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Tips para ayudar a tu hijo a reducir el estrés escolar

¿Has notado a tu hijo desanimado con sus actividades diarias, o incluso, irritable? Quizá está atravesando un periodo de estrés escolar. Ocurre por la saturación de tareas y actividades, o quizá, por que tenga algún problema con sus compañeros. Te compartimos estos tips para ayudar a tu hijo. 

Tips para ayudar a tu hijo a reducir el estrés escolar

1.- Hazle sentir tu apoyo y amor mediante tus cuidados.

2.- Dile que siempre puede confiar en papá y mamá.

3.- Si tiene algún problema con un compañero, habla con él de lo sucedido y dale alternativas de solución.

4.- Evita la violencia en el entorno familiar, videojuegos y programas, para que no sean un ejemplo para solucionar conflictos.

5.- Asegúrate de que las actividades que haga lo estimulen y que no se sienta agobiado.

6.- Dale momentos de tranquilidad, como un baño relajante o cuéntale una historia antes de dormir.

7.- Establece rutinas y horarios: le dan seguridad y control sobre su entorno.

8.- No crees un ambiente de competencia entre hermanos.

9.- Nunca le exijas más de lo que puede dar: aún es un niño pequeño.

10.- No le pidas un perfeccionismo absoluto en algo que apenas está aprendiendo.

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¿Tu hijo ha estado triste varios días? Puede tener estrés infantil

Pareciera que es tema de adultos, pero también puede presentarse desde la infancia, por lo cual es importante conocer sus causas y algunos de sus síntomas. Te decimos las causas del estrés infantil y algunas formas en que tu hijo puede reflejarlo. 

Como papás, en ocasiones pensamos que los niños realmente no tienen preocupaciones o que ciertos problemas en general no los afecta; sin embargo esto no es del todo correcto, pues para comenzar ellos pueden reflejar lo que nosotros sentimos y cómo los tratamos.

Las causas que pueden generar estrés en tu hijo:

  • La separación familiar al ingresar a la escuela o preescolar.
  • Presiones en las escuela (con compañeros y maestros).
  • Problemas de los padres o hermanos que llegan a identificar.
  • Separación de padres o divorcio.
  • El deseo de pertenecer o encajar en un medio social (como la escuela o equipos deportivos).
  • Cuando es forzado a realizar actividades que no disfruta.
  • Enfermedades propias o de familiares.
  • Noticias e imágenes que observa por televisión o internet.

Así afecta a los niños un divorcio violento de sus padres

Las causas del estrés pueden ser muy diversas en los niños, por ello es importante que si notas algún cambio de conducta en tu hijo, como mayor irritabilidad, ansiedad, tristeza, dolor de cabeza o estómago y mareos o vómitos, te acerques a él y le preguntes  cómo se siente, ya que pueden ser signos de estrés.

El apoyo y comprensión son fundamentales para un pequeño estresado, así que te invitamos a que si tu hijo siente estrés le brindes todo tu cariño; platica y trata de conocerlo mejor en sus sentimientos y lo que piensa. Otra buena forma de prevenir el estrés es realizar actividades en familia que sea divertidas para ellos. Ahora ya lo sabes, así que ¡cuídalos!

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Niños violentos con sus padres, ¿por qué ocurre?

¡No te calles! Padres y madres también pueden ser abusados por sus propios hijos; los niños violentos con sus padres es un fenómeno social y psicológico necesario de atender por el bienestar de ellos mismos y de la familia.

En su portal, el psicólogo Andrés Cánivas explica que las causas de los niños violentos son, sobre todo, la baja tolerancia a la frustración, impulsividad, falta de habilidades en resolución de conflictos, distorsiones cognitivas y problemas relacionados con Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), queno se han logrado trabajar adecuadamente con ellos.

