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9 necesidades emocionales de tu hijo que debes satisfacer para que sea feliz

Para que desarrolle una autoestima sana, tu hijo necesita que lo ayudes a satisfacer estas necesidades emocionales porque así se sentirá valorado, reconocido y amado; sabrá que sus papás lo aceptan tal cual es, que debe aceptarse a sí mismo y asegurarse de que los demás lo respeten.

De acuerdo con la experta en inteligencia emocional Eli Martinez, autora del libro Crea una vida a tu manera, los niños necesitan  tener satisfechas las siguientes necesidades emocionales vitales par desarrollarse de forma sana.

Necesidades emocionales de tu hijo

Necesidad de amor. Le proporciona la seguridad y confianza básica en él mismo y en la vida, así como la conciencia de ser digno de amor por ser lo que es.

Necesidad de presencia. Cuando sus papá lo ignoran, no pasan tiempo con él, no buscan conocerlo como personita con todos sus talentos, virtudes y defectos, es como si no lo vieran y él lo percibe. Esto le crea la idea de que no es digno de que la gente lo tome en cuenta. Por eso es importante que pases tiempo con tu hijo y, sobre todo, aproveches para conectar emocionalmente con él y te sienta presente.

Necesidad de apoyo. El saber que hay alguien allí para él, que le brinda su apoyo y ayuda cuando lo necesita, lo llena de seguridad y confianza para actuar. Muéstrale y déjale saber que te tiene incondicionalmente.

Necesidad de seguridad. No se trata sólo de satisfacer las necesidades fisiológicas como comer o dormir, se refiere a garantizarle el hogar, una familia estable, salud, un ambiente seguro y armónico durante su crecimiento.

Necesidad de validación. Que sienta que está bien ser, sentir y pensar como lo hace; sin experimentar críticas destructivas, maltrato, enjuiciamiento o falta de reconocimiento por sus logros y esfuerzos.

Necesidad de límites. Cuando los niños no tienen límites pueden tener conflictos de impulsividad, o incluso narcisismos cuando adultos. De hecho, el mensaje que recibe el niño ante padres que no saben poner límites es «no me importa lo que hagas”. El mensaje debe ser: «porque me importas yo deseo tu estabilidad y esta es una lección que necesitas aprender».

Necesidad de respeto. Respeto por sus gustos, disgustos, talentos, habilidades, emociones, pensamientos… aunque sea un niño, necesita que le des cabida a su individualidad.

Contacto físico positivo. El contacto humano es indispensable para transmitir el amor; abrazos, caricias, besos, miradas… es parte de la comunicación no verbal y por tanto, una manera decir te amo.

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Enseña a tu hija desde ahora a detectar a los patanes ¡y a ponerles un alto!

Darle una sana autoestima es parte de esta lección. Se trata de enseñar a tu hija a que proteja su amor propio y hasta integridad, a que elija vincularse con personas que la respeten simplemente por su condición de ser humano. Por eso importa darle los recursos para que sepa alejarse y ponerle un alto a los patanes. 

Un patán se define como una persona tosca, grosera o vulgar; carente de tacto en su comportamiento. Una persona así es proclive a lastimar los sentimientos de aquellos con quienes interactúa y, en el peor de los casos, puede llegar a ejercer violencia, en cualquiera de sus modalidades: física, psicológica, económica.

Tales características son relativamente fáciles de detectar en hombres adultos, pero sabemos que la personalidad se va gestando desde la más tierna infancia y, aunque en los niños en general solemos ver cualidades de generosidad, ternura y empatía, existen focos rojos que podemos enseñar a nuestras hijas a detectar.

Focos rojos

  1. Un niño que tiende a usar un lenguaje soez, que habla con groserías o ideas ofensivas, por alguna razón no está aprendiendo a distinguir que existen sólo algunas situaciones y personas con quienes puede resultar adecuado usar “malas palabras”.
  2. Los golpes no deben tolerarse ni como juego, pues se tolera y favorece el uso de la violencia.
  3. La burla constante hacia otros evidencia la falta de conciencia de que absolutamente todos merecemos respeto y consideración.
  4. La falta de solidaridad y el egocentrismo, que manifiestan que el niño no puede tomar en cuenta ni responder a las necesidades de otros, sólo las suyas.
  5. La agresividad en general. Nada justifica ni mucho menos compensa que un hombre recurra a la agresión o hasta la violencia, en lugar del diálogo para solucionar las situaciones problemáticas.

