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Padres e Hijos

El 95% de los padres tiene un hijo preferido y el 5% restante, miente

Sin darte cuenta, sí puedes tener un hijo preferido, aunque no lo creas. Así lo señala Jeffrey Kluger, autor de los libros El efecto de los hermanos y Por qué a mamá le gustas más tú. Te contamos más acerca de este tema. 

El 95% de los padres tiene un hijo preferido y el 5% restante, miente

Esta afirmación del periodista se basa en investigaciones donde se analizó la dinámica familiar. Entre ellos, el trabajo de Catherine Conger, de la Universidad de California (Estados Unidos), quien tras visitar a unas 400 familias para conocer sus interacciones, concluyó que «el 65% de las madres y el 70% de los padres muestran preferencia por uno de los hijos, usualmente el mayor».

El inconsciente tiene mucho que ver y existen varios patrones distintos a la hora de que papá y mamá se inclinan por alguno, entre los más comunes son:

  • Se «reparten» los hijos y el varón es el preferido de mamá mientras que las niñas son las favoritas de papá.
  • Se pueden ver proyectados en alguno de los hijos, el que se parece más y en el que ven una posible «versión mejorada» de nosotros mismos.
  • Se pueden proyectar en la pareja, en algún familiar ya fallecido o en alguien que se quiere mucho.
  • Inconscientemente nos sintamos más preocupados por el hijo menos parecido a nosotros, porque buscamos entenderlo más.
  • Hay hijos que llegan en un momento vital determinado para «llenar un vacío»  de algo o de alguien.
  • Frecuentemente es el hijo mayor el favorito porque es el hijo al que dedicas más dinero, recursos, atenciones.
  • Aunque, el menor también tiene posibilidades de ser favorito, por una especie de compasión, porque el pequeño es el que más necesita a los padres

Y aquí entre nosotros mamá, ¿sí tienes inclinación por alguno de tus hijos?

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Ser Familia

Cómo evitar peleas entre tus hijos

Cómo evitar peleas entre tus hijos

Por Rodrigo González y Mayra Martínez

A continuación diversas formas de evitar peleas entre hijos competitivos.

Estos consejos pueden ayudarte a que tus hijos sean más resilientes emocionalmente. La resiliencia es la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas.

¿Tus hijos hacen berrinches?

Controla los berrinches sin perder la paciencia

Cómo evitar peleas entre tus hijos

Ten en mente esto y llévalo a la práctica…

Somos únicos

Recuerda que todos tenemos el mismo valor todo el tiempo. No hay nada que tus hijos puedan hacer para lograr o ganar más valor ni perderlo. El valor humano es inmutable y cada persona es un alma humana única e irremplazable que tiene valor y estima infinitos.

Celebra sus esfuerzos

Por lo tanto, cuando tu hijo regrese a casa con una mala calificación, celebra sus esfuerzos, pero recuérdale que como persona sigue teniendo el mismo valor que su hermano que sacó buenas notas en su examen de matemáticas, y que lo intentó con todas sus fuerzas e hizo todo lo posible.

Dales seguridad

Cuando realmente mostramos a los niños que celebramos sus esfuerzos, no solo sus logros, entienden que su valor no está ligado a la apariencia, el desempeño o la propiedad, y por ende se sentirán más seguros de sí mismos.

Fortalece su autoestima

Para que esto realmente funcione y mejore su autoestima, tiene que ser algo de lo que se habla a diario, que no importa lo que haga, todavía tiene el mismo valor intrínseco que todos los demás. Puede que no obtenga las recompensas que reciben aquellos que trabajan más duro, lo cual es una lección importante, pero su valor como alma humana no cambia.

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Celebran victorias y pérdidas

Enseña a tus hijos a celebrar sus victorias y sus pérdidas. Esto puede parecer contradictorio, pero cuando ponemos el mismo valor en las victorias y las pérdidas, y vemos que ambas son partes importantes en nuestro desarrollo y crecimiento, enseñamos la capacidad de recuperación emocional. Hacemos esto al destacar las fluctuaciones de la vida y cada uno de los roles para esta, que en cada circunstancia y situación, tanto buena como mala, están aquí para servirnos y ayudarnos a crecer.

