ortografía

Explícale que si las palabras se escriben así no es por capricho.

Éstas derivan de vocablos antiguos que las han hecho ser como son, así como él descienden de sus abuelos. Por ejemplo, hoja se escribe con «h» no por adorno, sino porque proviene del latín «foja», y con el tiempo la «f» se convirtió en «h» en el idioma español. Dile que es la historia de las palabras la que está en juego.

Despierta su curiosidad por leer sobre las cosas que a ellos les interesan desde que son pequeños (por ejemplo sobre animales).

El hábito de la lectura comienza desde que tu niño no sabe leer y mamá o papá le descubre mundos maravillosos escritos con grafías negras. Después, cuando aprenda a «descifrar» esos signos se sorprenderá de la magia de encontrarse con mundos nuevos por sí solo. Para esto, necesitarás hacerle entender que los libros no son aburridos y predicar con el ejemplo, es decir, leyendo diariamente.

Propón a tu hijo escribir cartas.

 Tal vez ya lograste que lea más, ahora el siguiente paso importante es escribir. Las nuevas generaciones apenas escriben a mano. Antes de que Santa y los Reyes tengan que hacerse de una dirección electrónica, acostumbra a tu niño a escribir pequeñas cartitas para sus amigos, hermanos, tíos, etcétera. Además de que es una buena forma de socializar y expresar afecto, le ayuda a practicar.

Corrige sus errores y haz que los pase en limpio… 

Pero ojo, huye de esa antigua regla que nos hacía escribir 100 veces la misma palabra, solo lograrías que tu hijo odie la ortografía y el español. Con 10 veces basta si pone atención.

Si tu hijo ya usa la computadora, rétalo a escribir sin el corrector.

Pídele que marque (no que corrija) las palabras mal escritas (en el programa se subrayan de rojo o verde) y que trate de averiguar por él mismo la causa, antes de arreglar su escrito automáticamente oprimiendo una tecla.

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