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Ser Mamá

¿Cómo hacer que cada día sea el más feliz para ti y tu hijo?

Este es un consejo del Dalai Lama para ser felices: «hay que actuar como seres humanos». ¿Qué significa? ¿Cómo este pensamiento del líder espiritual de 81 años piede ayudarte a hacer que cada día sea el más feliz en tu vida, en la de tu hijo y en la de tu familia? Vamos a descubrirlo. 

En nota publicada en el portal de CNN acerca del Simposio Emory-Tibet realizado en diciembre de 2017 al que acudió el Dalai Lama, se da cuenta de una charla entre Sanjay Gupta, corresponsal médico de la CNN y su Santidad. Entre las declaraciones hechas del líder espiritual acerca de la felicidad resaltamos estas:

“Necesitamos desarrollar la amistad genuina y (para ello) la confianza es muy importante. Para poder confiar, si usted muestra amor genuino, entonces la confianza viene. Creo que parte de eso, es la sonrisa genuina”.

Y la misma ciencia avala estas palabras: estudios han demostrado que la risa libera muchas sustancias que estimulan el bienestar emocional: endorfinas, adrenalina, dopamina y serotonina. Asimismo, la experiencia personal es muestra: ¿cuántas veces te ha pasado que con solo sonreír aminoras el enfado de tu pareja, o haces sentir bien a un amigo, o provocas las carcajadas de tu hijo?

En su libro Mi Viaje Espiritual, el Dalai Lama se autonombra un “reidor profesional” y cuenta que él proviene de una familia alegre que siempre está “divirtiéndose, burlándose mutuamente, bromeando”. Es que el buen humor es esencial para disfrutar, para generar bienestar y crear felicidad en cada momento vivido.

Otro punto en el el pensador no se equivoca:

«Es importante que los líderes, particularmente los líderes espirituales, actúen como un ser humano y sean juguetones. A veces todo el mundo es muy formal… eso es una tortura”.

Así que el gran secreto para hacer que cada día sea el más feliz es sin duda… LA SONRISA. Por ello, ríete cada vez más, saluda a las personas con una gran sonrisa, vive tus minutos diarios recordando momentos que te hagan reír, no temas reírte a carcajadas…

HAZ QUE CADA UNO DE TUS DÍAS Y LOS DE TU HIJO SEAN EL MÁS FELIZ DEL AÑO

  1. Despiértalo con una sonrisa
  2. Platica con él con una sonrisa en tu rostro
  3. Cuando hables por teléfono con él, sonríe
  4. Déjalo en la escuela y despídete sonriendo
  5. Hazle bromas, cosquillas, mimos; provoca su sonrisa
  6. Cuando llegues a casa y lo saludes, hazlo siempre con una sonrisa
  7. Pídele que te cuente que hizo con sus amigos en el día y resalta los detalles divertidos para que los hagan sonreír
  8. ¿Tienen perro o gato? Jueguen con él; los animales estimulan el buen humor
  9. En el desayuno o cena, procura siempre acariciar su cabecita, mirarlo a los ojos y sonreírle.
  10. Aprovecha tus días de descanso para sentarte con él a mirar la tele, abrazarlo, decirle te quiero y sonreírle.

Estas 10 acciones son muy simples y muy sencillas de hacer; te tomarán minutos y ganarás años de felicidad. Empieza a hacerlas un hábito diario y casi sin darte cuenta, naturalmente, cada uno de tus días estará lleno de felicidad; ¡será el más feliz!

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Una sonrisa irresistible

 

 

 

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Nutrición

Recetas de sushi, ¡originales y muy antojables!

Disfruta en familia estas recetas de sushi; son distintas del tradicional justo para que pases un momento maravilloso y divertido en familia, junto a tu hijo. ¿Qué te parecen para este fin de semana? Haz la lista del súper de lo que necesitarás. 