Si nos fijamos, la constante de los anteriores focos rojos es la carencia de respeto a la dignidad humana. ¿Qué más puedes hacer al educar a tu hija?

  • Todos los días muéstrale que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y valor como personas. Ningún género es mejor o peor.
  • No es una princesa, sino una mujer tan digna, fuerte y valiosa como un varón.
  • Permítele expresar sus opiniones, aunque difieran de las tuyas. Y a hacerlo dialogando, con con berrinches o a punta de gritos.
  • Enséñale a respetar siempre a los demás, hombres y mujeres, niños y ancianos, tal como ella quisiera ser respetada.

Lo más importante: ponle el ejemplo.

Por Patricia Angélica Osuna Navarro, psicoanalista miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. (AMPIEP): www.ampiep.org Tel. (55) 5157-0409

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Padres e Hijos

¿Por qué todos los papás caen rendidos ante la primera risa de su bebé?

La primera risa de su bebé es todo un acontecimiento para los papás; el día que su bebé  su primera risa de verdad, dedicada a ellos en exclusiva, mirándolos fijamente a los ojos, es ¡un acontecimiento emocional desbordante!

Después, llegan los gorjeos y las carcajadas contagiosas. Con los años, podemos olvidarnos de si pasó o no la varicela o cuántos años tenía cuando se le cayó su primer diente, pero lo que nunca olvidan los padres es la emoción que sintieron al recibir, por sorpresa y a bocajarro, la primera sonrisa de su pequeño…

Así lo cuenta Araceli, madre de Sonia, de dos meses y medio: «Estábamos pasando una noche de perros: una sucesión de llantos, tomas, cambios de pañal… Cuando terminé de darle el pecho por cuarta vez, Sonia se me quedó mirando fijamente a los ojos y me sonrió por primera vez. Casi le pregunto: “¿De verdad que es a mí?”.

Era como si mi pequeña me estuviera diciendo: “Tranquila, mami, no lo haces tan mal. En ese momento se me olvidaron el sueño, el cansancio y todas las angustias, es la mejor palmadita en la espalda que he recibido en toda mi vida».

O Mari, que recuerda cómo Alonso la conquistó totalmente con la sonrisa más bonita del mundo: «Él estaba sentado en su hamaquita y yo estaba planchando enfrente. Le grité: “¡Guapo!”, y él me respondió con la expresión más pura, dulce y alegre que he visto nunca. Para estas cosas no hace falta cámara de fotos. Esa imagen la llevaré siempre en el corazón».

El instinto de los padres pocas veces falla y hacen bien en darle a ese momento una gran importancia. La sonrisa de un niño no solo nos llena de gozo, es mucho más que eso. Es un fascinante mecanismo de supervivencia, la herramienta que utilizan para establecer sus primeras relaciones y, por supuesto, la única forma de decirnos «me siento bien» cuando todavía no tienen las palabras.

Tan importante es para ellos sonreír, que ya están preparados para hacerlo antes de nacer… muy divertido en la tele. Es todo un misterio. De hecho, pueden morirse de risa con cosas que hace unas semanas les hubieran hecho llorar a lágrima tendida.

Empieza ahora una etapa dulce para los padres. El bebé está hambriento de experiencias. Cada vez tu pequeñín se ríe más y de más cosas diferentes, pues con la edad su curiosidad es insaciable. Ahora tanto papá como mamá se convierten en sus compañeros de juegos predilectos.

Si hasta los 5 meses aproximadamente el bebé regalaba sonrisas prácticamente a todo el que se pusiera en su ángulo de visión (conocidos y desconocidos), ahora se vuelve mucho más selectivo. No es que huya de los desconocidos, pero sí se vuelve más cauteloso y tiene en cuenta la expresión facial y el tono de voz de su nuevo amigo antes de ser simpático con él y acercarse.

A esta edad también experimentan la «excitación anticipada»: «Cuando observan que un adulto va a cogerles en brazos, darles de comer o cambiarles los pañales o la ropa, manifiestan un aumento de la actividad, respiración acelerada, vocalizaciones o una expresión facial de absoluta felicidad» (Diario del primer año de mi bebé de Christine Harris. Ed. Oniro).

