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10 consejos para reciclar los juguetes de tu hijo

10 consejos para reciclar los juguetes de tu hijo

A medida que los niños crecen, es necesario reciclar y renovar sus juguetes, pero, ¿qué hacemos con los que ya no usa?

10 consejos para reciclar los juguetes de tu hijo

Reciclar juguetes es un buen momento para compartir entre padres e hijos. En este sentido,especialistas destacan que implicar a los niños en el reciclaje de sus juguetes permite transmitir valores como la cooperación y la solidaridad, además de educar en el consumo responsable y la conservación del medio ambiente.

¿Sientes que no tienes energía?

Alimentos que incrementan su energía

A continuación te decimos cómo reciclar los juguetes de tu hijo:

  1. Si los juguetes todavía sirven ofrécelos a familiares, amigos o conocidos con hijos menores.
  2. Llévalos a una guardería, colegio o ludoteca.
  3. Regálalos a una casa hogar u hospital.
  4. Dónalos a una institución sin fines de lucro.
  5. Si son antiguos, puedes regalar los juguetes a un museo. Podrían ser útiles para completar alguna colección.
  6. Pon un anuncio en la guardería, escuela o en Internet para ofrecerlos a personas que realmente los necesiten.
  7. Llévalos a un centro recreativo.
  8. Dónalos a un mercado benéfico.
  9. Fomenta su creatividad y dales nuevos usos: ¡recicla!
  10. En el caso de los juguetes inservibles, quítales las pilas y déjalos en algún lugar que se dedique a reciclar objetos usados. 

¿Cuántos años tiene tu hijo?

Foto: Getty Images

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La razón por la que tu hijo está aferrado a su juguete

La razón por la que tu hijo está aferrado a su juguete

Por Judith Celis, psicoanalista y psicoterapeuta en padresestrella.com

Si te preguntas por qué tu hijo se niega a soltar un juguete en específico, la respuesta es… está aprendiendo a sobrevivir en el mundo por sí mismo. Es muy común que los niños pequeños se chupen los dedos, se aferren a un oso, un muñeco de peluche o repitan una melodía de manera constante.

Como papás, estas situaciones nos llaman la atención: a veces nos dan gracia y otras nos irritan. Sin embargo, estos objetos o fenómenos son relevantes en su desarrollo emocional.

La razón por la que tu hijo está aferrado a su juguete

Los recién nacidos requieren, para sobrevivir, que mamá o alguien esté cerca para satisfacer todas sus necesidades, tanto físicas como emocionales. En un primer momento no cuentan con una mente que les permita tolerar la espera, solo a partir de repetidas experiencias amorosas y asertivas en la satisfacción de sus necesidades lo asimilan.

Tal repetición ocasiona que el bebé empiece a generar dentro de él la ilusión de que siempre será igual… pero esto no dura mucho. Conforme pasan los meses, mamá empieza a frustrar —de manera inconsciente, natural y paulatina— al pequeño, comenzando el proceso de la desilusión: ahora ella no acude de inmediato a atenderlo y el bebé aprende, poco a poco, a tolerar más la espera y el displacer sabiendo, por experiencia, que la frustración es temporal y él tiene la capacidad de sobrevivir a ella.

Esta ilusión-desilusión es necesaria para el inicio de toda relación entre el niño y el mundo exterior, pero en el ínter, esa almohada que no deja, la frazadita que chupa o el peluche sin el que no puede conciliar el sueño son parte del mundo ajeno a él mismo con el cual está aprendiendo a relacionarse.

Este primer objeto simboliza de cierto modo a su mamá, quien ha dejado de estar al 100 con él para ayudarlo a sobrevivir. Es por eso que mientras su mente acepta esta desilusión, muchas veces su objeto favorito cobra aun más importancia.

Tu relación con su objeto favorito

Él lo elige, nadie puede imponérselo, ni tú misma.

Déjalo ponerlo a prueba: es normal que se enoje y trate de romperlo u olvidarlo, lo aviente desde grandes alturas y hasta intente cortarlo, ¡o triturarlo!

Observa cómo tu pequeño se siente salvaguardado por este objeto: el chupón hace que el niño se sienta satisfecho en cuanto a la alimentación, tal vez la cobijita cubra sus necesidades de contacto y la melodía de una canción de cuna lo haga sentir seguro y acompañado al intentar dormir en medio de la oscuridad.

