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Por qué Spider-Man inspira a tu hijo a ser mejor persona

Por qué Spider-Man inspira a tu hijo a ser mejor persona

¿Spider-Man es el superhéroe favorito de tu hijo? Con esta segunda entrega del héroe arácnido, tú y tu hijo, lo amarán más. ¿Por? Sigue leyendo.

¿Quién es Spider-Man?

Quizá no estés muy familiarizada con los personajes de los cómics, mira estos básicos que debes saber ¡y sorprende a tu hijo!

  • Spider-Man es también conocido como el Hombre Araña en español.
  • Fue creado por Stan Lee y Steve Ditko.
  • Apareció por primera vez en el cómic Amazing Fantasy #15 el 5 de junio de 1962.
  • El adolescente Peter Parker quedó huérfano y es criado por su tía May y el tío Ben.
  • Vive en Queens, Nueva York.
  • Peter fue mordido por una araña radioactiva y adquirió poderes arácnidos, desde ese momento cuida al mundo de la amenaza de cualquier villano.

Spider-Man lejos de casa

En esta segunda entrega en donde el actor Tom Holland es el protagonista, Spider-Man pasa por muchos cambios:

1) Debe lidiar con la ausencia de su mentor, Tony Stark (Iron Man)

2) Quiere vivir una adolescencia normal

3) Tiene intenciones de enamorarse

4) No quiere poner en peligro a sus amigos

5) Está aprendiendo a tomar decisiones

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La historia

Peter y sus amigos van de viaje a Europa en una práctica de campo de ciencias. Su objetivo es ir a Venecia y hacer algunos estudios. Peter quiere tomarse unas vacaciones y dejar de superhéroe por unos días para poder relajarse con sus amigos y conquistar el corazón de MJ. Sin embargo, el villano Misterio, arruinará algunos de sus planes…

Por qué Spider-Man inspira a tu hijo a ser mejor persona

Siempre se ha considerado a Spider-Man como uno de los personajes más nobles de los cómics porque es un chico común y corriente, no tiene papás, no tiene mucho dinero, es buleado en la escuela y de pronto, adquiere un superpoder que él no pidió y que con ello, ahora tiene muchas responsabilidades…

Peter Parker/Spider-Man…

  1. Es un chico genio y le echa ganas a la escuela.
  2. Tiene un buen corazón, lucha por lo que es correcto.
  3. Siempre ayuda a quien más lo necesita.
  4. Antepone el bienestar de los demás antes que el suyo.
  5. No busca eliminar a sus enemigos, sólo los detiene para que dejen de hacer daño.
  6. Busca lo mejor para sus seres queridos.
  7. Encuentra la forma de salir de los problemas.
  8. Aprende a confiar en su instinto.

Apta para niños

No todas las películas de superhéroes son ideales para niños de todas las edades, pero Spider-Man Lejos de casa no contiene escenas sexuales, no promueve el uso de drogas, alcohol ni cigarros, no usan lenguaje soez, sólo se muestra el torso y piernas de Tom Holland. Si tu hijo es fan del superhéroe y ya aguanta ver una película en el cine sin llorar, puede verla sin problema. Ojo, si tu hijo se impresiona con los monstruos o mucho ruido, quizá tengas que abandonar la sala pues los villanos que salen podrían darle un poco de miedo pues son grandes y causan mucha destrucción.

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Las películas de superhéroes son las favoritas de los niños, pero te recomendamos que las veas tú antes y consideres si es apta o no para tu hijo.

¿Spider-Man es el superhéroe favorito de tu hijo?

Foto: cortesía Columbia Pictures

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Instinto maternal, la fuerza que te ayuda a cuidar de tu bebé

Hay mujeres que afirman que decidieron ser madres cuando el instinto maternal llamó a su puerta, otras dicen haber tenido ese deseo desde siempre y algunas más, que no lo han sentido, ni lo sentirán. También, hay quien afirma que el verdadero instinto maternal aparece en cuanto se mira la carita del bebé; aunque, en realidad, ese torrente de sentimientos que nos despierta el recién nacido tendría más que ver con el vínculo y el amor que sentimos hacia él.

¿Qué es entonces el instinto maternal? ¿El deseo de tener hijos? ¿Ese sexto sentido que afirman tener muchas madres para detectar que su bebé las necesita? ¿Es algo reservado solo a las mujeres, o los hombres también sienten algo especial que los lleva a ser padres?

La realidad es que los expertos no se ponen de acuerdo ni en cómo definirlo. En general, los autores aseguran que si entendemos como instinto maternal la idea de que todas las mujeres quieren ser madres, este no existe; pero si, por el contrario, nos referimos al instinto como la cualidad para cuidar al bebé sin experiencia previa, acertamos. El debate está servido.

¿Impreso en los genes?