Hacia los 6 meses tu bebé ya puede emitir diferentes tipos de sonrisa. Por ejemplo, la sonrisa abierta cuando se divierte jugando, la que depende de las expresiones de los demás (a esta edad ya reconocen los gestos ajenos y tienden a imitarlos y a responder, por ejemplo, con una sonrisa ante una voz alegre), o la sonrisa de satisfacción por haber conseguido un logro sin ayuda.

También le gusta jugar: ¿dónde está el nene?, por ejemplo, le apasiona. Quizá no la primera vez, pero sí la quinta. Y es que detrás del juego de desaparecer (detrás de una puerta, una servilleta…) y después aparecer por sorpresa hay mucho más. Si te fijas, la primera vez que mamá o papá desaparece el niño se queda con la expresión congelada o se ríe, pero no mucho. Es solo después de que hayas repetido el juego cuando el pequeño se reirá a carcajadas porque sabe que mamá o papá siempre aparece al final.

No se puede decir que los bebés menores a 1 año desarrollen el sentido del humor. Si los nenes detectan que su comportamiento nos hace reír, lo repetirán hasta la saciedad, pero eso no quiere decir que te estén haciendo una broma. Pero sí puedes sentar las bases para que tu hijo desarrolle la capacidad de reírse de sí mismo o de desdramatizar una situación desagradable.

Por ejemplo, cuando Ana se cae, mira a su papá para decidir si tiene que llorar o no. Papá hace como que tropieza y se cae también al suelo y terminan los dos muertos de risa. Sea quien sea el showman de la familia, lo que está claro es que reírse juntos, es la mejor manera de crear una familia. La risa es terapéutica, placentera y, además, es un ejercicio sano (se ponen en funcionamiento más de 400 músculos del cuerpo). ¿Alguna razón más para sonreírle a la vida?

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A los 6, las niñas comienzan a sentirse «menos» que los niños, estudio

Las niñas empiezan a sentirse «menos» talentosas que los niños a la edad de ¡sólo seis años!, según un estudio realizado por las universidades de Princeton, Nueva York e Illinois. ¡Este estudio es un indicador de que debemos cambiar estas perspectiva cuanto antes!

La investigación se llevó a cabo entre 400 niños de cinco, seis y siete años y demostró que hay diferencias sustanciales en la percepción de sí mismas entre las niñas de cinco años y las de seis o siete ya que suele ser la edad en que comienzan a percibir su género como inferior al masculino.

Una de las pruebas consistió en leerles a los niños cuentos infantiles con un protagonista «muy muy inteligente». A continuación, se les presentaban cuatro imágenes, dos de hombres y dos de mujeres. A los cinco años, el 75% de los niños y las niñas elegían un protagonista de su propio sexo.

A los 6, las niñas comienzan a sentirse «menos»

A los seis, la balanza ya se decantaba por los protagonistas masculinos. Otro ejemplo consistió en proponerles jugar a un juego de mesa que sólo era apto para personas muy inteligentes y otro para los que se esfuerzan.

Los niños y niñas estaban igual de predispuestos a disfrutar del juego para los que se esfuerzan, pero hubo una diferencia significativa en el número de niñas que creían que disfrutarían del juego para personas inteligentes.

El profesor Andrei Cimpian comentó que «desde muy pequeños, están expuestos a la noción cultural de que ser un genio es una cualidad más masculina que femenina. Es descorazonador verlo en una edad tan temprana y una muestra de cómo de ardua será la batalla que queda por delante».

Los investigadores creen que estos prejuicios a edades tan tempranas se debe a la influencia de los medios, los padres, los profesores y de otros niños, aunque no aportan conclusiones más a fondo sobre la cuestión.

Como padres debemos cambiar esto y reflexionar sobre estos datos para mostrarles
a nuestras hijas que son igual de capaces y los malos conceptos no influyan en su desarrollo futuro.

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Tu hijo no expresa sus emociones, podría tener Alexitimia

Se presenta en el 10% de la población y genera problemas para socializar, hacer amigos y encontrar pareja. Si has notado que tu hijo no expresa sus emociones, revisa esta información.

El profesor de psiquiatría Peter Sifneos dio a conocer  el término «alexitimia» en 1972, para referirse a un trastorno que imposibilita a la persona detectar sus propias emociones, por lo tanto, darle un nombre a lo que siente.

