Categorías
Así Crece

¿Cómo saber si mi hijo hace bullying?

Para prevenir el bullying, también es necesario detectar cuando un niño puede llegar a ser un bully y, en su caso, enseñarle que hacer bullying daña a las personas y a él mismo. Te dejamos estas señales de alerta para que descubras si tu hijo realiza bullying en su escuela.

Indicadores psicológicos

1. Mostrar ausencia de empatía, incapacidad para ponerse en el lugar de otras personas cuando se le pide reflexionar sobre su conducta.

2. Ser egocéntrico, sin aceptar que es responsable de sus actos ni pedir disculpas.

Indicadores interpersonales

1. Mostrarse rebelde y no cumplir con las normas familiares, sociales, etcétera.

2. Querer siempre tener la última palabra.

3. Ser prepotente de forma continua con sus hermanos(as) o miembros de su círculo más cercano.

4. Ser dominante en las relaciones con sus amigos(as).

5. Disfrutar mofándose y humillando a sus amigos(as) cada vez que hay oportunidad.

Indicadores escolares

1. Hablar de forma despectiva de algún compañero o compañera de clase.

2. Haber recibido dos o más llamadas de atención por peleas con sus compañeros.

3. Haber sido citado en dos o más ocasiones por problemas para relacionarse de manera adecuada con sus compañeros.

Señales de alerta

1. Las relaciones con sus compañeros parece estar basada en un desequilibrio de poder; el acosador debe dominar a otros niños y selecciona personas blanco vulnerables.

2. Expresiones verbales con la intención de lastimar a otros y que no son dichas jugando o debido a una frustración o enojo pasajero.

3. Expresiones verbales para intimidar, excluir y ridiculizar a otros.

4. Interés obsesivo en programas de televisión, películas y videojuegos violentos y de ejercicio de poder.

5. Falta de remordimiento por lastimar a sus hermanos menores, a otro niño pequeño o algún animal o mascota.

6. Insultos verbales contra otros de naturaleza ofensiva personal, racial, sexual y menosprecio o discriminación de género.

7. Abuso físico de otros; empujones, patadas, golpes, ?zapes?.

8. Destrucción o daño de las propiedades ajenas.

9. Tener dinero o pertenencias que los padres no le han dado, poner excusas improbables para intentar explicar el origen de dicho dinero o pertenencias.

10. Esparcir chismes, calumnias y rumores humillantes contra los demás.

11. Conducta desafiante, enojada e impulsiva contra figuras de autoridad.

12. Le disgusta mucho compartir juguetes u otras pertenencias con hermanos o compañeros de clase.

13. Producir daño físico o verbal a otros sin provocación aparente.

14. Celos extremos cuando él o ella no es el centro de atención; gana la atención a través de actos violentos contra los demás.

15. Disfruta que le teman; los acosadores necesitan lucir rudos y ?en control?.

16. Parece carecer de destrezas para resolver problemas de manera no violenta.

17. No tiene límites o fronteras respecto a lo que es no es un comportamiento socialmente aceptable.

18. Se resiste a aceptar el daño generado por sus acciones; los acosadores creen que la víctima merece ser acosada.

Esta terapia con perros eficaz para tratar casos de bullying en los niños. 

Fuente:

Vidal Schmill Herrera, director de Escuela de padres  y especialista en desarrollo humano. Para más información visita Mejor en Familia: http://www.fundaciontelevisa.org/mejorenfamilia/

FOTOS GETTY IMAGES

Categorías
Especiales

Pon límites sin llorar en el intento

Siempre es posible establecer reglas en casa sin perder de vista el amor, pero hacerlo  equivale a que mamá y papá trabajen su autoconfianza y seguridad. Aprende a poner límite sin sentir culpas. 

Disciplinar puede ser tu mayor dolor de cabeza o tu mejor aliado, según cómo los marques. Recuerda que los niños requieren que papá y mamá les señalen el camino a seguir para saber hasta dónde pueden llegar; los límites lo ubican en su realidad, pero los niños responden mejor cuando se les conduce mediante reglas claras y coherentes, acordes con su edad y sus capacidades, estableciendo las consecuencias de sus actos, lo cual media su conducta y les proporciona la seguridad suficiente para saber cómo actuar.