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Rollo de nopal con queso panela

4 PORCIONES

INGREDIENTES

  • 4 nopales grandes
  • 1 pieza de queso panela
  • 5 cucharadas de aceite de oliva
  • 1/3 de taza de cilantro picado
  • 1 chile serrano rojo picado
  • Palillos

PREPARACIÓN

  1. Asa los nopales en una plancha con una cucharada de aceite de oliva hasta que estén suaves.
  2. Corta bastones grandes de queso panela, enrolla cada uno con un nopal, atraviésalos con varios palillos y córtalos en rebanadas gordas como si fueran un rollo de sushi.
  3. Vuelve a asar en la plancha hasta que el queso quede ligeramente dorado por ambos lados.
  4. Mezcla el aceite de oliva restante con el chile y el cilantro. Baña las piezas y sirve caliente.

Sándwich de sushi

4 porciones

INGREDIENTES

  • 2 rebanadas de pan blanco
  • 2 rebanadas de queso amarillo
  • 2 rebanadas de jamón de pavo
  • 2 rebanadas de aguacate
  • 2 hojas de lechuga italiana

PREPARACIÓN

  1. Corta el pan y el jamón al mismo tamaño que el queso. Acomoda el pan, encima una rebanada de queso, otra de jamón, la lechuga y el aguacate en uno de los costados.
  2. Enrolla todo con cuidado, presionando el pan hasta formar un rollo. Ayúdate de un makisu o una bolsa de plástico para lograrlo.
  3. Corta las orillas para darle presentación y rebánalo en tres trozos.
  4. Repite lo mismo con la otra mitad de ingredientes. Guárdalo en papel aluminio.

Sushi de frutas

4 porciones

INGREDIENTES

  • 2 cucharadas de vinagre de arroz cucharadita de sal
  • 1 cucharada de azúcar
  • 1 taza de arroz para sushi
  • 1 tazas de agua
  • 1 naranja en supremas
  • 1 kiwi en rebanadas delgadas taza de moras azules

PREPARACIÓN

  1. Mezcla el vinagre con la sal y el azúcar.
  2. Lava el arroz hasta que el agua deje de salir turbia. Escúrrelo y colócalo en una olla con el agua. Tapa y cuece a fuego alto; cuando comience a hervir baja el fuego al mínimo y cocina por 13 minutos. Enfría y agrega la mezcla de vinagre.
  3. Espárcelo en una charola, aplana ligeramente a un grosor de dos centímetros una vez frío. Corta en cubos y decora con las frutas. Sirve.

Rollos de lechuga y surimi

3 – 4 porciones

INGREDIENTES

  • Hojas de lechuga, las necesarias
  • 100 ml de salsa de soya baja en sodio
  • 100 ml de jugo de naranja agria
  • 2 zanahorias en tiritas chicas
  • 100 ml de jugo de limón
  • 3 barras de surimi
  • Sal y pimienta
  • 1 aguacate
  • 1 queso crema pepino

PREPARACIÓN

  1. Extiende las hojas de lechuga, incorpora encima media barra de surimi, tiras de  aguacate, pepino, zanahoria y envuelve. Pega las hojas con un poco de queso crema a temperatura ambiente para que no se desbaraten.
  2. Corta los rollos y sírvelos en un plato; pon un poco de queso sobre cada rodaja.
  3. Mezcla la salsa de soya con el jugo de limón, el de la naranja agria y salpimienta. Acompaña el sushi con esta salsa.

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Ser Familia

6 claves para hacer de tu casa un hogar cálido para la familia

Crea una atmósfera adecuada en tu casa para que cada tu hijo, pareja, abuelos, tíos y tú misma tengan una sensación de bienestar; para que sea un hogar cálido para la familia donde cada uno se sienta a gusto, protegido, reconfortado y lleno de amor.

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Un hogar cálido para la familia

  1. Decóralo con texturas suaves y agradables al tacto; esto ayudará a que cuando ocupen una silla, su cama o la sala, por ejemplo, se sientan cómodos.
  2. Ten un sillón o un edredón mullido y cálido, representa el sentirse abrazado y seguro.
  3. Personaliza los espacios: el cuarto de tu hijo, la recámara de papá y mamá (o la tuya), la de los abuelos (si viven con ustedes), tu escritorio, el cuarto de juegos…
  4. De vez en vez haz cambios en los espacios, agrega un elemento nuevo o guarda aquellos que no van con la temporada y agrega otros con nuevos colores; esto ayuda a que parezca que sí hay alguien viviendo las casa, que nos es un museo.
  5. Coloca elementos clave de lo que quieres lograr en cada espacio; por ejemplo, si la sala es donde al atardecer del domingo se sientan a ver la televisión todos juntos,  deja sobre las mesitas posavasos o alguna frazada; significa confort familiar.
  6. Usa aromas agradables para todos, esto fomentará la buena actitud y armonía entre todos.