Pon un buen ejemplo

Podemos mostrar a los niños con el ejemplo que pueden sentirse seguros en cualquier circunstancia y que podemos y recuperarnos de los fracasos.

Es importante que tus hijos observen cómo muestras resiliencia emocional con los altibajos de la vida, en lugar de entrar en pánico o desanimarse. Para lograr esto, es posible que deba ajustar su perspectiva para ver la vida como su aula perfecta en lugar de una prueba que determine su valor.

Disfruta de la vida

Con su nivel actual de resistencia emocional, puede mostrar a tus hijos una imagen realista de la vida, el aprendizaje y el crecimiento, o puede pintar un cuadro de miedo sobre el futuro y la vida misma. Cuando representamos la fortaleza, sabiduría y precisión del modelo sobre las lecciones de vida para nuestros hijos, mostrándoles que cada momento de la vida nos permite crecer y está aquí para darnos forma de alguna manera, les estamos enseñando a ver el universo como su lugar y no en contra de ellos.

La relación que se viva en tu casa, depende de tus reacciones, trata de guardar la calma.

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Padres e Hijos

Cómo educar en equidad a tu niño y a tu niña

La formación que le darás a tu hijo depende de los principios de vida que quieras inculcarle; ¡sí es posible educar en equidad a niños y niñas!

Llegó la hora de empezar a definir la manera en que quieres educar a tu hijo y no hay duda de que, sin considerar si es niño o niña, deseas brindarle lo mejor para que se convierta en una persona plena, con pensamiento libre y practicante de los valores humanos.

La intervención tuya y de tu pareja son fundamentales en esta tarea; los expertos aseguran que tanto mamá como papá son vitales para educar en equidad a niños y niñas.

“Debido a que culturalmente hemos establecido que hombres y mujeres tienen distintos roles sociales, tendemos a educar de manera distinta: ellas tienen que aprender a ser buenas madres y esposas y, aun en nuestros tiempos, se les limita el acceso al estudio o al desarrollo laboral. Cuando la mujer quiere romper este patrón, es estigmatizada y si el hombre la apoya, entonces se pone en duda la masculinidad de este”, explica la psicóloga Lilia Joya, de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Hemos determinado que niños y niñas se educan de manera diferente. Pero hoy es distinto; estamos comprendiendo que no debe existir ninguna diferencia y que a partir del ejemplo, ellos aprenden normas sociales. Es decir, no hace falta que en sus primeros años le des amplias explicaciones sobre equidad; encontrará la definición dentro del núcleo familiar.

Recuerda, tus actitudes, conducta y palabras diseñan su modo de ser, sentir y pensar; igual que lo que vive a su alrededor de la gente con quien convive:

8 cosas que NO debes permitir le digan a tu hijo varón

Y lo mismo ocurre sea niña o niño, por ello, importa mucho que tú reflexiones acerca de lo que estás enseñando a uno y otro: los mensajes estereotipados que les estás transmitiendo; mira:

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Cómo educar en equidad a tu niño y a tu niña

“Si los papás se tratan con respeto, reparten las actividades, se involucran en la crianza, se expresan afecto, acuerdan, el niño lo aprenderá y lo reproducirá. Los valores son la expresión de como entendemos la vida y nos desenvolvemos en ella”, afirma la especialista.

La especialista sostiene que lo que debemos enseñar es “a respetar a los demás, independientemente de su sexo, siendo justos con nosotros y los otros, a dar preferencia al diálogo sobre la imposición, ello desarrolla convivencias sociales más sanas y equitativas”, dice Lilia Joya.

En su primer año de vida, los niños empiezan a formarse una apreciación de como se manejan los adultos a su alrededor y experimentan la congruencia del manejo de las emociones.

Lo más trascendente que posee un ser humano son sus emociones y lo que siente, las emociones y los sentimientos no son exclusivos de uno o de otro género, niños y niñas los perciben igual. Lo esencial del tema es que se debe enseñar a los niños a vivir, reconocer y canalizar sus emociones, ya que esto les brindará seguridad y estructura a sus vidas.

Es cierto que a nivel cerebral y físico hay diferencias, pero ambos se pueden complementar para crecer en un ambiente en el que cada uno aporte sus riquezas, replicando el ejemplo vivido en casa.