Igualmente, la separación o divorcio de los padres podría despertar en los niños ira y, por tanto, conductas agresivas hacia ellos. Otro factor importante es el estilo educativo excesivamente permisivo, en el que los padres no ponen límites claros a los niños para mostrarles las conductas correctas, o el estilo autoritario, en el que el niño suele ser tratado por sus padres con violencia física y psicológica.

El experto señala que la edad en que los niños violentos suelen manifestarse es entre los 13 y 16 años: inicialmente puede ser que tu hijo se niega a hacer lo que le indicas o que cuando quiere algo que no le das reaccione con palabras hirientes y actitud grosera, pero pococ a poco el tono de su violencia sube y puede  llegar a ser realmente violento, lastimarlos físicamente.

Sin duda, es una conducta que puede prevenirse desde temprana edad manteniendo un canal de comunicación abierto con tu hijo, cercanía y contención emocional, así como un equilibrio familiar aún dentro de un entorno de separación de la pareja.

Sin embargo, lo que tu hijo debe sentir en su entorno familiar es la seguridad de que siempre podrá contar con sus padres, su protección y amor. Esto es lo que los niños buscan en sus progenitores.

¡No te calles! Es una manifestación de violencia intrafamiliar que muchos optan por callar por la misma razón de siempre: vergüenza y culpa

Si eres un padre o madre que está viviendo tal situación, no lo pienses más: tu hijo necesita ayuda de un profesional de la conducta humana, y tú también. Necesitan aprender a resolver la ira que podrían estar guardando por esta situación conflictiva.

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Sonrisa de alegría, venganza, tristeza; cómo sonríes según tu emoción

La sonrisa es un gesto que pensamos refleja siempre alegría, agrado o felicidad. Sin embargo, algunas veces expresa sentimientos como miedo, ira, desprecio y varios más. Te invitamos a identificar cómo sonríes según tu emoción, te puede ayudar a reconocer cuando tu hijo se sienta triste o enojado para ayudarlo a resolver su emoción y hacerlo sentir mejor, o acompañarlo en su felicidad. 

El primero en intuir que había diferentes tipos de sonrisa fue un médico francés del siglo XIX, llamado Duchenne de Boulogne. A este hombre se le considera uno de los pioneros de la neurología y toda una autoridad en materia de sonrisas.

Tipos de sonrisa  según tu emoción

CUANDO TE SIENTES SATISFECHA, ALEGRE, FELIZ… Se caracteriza porque no solo ríen los labios, sino todo el rostro, especialmente los ojos. Es la más auténtica y también la más poderosa. Cuando la sientes y haces, puedes lograra todo lo que te propongas porque causas un efecto de simpatía, aceptación y buena vibra en los demás.

Cuando te sientes triste pero debes sonreír:

  • La sonrisa miserable. Los labios sonríen de forma ligeramente asimétrica, pero en los ojos hay una profunda expresión de tristeza.
  • La sonrisa de miedo. Ocurre cuando te sientes indefensa y sonríes para demostrar que no tienes planes hostiles frente al otro; se suele hacer ante personas consideradas de estatus superior, como los jefes.
  • Sonrisa de soledad. Se trata de una sonrisa apenas perceptible que a veces se acompaña de una leve expresión de tristeza. Su principal característica es que solo se manifiesta en completa soledad.

Cuando sonríes por compromiso:

  • La sonrisa suprimida. Es una expresión genuina de felicidad, pero la consideras inapropiada y por eso terminas conteniéndola.
  • La sonrisa falsa. Es la típica sonrisa de cortesía de cuando quieres ser amable con los demás; las comisuras de tus labios se levantan, pero tus ojos permanecen inexpresivos.
  • La sonrisa vergonzosa. Cuando te sientes abochornada; viene acompañada de una ligera inclinación de cabeza y, muchas veces, te ruborizas.
  • Sonrisa coqueta. Es una sonrisa que tiene algo de insinuante y, por lo mismo, de enigmática. Casi siempre los ojos se entrecierran ligeramente, mostrando una expresión de picardía.

