Categorías
Ser Familia

9 argumentos que necesitas considerar antes de tener un segundo hijo

En realidad, tal y como la psicoterapeuta Adriana Tribiño apunta, “nadie más que los padres pueden saber si están preparados o no para tener un segundo hijo, o tercero”. De todos modos, a la hora de tomar la decisión, conviene pensar y anaizar algunas cuestiones, como:

Antes de tener un segundo hijo necesitas considerar que…

  1. Todas las rutinas volverán a cambiar

Traer un nuevo miembro a la familia supone cambiar otra vez el estilo de vida: horas de sueño, más trabajo para papá y mamá, relaciones con las amistades, etc. Sí, pero… es algo por lo que en este caso la pareja ya había pasado anteriormente y en realidad ahora se consideran mucho más experimentados como para hallar el modo de sobrellevar los cambios que un hijo más impondría.

  1. Es pronto para saber si realmente se desea otro

Si se tienen los hijos demasiado seguidos, la madre no está totalmente recuperada y las criaturas suelen nacer más débiles. Sí, pero… esta opinión sólo es cierta en caso de que no se lleguen a esperar siquiera 18 meses. Pero, tal y como ha revelado un estudio reciente de la Universidad de San Francisco, California, publicado por el New England Journal of Medicine, el intervalo ideal entre hermanos es de 24 a 35 meses. Basta ese tiempo para que el cuerpo de la madre se recupere y los niños tengan un buen peso al nacer.

  1. Se necesita más dinero

Llevar a tres niños al colegio a la vez, darles de comer y vestirles es todo un desafío monetario. Y a no ser que se tenga una economía boyante, los tres, tanto los dos anteriores como el nuevo, verán mermada su calidad de vida, sobre todo cuando sean mayores. Sí, pero… es cierto que se necesita más dinero, y también que el dinero no lo es todo en esta vida. Además, los padres veteranos no tienen que hacer una inversión tan grande como los novatos.

Pueden aprovechar la cuna, el coche, el baño, y otras muchas cosas como juguetes y libros de los dos anteriores. Claro que el tercero se convierte así en el eterno heredero de cosas usadas, pero no es tan grave. En cuanto al colegio y la universidad siempre se puede contar con la enseñanza pública, que es gratuita.

  1. El espacio de tu casa

¿Cómo va a caber un tercer niño en una casa en la que hay sólo dos dormitorios? ¿Y qué hacer si se tienen ya dos niños y de pronto llega una niña? Sí, pero… durante el primer año sera más fácil, pues el bebé puede dormir en la habitación de los padres. Pero, sobre todo si es niña, una de las prioridades para los futuros padres será hallar una casa con tres dormitorios.

  1. Salir de viaje o a comer con los tres será una locura

¡Se acabaron los viajes largos y los restaurants los domingos! Si ya con dos era casi imposible salir de casa, con tres sera como en el circo: más difícil todavía. Sí, pero… para salir de viaje todo es cuestión de organizarse. Hacer las maletas con algo de antelación y pedir la colaboración del niño mayor. En cuanto a comer en un restaurante, se trata de algo pasajero pues con un poco de paciencia, en tres o cuatro años los tres niños pueden convertirse en comensales de primera.

  1. Existirá más rivalidad entre los hermanos

La competitividad y celos entre ellos serán mayores si son tres que dos. El mayor y el menor pueden aliarse en contra del mediano y la convivencia doméstica se convertirá en un campo de batalla. Sí, pero… lo importante es que entre un hijo y otro haya al menos tres o cuatro años de diferencia para que el niño tenga tiempo de disfrutar de la atención de sus padres, de ese modo no rivalizará tanto con el hermano recién llegado. Por otro lado, cuando hay tres hermanos se entretienen y divierten más jugando entre ellos.

  1. La ilusión no será la misma que con el primero

El tercero no procura las mismas satisfacciones que los dos primeros porque todas las monerías de los bebés se han convertido en rutinas. Sí, pero… los sentimientos de amor y responsabilidad que se tuvieron hacia los dos hijos anteriores no disminuyen, y tampoco es cierto que a cada hijo no se le quiera tanto como al primero. Sin embargo, lo que sí resulta probable es que los padres no tengan tanta ansiedad ni que consultar todos los manuales sobre parto y lactancia que encuentren en las librerías; pero, en este caso, la experiencia sólo juega a favor.