Estas personas son incapaces de identificar y de expresar sentimientos como el amor, el odio, la alegría o el enojo, que son considerados tan comunes. Aunque eso no significa que no las sientan, sino que no pueden expresarlas.

La alexitimia puede aparecer desde temprana edad, porque los niños no ponderan sus estados mentales ni los vinculan a palabras, por lo que si los papás no estimulan el reconocimiento ni enseñan cuáles son los términos adecuados para describir cómo se siente el menor, esto generará el bloqueo y desarrollará el trastorno.

La alexitimia primaria puede deberse a factores hereditarios, manifestándose en ese caso desde la infancia; o aparecer como consecuencia de alguna enfermedad neurológica, como la esclerosis múltiple o el párkinson, o como causa de ictus, traumatismos o tumores cerebrales.

Y la alexitimia secundaria, se presenta cuando la persona ha sido sometida a situaciones traumáticas intensas en la vida adulta (por ejemplo, malos tratos) y puede ser causa de un desorden en el aprendizaje emocional del afectado.

¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a reconocer sus emociones? 

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¿Por qué tu hijo necesita sentirse seguro con sus papás?

Necesitamos de otras personas para sentirnos seguros, tu bebé o hijo necesita sentirse seguro con mayor razón porque acaba de llegar al mundo. Conoce más de este importante tema para el desarrollo emocional de tu hijo.

Somos seres sociales, necesitamos de otros seres para formarnos biológicamente, comer, pensar, etc. . Somos más estables y nos sentimos más tranquilos cuando pensamos que hay personas confiables que nos cuidan.

Cuando un bebé nace, necesita de todo tipo de cuidados para sobrevivir y se vuelve fundamental la relación que tiene con la persona que lo cuida, no tiene que ser la madre, puede ser alguna otra persona con la que desarrolle un vínculo sólido y especial, una persona en quien confiar, sin embargo, en la mayoría de los casos, es con la mamá con quien se desarrolla este apego, si se desarrolla esta relación de manera que el niño se vaya sintiendo seguro, entonces desarrolla un apego seguro que le permitirá desarrollarse con más confianza y enfrentar mejor los retos de la vida.

Seguro con sus papás

Aún en el más seguro de los apegos, surgen situaciones de separación, desde dejarlos un ratito para bañarte, tardarte en darle el pecho o el biberón, salir a trabajar, etc. Este tipo de eventos frustrantes para el bebé, son vividos como pérdidas pero con el tiempo aprende que mamá vuelve, y a pesar de la incomodidad, va generando confianza.

En los momentos de pérdida se elaboran duelos y el bebé se va preparando para generar nuevos lazos afectivos que serán muy importantes para las relaciones y estabilidad emocional futuras.

Cada día veo mamás muy preocupadas por la separación con sus hijos, no te angusties, la separación es algo normal y esperado, tu hijo tiene que aprender a relacionarse con otros algún día, si todo sale bien, ya no te necesitará y podrá valerse por sí mismo, eso es lo más importante de generarle seguridad, que un día pueda separarse sin miedo ni culpas.

Lo ideal es darle pecho, pero emocionalmente hablando, le puedes dar biberón de manera amorosa, viéndole a los ojos, conectándote con él, recuerda, lo importante es establecer un vínculo.

No te mortifiques cuando lo dejas por momentos, le estás ayudando a que desarrolle el pensamiento y lidie con la frustración, uno de los grandes problemas de nuestra época es que estas generaciones no saben enfrentar el dolor y la frustración, si tú no lo haces, la vida lo hará y será más difícil.

La ansiedad es tuya y se la transmites, en la medida que puedas ir separándote de tu bebé sin angustia, le transmites que pueden estar en otros lugares y con otras personas.

Despídete siempre! Imagínate que estas en algún lugar y de repente, la persona con la que fuiste ya no está, qué miedo! Qué pasó? Así sienten los niños cuando no te despides.

Psc. Iskra Salcido Valle, psicoterapeuta, orientadora psicológica en el IPN, presidenta de la asociación de egresados de psicología de la Universidad Iberoamericana. iskrasalcidovalle@hotmail.com Whatsapp 55 8702-1153

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Frases que NO debes decir a tu hijo cuando «no puede» hacer algo

Las palabras que usas para corregir, acompañar, motivar o calmar será su diálogo interno que lo acompañará durante toda su vida. Entonces ¿qué frases usar y no debes decir a tu hijo cuando se enfrenta a un reto? 

