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Tu hijo de dos años sí disfruta el teatro, llévalo y aplica estos tips

«No lo entiende, le da miedo, es aún muy pequeño» son algunos de los argumentos más utilizados para justificar por qué no hay que llevar al teatro, cine o incluso a los guiñoles, a niños menores de tres años. Se olvida que detrás de ese chico inquieto hay un buen espectador, solo que mamá y papá tienen un gran papel de guías en esta labor.

¿Cuál es el papel de los padres?

Simplemente tienen que acompañarlos y fomentar su faceta de espectador. ¿Por qué? Debido a que el teatro, las marionetas o los dibujos animados (todo arte) le dan la gran oportunidad de desarrollar su sensibilidad y capacidad expresiva justo en un momento en el que está descubriendo todos los lenguajes posibles.

Pero, antes que guías, será mejor que ustedes se conviertan en sus respetuosos compañeros. Se trata de estar ahí mientras disfrutan de un espectáculo. Pero sin intervenir, a no ser que el pequeño lo pida.

Tips para que disfrute más el teatro 

Los temas idóneas para un niño: los que nos atraen a todos: los dramas propios expresados en un escenario, de manera que al verlos se sienta reflejado… y liberado. Ese es justo el objetivo del teatro, del cine, de cualquier actividad relacionada con contar historias: liberarnos.

¿Y cuáles son los dramas de alguien tan pequeño, como un bebé?, si se cuestionan, pensando que a esa edad no existen problemas: la soledad, la falta de afecto, el miedo a que sus padres se vayan, el hambre, la sed, el llanto, el nacimiento, el dolor, los primeros y difíciles pasos, las caídas, los hermanos…

Todas las preguntas existenciales están ya presentes en la cabecita de un niño, que aún necesita a sus padres para comer, vestirse o resguardarse del frío. Cada uno se identifica con una cosa diferente, vibra con uno u otro tema. ¿Se siente solo o abandonado cada día al separarse de mamá? ¿Tiene celos de papá o problemas con los hermanos? Estas situaciones se exploran habitualmente en los cuentos tradicionales y también toman forma (puede que no literal) en los escenarios, en las historias de títeres y en los dibujos animados.

El formato de la obra:  Busca obras que duren unos 25 o 30 minutos, especialmente diseñadas para niños menores de tres años y se adaptan a sus intereses, ritmos y capacidad de modular las emociones. La interacción es importante. Las personas que trabajan en este campo recrean el universo de los más pequeños, su lógica, el espacio que comparten con los adultos… No hay demasiadas normas; puede tratarse de una comedia, un drama, una poesía o una experiencia sensorial. 

Respeta la reacción de tu hijo. Si de repente llora, es probable que esté cansado, vibrando con la historia o liberando algo personal. Sea lo que sea, nunca debes tratarlo como causara molestias. Escúchalo y respeta su deseo de estar o no en la sala (por tal razón, es conveniente entrar y salir del lugar). También aprecian estar en los brazos de papá o mamá, porque se sienten más seguros y así liberan sus emociones.

El teatro es un campo inagotable de diversión y educación para los niños.Que asista a un espectáculo, a tan temprana edad, le ayudará a conocer y controlar sus emociones; a usar todos sus sentidos y estimulará su creatividad e imaginación. Ante una obra de teatro los adultos ponen en juego la racionalidad, pero los niños ponen todo lo demás, el cuerpo (se agita, salta, grita), la emoción y el lenguaje.

Por Felipe Salinas