En esta tarea, los papás suelen perderse. Las grandes expectativas que se centran en la paternidad no dan lugar a equivocaciones, sino que imponen perfección. Y aunque es una meta irreal, se encuentra presente en las relaciones con los hijos. Un resultado común de tal miedo es que muchos padres se paralizan cuando tratan de fijar límites sanos.

En vez de eso, buscan alejar a su niño de los “peligros” del mundo exterior porque consideran que así le demuestran lo importante que es. También sucede que, cuando no están entregados al cuidado de su hijo en un 100%, piensan que le están fallando y sobrecompensan ese tiempo dándole mayor libertad o colmándolo de regalos para que no resienta la ausencia.

La falta de límites deriva en…

La permisividad en el hogar puede ocasionar un incremento en el trastorno antisocial de la personalidad, el cual consiste en el desafío de las normas establecidas. Los individuos con esta patología suelen no tener sentimientos de culpa ni se dan cuenta del daño que sus actos ocasionan a los demás. Lo grave es que esta tendencia crece por el tipo de educación que prevalece hoy día. Para hacerle frente, los terapeutas familiares recomiendan a los padres evitar la sobreprotección, la falta de reglas claras y el darles todo lo que piden.

Tu poder para poner límites

Para que estés en condiciones de dar a tu hijo las herramientas que necesita para modular su conducta debes contar con mucha fuerza interna para transmitir lo que esperas de él, proponiéndote como modelo, pues tu niño te imita. Si te sientes débil frente a él y consideras que sus demandas son excesivas, puedes pensarte rebasada y creer que no cuentas con la capacidad suficiente para guiarlo; es entonces cuando, al no saber cómo actuar, entras en pánico y pasas por alto las reglas.

Pero ¿por qué ocurre esto? Según nuestro experto, sucede en padres que tuvieron una educación autoritaria, por lo que es comprensible que no deseen repetir ese patrón con su hijo. También porque no saben cuál es el punto medio y sano de la disciplina, por tanto, se inclinan hacia la permisividad, dejando que su niño actúe sin control. También sucede en los papás que caen en la trampa de la inconstancia: un día son muy enérgicos y otro condescendientes, lo que descontrola al nene.

“Como papás, cuando no sabemos qué hacer para dar cariño, es frecuente que llenemos de obsequios a los hijos. La razón de ello es simple: no damos amor porque no aprendimos a recibirlo; arrastramos en la vida una carencia de afecto. Esto crea en el niño un hambre de amor cada vez más crónica, al grado que la única manera de saciarlo es con amor”, dice Arturo Ortiz.

De igual manera, los padres sobreprotectores encubren un sentimiento de incapacidad para responder a las necesidades del hijo, entonces el progenitor busca reparar ese hecho volcándose al menor, asfixiándolo al cuidarlo de más. En apariencia, este padre cree que es excelente en su tarea porque cuida, platica, juega, procura y protege mucho al niño, pero en el fondo se trata de un mecanismo inconsciente para apaciguar la angustia de no ser un papá o mamá fuerte.

Recuerda que los chicos construyen su mundo emocional a partir de cómo los adultos responden a sus demandas. Por ello, lo primordial es trabajar tus propios temores al momento de ponerle límites a tu hijo; la confianza en ti misma, autoestima y amor propio (tu empoderamiento) son tus principales herramientas para no dudar que eres la mejor mamá (o papá) que tu hijo puede tener, sin importar que trabajes fuera de casa o te dediques de tiempo completo a su cuidado.

ESTE ARTÍCULO SALIÓ PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE PADRES E HIJOS EN ABRIL DE 2019, FUE REDACTADO POR MAYRA MARTÍNEZ.

FOTO GETTY IMAGES

Categorías
Especiales

12 estrategias que hacen que tu hijo entienda con un «buen regaño»

De un lado de la moneda está el castigo y del otro, el refuerzo positivo. Los niños suelen responder mucho mejor a esta segunda alternativa. Pero necesitas aprender algunas estrategias para que tu hijo entienda. 