La forma de educarlos se determina desde como vives tu relación de pareja y familiar, porque tu hijo absorberá el ejemplo y lo seguirá para involucrarse socialmente. Recuerda en todo momento que eres el modelo a seguir.

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Ser Familia

Medios hermanos, ¿qué hacer para que se lleven bien?

Para que los medios hermanos desarrollen una buena actitud entre ellos, dependerá en gran medida de la sensatez de los papás para unir a la familia. ¡Toma nota!

Actualmente, la estructura de algunas familias está integrada por adultos divorciados, separados o viudos en las cuales tienen cabida los hijos menores o adolescentes de cada uno. Sin embargo, un medio hermano puede aparecer en la vida de un niño generando una completa revolución en la estructura familiar a la que estaba acostumbrado.

La edad en la que los medios hermanos se conozcan, puede ser determinante para que la relación funcione o no en el futuro. Asimismo, las circunstancias en las que los padres se encuentren, cuando este encuentro ocurra, también puede ser un factor de influencia.

Las posibles combinaciones son muy complejas:

  • Una pareja con hijos que se divorcia y él o ella vuelven a casarse y tienen hijos con la nueva pareja.
  • Un niño que era hijo único que repentinamente ya es «hermano mayor», «el de en medio» o «hermano menor» porque su papá se casó con una mujer que ya tenía hijos más grandes o más chicos que él, y ahora tiene que vivir con ellos o convivir los fines de semana con ellos, cuando antes era un tiempo que pasaba sólo con su papá.

Las relaciones entre medios hermanos son particularmente difíciles, ya que los niños muchas veces no entienden del todo las razones que los papás les pueden dar. Además, de la presencia de la variante de la convivencia cotidiana o esporádica de la relación.

¿Qué hacer para que se llevan bien?

1. No impongas el afecto. Las relaciones se construyen con base en la convivencia a lo largo del tiempo para crear lazos afectivos. No por decreto de mamá o papá.

2. Dales su espacio y su tiempo para que ellos construyan gradualmente su propia relación, con sus propias reglas, tiempos y dinámicas.

3. Genera los espacios para estar juntos, pero siempre considerando y respetando las edades e intereses de cada uno. No lleves a espectáculos infantiles al adolescente «para que conviva con su hermanito», tampoco pongas al pequeño a ver aburrido cómo el adolescente está conectado mandando mensajes desde su celular.

4. Considera los posibles celos. Conflictos no resueltos con los padres que los medios hermanos empeoran al contrastar la calidad de relación que ellos pueden tener con sus papás.

Recuerda, que el tiempo que otorgues y el respeto para que ellos generen sus propios vínculos entre sí, dependerá si ellos eligen crear una relación sólida a largo plazo, aunque tampoco es raro observar relaciones lejanas entre ellos cuando han crecido y no están obligados a compartir momentos con sus padres, por más que estos hayan tratado de unirlos.

Procura buenos momentos compartidos, convivencia divertida
y respetuosa, tal vez así, puedas lograr más.

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Así Crece

¿Qué tipos de hermanos son tus hijos?

Los hermanos representan las primeras interacciones sociales de los niños. ¿Sabes qué tipo de hermanos son tus hijos? ¡Identifícalos! Ayúdalos a llevarse mejor y a crecer el amor entre ellos. 

Todos los niños son diferentes, así como sus personalidades, por ello te describimos a continuación…

Los tipos de hermanos más representativos:
 

El amigo
Este tipo de hermano siempre está dispuesto a escuchar, cuidar a los hermanos menores y jugar con ellos. Nunca defraudará la confianza de alguien y siempre estará para cuando lo necesiten.

El Bully
Este tipo de hermano es el que golpea o simplemente molesta por juego.

El protegido
Suele ser el hermano más pequeño. Generalmente, es quien resulta más útil para convencer a los papás de algo. Es el más protegido de papá y mamá para que no se aprovechen de él.

El bribón
Es el típico hermano que siempre echa de cabeza y no desaprovecha oportunidad para poner a cualquiera de sus hermanos en evidencia con sus padres.

El cómplice  
Ambos pueden cubrirse el uno al otro, puede ayudar a inventar pretextos y no delega a sus demás hermanos o amigos.