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Ser Familia

¿Tienes un hijo homosexual? Ámalo de forma incondicional

¿Tienes un hijo homosexual? Ámalo de forma incondicional

Aceptar las diferencias conviene para poder amar plenamente a todos los que nos rodean, a la familia, a la pareja, los amigos, incluso, a los hijos, quienes con más razones necesitan sentirse aceptados por sus papás. ¿Tienes un hijo homosexual? Estos consejos son justamente para ti. 

Ámalo de forma incondicional

Para amar plenamente, necesitamos aceptar la idea de que todos somos humanos.

No te aferres a la «perfección» ya que solo sentirás mucha frustración al encontrar que la realidad no corresponde a tu realidad. Si tu hijo «no es como lo esperabas», incluso desde que nació, quizá lo querías con ojos verdes como los de su abuelo, o de cabello chino como tú, pero tal cual es es hermoso; ¿cierto? Su esencia es lo que vale y es tu hijo. No pelees contra la realidad.

Trabaja tu propio temor. ¿A qué le temes realmente?

Quizá al qué dirán, a no saber cómo tratarlo o qué decirle, a que desconoces qué es ser homosexual, incluso puedes sentirte culpable. Busca información del tema, recurre a expertos que te orienten en qué decir y cómo acercarte a tu hijo. Principalmente, platica con tu hijo: conócelo, escúchalo, deja que te diga cómo se siente; porque probablemente él tenga aún más miedo que tú.

Mira cómo empoderar a tu hijo

Cómo reforzar la autoestima de tu hijo

Ponte en sus zapatos. ¿Cómo te sientes tú cuando una persona te juzga o pretende cambiarte?

Evita actuar igual con tu hijo, porque para él ya es difícil sentirse «distinto»; imagina cómo lo haría sentir el «rechazo» de papá o mamá, o de los dos. Además, al ser aún muy joven, le está costando aceptarse a sí mismo; tu amor ahora necesita reflejarse en la contención emocional, guía, escucha, respeto, comunicación, empatía. Quizá sea el momento en que le haga falta más que nunca que pienses más en él que en ti.

Valóralo más que antes

Aunque la sociedad cada vez está más receptiva a la homosexualidad, aún hay reproches, críticas, prejuicios, tabúes… A tu hijo le espera un trabajo interior fuerte y necesita de sus pilares para empoderarse, vivir feliz, sin culpas porque en realidad no tiene por qué sentirlas. Él ahora necesitará todos los recursos emocionales que puedas enseñarle para defender su autenticidad, ser genuino y sentirse bien consigo mismo.

Dale la seguridad de que lo amas y lo seguirás amando

Es un sentimiento que necesita tenerlo bien claro porque eso impulsará su autoestima: «si mis padres me aceptan tal cual soy, todo lo mundo lo hará». Los hijos construyen su percepción del mundo a partir de lo que aprenden en casa y de lo que viven ahí: si sienten amor y aceptación no dudarán de que afuera es posible tenerlo.

Ama a tu hijo 

Todo lo que vives te trae lecciones de vida para que seas mejor persona, humana y papá o mamá. Quizá te toca cambiar algunas creencia que ya no te sirven para ser feliz y hacer feliz a tu familia. La aceptación hacia los demás comienza por aceptarte a ti mismo tal y como eres, con tus virtudes y defectos.

Sé feliz con lo que el universo te regala, no le pongas adjetivos, sólo recíbelo y mira todas sus bondades. Tu hijo, tal como es, es el regalo que el universo te dio para sacar lo más bello de ti, amar plenamente. ¡Y claro que tu tienes mucho amor para darle!

