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Ideas para disfrutar las vacaciones en casa con tu hijo

¿Esta ocasión no fue posible ir a un destino, o no pudiste tomar tu días de descanso y ahora, pasarán las vacaciones en casa? No hay tema, hay mucho que puedes hacer sea que todos van a estar en casa o solo puedas compartir los fines de semana con tus hijos durante las vacaciones.

Como sea es una perfecta oportunidad para compartir tiempo con tus niños, conocerlos más y afianzar más su lazo afectivo.

Lo primero: planear

1. Haz una agenda para las vacaciones. Cuándo irán al cine, qué día cocinarán en casa, qué restaurantes quieren conocer, a cuáles museos irán… Debes poner todas las actividades que les gustaría concluir y qué día las realizarán.
2. Elige el menú para sus comidas en casa. Que cada uno escoja el platillo que más le gusta; así sabrán un poco más de su gustos. Sé permisivo, este es un tiempo para darse libertad, incluso en los alimentos.
3. Divide las tareas en casa. Aunque son vacaciones, las tareas del hogar están ahí y hay que solucionarlas. Qué mejor modo que hacerlo en conjunto, justo ahora que están en casa. Será una lección de colaboración en equipo.
4. Inscríbete en un curso con ellos. Puede ser meditación, natación, de cocina o de inglés, o un coaching vivencial para padres e hijos.

Ideas para que tus peques y tú se diviertan en casa

1. La piscina. A los niños les suele encantar; el agua los divierte y además los cansa mucho, por lo que luego aceptarán con gusto alguna actividad más tranquila
como jugar con construcciones, a las cartas, juegos de mesa, pintar o leer cuentos.
2. Películas, videojuegos, series, apps… Muchos niños pueden pasar horas entretenidos con estas opciones; recuerda que el abuso nunca será bueno y que también son un modo de enseñarles límites.
3. Amiguitos en casa. A partir de los cuatro años les ayuda socializar y pasar algunos ratos fuera del círculo más familiar, ya que los anima a descubrir mundos nuevos y a sentirse poco a poco más autónomos.
4. Doña Manualidades. No les tengas miedo, será muy divertido. Encuentra tutoriales en video en nuestra FanPage; están facilísimos.
5. Chefs por un día. Les fascina cocinar porque descubren un montón de texturas. Pregunta a la abuela una receta fácil para hacer junto con ellos.

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Pensamientos positivos que te ayudan a ser mejor mamá

A veces, uno mismo se pone muchas limitaciones y obstáculos, son pensamientos negativos que te pueden impedir apreciar lo maravilloso de la etapa que estás viviendo. Por eso, es importante traer a la cabeza pensamientos positivos que sí te ayudan a ser mejor mamá. Te contamos de qué hablamos.

Pensamientos positivos para ser mejor mamá

Ser mamá no es solo cambiar pañales, disciplinar a tu hijo, encargarse de la casa, la comida, el trabajo… te proponemos cambiar el chip por estas ideas…

«Quiero realizarme como mamá.» 

De seguro alguna vez en tu vida te habrás cuestionado: «¿Y para esto estudié? ¿Cambiar pañales, lavar trastes y pasar la aspiradora? ¿Para esto tanto sacrificio?» Al hacerte estas preguntas –cada vez con más frecuencia–, la idea del derecho que tienes de realizarte empieza a agigantarse hasta que se vuelven más fastidiosas las tareas del hogar, en tanto que la de madre, con su enorme responsabilidad, cada vez pesa más.

La psicóloga Verónica Rojo recomienda que primero debes realizarte como madre, porque nadie podrá sustituir tu ternura, tu calor y tus atenciones. Además, te perderás de esos momentos inolvidables que jamás volverán a repetirse, como escuchar sus primeras palabras o ir a su primer baile en el kínder.

Tu amor es necesario, sobre todo durante los años más formativos, es decir, en las primeras etapas de su desarrollo. Cuando tu hijo pueda asistir a nivel maternal del jardín de niños (a los 3 años) podrás buscar otra realización, ya sea intelectual o profesional. Ten por seguro que lo que estudiaste no se habrá perdido al ser mamá,  ya que abrió el campo de la inteligencia y amplió el criterio, con lo que serás mejor madre, que si carecías de educación.

«Tengo que trabajar, hacerme cargo de la casa, de mi hijo, pero… cuento con ayuda.»

Involucra a tu pareja: Es primordial que ambos estén conscientes de que la responsabilidad de los hijos es de los dos. Que haya más comunicación por parte tuya con tu pareja sobre el comportamiento de los hijos. Que compartas con tu pareja la responsabilidad de la educación de los hijos, ya que se tiene la idea de que por ser mamá tienes el deber de cumplir con este compromiso tú sola. Que tu pareja pueda ser el responsable de revisar los cuadernos de la escuela o de ir a recoger calificaciones.  Que antes de irse a trabajar vaya a dejarlo a la escuela. Que si hubo algún problema con el niño en casa, que él también se encargue de resolverlo junto contigo. Que pase más tiempo a solas con los niños.