La fashionista
Es la  hermana que siempre está al último grito de la moda, leyendo revistas juveniles y revisando lo ‘trendy’ de la semana.

La popular
Es la típica hermana que siempre está lista para salir con sus amigas y cuando un hermano le pide que le presente a unas de sus amigos, ella no lo permite y se molesta.

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Así Crece

El síndrome del niño sándwich: el hijo de en medio

Descubre cómo el hijo de en medio percibe la relación que tiene dentro de su familia,  cómo puede afectarle y cómo conviene que lo trates dentro de la dinámica familiar para que él crezca seguro de tu amor. 

¿Quiénes son los famosos hijos sándwich?

Así se les conoce popularmente a los niños y niñas que ocupan el lugar de nacimiento en medio de dos hermanos.

Ocurre que en toda familia, cada miembro ocupa un lugar especial aunque no se  perciba como tal:  así como papá y mamá son los protectores y proveedores, la fuente de amor, cuidados y supervivencia para los hijos; los niños también toman un rol:

  • el hijo mayor se atribuye un papel de responsabilidad y ejemplo para sus hermanos.
  • el más pequeño es el consentido y el que debe ser más protegido.

¿Pero, qué ocurre cuando un hijo está en medio de esa situación?

Un niño sándwich puede llegar a percibir que ya no es el consentido porque ya ha nacido  alguien más pequeño que él, también que no es lo suficientemente grande para gozar de la valía que tiene su hermano mayor.

Esta situación podría dañar su autoestima y seguridad, pues el papel que representa en su familia es confuso para él: carece de un rol fijo, pues no son «ni el grande, ni el pequeño».

Tal percepción sí puede ser real, pues en ocasiones, por cuidar al más pequeño de la familia y darle más responsabilidades al mayor, por ser justamente «el mayor», papá y mamá pueden llegar a descuidar las necesidades del hijo de en medio.

Esta realidad ocasiona que el niño de en medio aprenda a solventarse por sí mismo, poco a poco, va haciéndose de herramientas físicas y emocionales, para resolver sus necesidades por sí mismo. Por ello, son niños que suelen volverse más  independientes, autosuficientes y desapegados respecto de sus hermanos.

Esta característica genera que las personas, sus padres, lo perciban como un  niño «para nada problemático», seguro de sí mismo, maduro. Sin embargo, aunque su personalidad y carácter sí se haya moldeado bajo estos aprendizajes, no significa que no tenga la necesidad emocional ni que no esté esperando que sus padres las satisfagan.

De hecho, cada uno de tus niños, necesita satisfacer las mismas necesidades psicológicas. Mira cuáles son en esta nota: 

9 necesidades emocionales de tu hijo que debes satisfacer para que sea feliz

Tu hijo de en medio también necesita de tu tiempo y atención, tal y como se la das a sus otros hermanos.

Si tú tienes un pequeño sándwich, te aconsejamos que lo hagas sentir especial llevándolo a alguna actividad que le guste y en la que pueda destacar, así podrá reconocer su individualidad sin entrar en comparaciones con sus hermanos.

Recuerda que cada uno de tus hijos necesita reconocer sus propios dones, habilidades, talentos… autoconocerse para valorarse y tener una autoestima sana:

Potencia su autoestima desde pequeño

Y cuando estén en familia, procura darle su lugar como a sus otros dos hermanos: hazlo sentir que es un niño valioso e importante y que también es el gran amor de tu vida.

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Así Crece

¿Príncipe destronado? Ayuda a tu hijo mayor a adaptarse a la llegada de su hermano

La llegada de su hermano es un cambio muy fuerte para el primer hijo, pero tu amor y paciencia pueden facilitarle el proceso de convertirse en el hijo mayor.

Los niños mayores se adaptan mejor a la llegada del nuevo bebé cuando los papás compensan con atención y tiempo extra la dedicación de las mamás a los recién nacidos. Aquí algunos tips para que tu hijo no se sienta excluido con la llegada del nuevo integrante de la familia.

¿Cómo ayudar a tu hijo mayor a adaptarse a la llegada de su hermano?