Ojo! Eso no significa que tu rol sea el mismo que una porrista que sólo quiere hacer sentir bien y animar, es más bien una oportunidad para generar frases en su mente que lo lleven a dirigir sus acciones.

Cuando te enfrentas a un reto en tu día a día, cometes un error o te sientes confundido escuchas una voz interna. Es algo dentro de tu mente que a veces te anima y a veces te hace sentir un poco peor con frases como “¡Claro! Siempre es lo mismo conmigo”.

¿De dónde viene ese diálogo? Se construye en los primeros años de vida, es una interiorización de las frases que otros nos repitieron. Durante la infancia la brújula moral se va creando conforme los límites son marcados, los impulsos manejados y la motivación externa se convierte en interna.

Lo mejor, antes de decir algo, es observar ¿a qué reto se enfrenta? ¿qué es lo que lo lleva a creer que “no puede” hacerlo? ¿es realmente un reto más difícil de lo que puede lograr? Y lo más importante, como decía María Montessori, ¿cómo lo puedes ayudar para que lo haga solo?

NO debes decir a tu hijo

“Ya, yo lo hago”

Con esta frase estamos comunicando que efectivamente, el niño no puede hacerlo. Habrá veces que el reto sea muy difícil para la etapa evolutiva en la que está y necesita que nosotros lo hagamos. En esos casos, es más aconsejable decir algo como “cuando te enfrentas a un reto, puedes pedir ayuda” o “yo te puedo ayudar, seguro luego lo vas a poder hacer tú solo”.

“No digas no puedo”

Cuando un niño dice “no puedo” hay que observar si realmente necesita que lo hagamos nosotros o está buscando un camino fácil para algo que realmente ya sabe hacer. Una buena idea es guiarlo con palabras específicas paso a paso por lo que debe hacer para lograrlo, siempre siendo muy claros. Por ejemplo: “para ponerte el calcetín primero ábrelo, mete primero tus dedos y luego acomódalo para que cubra tu pie”.

“O lo haces o no hay…”

Condicionar las acciones esperando una recompensa o intentando evitar un castigo es muy efectivo a corto plazo porque los niños “obedecen”, pero realmente no se está ayudando a crear una disciplina interna que lo ayude a largo plazo.

Busca cambiar este discurso por una motivación, frases como “yo sé que estás cansado pero ya casi acabas” o “estoy segura que tu puedes con esto” lo ayudan a superar la frustración entendiendo que lo debe hacer, no por algo que viene sino porque eso se debe hacer. Más adelante esto es lo que nos ayuda a mantenernos en un camino para alcanzar nuestras metas.

En suma, lo ideal es hacer conciencia y reflexionar hoy sobre los mensajes que das a tus hijos. ¿Qué diálogo interno estás formando? Y lo más importante,
cómo puedes ayudar a fomentar su autoconfianza.

Por Lic. María Cristina Fernández, Gerente Pedagógico de Advenio

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Beneficios emocionales de que tu hijo juegue con papá

Estudio revela todo lo que la interacción con  papá brinda a los niños, resaltando que es diferente a la de mamá. Conoce los beneficios emocionales de que tu hijo juegue con papá.

Un reciente estudio publicado en Pediatrics descubrió que el juego de los papás tiende a ser más intenso, más vigoroso, y promueve que los niños se arriesguen más y sean más atrevidos y exploradores.

El de las mamás, en cambio, ofrece más estabilidad y seguridad. Y esto no quiere decir que uno sea mejor que el otro, sino que juntos se hacen complementarios y beneficiosos al mismo tiempo.

Según se explica, a nivel de lenguaje las mamás suelen utilizar palabras que el bebé o niño utiliza más a menudo, las que mejor comprende, mientras que los padres no tienen tanto en cuenta si el bebé o niño le entiende o no, y añaden nuevas palabras al lenguaje de sus pequeños.

Además, la presencia del papá y sus feromonas, mientras las hijas crecen parece retrasar la pubertad y retrasar la edad de inicio de las relaciones sexuales, disminuyendo, como hemos dicho, los embarazos adolescentes.