Tu niño está al tanto de cada cambio que sufre su objeto: si lo vas a lavar o reparar debes avisarle para que sepa que no lo tendrá por un rato.

No intentes quitárselo: es mejor que no haya duelo por este objeto, debe de ir quedando paulatinamente en el olvido. Así supera esta “zona transicional” de manera satisfactoria y funcional.

¿Y si no tiene un objeto favorito?

Tal vez para este momento ya coincidimos en que el objeto y/o los fenómenos transicionales van más allá de un mero capricho de los niños: son tan importantes que ya no habrá un objeto como tal en sus vidas; solo gracias a ellos acceden al juego, la creatividad, el arte, aprendizaje, espiritualidad y cultura.

Cuando por alguna razón se complica el uso cotidiano y libre de estos objetos o fenómenos, se obstruye el desarrollo emocional; hay intolerancia a la separación, manifestándose en adicción, tendencia a las mentiras, búsqueda de satisfacción inmediata y dificultad para estar a solas.

Es importante que respetes este objeto, lo cuides mucho y le des el lugar especial que amerita en el desarrollo mental de tu hijo.

¿Tu hijo tiene un juguete inseparable?

Foto: Getty Images

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Lo que aprende tu hijo de cuidar a un perrito

Lo que aprende tu hijo de cuidar a un perrito, ¡te sorprenderá!

Un perro, el mejor amigo de tu hijo

¿Por qué los perros son los mejores amigos del hombre? Son fieles, protectores y cariñosos, sobre todo con un niño pequeño. Son buenos compañeros de juego y su compañía le aporta grandes beneficios.

Lo que aprende tu hijo de cuidar a un perrito

  • Desarrolla mayor sentido de responsabilidad
  • Empatía
  • Una capacidad diferente de amor
  • Respeto por los animales y la vida en general
  • Sufrirá de menos enfermedades respiratorias
  • Desarrolla la capacidad de ayudar a otros
  • Se volvera más generoso y cooperativo
  • Sociabilizará más

La edad perfecta para tener una mascota

Un niño menor de tres años no está preparado para tener una mascota, porque la consideran como un juguete.

Si tu hijo tiene cuatro años y tienen una mascota en casa, puedes dejarle realizar algunas tareas como alimentarlo o limpiar su colchón.

A los seis años es ideal para que tu hijo tenga un perro ya que puede aceptar algunas responsabilidades más grandes como pasearlo, bañarlo y jugar, cepillar su pelo, evitar que se lastime.

Si tu hijo tiene entre siete y once años. Puede lavar el  plato del perrito, bañarlo y cepillarlo.

Si tu hijo tiene 12 años o más. Puede hacerse cargo de cuidar a su mascota, sobre todo, de estar pendiente de las visitas al veterinario.

 La raza adecuada para tu hijo

Sociables

Beagle, Pastor inglés, Golden Retriever, Pug y Collie.

 Juguetonas

Boston Terrier, Foxhound, Boxer y Labrador.

Tiernas

Mastín, San Bernardo y Sabueso

Cómo darle tareas a tu hijo para cuidar del perrito

Asegúrate de que lo que le pidas a tu hijo, genere una satisfacción cuando lo logre.

Antes de encargarle algo, enséñale a hacerlo y asegúrate de que lo haga bien.

No te desesperes si comete algún error.

Siempre supervisa sus actividades.

Los perros necesitan cariño, hacer ejercicio y recibir disciplina. Como familia, todos deben ayudar a pasear, bañar y jugar con el perrito.

¿Tu hijo quiere un perrito?

Mira cómo cuidar a tu mascota en época de calor

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Juguetes, la mejor herramienta para crecer

Los pequeños no juegan sólo para entretenerse: mientras se divierten ponen en marcha sus habilidades y estimulan su desarrollo en todos los aspectos

Por Jessica López Cervantes

Jugar y aprender no son dos cosas separadas: es la misma actividad. Cuando los niños juegan se entretienen, descubren su cuerpo y entorno y estimulan el desarrollo de sus cinco sentidos, así como la coordinación. Un juguete permite al niño interpretar diferentes roles de adultos, ello lo ayuda a entender mejor el papel que deberá asumir cuando crezca; nada mejor para ir comprendiendo los personajes que se interpretan dentro de la sociedad que jugar con ellos. Asimismo, cuando el niño o niña utiliza un juguete, experimenta vivencias positivas o negativas relacionadas con el éxito o fracaso de sus acciones, lo que ejerce un efecto en sus emociones y sentimientos.