1. Permítele tener contacto con el bebé, si es posible desde su nacimiento, explicándole que puede acariciarlo con cuidado para evitar que se lastime, y supervisa siempre que sea así.

2. En el primer encuentro, dirígete al bebé para presentarle a su hermano mayor, mencionando que este es un niño al que toda la familia quiere mucho y del que podrá aprender muchas cosas.

3. Nunca lo rechaces, reprendas bruscamente o corras de la habitación por motivos relacionados con el recién nacido. Si es tosco con el bebé, solo recuérdale que su hermanito es muy chico y necesita que él, como hermano mayor, lo quiera y cuide. Insiste en que por más grande, sabe muchas cosas que el bebé necesita aprender.

4. No lo compares con el bebé de modo que enfatices defectos o virtudes de cualquiera de los dos.

5. Pídele que cuide a su hermanito por periodos cortos, siempre y cuando estés segura de que no tendrá con él una conducta hostil, y muéstrate muy agradecida cada vez que lo haga, si es posible con un pequeño premio, como su postre favorito.

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Padres e Hijos

¿Por qué el segundo hijo es más rebelde?

¿Tu segundo hijo suele ser todo un torbellino que, ni ante su mamá o papá, se detiene?  Te decimos por qué tu segundo hijo es más rebelde. 

Hay muchas teorías, posiblemente, los hermanos mayores al tener más responsabilidades, sean más disciplinados y los pequeños, al no tener ese papel, sean más rebeldes, inquietos, traviesos o desobedientes.

Los investigadores dicen que el orden de nacimiento influye a la hora de desarrollar la personalidad del niño, es la teoría del orden, que ha sido descrita por innumerables psicólogos.

Tu segundo hijo

Con el primer hijo todo es nuevo, recibió toda tu atención, en ocasiones sobreprotección, mimos, cuidados, miedos, equivocaciones y también, fue blanco de tus exigencias, firmeza y carácter estricto.

Pero ya con el segundo, te relajas un poco porque ya sabes más un poco más acerca de los niños.  Ya sabes que con 37.5º de fiebre no hay que salir corriendo al hospital o que no pasa nada si se cae.

Sí, tienes más hijos y más trabajo, y justo esto te hacer ser más exigente con el primero, a quien de hecho lo invitas a cuidar «de su hermanito». Mientras que el segundo se «salva» de muchas normas y tareas, por lo que se va convirtiendo en un niño más rebelde, mimado, menos disciplinado y menos obediente.

Aunque esto no es siempre una regla, algunos psicólogos comentan que ser el segundo hijo no determina que sea más rebelde, indisciplinado o desobediente, sino que se incrementa la posibilidad de tener ese tipo de actitudes.

Pero un estudio de la Universidad del estado de Pensilvania publicado en la revista Child Development encontró que los primogénitos tienden a ser más dóciles y tratan de complacer a sus padres más, mientras que los hermanos menores tienden a mostrar una personalidad más independiente y rebelde.

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Ser Familia

9 argumentos que necesitas considerar antes de tener un segundo hijo

En realidad, tal y como la psicoterapeuta Adriana Tribiño apunta, “nadie más que los padres pueden saber si están preparados o no para tener un segundo hijo, o tercero”. De todos modos, a la hora de tomar la decisión, conviene pensar y anaizar algunas cuestiones, como:

Antes de tener un segundo hijo necesitas considerar que…

  1. Todas las rutinas volverán a cambiar

Traer un nuevo miembro a la familia supone cambiar otra vez el estilo de vida: horas de sueño, más trabajo para papá y mamá, relaciones con las amistades, etc. Sí, pero… es algo por lo que en este caso la pareja ya había pasado anteriormente y en realidad ahora se consideran mucho más experimentados como para hallar el modo de sobrellevar los cambios que un hijo más impondría.

  1. Es pronto para saber si realmente se desea otro

Si se tienen los hijos demasiado seguidos, la madre no está totalmente recuperada y las criaturas suelen nacer más débiles. Sí, pero… esta opinión sólo es cierta en caso de que no se lleguen a esperar siquiera 18 meses. Pero, tal y como ha revelado un estudio reciente de la Universidad de San Francisco, California, publicado por el New England Journal of Medicine, el intervalo ideal entre hermanos es de 24 a 35 meses. Basta ese tiempo para que el cuerpo de la madre se recupere y los niños tengan un buen peso al nacer.