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Instinto maternal, la fuerza que te ayuda a cuidar de tu bebé

Hay mujeres que afirman que decidieron ser madres cuando el instinto maternal llamó a su puerta, otras dicen haber tenido ese deseo desde siempre y algunas más, que no lo han sentido, ni lo sentirán. También, hay quien afirma que el verdadero instinto maternal aparece en cuanto se mira la carita del bebé; aunque, en realidad, ese torrente de sentimientos que nos despierta el recién nacido tendría más que ver con el vínculo y el amor que sentimos hacia él.

¿Qué es entonces el instinto maternal? ¿El deseo de tener hijos? ¿Ese sexto sentido que afirman tener muchas madres para detectar que su bebé las necesita? ¿Es algo reservado solo a las mujeres, o los hombres también sienten algo especial que los lleva a ser padres?

La realidad es que los expertos no se ponen de acuerdo ni en cómo definirlo. En general, los autores aseguran que si entendemos como instinto maternal la idea de que todas las mujeres quieren ser madres, este no existe; pero si, por el contrario, nos referimos al instinto como la cualidad para cuidar al bebé sin experiencia previa, acertamos. El debate está servido.

¿Impreso en los genes?

La psicóloga Natalia Valverde, del Centro Calma de Madrid, España, explica que “para algunos estudiosos del tema, tener hijos es la meta biológica por excelencia de las mujeres y donde encuentran su máxima plenitud. Sin embargo, otros piensan que el deseo de tener hijos nos viene dado por la sociedad”. Por ejemplo, la reconocida filósofa francesa Elisabeth Badinter, madre de tres hijos, afirmó desde 1981 que “al contrario que los animales, los humanos no poseen instinto maternal y que este es un mandato cultural”.

La socióloga israelí Orna Donath ha desatado un encendido debate en las redes sociales con su libro Madres arrepentidas. Orna, de 41 años, harta de que le digan que se arrepentirá de no haber tenido hijos, ha declarado que “el instinto maternal no existe y que hay una fuerte presión social para ser madre”. La socióloga afirma que “el sentimiento de protección que desarrollamos por un bebé no tiene por qué ser equivalente al instinto maternal y que, en todo caso, si existiera no sería algo exclusivo de las mujeres, pues la prueba está en las parejas gays que adoptan hijos”.

La doctora Ersilia González Carrasco, pediatra neonatóloga del Hospital Severo Ochoa, en España, también opina que el papel de la biología es indiscutible, “ya que al fin y al cabo somos animales con roles de reproducción para la supervivencia de la especie”. Por su parte, Mar Escarpa, responsable de matronas del mismo hospital, añade que “en las mujeres, este instinto es una respuesta biológicamente condicionada por las creencias, la cultura y la sociedad. Por eso, cada vez son más las mujeres que ven el hecho de convertirse en madres como una elección y no como algo incuestionable dentro de sus vidas”.

Entre ambos argumentos, el biológico y el cultural, la especialista Natalia Valverde opina que tanto uno como otro son las dos caras de la misma moneda: “por un lado, está nuestro instinto de procrear, las mujeres venimos al mundo preparadas para quedarnos embarazadas y cada mes, desde la menarquia a la menopausia, la menstruación nos lo recuerda. Por otro lado, qué duda cabe, la presión social está ahí y parece que el mensaje es que si no tienes hijos, no eres normal y algo te pasa…”

¿Un vínculo único?

La otra acepción del instinto sería la que lo entiende como vínculo y que tiene que ver con lo que el pediatra y psicoanalista inglés Donald Winnicott llamó “preocupación maternal primaria”, que es un estado emocional en el que la madre reciente no hace más que pensar en su bebé. Además, le aparece una sensibilidad especial para detectar lo que le pasa y así poder calmarlo y darle lo que necesita (“¡es increíble, me despierto segundos antes de que mi pequeño llore! Parece que tuviera un sexto sentido”, dicen muchas madres). Todo surge de manera espontánea, sin preparación previa.