Los psicólogos apuntan que gracias a los juguetes se desarrollan importantes aspectos de la personalidad: la capacidad de sociabilizar, crear e innovar; la demostración de afecto y la inteligencia. El juego ayuda a manejar frustraciones, temores y a emplear su energía desbordante. Por tanto, los juegos deben evolucionar a medida que los pequeños crecen; es importante saber qué juguetes y qué juegos convienen a tu niño según su edad y etapa de desarrollo. El mejor juguete es aquel que corresponde con el desarrollo psíquico y físico de tu hijo.

PRIMEROS MESES DE VIDA

Su actividad favorita es contemplar la cara de mamá y papá, agitar la sonaja o hacer sonidos con la boca y escucharse.

  • SEIS MESES: Le encanta abrir y cerrar las tapas de su centro de actividades o intentar tomar esa figura de color atractivo que cuelga de su gimnasio: los juguetes que están fuera de su alcance son su obsesión y reto.
  • PRIMER AÑO: Es muy comunicativo. Le divierte repetir palabras e imitar el sonido de los animales.

 

EL JUEGO QUE LE VA

EL POLÍGLOTA

Los bebés son animadores natos y al mismo tiempo su mejor público (les encanta escucharse). A los cuatro meses mantienen conversaciones con su peluche favorito (dale uno que hable o cante) y en este juego imitan lo que observan en los mayores; por ejemplo, sonidos, la melodía del lenguaje… a esto se le llama “acción de prueba”, así consolidan lo aprendido.

JUEGOS RECOMENDADOS:

DIÁLOGO MELÓDICO

  • Mantener una plática musical mediante balbuceos le hace descubrir nuevos sonidos.
  • Desde pequeñito puede cantar contigo una canción inventada. Parecerá que entiende lo que dices y que mantiene un diálogo perfecto. “Ba, ba”, dice mamá. “Ta, ta, ta”, contesta él. “La, la, la”, sigues tú… tu voz es música para él: aprovéchalo.

TOMA Y DAME

  • Cuando tu peque alcance los seis o nueve meses, siéntate frente a él en un tapete o manta blanda. Coloca algunos de sus juguetes alrededor de forma que los alcance sin problema.
  • “Dame el camión”, le pides. De esta forma compruebas que ya conoce las palabras y entiende los significados. Si no lo comprende, toma el camión y se lo muestras: “¡Aquí está el camión!”.

TIP

Háblale con cariño y cantarle mucho; también es importante que le permitas recrear los sonidos que escuche en el día.

 

EL COMUNICADOR

“¡Mira lo que sé hacer!”. Los bebés se entretienen solos, por ejemplo, agitando una sonaja. Le encantarán los juguetes con los que pueda protagonizar un concierto musical o dibujar algo con diferentes colores. El interés que le demuestran los padres por lo que hace añade un nuevo atractivo al juego y le motiva a continuar con él.

JUEGOS RECOMENDADOS:

CON PAPÁ NO ME ABURRO

  • O con mamá, claro está. Siéntate en el suelo con la espalda apoyada en la pared y las piernas flexionadas. Sobre los muslos co- loca al bebé mirándote de frente, haz contacto visual con él y empieza a balancear las piernas suavemente de un lado a otro.

EL COLUMPIO DE PAPÁ

  • Tu cuerpo es una divertida sala de entretenimiento. En él, tu bebé se siente seguro por muy nuevo que sea el juego. Recuéstate en el suelo boca arriba y flexiona las piernas en un ángulo de 90 grados. Coloca al bebé boca abajo entre los tobillos y las rodillas, miran- do hacia ti, y dale un atrevido paseo. Baja los pies hasta casi tocar el suelo (el niño queda casi vertical) y luego lo vuelves a subir. Acerca las rodillas al pecho y te encontrarás con la sonrisa de tu bebé.

TIP

Cuando se aburra, permítele cambiar de actividad. El nene debe estar motivado.

Juguetes, la mejor herramienta para crecer
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EL ARQUITECTO

Los pequeños constructores saben hacer maravillas; jugar con los bloques requiere la coordinación ojo-mano. Los nenes usan la vista para dirigir la atención y las manos para ejecutar una tarea determinada. Además, se percatan de la diferencia entre casualidad e intencionalidad. En los niños, el juego y conocimiento están muy ligados a la manipulación de los objetos: aprenden las propiedades de lo que les rodea, descubren que hay distintas superficies (suaves, rugosas, duras, blandas…) y que otras, como el papel, se rompen; o que su chupón recupera la for- ma después de aplastarlo.