Cuando sientes rechazo o menosprecio con los otros: 

  • Sonrisa maliciosa. Cuando la desgracia de lo otros, alegran. (Los niños la tienen cuando hacen una travesura y regañan al hermanito o amiguito, por ejemplo).
  • Sonrisa de desprecio. la sonrisa surge, pero el resto de la cara muestra enojo; ocurre cuando sientes venganza.

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Que tipo de regaño das a tu hijo

Que tipo de regaño das a tu hijo

Claro que tienes el derecho de comunicar a tu hijo lo que no te gusta de él, pero procura hacerlo del mejor modo. Si la relación entre ambos es buena, los regaños no hacen daño, pero para que sean eficaces necesitas…

Claves para un regaño «positivo»

• Regañar lo menos posible.

• No “aproveches” para traer a colación otros desacuerdos.

• No te extiendas: si dura mucho, tu niño se rebelará y pensará que “su pecado” no era para tanto.

• Siempre debes hacerlo sentir incondicionalmente querido.

¿Sirven los regaños?

Sin duda te ocurre: tu hijo hace algo que no debe o no hace lo que debe y enseguida lo regañas. Posiblemente también pasa que, después de un tiempo, se le olvida y vuelve a caer en la misma conducta; ¡pareciera que “es inmune a los sermones”! Ten presente: el mundo de los niños no es el mismo que el de los adultos; ellos dan rienda suelta a su curiosidad. ¿Qué hacer entonces cuando pinta la puerta del clóset? ¿Cómo reaccionar cuando no hace la tarea? Entonces, ¿qué tipo de regaño das a tu hijo?

La ineficacia de los regaños se debe, en parte, a que los niños se acostumbran a la forma peculiar en que sus papás los regañan; comprenden enseguida cuando solo son truenos sin relámpagos. Por ellos, entre los distintos estilos del regaño (y enojo) paterno, existen formas benignas y otras peligrosas, unas que funcionan más y otras que funcionan… “nada”.

Los niños siguen un mecanismo universal: si son alabados tratarán de superarse todavía más; en cambio, si solo reciben reproches perderán todas las ganas de esforzarse.

Que tipo de regaño das a tu hijo

Criticón

Nada de lo que tu hijo hace te parece bien; todo es criticable: desde el primer dibujo (“¡Le faltan las manos!”) hasta las calificaciones escolares (“¿Solo sacaste dos dieces?”). Tu personalidad negativa puede llegar a envenenar el ambiente más alegre, ten cuidado sin darte cuenta, puedes lastimar mucho a tu hijo y familia.

Amenazador

Se trata de una forma algo anticuada, aunque en la actualidad ha cambiado un poco de estilo. En lugar de frases como: “Verás cuando me quite el cinturón”, ahora amenazas a tu hijo con afirmaciones tan absurdas como: “Nunca más verás la televisión”. Pregúntate: ¿si nunca cumples tus advertencias, vale la pena hacerlas? Será mejor educar con disciplina positiva.

Distraído

Das la impresión de que regañas a tu hijo, pero sin ningún interés en obtener un resultado. Mientras hablas con tus amigos, lanza desganadas advertencias: “No te subas ahí, deja eso…” y sigues platicando tranquilo. Ten en mente que tus reproches no sirven de mucho y pueden dar al niño la percepción de que apenas te interesas por él.

Pacífico-explosivo

Cuando nació tu hijo juraste que nunca le pegarías, pero de vez en cuando tus nervios te traicionan; te arrepientes y todo termina en abrazo. ¡Ojo! Si tus explosiones de ira son frecuentes pueden causarle un sentimiento de inseguridad a tu hijo.

Pedagógico

Cualquier pequeña advertencia se convierte en un discurso sobre el comportamiento humano en general. Procura tener en cuenta que las explicaciones solo tienen sentido si el niño está dispuesto a oírlas, no le des sermones.