“Esto suele ocurrir así la mayoría de las veces, pero puede ser que la madre no sienta una unión especial con el recién nacido o perciba que no lo entiende – explica Natalia Valverde-. Aunque normalmente, con el tiempo, va conociendo a su hijo y lo va queriendo cada vez más”. La experta también opina que el instinto maternal tendría, en realidad, más que ver con el vínculo y el sentimiento de protección hacia los hijos que con el deseo de ser madre: “el vínculo madre-hijo (o padre-hijo) es un instinto biológico que garantiza la supervivencia y la protección de la especie. Es algo inconsciente. No se provoca, sino que ocurre. De hecho, los lazos emocionales son cruciales para el desarrollo del bebé porque capacitan a los padres para preocuparse por su cuidado”.

Quizá, por ello, se han escrito ríos de tinta acerca de la importancia de fortalecer este vínculo desde la gestación (hablando al bebé aún en gestación, poniéndole música, acariciando la pancita…), sobre todo, no despegándose del recién nacido desde el mismo momento en que llega al mundo. El ginecólogo francés Michel Odent, conocido por impulsar la necesidad de que madre e hijo hagan piel con piel ya en el quirófano, asegura que esta práctica favorece enormemente el vínculo y además ayuda a iniciar la lactancia.

¿Creación biológica?

En todo este proceso de apego, en el que la madre y el bebé se van enamorando uno del otro día a día, también juegan un papel muy importante las hormonas. El trabajo realizado por un grupo de Neuroanatomía Funcional (NeuroFun) de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Jaime I de Castellón, en España, llegó a la conclusion de que hormonas como los lactógenos placentarios y la prolactina generan en la mujer algunos cambios en la función mental durante la etapa de gestación, que provocan se incremente la motivación para proteger, alimentar y cuidar a los hijos.

La doctora Fermina Liza Román Alameda, en su blog Psicología perinatal afirma que “lo que conocíamos antes como instinto materno, hoy día sabemos que no es otra cosa que la liberación hormonal, siendo la oxitocina o la popularmente llamada “hormona del amor” la protagonista de los sentimientos y cualidades maternales necesarias para defender y preservar la vida del bebé que acaba de nacer. El estrógeno y el cortisol también intervienen en los vínculos de apego”.

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Ser Bebé

¡Bebé feliz, adulto sano!

Enseña a tu bebé a reconocer sus emociones. Es un buen momento, porque sus sentidos están muy despiertos. Este aprendizaje lo ayudará a ser un bebé feliz y después, un adulto con mayor seguridad y confianza en sí mismo; un adulto sano y feliz. 

Los primeros meses de vida del bebé son fundamentales, ya que es el momento en el que descubren el mundo a través de sus sentidos y la vez, aprenden a expresar sus emociones. En esta etapa es importante, transmitirle pautas correctas de comportamiento, que favorezcan su desarrollo psicológico.

Por ello, los padres deben conocer la importancia de comunicarse correctamente con sus hijos desde que son bebés, para que los niños desarrollen una adecuada utilización de las emociones como instrumento de interacción con el entorno y con otras personas. De esta manera, los bebés generan pautas de comportamiento adecuadas ante situaciones determinadas, sacando provecho de las emociones.

El resultado de este tipo de comunicación es que los bebés se desarrollen como individuos emocionalmente estables, evitando desórdenes de la conducta y depresiones. Se puede decir que un bebé feliz se desarrolla como un adulto psicológicamente sano.

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Para conseguir que tu bebé tenga un desarrollo emocional adecuado…

Checa los siguientes consejos:

1. El bebé nace con un gran potencial para el afecto positivo, pero tiene que aprenderlo y desarrollarlo.

2. Las emociones positivas hay que practicarlas y mimarlas todos los días, si no es así, se habitúan y desaparecen con gran rapidez.

3. Afecto positivo no es igual a placer o posesión de bienes materiales, estos no siempre hacen a un bebé más feliz.

4. El bebé disfruta tanto o más cuando camina hacia una meta, que cuando la obtiene.

5. Padres y cuidadores son las principales fuentes de afecto positivo para el bebé.

6. El afecto positivo crea vivencias agradables, guía el comportamiento y genera importantes vínculos de apego seguro con los padres.

7. El afecto positivo mejora la mente del bebé.

8. El afecto positivo favorece la comunicación entre padres e hijo, y potencia el comportamiento prosocial.

9. El afecto positivo desarrolla y madura al bebé, y le dota de la capacidad de enfrentarse a situaciones emocionalmente negativas y estresantes.