  1. Se necesita más dinero

Llevar a tres niños al colegio a la vez, darles de comer y vestirles es todo un desafío monetario. Y a no ser que se tenga una economía boyante, los tres, tanto los dos anteriores como el nuevo, verán mermada su calidad de vida, sobre todo cuando sean mayores. Sí, pero… es cierto que se necesita más dinero, y también que el dinero no lo es todo en esta vida. Además, los padres veteranos no tienen que hacer una inversión tan grande como los novatos.

Pueden aprovechar la cuna, el coche, el baño, y otras muchas cosas como juguetes y libros de los dos anteriores. Claro que el tercero se convierte así en el eterno heredero de cosas usadas, pero no es tan grave. En cuanto al colegio y la universidad siempre se puede contar con la enseñanza pública, que es gratuita.

  1. El espacio de tu casa

¿Cómo va a caber un tercer niño en una casa en la que hay sólo dos dormitorios? ¿Y qué hacer si se tienen ya dos niños y de pronto llega una niña? Sí, pero… durante el primer año sera más fácil, pues el bebé puede dormir en la habitación de los padres. Pero, sobre todo si es niña, una de las prioridades para los futuros padres será hallar una casa con tres dormitorios.

  1. Salir de viaje o a comer con los tres será una locura

¡Se acabaron los viajes largos y los restaurants los domingos! Si ya con dos era casi imposible salir de casa, con tres sera como en el circo: más difícil todavía. Sí, pero… para salir de viaje todo es cuestión de organizarse. Hacer las maletas con algo de antelación y pedir la colaboración del niño mayor. En cuanto a comer en un restaurante, se trata de algo pasajero pues con un poco de paciencia, en tres o cuatro años los tres niños pueden convertirse en comensales de primera.

  1. Existirá más rivalidad entre los hermanos

La competitividad y celos entre ellos serán mayores si son tres que dos. El mayor y el menor pueden aliarse en contra del mediano y la convivencia doméstica se convertirá en un campo de batalla. Sí, pero… lo importante es que entre un hijo y otro haya al menos tres o cuatro años de diferencia para que el niño tenga tiempo de disfrutar de la atención de sus padres, de ese modo no rivalizará tanto con el hermano recién llegado. Por otro lado, cuando hay tres hermanos se entretienen y divierten más jugando entre ellos.

  1. La ilusión no será la misma que con el primero

El tercero no procura las mismas satisfacciones que los dos primeros porque todas las monerías de los bebés se han convertido en rutinas. Sí, pero… los sentimientos de amor y responsabilidad que se tuvieron hacia los dos hijos anteriores no disminuyen, y tampoco es cierto que a cada hijo no se le quiera tanto como al primero. Sin embargo, lo que sí resulta probable es que los padres no tengan tanta ansiedad ni que consultar todos los manuales sobre parto y lactancia que encuentren en las librerías; pero, en este caso, la experiencia sólo juega a favor.

  1. No será fácil encontrar quién los cuide

Al ser tres, las niñeras preferirán ir a otras casas donde sólo haya uno o dos niños, pues el trabajo será menor. Sí, pero… a veces un solo niño puede dar más trabajo que tres si no está bien educado. Y además el mayor puede representar una ayuda para cuidar y entretener a los pequeños.

  1. Con más niños que adultos, la casa será un caos

Tres niños descontrolados representan un peligro continuo. Mientras uno se cae estrepitosamente por la escalera y el otro juega con la pelota en el salón a punto de romper el televisor, el tercero no parará de llorar porque quiere más biberón o le molestan los dientes.

Sí, pero… no hay que pretender que todo sea perfecto e idílico. Con los niños ya se sabe que la vida es impredecible, así es que lo mejor es no anticipar problemas que todavía no han surgido e ir resolviendo las crisis según aparezcan, una a una.

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Si bien la decisión de tener un segundo necesita ser bien pensada y planeada, un segundo hijo tiene muchos beneficios, sobre todo para los niños, como hermanos. por ello, es importante ayudarlos a tener una relación afectiva sana. 