La psicóloga Natalia Valverde, del Centro Calma de Madrid, España, explica que “para algunos estudiosos del tema, tener hijos es la meta biológica por excelencia de las mujeres y donde encuentran su máxima plenitud. Sin embargo, otros piensan que el deseo de tener hijos nos viene dado por la sociedad”. Por ejemplo, la reconocida filósofa francesa Elisabeth Badinter, madre de tres hijos, afirmó desde 1981 que “al contrario que los animales, los humanos no poseen instinto maternal y que este es un mandato cultural”.

La socióloga israelí Orna Donath ha desatado un encendido debate en las redes sociales con su libro Madres arrepentidas. Orna, de 41 años, harta de que le digan que se arrepentirá de no haber tenido hijos, ha declarado que “el instinto maternal no existe y que hay una fuerte presión social para ser madre”. La socióloga afirma que “el sentimiento de protección que desarrollamos por un bebé no tiene por qué ser equivalente al instinto maternal y que, en todo caso, si existiera no sería algo exclusivo de las mujeres, pues la prueba está en las parejas gays que adoptan hijos”.

La doctora Ersilia González Carrasco, pediatra neonatóloga del Hospital Severo Ochoa, en España, también opina que el papel de la biología es indiscutible, “ya que al fin y al cabo somos animales con roles de reproducción para la supervivencia de la especie”. Por su parte, Mar Escarpa, responsable de matronas del mismo hospital, añade que “en las mujeres, este instinto es una respuesta biológicamente condicionada por las creencias, la cultura y la sociedad. Por eso, cada vez son más las mujeres que ven el hecho de convertirse en madres como una elección y no como algo incuestionable dentro de sus vidas”.

Entre ambos argumentos, el biológico y el cultural, la especialista Natalia Valverde opina que tanto uno como otro son las dos caras de la misma moneda: “por un lado, está nuestro instinto de procrear, las mujeres venimos al mundo preparadas para quedarnos embarazadas y cada mes, desde la menarquia a la menopausia, la menstruación nos lo recuerda. Por otro lado, qué duda cabe, la presión social está ahí y parece que el mensaje es que si no tienes hijos, no eres normal y algo te pasa…”

¿Un vínculo único?

La otra acepción del instinto sería la que lo entiende como vínculo y que tiene que ver con lo que el pediatra y psicoanalista inglés Donald Winnicott llamó “preocupación maternal primaria”, que es un estado emocional en el que la madre reciente no hace más que pensar en su bebé. Además, le aparece una sensibilidad especial para detectar lo que le pasa y así poder calmarlo y darle lo que necesita (“¡es increíble, me despierto segundos antes de que mi pequeño llore! Parece que tuviera un sexto sentido”, dicen muchas madres). Todo surge de manera espontánea, sin preparación previa.

“Esto suele ocurrir así la mayoría de las veces, pero puede ser que la madre no sienta una unión especial con el recién nacido o perciba que no lo entiende – explica Natalia Valverde-. Aunque normalmente, con el tiempo, va conociendo a su hijo y lo va queriendo cada vez más”. La experta también opina que el instinto maternal tendría, en realidad, más que ver con el vínculo y el sentimiento de protección hacia los hijos que con el deseo de ser madre: “el vínculo madre-hijo (o padre-hijo) es un instinto biológico que garantiza la supervivencia y la protección de la especie. Es algo inconsciente. No se provoca, sino que ocurre. De hecho, los lazos emocionales son cruciales para el desarrollo del bebé porque capacitan a los padres para preocuparse por su cuidado”.

Quizá, por ello, se han escrito ríos de tinta acerca de la importancia de fortalecer este vínculo desde la gestación (hablando al bebé aún en gestación, poniéndole música, acariciando la pancita…), sobre todo, no despegándose del recién nacido desde el mismo momento en que llega al mundo. El ginecólogo francés Michel Odent, conocido por impulsar la necesidad de que madre e hijo hagan piel con piel ya en el quirófano, asegura que esta práctica favorece enormemente el vínculo y además ayuda a iniciar la lactancia.

¿Creación biológica?

En todo este proceso de apego, en el que la madre y el bebé se van enamorando uno del otro día a día, también juegan un papel muy importante las hormonas. El trabajo realizado por un grupo de Neuroanatomía Funcional (NeuroFun) de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Jaime I de Castellón, en España, llegó a la conclusion de que hormonas como los lactógenos placentarios y la prolactina generan en la mujer algunos cambios en la función mental durante la etapa de gestación, que provocan se incremente la motivación para proteger, alimentar y cuidar a los hijos.

La doctora Fermina Liza Román Alameda, en su blog Psicología perinatal afirma que “lo que conocíamos antes como instinto materno, hoy día sabemos que no es otra cosa que la liberación hormonal, siendo la oxitocina o la popularmente llamada “hormona del amor” la protagonista de los sentimientos y cualidades maternales necesarias para defender y preservar la vida del bebé que acaba de nacer. El estrógeno y el cortisol también intervienen en los vínculos de apego”.

FOTOS GETTY IMAGES

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