  1. No será fácil encontrar quién los cuide

Al ser tres, las niñeras preferirán ir a otras casas donde sólo haya uno o dos niños, pues el trabajo será menor. Sí, pero… a veces un solo niño puede dar más trabajo que tres si no está bien educado. Y además el mayor puede representar una ayuda para cuidar y entretener a los pequeños.

  1. Con más niños que adultos, la casa será un caos

Tres niños descontrolados representan un peligro continuo. Mientras uno se cae estrepitosamente por la escalera y el otro juega con la pelota en el salón a punto de romper el televisor, el tercero no parará de llorar porque quiere más biberón o le molestan los dientes.

Sí, pero… no hay que pretender que todo sea perfecto e idílico. Con los niños ya se sabe que la vida es impredecible, así es que lo mejor es no anticipar problemas que todavía no han surgido e ir resolviendo las crisis según aparezcan, una a una.

FOTO GETTY IMAGES

Si bien la decisión de tener un segundo necesita ser bien pensada y planeada, un segundo hijo tiene muchos beneficios, sobre todo para los niños, como hermanos. por ello, es importante ayudarlos a tener una relación afectiva sana. 

Crea entre tus hijos una buena relación de hermanos

Categorías
Ser Pareja

Lo que (sí o sí) necesitas para superar el miedo a volver a fracasar en el amor

¿Te separaste y ya te sientes con ganas de tener pareja o hay alguien que hace revolotear las mariposas en tu estómago, pero… ¡tienes miedo a volver a fracasar en el amor, volver a fracasar en pareja? Te compartimos algunas ideas que pueden ayudarte. 

Para superar el miedo a volver a fracasar en el amor

Elige una pareja por deseo, no por necesidad.

Evita emparejarte porque algo te falta: dinero, cariño, con quien pasar el tiempo…esto te lleva a desear que él te dé lo que te falta, pero es una expectativa irreal porque ¿qué pasará cuando no pueda dártelo? Te enojarás y vendrán los problemas porque te sentirás insatisfecha. Lo mejor es que eso que te hace falta te lo des tú misma, desde una casa hasta amor.

Asegúrate de estar recuperada de tu anterior relación de pareja.

Después de una separación, lo mejor es darse un rato de soledad, para reflexionar en lo sucedido, en lo que tú aportaste para que la relación no funcionara, trabajarlo y superarlo. Si aún te sientes mal cuando te hablan de tu ex o te sientes culpable o enojada por la situación, es mejor que sigas trabajando en tu pérdida. Así, te estarás asegurando de darle a la siguiente persona una tú sana, más fuerte y mejor. Eso te ayudará a no volver a fracasar, pues sabrás que ahora tienes más recursos para hacer una relación de pareja equilibrada y fuerte.

Construye tu siguiente relación sobre la pasión, no sobre la obsesión.

Piensa que lo más hermoso de cuando dos personas están juntas en pareja es que ambos lo deciden así, porque así lo quieren. Habrá personas que por más que te gusten o desees no son para ti; aunque haya química, lo mejor es dejarlas ir porque o no son compatibles con tu mundo o pueden resultar tóxicas para tu bienestar. Elegir a tu nueva pareja debe venir más de una reflexión que de la satisfacción de tus deseos (sobretodo porque tienes un hijo cuyo bienestar emocional depende de ti). Piensa en si la persona que te gusta y a quien piensas como posible pareja aporta realmente a tu vida cosas positivas y pudieses crear con él una relación sana, o no.

Procura siempre una comunicación amorosa

Que tu siguiente relación de pareja se base en una interacción sana: de respeto, empatía, asertividad, cariño, amistad, comunicación, tranquilidad… Si en algún momento percibes o intuyes que con esa posible pareja no vas a tener nada de esto, es mejor no empezar algo, nada. Busca tu bienestar y paz. Escucha tu cuerpo: tu siguiente pareja debe hacerte sentir calma, no ansiedad; aceptarte tal como eres no intentar cambiarte ni imponerse; y lo mismo de ti hacia él. Corta las luchas de poder y prefiere siempre una relación en la que ambos puedan acompañarse en el mundo del otro y crear uno juntos.

Tú construyes tu relación de pareja, la haces sana o tóxica; por eso es que tú tienes el poder para no volver a fracasar en el amor. ¡Y claro que puedes! Sé feliz mamá. 

