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4 libros que un niño de 5 años debe tener

¿Crees que tu hijo es aún muy pequeño como para leerle una historia? Revisa los libros que pueden compartir de acuerdo a su edad y todos los beneficios que puedes aportarle al leerle sólo seis minutos al día.

Libros para niños de 5 años

A esta edad comienza la adquisición de la lecto-escritura. Los libros de esas edades deben tener ilustraciones predominantes y poco texto por página. En esa edad comienzan a identificar sílabas y frases breves que los llevarán a la lectura. Deben ser narraciones que reflejen el entorno cotidiano, cuentos tradicionales que despierten su imaginación y les generen referentes. Los poemas que los lleven a jugar con las palabras o rimas también son recomendables.

Te dejamos estas sugerencias que les encantarán a ti y a tu hijo:

Planeta Trelo

Alberto Peraza, ilustrado por Víctor García Bernal, Editorial 3 Abejas: Poema breve sobre el cuidado del medio ambiente con imágenes encantadoras. Bueno para tender un puente entre imaginación y sueños.

Amelia quiere un perro

Tim Bowley, ilustrado por André Neves, Editorial Kalandraka. Un relato para estimular la memoria y disfrutar de una narración llena de valores hacia el cuidado de los animales.

Correo para tigre

Janosch, Editorial Kalandraka. Trata el tema de escribir cartas a los amigos. Resaltan la astucia de los personajes, los giros sorpresivos y los personajes tienen cualidades inspiradoras.

Antes, mucho antes…

Antonio Ramos, ilustrado por Armando Fonseca, Editorial 3 Abejas. Poema en verso sobre el vínculo amoroso entre una mamá y su hijo. Ideal para leer en voz alta y comenzar a disfrutar de la belleza de las metáforas.

Leer nos transporta a sitios increíbles, nos lleva a explorar mundos nuevos, a visitar países que aún no conocemos, al pasado o al futuro y llena nuestra vida de magia…

 

 

 

 

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Padres e Hijos

¿Tienen sentido hoy los cuentos de hadas?

La imagen del hada, la bruja y el ogro parece que ya no forma parte de nuestro día a día. O, por lo menos, ya no como antes. Cualquier superhéroe está mucho más integrado en nuestra familia: desayunamos los cereales del superhéroe en turno, vemos sus películas y leemos su libro para dormir. ¿Significa eso que han muerto los cuentos de hadas?

Olga Salut, cuentacuentos, empezó contando historias de hadas pero tuvo que cambiarlas por otros personajes (animales y niños, sobre todo). «Parece que las hadas han quedado un poco… ñoñas», afirma. Además, la imaginación hoy en día sigue  patrones diferentes. Y cuando Olga pregunta en un cuento: «¿Cómo devolvemos la luna al cielo?», un niño responde: «Por email». La respuesta hace gracia al principio y después da que pensar: ¿la realidad virtual y las nuevas tecnologías están ocupando el sitio de la magia?

Juan José Barrionuevo, librero infantil, tiene una clave: «Es una pena, pero los héroes de la televisión duran tres meses en la imaginación de los niños». O sea, no son inmortales. Probablemente no superen la prueba de los diez siglos, aventajada con creces por hadas, ogros, princesas y brujas. Pero la realidad es que hoy en día pueden convivir en el imaginario de nuestros niños el gato cósmico que saca cosas del bolsillo mágico, Harry Potter y el hada con varita, los héroes de ahora Iron Man, Capitan América, Hulk… y los príncipes de antes, la televisión y la imaginación. Pues, si conviven… ¿dónde están las hadas? Juan José dice que las tiene en su librería, escondidas en los estantes, esperando que entre por la puerta un niño en busca de magia.

Las hadas, vistas desde la psicología

Cada vez que un padre entona la fórmula mágica «érase una vez…», abre una puerta a la liberación. Promete una historia ocurrida en un tiempo remoto, en cualquier lugar, que habla el lenguaje de los niños: el de la imaginación y los símbolos. Comienza un emocionante relato de peligros y aventuras en la superficie, que conecta en lo profundo con los miedos y contradicciones del niño mejor que ninguna otra cosa. No se puede explicar con la razón (o pierde toda su fuerza).

Sus símbolos han sido pulidos durante cientos de años y tocan el inconsciente profundo de quien los lee. Reflejan siempre una lucha entre el bien y el mal, cuestiones que en los cuentos encarnan personajes diferentes pero que, según los psicólogos, representan las batallas que las emociones de los niños libran en su interior. La bruja vive dentro.

El temor al abandono de los padres (Pulgarcito), el sentimiento de no ser tan querido como los hermanos o de ser injustamente tratado (Cenicienta), la envidia y los celos (Blancanieves)… son emociones a las que se enfrentan diariamente en su difícil tarea de crecer y establecer una relación con quienes les rodean. El cuento les ofrece  un espacio en el cual proyectar sus contradictorios sentimientos y aprender a superar lo que les hace sufrir. Porque los cuentos siempre acaban bien.

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La entrada a la escuela, por ejemplo, es toda una hazaña. Un libro sobre la entrada al cole en el que aparece Manolito preparando la mochila, paseando y saludando a sus amigos, no refleja la verdad emocional que vive el niño en la misma situación. El crudo abandono que sienten Hansel y Gretel cuando sus padres los dejan en mitad del bosque sí puede parecerse a lo que experimentan los pequeños cuando los dejamos en clase.

Por eso, dicen los estudiosos de los cuentos de hadas, cuando los niños piden un cuento una y otra vez, hay que leérselo una y otra vez, seguros de que están extrayendo de él todo lo que necesitan. La bruja que vive dentro está a punto de salir por la puerta con la ayuda del hada, que todo lo hace posible. Para que haya hada-bruja- héroe, en lugar de niño-en-problemas, hay que aprender a conjurar la magia y hablarle a la imaginación.

Que no se pierda su sentido

Es importante que no se pierda la tradición de los cuentos de hadas (o de los cuentos modernos).  No pasan desapercibido a los niños, no para su imaginación ni para su capacidad para reflejarse en los personajes y sus hostorias, e ir aprendiendo a enfrentar el mundo fuera de casa a través de ellos. Por eso la hora de contar el cuento suele convertirse (si todos se implican) en un momento mágico.

Felipe Salinas