10. El afecto positivo es fuente de salud física y mental.

 Fuente: Guía del Bebé Feliz

Por Berenice Villatoro

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Padres e Hijos

Para que sepa darse felicidad, estimula su inteligencia emocional

Nacer con un cociente intelectual (CI) alto no es sinónimo de éxito, de hecho, quien tiene un alto cociente emocional (CE) tiene más probabilidades de triunfar porque sabe que darse bienestar significa darse felicidad. 

El primer año de vida no sólo implica el cuidado de tu bebé y la satisfacción de sus necesidades, sino que es fundamental estimular el desarrollo de su inteligencia emocional (IE), un aspecto de la inteligencia que hasta hace poco no era tomado en cuenta.

Estrategias para estimular la IE

Te damos los secretos para llevar a la práctica el desarrollo de la inteligencia emocional. ¡Toma nota!

1 . Reconocimiento y diferenciación de las emociones básicas. «Para que el bebé empiece a familiarizarse con las emociones, lo primero que debes hacer es ponerles nombre, etiquetarlas: ‘Estás contento porque ya comiste’, ‘te sientes enojado porque te quitaron tu muñeco’, ‘lloras porque tienes hambre’, así, de una manera sencilla, le enseñas a reconocer e identificar sus estados emocionales.

Otra método consiste en dibujar caritas de personas que expresen alegría, tristeza, enojo, y cuando tu retoño manifieste alguna de esas emociones, llévalo frente a la carita correspondiente y dile: ‘Mira, tú estás contento como este muñequito’.

2. Relacionar gestos con sentimientos. Es importante que el niño aprenda a identificar emociones en otras personas, de este modo desarrollará la empatía. Haz gestos de sorpresa, tristeza, cólera, alegría, temor…, ponte frente a un espejo para que él pueda observar cómo cambian los ojos, la boca, las cejas y la frente.

3. Créale una imagen positiva de sí mismo. Es vital que, desde su nacimiento, tu hijo tenga una imagen positiva de sí mismo. Intercambia con él mensajes corporales de amor. Un abrazo, un beso, una caricia, un arrullo, una palabra de aliento son el principio de una comunicación cálida y real. Lo mismo sucede cuando le demuestras que lo quieres y aceptas tal y como es, de manera incondicional.

4. Oriéntalo. Una vez que tu hijo crezca un poco más y sepa reconocer sus emociones, dale reglas básicas para enfrentarse a ellas. Una buena norma es: «Cuando externes tu enojo no puedes hacerte daño a ti, ni los demás, ni a las cosas». Explícale lo que sí puede hacer. Por ejemplo: correr, dar puñetazos a una almohada, arrugar un periódico, etc. Hacer esto no es malo, al contrario, manifestar lo enojado que uno se siente es saludable, siempre que se exprese de manera aceptable.

Por Felipe Salinas

 

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Especiales

Frases claves para pedir a tu hijo lo que quieres de él ¡y te haga caso!

Que tu hijo te haga caso es cuestión de saber pedirle lo que quieres de él. Esta habilidad se relaciona con la llamada asertividad, un recurso de la inteligencia emocional que te ayuda a decir lo que piensas, sientes y quieres de una clara.  

La asertividad es una habilidad social que evita la agresividad como modo de conseguir lo que uno quiere o hacer lo que uno quiere; al contrario, te permite hacerlo siempre considerando cómo lo dices para no herir la emocionalidad de la otra persona.

Es una gran tarea de crianza, porque entre la impaciencia, el estrés, el malhumor, el cansancio del día a día, olvidamos pensar en cómo estamos les estamos hablando a los niños.

Aunque es importante que seas asertiva con tu pareja y otros adultos, lo más importante es que lo seas con tu hijo para que él te pueda imitar, sobre todo, poco a poco vaya asimilando la coherencia entre tus palabra y tu actos, lo que le pides y el ejemplo.

Usa estas frases

Te ayudarán en la práctica a ser asertiva con tu hijo. Inténtalas en cada caso, con constancia.