«Antes que madre y esposa, soy mujer».

Recuerda que no podrás dar lo que no tienes, por eso la psicóloga Rojo sugiere que realices alguna actividad que te satisfaga, una profesión, una labor social, un pasatiempo o un trabajo, algo que sea exclusivamente tuyo, como un requisito más para ser mejor mamá y mejor compañera. Cuando tus hijos son pequeños te será difícil ocuparte de ello a plenitud, pues tal vez sólo tendrás algunos ratos libres; poco a poco irás disponiendo de más tiempo para ti.

«No soy una madre perfecta, cada día crezco y aprendo a ser mejor mamá». 

La psicóloga Araceli Arredondo explica: «No existe la madre perfecta. Es seguro que al ejercer la maternidad se cometan errores. Criar y educar a los hijos es un proceso complejo y delicado que en ocasiones asusta y provoca angustia». Ocurre que en el momento en que te conviertes en mamá, sigues siendo la misma persona con o sin experiencia de criar. Entonces piensas que por ser mayor y haber vivido mucho más, tienes más conocimiento, ¡es correcto!, pero es un aprendizaje mutuo: tus niños están aprendiendo a ser tus hijos y tú también estás aprendiendo a ser su mamá. eso te hace la mejor mamá.

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Requisitos de una buena estancia infantil

Revisa que la estancia infantil a la que llevarás a tu hijo cumpla con lo necesario para que tu niño esté seguro. 

Antes de decidirte, tienes que conocer la escuela elegida para evitar sorpresas desagradables. Por muy bien que te hayan hablado de ella vecinos o amigos que lleven a sus hijos, tu información debe ser de primera mano.

Lo primero: que sea legal

Si respeta la ley, adelante. Algunos centros ofrecen todas las comodidades, horarios que se ajustan  a nuestras necesidades y encima a unos precios muy baratos. Pues bien, no caigas en la tentación sin antes informarte. Hay escuelas clandestinas que no se ajustan a la normativa vigente, ¡mucho cuidado!

Instalaciones

El edificio debe tener accesos fáciles y pocos pisos. El patio debe ser de uso exclusivo de la escuela y estar perfectamente cercado. Lo ideal es que cuente con una zona de arena, con columpios y elementos de juego seguros y zonas de sombra. También debe tener una sala interior de usos múltiples que pueda utilizarse como sitio de recreo en los días de lluvia.

Los salones han de ser amplios y luminosos. Para los más pequeños debe haber una zona para los cambios de pañal y otra para preparar biberones y papillas, así como una zona de descanso donde estén las cunitas y otra de actividad y juegos. Para los  mayorcitos, las clases deben tener dentro los baños y han de estar adaptados al tamaño de sus usuarios.

Participación

La educación infantil es complementaria de la educación familiar y por tanto la relación ha de ser muy estrecha. La escuela debe abrir cauces variados para que todos los padres puedan participar. La vía más habitual es a través de las asociaciones de padres de familia. Hay que intentar no faltar a las reuniones colectivas o individuales a las que nos convoque su maestro.

Proyecto educativo

Nadie discute la labor asistencial de estos centros, pero debes elegir uno que, además, responda a criterios educativos. ¿Cómo indagar sobre este aspecto? Habla con los responsables sobre sus objetivos y programas, interesándote por la metodología de trabajo…

Un buen ejemplo son los materiales que utilicen. Tienen que responder a las necesidades de aprendizaje de los niños, y para ello en cada clase debe haber los adecuados a cada edad.

Profesionales

Cada grupo tendrá un maestro o un educador tutor; pero, aparte, el centro debe contar con educadores de respaldo para reforzar la labor educativa. Muchas escuelas cuentan con el apoyo de equipos de atención temprana. Suelen estar formados por pedagogos, psicólogos, terapeutas de lenguaje, trabajadores sociales y maestros. Su labor es apoyar a los niños con necesidades educativas especiales y a sus familias y educadores, y orientar la labor pedagógica del centro.

Número de niños

No masificados. De este modo, se garantiza un trato más individualizado y se pueden respetar mejor los ritmos de cada uno. Ten presente que cuanto más pequeños son, más atención requieren. No es conveniente que estén todos mezclados: a cada grupo de edad le corresponde un aula. El número máximo de niños por salón y maestro es: ocho para los de cero a un año, 13 para los de uno a dos años, 20 para los de dos a tres años y 25 como máximo para cada clase de niños con edades entre tres y seis años.