¿Qué puedes hacer en lugar de regañar?

Cada halago es para tu hijo la confirmación de que lo quieres, esta es la mejor forma de hacerlo:

• Alaba solo aquello que realmente lo merece (siempre hay algo).

• Interésate por lo que tu niño hace, formula preguntas y observa su desarrollo. Solo lo que se conoce bien a bien se puede aplaudir de forma honesta.

• Muestra alegría por cada uno de sus logros. Si de cinco palabras solo una está bien escrita, celebra la que está bien en vez de reprocharle las cuatro que están mal.

• Dosifica los elogios para no convertir a tu niño en un “elogioadicto”.

• Muestra en todo momento una fe inquebrantable en tu pequeño: “Tú puedes hacerlo”.

Recuerda que un elogio, vale más que 1000 reproches.

¿Regañas mucho a tu hijo?

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Fuente: este artículo salió publicado en la versión impresa de la Revista Padres e Hijos en Febrero de 2018.

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Sin golpes ni gritos, elimina la violencia intrafamiliar

Sin golpes, ni gritos, elimina la violencia intrafamiliar, es posible, porque cuando un niño recibe nalgadas como método “correctivo” es más agresivo.

¿Escuchaste el caso de Aideé, de 18 años, estudiante de la CDMX quien murió por un recibir un disparo dentro de su plantel estudiantil? Ante situaciones tan alarmantes y graves como ésta, la misión como papás es eliminar la violencia de raíz desde casa.

¿Qué es la violencia?

Es golpear, gritar, burlarse, hacer menos, agredir sexualmente, obligar a alguien a hacer algo que no desea.

La violencia intrafamiliar es cuando se sufre algún tipo de maltrato en casa a mano de los mismos familiares. Un niño que crece en medio de una familia violenta, desarrolla poca capacidad para vivir en armonía porque no es consciente del daño que causa a otros.

90% de los casos de maltrato infantil se producen a manos de mamá o papá.

¿Qué propicia la violencia en casa?

No ser empáticos ante la infancia, la adolescencia y la vejez.

Actuar mal ante dificultades económicas, enfermedades, ser papás primerizos, un divorcio, infidelidades, perder un trabajo…

Estar siempre bajo los efectos de drogas o alcohol.

No tener tiempo y espacio para que la familia conviva bien.

No disfrutar la relación de  pareja.

Casi siempre cuando un papá o mamá golpea a su hijo es porque también sufrieron maltrato durante la infancia.

Ten en cuenta que los golpes…

  • No ayudan a disciplinar 
  • No le enseñan a tu hijo sobre responsabilidad ni autocontrol 
  • Incrementan la agresividad de tu hijo 
  • Elevan el estrés y ansiedad 
  • Generan sentimientos de soledad, depresión e impotencia 
  • Retrasan el crecimiento 
  • Dejan lesiones
  • Podrían provocarle alguna discapacidad 
  • Generan tristeza, agresividad y rebeldía 
  • Provocan bajo rendimiento en actividades escolares 
  • Generan pérdida de confianza en las demás personas
  • Propician una baja autoestima, aislamiento, ansiedad y angustia 
  • Causan una incapacidad para resolver problemas de otra forma 
  • Orillan a que tu hijo se junte con malas compañías 
  • Provocan que tu hijo caiga en las drogas y alcohol 
  • Llevan a que tu hijo pueda cometer un delito

EL MALTRATO FÍSICO O EMOCIONAL JAMÁS SERÁ BUENO PARA EDUCAR A UN NIÑO.

