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Ser Familia

El momento en que tu hijo entiende que es parte de una familia

El momento de entender qué es eso llamado familia y que él es parte de una familia ha llegado. Te contamos cómo tu hijo comienza a identificar quién es abuelita o abuelito, su tía, sus primos… Igual que la importancia y el papel que cada uno toman en su vida.

Parte de una familia

Hay una certeza que va mucho más allá de entender o no entender: para un niño pequeño su familia lo significa todo, lo es todo. Su salud, bienestar y desarrollo emocional dependen de ese grupo tan cercano de personas que lo cuidan y lo quieren.

Sin embargo, a esta edad no comprende conceptos tan enrevesados como tío, sobrino, primo… y no digamos ¡suegra! Aunque ni falta que le hace comprender tales conceptos. Le es suficiente con saber lo que es una mamá, un papá, una abuelita y un hermano.

Claro que entender que abuelita es la mamá de mamá sobrepasa su capacidad de comprensión. “A ver, ¿no son los niños los que tienen mamá? ¿Es que alguna vez mi mamá fue tan pequeña como para tener una? Además, las mamás son jóvenes, así que ¿cómo va a ser mi abuelita una mamá? ¿Y cómo va a ser una mamá si es una abuelita?

Aunque eso es lo de menos, porque ellos sí “saben” (y perfectamente por supuesto) quién es su abuelita: esa señora que los quiere y los mima y a la que no cambiarían por otra. Porque para un niño (y en buena parte también para un adulto) los vínculos de parentesco no son una cuestión de razonamiento, sino de emociones.

Él sabe a quién querer

Los padres (o quien haga esa función) ocupan el primer lugar en esa escala de personas importantes, luego vienen los hermanos, los abuelos y, en un grado más lejano, los tíos y primos.

A los tres e incluso cuatro años de edad, los niños no tienen claro el parentesco que los une con sus tíos y sus primos; pero, aunque no tengan en mente que la tía Lola es la hermana de mamá, sí perciben el trato que sus padres dan a esa persona.

Puede que la importancia de los parientes de segundo y tercer grado no parezca tan clara como la de los padres, sin embargo, cumplen un papel importante, porque aportan al niño el sentimiento de seguridad que supone el percibir que pertenece a un clan más amplio, a una familia que le da raíces, que lo quiere y con la que puede contar, disminuyendo las sensaciones de soledad y abandono que rondan a todas las personas, especialmente a los niños.

Por ejemplo, en un mundo a veces propenso al vértigo de la soledad y el anonimato, los abuelos suelen cumplir un papel destacado, pues permiten a los niños tener una vivencia de continuidad en el tiempo. Los abuelos son los representantes más cercanos y visibles de ese clan familiar del que hablamos, de ese grupo vinculado por el calor de unos sólidos lazos y unas profundas raíces; quienes muchas veces cumplen la función de padres porque son sus cuidadores principales.

La familia se quiere y con eso le basta

Lo que hace a un niño saber (es decir, sentir) que forma parte de una familia no es tener en la cabeza un árbol genealógico, sino vivenciar que un especial lazo afectivo lo une con unas cuantas personas, aquellas que lo cuidan y satisfacen de modo constante sus necesidades.

Esta es una relación que ahora es de fuerte dependencia y que establece un modelo que va a condicionar sus relaciones para el resto de su vida. Porque la familia aporta al niño seguridad básica, o sea, la íntima convicción de que este mundo podrá satisfacer sus necesidades y deseos.

Eso le da también la capacidad de establecer en el futuro relaciones íntimas satisfactorias y, en general, buenas relaciones con los demás. Esta relación especial con los más cercanos se llama apego; cuanto mejor cumpla la familia su función, más sano será este en el pequeño.

Por esto, tu función como mamá o papá es garantizar a tu hijo mucho contacto físico; él desea proximidad e interacción con esas personas con quienes forma apego. Se apoya en ellas para explorar el mundo. Busca su ayuda, sobre todo en momentos de ansiedad y tristeza, y siente angustia al separarse de ellas (aunque a esta edad ya pueden soportar separaciones de cierta duración). 

Por Luciano Montero, psicólogo

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Desarrollar un apego seguro desde bebé crea adultos con vínculos afectivos sanos

El apego es el vínculo afectivo que todos desarrollamos desde niños y que determina el modo como nos relacionamos afectivamente con las personas a lo largo de la vida. por eso es importante vigilar que tu hijo desarrolle un apego seguro, Te ayudamos a identificar si su apego es seguro, o no.

Adultos con vínculos afectivos sanos

Síntomas de un apego inseguro:

• Tu hijo no expresa deseos de cariño, aunque cuando te vas hace berrinches y pataletas.

• Suele ser hostil y agresivo con todos en general.

• Se muestra incómodo con el contacto físico.

• Sus reacciones emocionales son exacerbadas; llega a la ira o al llanto imparable.

• Te ignora cuando le hablas; continúa enfocado en sus actividades.

EJEMPLO DE SU ACTITUD:

Cuando quieres ayudarlo a armar su juguete él se enfada; te arrebata el objeto u opta por retirarse para irse a otro lugar él solo. Tampoco comparte sus actividades con otros niños.

Tips para ayudarlos a crear apego seguro:

  • Ten mucho contacto físico con él: abrázalo, hazle cosquillas, juega con él.
  • Cuando le des pecho o su biberón, platica con él, puedes contarle de tu día, qué hiciste, qué sentiste…
  • No lo rechaces cuando llore, al contrario, atiende sus necesidades, puede ser frío, hambre, o solo quiera tu atención. Es normal porque requiere tu protección.
  • Date momentos para conectar afectivamente con él, en el baño o en las noches, para mirarlo, acariciarlo o puedes leerle un cuento; escuchar tu voz le ayudará a sentirte cerca.

¿Qué pasa con un bebé cuando su mamá no se muestra cercana con él?

El tipo de apego que desarrolla es inseguro. Los bebés comienzan a sentirse rechazados, por lo que -inconscientemente- «deciden» no pelear por su atención, no angustiarse y resolverse solo. Tienen la sensación de que no puede confiar en nadie, la gente lo desplaza, por lo que mejor él se desplaza a sí mismo.

Cuando sea adulto quizá será solitario y pragmático, nada asertivo, carente de compromiso, lejano emocionalmente y con marcadas dificultades para afianzar lazos afectivos con las personas.

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