JUEGO RECOMENDADO:

EL JUEGO DE LA CONSTRUCCIÓN

  • Siéntate frente a tu bebé, él también sentado, y coloca en medio unos cubos de colores atractivos. Enséñale que los cubos son del mismo tamaño colocándolos uno arriba del otro o lado a lado para que los compare. Haz que sostenga más de un cubo poniéndole dos en una mano. Deja que se acostumbre a tener más de una pieza al mismo tiempo, aunque seguirá dejando caer una de las dos. Conforme vaya avanzando en su presión manual, tu bebé podrá construir torres de hasta tres cubos. Sé paciente y deja que practique esta actividad. Pasa cierto tiempo con tu pequeño levantando torres.

TIP

Haz que practique con objetos que requieran presión fina; utiliza juegos que tengan diversos elementos: perillas, botones, elevadores, cierres, muñecos y broches de presión.

EL DEPORTISTA

Esa cosita redonda que rueda, lo enloquece. Si la empuja se aleja de su lado, unas veces vuelve y otras desaparece. A partir de los 10 meses, a los infantes les interesa todo lo que puedan poner en movimiento, pues les da una sensación muy gratificante: “Yo solito puedo hacer que algo se mueva”.

JUEGO RECOMENDADO:

¿PUEDES TOMARLA?

  • Siéntate en la alfombra frente a tu bebé, también sentado. Colócate con las piernas abiertas a una distancia suficiente como para que ruede una pelota. Enséñasela a tu hijo, despierta su interés por ella. Luego hazla rodar hacia él en línea recta, asegurándote de que llega hasta su regazo. La recibirá con emoción, la tomará y puede que te la devuelva.
  • Tómala y sigue enviándosela, aunque esta vez haz que en cada ocasión la pelota quede un poco más cerca de ti. Se inclinará hacia adelante para intentar tomarla, movimiento con el que está entrenando sus abdominales y desafiando el equilibrio.

TIP

Cuando lo haya hecho varias veces, empújala más lejos para que así quede fuera de su alcance y se esfuerce más.

 

EL MÚSICO

Algo pasa cuando la cuchara to- ca la olla: sale sonido. Éste es un ejemplo del principio de causa y efecto. El bebé emprende una acción y recibe una recompensa: logra tener un resultado auditivo que no pasa inadvertido y, al mismo tiempo, entiende la regla de la repetición: la misma acción genera el mismo resultado.

JUEGOS RECOMENDADOS:

CASCABELES EN LOS PIES

  • Por un rato breve, átale con suavidad dos cascabeles o unas campanitas a los pies (puedes coserlos en los calcetines) de manera que suenen cuando él los agite. Y lo hará muy a menudo.
  • La primera vez se sorprenderá y lo normal es que muestre interés por el sonido. Será un estímulo para tu niño, sea cual sea su edad. Más rápido o más despacio establecerá la relación causa-efecto entre mover los pies y escuchar los cascabeles, y pue- de pasarse un buen rato entretenido oyendo absorto el sonido, riendo cada vez que suenan…

CONCIERTO DE CACEROLAS

• Dale la oportunidad de encontrar nuevos sonidos improvisando una batería casera. Unas cacerolas y un par de cucharas son los instrumentos perfectos. El ruido apasiona a todos los niños, también los matices (¿gol- peo esto con una cuchara o con una cucharita?). Permítele tocar mientras preparas la comida y acompáñalo con lo que tengas a mano: la batidora, la pala…

TIP

El concierto de cacerolas causará mucho ruido, pero recuerda que es divertido para tu hijo e importa para impulsar el buen desarrollo del pequeño.

 

COORDINACIÓN OJO-MANO

Acércale objetos colgantes, brillantes y sonoros a la altura de los ojos. Para llevar a cabo este ejercicio, los gimnasios para bebé son ideales. Proponle juegos de ensartar bolas, encajar piezas, meter anillos… Dale pintura, plastilina y papel para que garabatee. Pero lo más importante es jugar con él, hablarle mucho y decirle «te quiero».

PERSONALIDAD & COLOR DEL JUGUETE

Juguetes, la mejor herramienta para crecer
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ESTE ARTÍCULO SE PUBLICÓ POR PRIMERA VEZ EN LA EDICIÓN IMPRESA DE LA REVISTA PADRES E HIJOS DE DICIEMBRE