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Cómo evitar peleas entre tus hijos

Cómo evitar peleas entre tus hijos

Por Rodrigo González y Mayra Martínez

A continuación diversas formas de evitar peleas entre hijos competitivos.

Estos consejos pueden ayudarte a que tus hijos sean más resilientes emocionalmente. La resiliencia es la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas.

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Cómo evitar peleas entre tus hijos

Ten en mente esto y llévalo a la práctica…

Somos únicos

Recuerda que todos tenemos el mismo valor todo el tiempo. No hay nada que tus hijos puedan hacer para lograr o ganar más valor ni perderlo. El valor humano es inmutable y cada persona es un alma humana única e irremplazable que tiene valor y estima infinitos.

Celebra sus esfuerzos

Por lo tanto, cuando tu hijo regrese a casa con una mala calificación, celebra sus esfuerzos, pero recuérdale que como persona sigue teniendo el mismo valor que su hermano que sacó buenas notas en su examen de matemáticas, y que lo intentó con todas sus fuerzas e hizo todo lo posible.

Dales seguridad

Cuando realmente mostramos a los niños que celebramos sus esfuerzos, no solo sus logros, entienden que su valor no está ligado a la apariencia, el desempeño o la propiedad, y por ende se sentirán más seguros de sí mismos.

Fortalece su autoestima

Para que esto realmente funcione y mejore su autoestima, tiene que ser algo de lo que se habla a diario, que no importa lo que haga, todavía tiene el mismo valor intrínseco que todos los demás. Puede que no obtenga las recompensas que reciben aquellos que trabajan más duro, lo cual es una lección importante, pero su valor como alma humana no cambia.

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Celebran victorias y pérdidas

Enseña a tus hijos a celebrar sus victorias y sus pérdidas. Esto puede parecer contradictorio, pero cuando ponemos el mismo valor en las victorias y las pérdidas, y vemos que ambas son partes importantes en nuestro desarrollo y crecimiento, enseñamos la capacidad de recuperación emocional. Hacemos esto al destacar las fluctuaciones de la vida y cada uno de los roles para esta, que en cada circunstancia y situación, tanto buena como mala, están aquí para servirnos y ayudarnos a crecer.

Pon un buen ejemplo

Podemos mostrar a los niños con el ejemplo que pueden sentirse seguros en cualquier circunstancia y que podemos y recuperarnos de los fracasos.

Es importante que tus hijos observen cómo muestras resiliencia emocional con los altibajos de la vida, en lugar de entrar en pánico o desanimarse. Para lograr esto, es posible que deba ajustar su perspectiva para ver la vida como su aula perfecta en lugar de una prueba que determine su valor.

Disfruta de la vida

Con su nivel actual de resistencia emocional, puede mostrar a tus hijos una imagen realista de la vida, el aprendizaje y el crecimiento, o puede pintar un cuadro de miedo sobre el futuro y la vida misma. Cuando representamos la fortaleza, sabiduría y precisión del modelo sobre las lecciones de vida para nuestros hijos, mostrándoles que cada momento de la vida nos permite crecer y está aquí para darnos forma de alguna manera, les estamos enseñando a ver el universo como su lugar y no en contra de ellos.

La relación que se viva en tu casa, depende de tus reacciones, trata de guardar la calma.

Foto: Getty Images

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9 argumentos que necesitas considerar antes de tener un segundo hijo

En realidad, tal y como la psicoterapeuta Adriana Tribiño apunta, “nadie más que los padres pueden saber si están preparados o no para tener un segundo hijo, o tercero”. De todos modos, a la hora de tomar la decisión, conviene pensar y anaizar algunas cuestiones, como:

Antes de tener un segundo hijo necesitas considerar que…

  1. Todas las rutinas volverán a cambiar

Traer un nuevo miembro a la familia supone cambiar otra vez el estilo de vida: horas de sueño, más trabajo para papá y mamá, relaciones con las amistades, etc. Sí, pero… es algo por lo que en este caso la pareja ya había pasado anteriormente y en realidad ahora se consideran mucho más experimentados como para hallar el modo de sobrellevar los cambios que un hijo más impondría.

