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Su primer resfriado

Los meses más fríos del año suelen traer el primer resfriado del bebé; es normal que en su primer año de vida, tu bebé lo padezca

 

Por Armando Ayala

 

Algunas veces los síntomas vienen acompañados de un leve aumento de la temperatura, que te preocupará. Sin embargo, y salvo que se presenten complicaciones, un resfriado no se considera una enfermedad grave. Tu hijo lo superará sin problemas.

 

SÍNTOMAS

La mayoría de estas infecciones virales suelen ser leves y afectan las vías respiratorias altas: nariz y faringe. Los síntomas del resfriado son nariz obstruida, secreciones fluidas, ligera pérdida de apetito, estornudos o tos y, en ocasiones, aumento de la temperatura corporal.

Si tu bebé empeora y presenta los siguientes síntomas, corre al médico, máxime si es menor de seis meses:

Tos persistente

Está intranquilo

Pierde completamente el apetito

Se salta varias comidas

Hace mucho ruido al respirar

Tiene 38 oC de fiebre

 

¿ANTIBIÓTICOS, SÍ O NO?

No existe ningún tratamiento farmacológico contra el resfriado. Los antibióticos sirven para curar las infecciones bacterianas y la causa de los catarros son los virus. Este padecimiento suele resolverse por sí mismo en una semana. Por regla general, los enfermos empiezan a mejorar a partir del cuarto día.

ASÍ SE CONTAGIA

En el ambiente que respiramos hay miles de gérmenes y virus; los pequeños no están libres de contagiarse con alguno. En los primeros 12 meses de vida el sistema inmunológico de tu bebé no está lo bastante maduro todavía y eso lo hace vulnerable.

Por contacto con las manos de personas enfermas (incluidos los hermanos) y, sobre todo, si besan al niño, estornudan o tosen cerca de él.

En la guardería tiene mucho más contacto con los virus, ya que por buena que sea la higiene de la escuela, siempre asiste algún niño enfermo que puede contagiar al tuyo.

 

¡AUXILIO!

Nariz tapada, estornudos, tos, fiebre… ¿cómo ayudarlo?

Si tiene la nariz tapada puedes aliviarlo con un suero fisiológico en cada fosa (disuelven el moco y facilitan la limpieza).

Después extrae las secreciones con una perilla de goma o un aspirador nasal de tubo.

Evita que tu hijo sude: cubrirlo demasiado es un error.

No expongas a tu bebé a cambios bruscos de temperatura.

Si la temperatura de tu casa no supera los 20 o 22 oC, ventila su habitación a diario.

No fumen delante del bebé: el humo del tabaco irrita sus vías respiratorias.

Evita lugares cerrados con mucha gente.

En tu hogar, lávense bien las manos antes de tocar al niño.

No permitas que lo acaricie o bese cualquier persona, y mucho menos quienes estén agripados.

Los bebés que toman leche materna gozan de una mayor inmunidad comparados con aquellos que se alimentan con leche artificial, de fórmula, ya que la primera provee a los infantes de muchas defensas.

Si el ambiente de tu casa resulta muy seco, coloca un humidificador. Este aparato mantiene un grado óptimo de humedad y contribuye a aliviar la nariz tapada.

 

ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO POR PRIMERA VEZ EN LA EDICIÓN DE NOVIEMBRE DE LA REVISTA PADRES E HIJOS