Sin golpes ni gritos, elimina la violencia intrafamiliar

Escucha más a tu pareja e hijos
Tene una equidad en las responsabilidades del hogar
Convivan en familia por lo menos una hora al día
Tengan más paciencia con su hijo
Lleven al niño a un lugar seguro para que pueda correr, jugar y liberar energía
Asistan en familia a actividades culturales y deportivas
Busquen orientación profesional cuando sientan que algún problema se les sale de las manos
Eviten a toda costa los golpes y gritos para «solucionar» problemas
Eviten el uso de lenguaje ofensivo con su hijo y pareja

La violencia intrafamiliar es la causa de familias desintegradas, mayor incidencia de enfermedades mentales como depresión, que llevan a suicidios, homicidios o a cometer delitos.

¿Le has dado una nalgada a tu hijo?

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3 formas de controlar el enojo

Es muy normal que tras un día de mucho trabajo, tránsito y el montón de obligaciones te sientas rebasada y reacciones con enojo a la primera que te hagan: te dejamos estas efectivas formas de controlar el enojo.

Tu hijo tira la leche y tú, te enojas; no quiere ponerse la pijama y tú le gritas “no te lo vuelvo a repetir”; vaya, que cuando sientes enojo no te agrada siquiera que haga ruido en la casa. ¿Qué hacer?

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Exprésalo

Cuando estás enojada lo primero que te ocurre es una reacción instintiva hacia la agresión muchas veces contra el primero que te irrite o haga algo que no te gusta (aunque sea tu hijo). Por supuesto, esto no es lo ideal porque entre el enojo puedes herir a tu hijo con palabras o golpes. Necesitas poner en palabras tu emoción: «estoy enojada porque… (ya quería llegar a casa a descansar y hubo muchísimo tránsito, por ejemplo).

Suprímelo

Esto ocurre cuando dejas de enfocarte en el enojo y optas por orientar tu atención en actividades que desfoguen tu energía: jugar con tu hijo, el gym, tener sexo…es  convertirlo en algo constructivo; calro que no se trata de “tragarlo” porque de hacerlo, en cualquier momento puedes explotar por complaeto o de poco a poco con actitudes pasivo- agresivas del tipoenjuiciamiento o control del otro: “ya te dije cariño que lo estás haciendo mal y ahora debes repetir la palabra 100 veces”.

Déjalo ir

Es lo más difícil de lograr, para ello necesitas empezar a reconocer tus reacciones físicas del enojo para, poco a poco, irlas controlando cuando aparezcan con tu respiración calmada y profunda. Por otro lado, lo mejor es hacer conscientes tus pensamientos negativos del momento para no alimentarlos: “estoy harta de que nadie me ayuda, de tener tanta responsabilidad…». Busca callar tales pensamiento ocupando tu mente con ideas que te sumen paz: “voy a abrazar a mi hijo, jugaré un rato con el perro, esta vez voy a respirar, yo puedo…”.

Cuando tu hijo esté en pleno berrinche, tengas una pelea de pareja, mucho trabajo, estés frente a cualquier situación que te despierte el enojo, recuerda estas técnicas y hazlas. En verdad te funcionarán, solo es cuestión de practicarlas.

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Cómo evitar los castigos físicos

El castigo físico no educa, con una nalgada, por “muy suave” que sea, tu hijo aprende que puede usar la violencia para resolver conflictos.

¿Te ha pasado que sientes que tu hijo adora rebasar o poner a prueba los límites que le marcas? ¿Cuando estás más cansado, nervioso o enojado, pierdes los nervios y recurres a golpes y a gritos? ¿Después de pegarle o gritarle a tu hijo te sientes mal?

¿Has dicho alguna de estas frases «comunes» al pegarle a tu hijo?

  • “Es por tu bien”

  • “A mí también me pegaron”

  • “Te voy a dar”

  • “Una nalgada a tiempo te ayudará”

  • «Te lo mereces por hacerme enojar»

  • «Si no te callas, te doy otro»

  • «Te voy a pegar para que sepas lo que es bueno»

  • «Cállate o te pego»

  • «Te doy una razón para que llores con ganas»

Cómo evitar los castigos físicos

Un castigo físico es usar la fuerza para corregir una conducta (nalgadas, zarandeo, chanclazos, cachetadas, jalones de oreja, pellizcos…).