Esto no quiere decir que a los hijos de madres solteras o de madres cuyas parejas apenas se comprometen con la crianza les vaya a ir mal. Simplemente explica que la presencia de una figura masculina puede ser útil como estímulo diferente al que puede ofrecer la madre (de igual modo que se diría que es positiva la figura femenina si habláramos de un hombre cuidando él solo de su bebé).

Además, se demostró que cuando los padres se involucran más en la vida de los hijos repercute en el lenguaje de los niños, que es mejor, y en una mejor salud mental (los niños tienen mejor comportamiento general cuando los padres se implican más).

Y en la adolescencia, la presencia de los padres en la crianza disminuye los síntomas de depresión, hace que haya menos problemas conductuales y se ve reflejado también en unas tasas de embarazo adolescente más bajas.

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Tips para ayudar a tu hijo a reducir el estrés escolar

¿Has notado a tu hijo desanimado con sus actividades diarias, o incluso, irritable? Quizá está atravesando un periodo de estrés escolar. Ocurre por la saturación de tareas y actividades, o quizá, por que tenga algún problema con sus compañeros. Te compartimos estos tips para ayudar a tu hijo. 

Tips para ayudar a tu hijo a reducir el estrés escolar

1.- Hazle sentir tu apoyo y amor mediante tus cuidados.

2.- Dile que siempre puede confiar en papá y mamá.

3.- Si tiene algún problema con un compañero, habla con él de lo sucedido y dale alternativas de solución.

4.- Evita la violencia en el entorno familiar, videojuegos y programas, para que no sean un ejemplo para solucionar conflictos.

5.- Asegúrate de que las actividades que haga lo estimulen y que no se sienta agobiado.

6.- Dale momentos de tranquilidad, como un baño relajante o cuéntale una historia antes de dormir.

7.- Establece rutinas y horarios: le dan seguridad y control sobre su entorno.

8.- No crees un ambiente de competencia entre hermanos.

9.- Nunca le exijas más de lo que puede dar: aún es un niño pequeño.

10.- No le pidas un perfeccionismo absoluto en algo que apenas está aprendiendo.

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Corazón

¿A tu hijo le desagrada dar abrazos y que lo abracen?

¿Es normal, debes pedirle que lo haga, obligarlo, alentarlo? Descubre por qué sucede y qué puedes hacer cuando a tu hijo le desagrada dar abrazos y que lo abracen.

Todos los padres tenemos la certeza de que educar con amor a los pequeños es la fórmula ideal para que crezcan y se desarrollen plenamente. Deseamos inculcarles formas para que expresen sus sentimientos, cariño y emociones; sin embargo, no es sencillo para todos los pequeños ni todos son capaces de hacerlo de igual manera.

De hecho, algo típico es que no les gustan los abrazos, ni darlos ni recibirlos; pero no se trata de algo malo, sino de una etapa por la que todos pasamos cuando crecemos. Así que no te alarmes ni lo tomes a mal cuando tu pequeño haga caras porque lo abrazas o le pides que lo haga. Aquí te lo explicamos.

Para comenzar, es importante que no fuerces ni reprendas al pequeño porque no le gusta dar abrazos. Recuerda que es su cuerpo y tiene todo el derecho a decidir el tipo de contacto que le gusta o no recibir.

Abrazar no sólo es una muestra de afecto, sino también una convención que sirve para saludar. Tu peque no lo sabe, lo aprenderá con el tiempo, y no es que no sienta cariño, sino que no tiene la misma necesidad emocional que un adulto para hacerlo.

Negarse a abrazar también es una forma de protección frente a extraños. A determinada edad ellos comienzan a distinguir quiénes son parte de su núcleo familiar o no. Si a un pequeño le genera conflicto hacerlo, es una posible señal de que fue herido de alguna manera, así que debemos averiguar qué sucedió.

Su formación y desarrollo físico y emocional aún dependen de ti, pero su zona de confort es muy diferente a la tuya. Los abrazos pueden no significar lo mismo para él, por lo que tienes que respetar eso.

Dar un abrazo no es la única manera de expresar afecto, por lo que tu pequeño puede encontrar otras maneras de hacerlo. Forzarlo es interferir en su desarrollo y acotar su creatividad para expresarse, así que mejor ayúdalo a descubrir cómo puede hacerlo y sentirse cómodo con ello. ¡Buena suerte!

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