  • En lugar de decir: no se puede, di… no quiero que lo hagas.
  • En lugar de decir: no quedan caramelos, di… no quiero que comas caramelos.
  • En lugar de decir: tienes que comértelo todo, di… quiero que te lo termines todo.
  • En lugar de decir: no funciona internet, di… no quiero que entres en internet
  • En lugar de decir: papá no puede jugar, di… ahora no quiero jugar hijo
  • En lugar de decir: el señor dice que no se puede correr, di…no quiero que corras a aquí.

¿Te das cuenta del enorme poder de la frase «quiero o no quiero»?
Aplícala y cuéntanos cómo te funcionó.

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Padres e Hijos

Murió el hombre que descubrió cómo sentimos alegría, Paul Greengard

Paul Greengard descubrió cómo funciona la dopamina, la sustancia química generadora del buen ánimo y de cómo sentimos alegría.

Pero su revelación trajo más conocimiento para el bienestar de la humanidad: gracias a su investigación se supo que las reacciones químicas del organismo despiertan trastornos como la depresión, la esquizofrenia, el párkinson y el alzhéimer. Por supuesto, esto le mereció el Premio Nobel de Medicina de 2000.

El neurocientífico estadounidense murió a sus 93 años, el pasado sábado 13 de abril. Su historia inició en plena Segunda Guerra Mundial, cuando a los 17 años fue enviado al Instituto Tecnológico de Massachusetts para participar en un equipo que intentaba desarrollar un sistema de alerta para interceptar aviones japoneses kamikazes y una vez la guerra terminó, al desarrollo de bombas atómicas.

Pero su pensamiento era otro: “Pensé que había mejores maneras de pasar mi vida que intentando destruir la humanidad”, afirmó en 2013 en una entrevista en la revista especializada The Journal of Clinical Investigation.

Greengard comenzó el estudio de las sinapsis, las conexiones neuronales descubiertas por Ramón y Cajal, así como de la dopamina, sustancia química que el médico sueco Arvid Carlsson había observado actuaba como transmisor en el cerebro y estaba relacionada con el control de los movimientos.

Pero Greengard descubrió el mecanismo exacto mediante el cual la dopamina y otras moléculas transmitían su mensaje y fue así como concluyó que era generadora de un estado de ánimo específico: la alegría. También, otras de sus funciones, como la transmisión de señales entre dos áreas del cerebro, la sustancia negra y el cuerpo estriado, para producir movimientos del cuerpo voluntarios y uniformes.

Justo por este descubrimiento, el estudio de Greengard tuvo impacto en las personas con párkinson, quienes carecen de aproximadamente el 70% de las células productoras de dopamina en la sustancia negra. Igual que en lo tratamientos de la depresión, la esquizofrenia y otras enfermedades mentales.

Una historia de vida que seguro a tu hijo le gustará saber; cuéntale de Paul Greengard. 

 

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Padres e Hijos

7 cosas del Feng Shui que puedes aplicar para el bienestar de tu hijo

Dirigir la energía del amor hacia tu hijo lo ayudará a percibirse aceptado, reconocido, lleno de afecto. En tal tarea, el Feng shui puede ayudarte, porque, de hecho, esta es su misión: mover los fujos de energía de nuestras emociones. 

Te decimos cómo

  1. Coloca una escultura metálica de una pareja con niños en actitud de alegría y convivencia en tu sala, también puede ser un cuadro.
  2. Cerca del lugar donde tu hijo suele sentase en el comedor, pon una lámpara de poste alto que refleje la luz hacia arriba; simboliza fe y esperanza.
  3. Siempre ten tazas de colores pastel, promueven el cariño, la creatividad, libertad, alegría y diversión.
  4. En el baño, pon un tazón de jabones de colores encendidos y divertidos.
  5. Donde tus hijos hacen su tarea, ponles libros infantiles y fotografías de ellos, así como sus trabajos escolares a la vista.
  6. En el área donde ven la tele, coloca cojines en tonos amarillos, mostaza y blancos para fomentar la energía de calidez y comunicación entre tú y tu hijo.
  7. Pon en su recámara una fotografía familiar para reforzar la energía del amor que le tienes.

Todos los elementos que le ayuden a recordar tu amor hacia él vendrán muy bien
para movilizar la energía de amor que los une.