Debes dejar de pensar que los castigos físicos son educativos.

Piensa que le enseñas a tu hijo a obedecer por miedo.

Porque le haces pensar a tu hijo que las personas que lo quieren están autorizadas a pegarle (y cualquiera que lo quiera).

Justificar tu violencia diciendo “te pegué por tu culpa”, tu hijo entiende que la violencia es una solución dependiendo de la situación.

Cuando golpeas a tu hijo, él registra que en casa «no lo quieren».

Casi siempre un golpe va acompañado de frases negativas, maltrato verbal y eso baja la autoestima de tu hijo.

Si ves la violencia como forma para descargar tu frustración, ira y otros sentimientos, tu hijo hará lo mismo.

¿Quieres que tu hijo resuelva sus problemas de una forma responsable y civilizada? Trata a tu hijo con respeto. Tu misión como papá: que nadie ejerza ningún tipo de violencia sobre tu hijo. Tu deber como papá es protegerlo, eres el último que debería pegarle o gritarle.

¿Cómo «castigas» a tu hijo?

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Lo que siente un niño cuando sus papás le dicen mentiras

Las mentiras no tienen colores; ni son blancas, ni son negras, ni son término medio. Todas tienen las mismas consecuencias para los niños, pues como apenas están reuniendo las piezas para construir su mundo, pueden provocarles una contradicción, angustia y un caos ante el cual no saben reaccionar.

O mejor dicho, reaccionan tan instintivamente que se vuelven su modo de resolver conflictos, responsabilidades, temores o cualquier situación en la vida, ya que eso aprendieron del entorno en el que crecieron.

Pensemos: ¿cuántas veces en tu vida has “inventado algo” para solucionar algo? Probablemente en esta reflexión llegues al punto en el que muchas veces fue necesario: “no podía decir a mi hijo que su perrito se había muerto, mejor le dije que se había ido con su amigo”.

Sin duda, hay situaciones que nos hacen mentir porque “creemos” que es lo mejor; pero no, no al menos en el mundo de los niños. ¿Por qué?

Conoce las razones que nos compartió Karla Amieva, psicoterapeuta con maestría por la Asociación Psicoanalítica Mexicana:

Viven una contradicción de valores 

Mucho hemos escuchado que los padres somos su primer ejemplo; ellos nos están observando todo el tiempo porque somos su primera fuente de información. Así que si tú le pides que “siempre diga la verdad” pero le mientes a él o a quien sea, él se pregunta: “¿por qué mi mamá dice que yo no puedo mentir y ella lo hace?”.

Sienten enfado y desconfianza

Cuando los niños se enteran que les mintieron se sienten traicionados (“por qué me mentiste, no soy tonto, sí entiendo) y tristes; como aún no saben trabajar inteligentemente sus emociones, su reacción instintiva es el enfado y enseguida, la desconfianza, ya que no alcanzan a comprender cómo su figura de mayor autoridad, amor y seguridad los puede engañar.

Aprenden que mentir está bien y a evadir responsabilidades 

Para los niños entre los 3 y 6 años de edad, lo que dicen sus padres es la verdad absoluta; ellos aún no tienen criterio para discernir entre lo correcto o incorrecto, o para definir lo malo y lo bueno. Si nosotros les decimos mentiras, les estamos mostrando que son buenas y si las decimos para desligarnos de alguna problemática, salir airosos, evadir una obligación… la enseñanza es que las mentiras son el recurso fácil para enfrentar y resolver la vida.

Entonces, para cuando ya tengan la capacidad cognitiva para elaborar mentiras (a partir de los 7 años), ya no serán mentiras chiquitas o por juego, sino unas que puedan incluso poner su integridad en riesgo. Será “algo permitido”.