Crea entre tus hijos una buena relación de hermanos

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Ser Familia

El momento en que tu hijo entiende que es parte de una familia

El momento de entender qué es eso llamado familia y que él es parte de una familia ha llegado. Te contamos cómo tu hijo comienza a identificar quién es abuelita o abuelito, su tía, sus primos… Igual que la importancia y el papel que cada uno toman en su vida.

Parte de una familia

Hay una certeza que va mucho más allá de entender o no entender: para un niño pequeño su familia lo significa todo, lo es todo. Su salud, bienestar y desarrollo emocional dependen de ese grupo tan cercano de personas que lo cuidan y lo quieren.

Sin embargo, a esta edad no comprende conceptos tan enrevesados como tío, sobrino, primo… y no digamos ¡suegra! Aunque ni falta que le hace comprender tales conceptos. Le es suficiente con saber lo que es una mamá, un papá, una abuelita y un hermano.

Claro que entender que abuelita es la mamá de mamá sobrepasa su capacidad de comprensión. “A ver, ¿no son los niños los que tienen mamá? ¿Es que alguna vez mi mamá fue tan pequeña como para tener una? Además, las mamás son jóvenes, así que ¿cómo va a ser mi abuelita una mamá? ¿Y cómo va a ser una mamá si es una abuelita?

Aunque eso es lo de menos, porque ellos sí “saben” (y perfectamente por supuesto) quién es su abuelita: esa señora que los quiere y los mima y a la que no cambiarían por otra. Porque para un niño (y en buena parte también para un adulto) los vínculos de parentesco no son una cuestión de razonamiento, sino de emociones.

Él sabe a quién querer

Los padres (o quien haga esa función) ocupan el primer lugar en esa escala de personas importantes, luego vienen los hermanos, los abuelos y, en un grado más lejano, los tíos y primos.

A los tres e incluso cuatro años de edad, los niños no tienen claro el parentesco que los une con sus tíos y sus primos; pero, aunque no tengan en mente que la tía Lola es la hermana de mamá, sí perciben el trato que sus padres dan a esa persona.

Puede que la importancia de los parientes de segundo y tercer grado no parezca tan clara como la de los padres, sin embargo, cumplen un papel importante, porque aportan al niño el sentimiento de seguridad que supone el percibir que pertenece a un clan más amplio, a una familia que le da raíces, que lo quiere y con la que puede contar, disminuyendo las sensaciones de soledad y abandono que rondan a todas las personas, especialmente a los niños.

Por ejemplo, en un mundo a veces propenso al vértigo de la soledad y el anonimato, los abuelos suelen cumplir un papel destacado, pues permiten a los niños tener una vivencia de continuidad en el tiempo. Los abuelos son los representantes más cercanos y visibles de ese clan familiar del que hablamos, de ese grupo vinculado por el calor de unos sólidos lazos y unas profundas raíces; quienes muchas veces cumplen la función de padres porque son sus cuidadores principales.

La familia se quiere y con eso le basta

Lo que hace a un niño saber (es decir, sentir) que forma parte de una familia no es tener en la cabeza un árbol genealógico, sino vivenciar que un especial lazo afectivo lo une con unas cuantas personas, aquellas que lo cuidan y satisfacen de modo constante sus necesidades.

Esta es una relación que ahora es de fuerte dependencia y que establece un modelo que va a condicionar sus relaciones para el resto de su vida. Porque la familia aporta al niño seguridad básica, o sea, la íntima convicción de que este mundo podrá satisfacer sus necesidades y deseos.

Eso le da también la capacidad de establecer en el futuro relaciones íntimas satisfactorias y, en general, buenas relaciones con los demás. Esta relación especial con los más cercanos se llama apego; cuanto mejor cumpla la familia su función, más sano será este en el pequeño.

Por esto, tu función como mamá o papá es garantizar a tu hijo mucho contacto físico; él desea proximidad e interacción con esas personas con quienes forma apego. Se apoya en ellas para explorar el mundo. Busca su ayuda, sobre todo en momentos de ansiedad y tristeza, y siente angustia al separarse de ellas (aunque a esta edad ya pueden soportar separaciones de cierta duración). 

Por Luciano Montero, psicólogo

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