  1. Es pronto para saber si realmente se desea otro

Si se tienen los hijos demasiado seguidos, la madre no está totalmente recuperada y las criaturas suelen nacer más débiles. Sí, pero… esta opinión sólo es cierta en caso de que no se lleguen a esperar siquiera 18 meses. Pero, tal y como ha revelado un estudio reciente de la Universidad de San Francisco, California, publicado por el New England Journal of Medicine, el intervalo ideal entre hermanos es de 24 a 35 meses. Basta ese tiempo para que el cuerpo de la madre se recupere y los niños tengan un buen peso al nacer.

  1. Se necesita más dinero

Llevar a tres niños al colegio a la vez, darles de comer y vestirles es todo un desafío monetario. Y a no ser que se tenga una economía boyante, los tres, tanto los dos anteriores como el nuevo, verán mermada su calidad de vida, sobre todo cuando sean mayores. Sí, pero… es cierto que se necesita más dinero, y también que el dinero no lo es todo en esta vida. Además, los padres veteranos no tienen que hacer una inversión tan grande como los novatos.

Pueden aprovechar la cuna, el coche, el baño, y otras muchas cosas como juguetes y libros de los dos anteriores. Claro que el tercero se convierte así en el eterno heredero de cosas usadas, pero no es tan grave. En cuanto al colegio y la universidad siempre se puede contar con la enseñanza pública, que es gratuita.

  1. El espacio de tu casa

¿Cómo va a caber un tercer niño en una casa en la que hay sólo dos dormitorios? ¿Y qué hacer si se tienen ya dos niños y de pronto llega una niña? Sí, pero… durante el primer año sera más fácil, pues el bebé puede dormir en la habitación de los padres. Pero, sobre todo si es niña, una de las prioridades para los futuros padres será hallar una casa con tres dormitorios.

  1. Salir de viaje o a comer con los tres será una locura

¡Se acabaron los viajes largos y los restaurants los domingos! Si ya con dos era casi imposible salir de casa, con tres sera como en el circo: más difícil todavía. Sí, pero… para salir de viaje todo es cuestión de organizarse. Hacer las maletas con algo de antelación y pedir la colaboración del niño mayor. En cuanto a comer en un restaurante, se trata de algo pasajero pues con un poco de paciencia, en tres o cuatro años los tres niños pueden convertirse en comensales de primera.

  1. Existirá más rivalidad entre los hermanos

La competitividad y celos entre ellos serán mayores si son tres que dos. El mayor y el menor pueden aliarse en contra del mediano y la convivencia doméstica se convertirá en un campo de batalla. Sí, pero… lo importante es que entre un hijo y otro haya al menos tres o cuatro años de diferencia para que el niño tenga tiempo de disfrutar de la atención de sus padres, de ese modo no rivalizará tanto con el hermano recién llegado. Por otro lado, cuando hay tres hermanos se entretienen y divierten más jugando entre ellos.

  1. La ilusión no será la misma que con el primero

El tercero no procura las mismas satisfacciones que los dos primeros porque todas las monerías de los bebés se han convertido en rutinas. Sí, pero… los sentimientos de amor y responsabilidad que se tuvieron hacia los dos hijos anteriores no disminuyen, y tampoco es cierto que a cada hijo no se le quiera tanto como al primero. Sin embargo, lo que sí resulta probable es que los padres no tengan tanta ansiedad ni que consultar todos los manuales sobre parto y lactancia que encuentren en las librerías; pero, en este caso, la experiencia sólo juega a favor.

  1. No será fácil encontrar quién los cuide

Al ser tres, las niñeras preferirán ir a otras casas donde sólo haya uno o dos niños, pues el trabajo será menor. Sí, pero… a veces un solo niño puede dar más trabajo que tres si no está bien educado. Y además el mayor puede representar una ayuda para cuidar y entretener a los pequeños.

  1. Con más niños que adultos, la casa será un caos

Tres niños descontrolados representan un peligro continuo. Mientras uno se cae estrepitosamente por la escalera y el otro juega con la pelota en el salón a punto de romper el televisor, el tercero no parará de llorar porque quiere más biberón o le molestan los dientes.

Sí, pero… no hay que pretender que todo sea perfecto e idílico. Con los niños ya se sabe que la vida es impredecible, así es que lo mejor es no anticipar problemas que todavía no han surgido e ir resolviendo las crisis según aparezcan, una a una.

FOTO GETTY IMAGES

Si bien la decisión de tener un segundo necesita ser bien pensada y planeada, un segundo hijo tiene muchos beneficios, sobre todo para los niños, como hermanos. por ello, es importante ayudarlos a tener una relación afectiva sana. 

Crea entre tus hijos una buena relación de hermanos