FOTO GETTY IMAGES

Te invitamos a leer:

6 pilares de una relación de pareja que forma una familia feliz

 

Categorías
Ser Familia

Reconozcamos a las nuevas familias mexicanas

No son el género ni la nacionalidad lo que establece los vínculos entre padres-hijos; así lo demuestran las nuevas familias mexicanas: monoparentales, reestructuradas y homoparentales. Te invitamos a reconocerlas.

Son muchos los factores que han influido en esta transformación que se ha producido en el concepto de familia: leyes como la del divorcio exprés y la del matrimonio entre personas del mismo sexo; la sociedad de convivencia; la mayor incorporación de la mujer al mundo laboral (con el consiguiente retraso de la edad de la primera maternidad); las facilidades en el ámbito de la custodia compartida; los avances médicos (que abren nuevas posibilidades a la maternidad) y, sobre todo, una sociedad cada vez más flexible y tolerante. Todo ello ha contribuido a que estos nuevos modelos familiares hayan dejado de ser «rarezas».

Monoparentales, un modelo al alza

La psicóloga Cayetana García las define como “familias compuestas por un solo miembro y sus hijos. Puede derivarse de varias situaciones: viudez, padre/madre soltero, abandon de uno de los progenitores…”. Para García, la seña principal de identidad es el estrecho vínculo que se establece entre el padre/madre y el hijo/a. “A veces puede ocurrir que los padres se infantilicen y acaben dejando de lado un poco su vida de adulto, adecuándose a la vida infantil; o que el pequeño tienda a adoptar los roles del padre/madre ausente o se convierta en el confidente-amigo de su progenitor, asumiendo el rol de cuidador”, explica.

También es común, según la especialista, que el progenitor manifieste cierta culpabilidad por la situación y tienda a compensar a su hijo con más permisividad. “El niño se puede aprovechar de la situación, pidiendo más y dando lugar a problemas con los límites. Asimismo, cuando el sexo del progenitor es diferente al del niño, puede que éste extrañe el referente del mismo sexo y sienta esa necesidad no cubierta, que suele buscar en algún familiar o amigo de su contexto cercano”, asevera.

Por otro lado, está demostrado que la estructura monoparental tiene efectos positivos sobre los niños: «Por lo general, estos niños asumen más tareas y se vuelven más autónomos, responsables y colaboradores con su entorno», señala García.

Homoparentales, plenamente integradas

Son aquellas formadas por una pareja del mismo sexo y sus hijos. Varios estudios han demostrado que los hijos de parejas del mismo sexo –concretamente los de madres lesbianas– tienen un buen ajuste psicológico y presentan, en general, dificultades emocionales similares que los niños criados en familias heterosexuales.

“El amor hacia los hijos no es más que la proyección del amor que existe entre los miembros de la pareja parental, independientemente del género de sus integrantes o de otros factores como la edad. La familia debe buscar la felicidad de sus miembros y ésta se puede encontrar en diferentes caminos y no solamente en uno (el tradicional)”, dice García. Por eso, es importante que ambos progenitores, sean del género que sean, dediquen tiempo a estar y a comunicarse con ellos y les muestren los límites de lo que deben y no deben hacer.

Reconstituidas… Los tuyos, míos, nuestros

“Se trata de núcleos familiares formados por una pareja en la que cada uno aporta hijos de una relación anterior. Es el modelo más proclive a que surjan problemas

entre sus miembros, ya que supone todo un proceso de adaptación. Además, trae consigo la disolución de la anterior familia, con lo que esto conlleva, pues implica la elaboración de esa pérdida y su proceso”, señala Cayetana García.

Para la psicóloga, uno de los problemas más frecuentes se da cuando los hijos ven vulnerado el vínculo que mantienen con su progenitor por la aparición de la nueva pareja y sus hijos. “Esta situación se vive como amenazante y, por ello, mantienen conductas de oposición, por lo que será fundamental dedicar espacios en los que el padre/madre pase tiempo a solas con su hijo. Es una forma de hacerle entender que sigue manteniendo su lugar”.

También hay que establecer unas normas de convivencia comunes a todos los hijos, que deben ser propuestas y consensuadas por ambos miembros de la nueva pareja.

Es recomendable elegir un lugar de residencia nueva y compartir actividades para facilitar la integración. Y una premisa básica: ser muy respetuoso con el padremadre ausente.