La idea es estimular las conductas contrarias a la mala acción, de tal manera que al ser mucho más frecuentes y habituales, neutralicen las incorrectas. Esto aplica sobre todo a cuestiones recurrentes: si tu niño miente de forma regular y dice que se lavó los dientes cuando en realidad no lo ha hecho (o insiste en no levantar los juguetes que usó), la táctica consiste en aplaudirle, reconocerlo y premiarlo cuando sí lo haga; ¡funciona estupendamente!

HAZLO DESDE EL CORAZÓN

  1. Habla con él en un tono firme pero tranquilo, en un momento en el cual ambos estén en calma.
  2. En la charla, necesitas dejar claros los límites que no debe rebasar y las consecuencias de hacerlo. Sé constante al aplicarlos y procura que tanto tú como tu pareja estén de acuerdo.
  3. Las consecuencias no consisten en castigar a tu hijo o en hacerlo sufrir, sino en que remedie su “mala acción”. Debe saber que todo acto implica una consecuencia positiva  o negativa.
  4. Con los más grandecitos, las consecuencias pueden ser previamente negociadas para que se comprometan más y sepan que son tomados en cuenta en la familia.
  5. Hazle saber que no lo regañas por lo que es, sino por lo que hace; no le pongas ningún adjetivo calificativo negativo, evita etiquetarlo (ve a la página 46, encontrás los tips para lograrlo).
  6. Confía en su capacidad para lidiar con las adversidades. Recuérdale que siempre estarás a su lado en las dificultades.
  7. Déjale claro que lo amas incondicionalmente, haga lo que haga, pero que tú eres el adulto responsable de cuidarlo y educarlo.
  8. No pierdas de vista que estás formando a un ser humano que requiere no sólo que le digas lo que no debe hacer, sino cómo hacerlo mejor de forma positiva.
  9. Se vale decir: “Esto no fue correcto, pero no sé cuál será tu consecuencia. La pensaré y te digo en una hora”. Date tiempo para calmarte.
  10. Ten en mente que todo castigo requiere una explicación para que tu niño entienda su error; también debe implicar un esfuerzo, una lección y una reparación del daño.
  11. Nunca lo humilles, amenaces o dañes con palabras o golpes, aún cuando tenga un mal comportamiento.
  12. Mantén la calma, respira, aplica el regaño y termina con un abrazo y un “te amo”.

ESTE ARTÍCULO SALIÓ PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE PADRES E HIJOS EN ABRIL DE 2019, FUE REDACTADO POR JESSICA LÓPEZ CERVANTES.

Categorías
Especiales

Castigos, para cuando todo lo demás ha fallado

Es necesario empezar a corregirlo, pero la guía y regaños no siempre dan resultado y, aunque la idea del castigo te molesta e inquieta, te preguntas si no será algo necesario.

HE AQUÍ LA RESPUESTA

Con los niños, las reglas del juego tienen que ser muy claras y la autoridad que ejercen los papás no debe dejar lugar a dudas. Si los pequeños ignoran cualquiera de las dos, es momento de pensar en un método más efectivo.

Primero… necesitas cerciorarte de que fuiste clara y congruente en las indicaciones. Por ejemplo, decirle:

“Esto no se toca porque mamá lo necesita para hacer su trabajo; si lo tomas, ella no podrá realizar sus tareas y puede tener problemas . Si lo vuelves a hacer tenemos que castigarte hasta que entiendas. ¿Me puedes repetir lo que te dije?”.

Segundo… debes conservar la calma para castigarlo desde un buen lugar, si es el caso. Es decir, si te dejas llevar por el enojo, la desesperación o frustración, lo más probable es que la intención didáctica que debe tener un castigo positivo se pierda.

Además, desde una emoción descontrolada podrías poner correctivos exagerados y que también te serán casi imposibles de cumplir: “Nunca más visitarás a tu prima”, “Voy a castigar absolutamente todos tus juguetes”, “Se acabó el helado para ti”.  Recuerda que los castigos deben ser consecuencias, por tanto sí necesitas cumplirlos.

Tercero… mientras tomas aire, pregúntate:

  1. ¿Por qué está mal esto que hace mi hijo?
  2. ¿Cuáles son las consecuencias reales de su conducta?
  3. En una escala de 1 a 5, ¿qué tan grave es lo sucedido?
  4. ¿Le he advertido con anterioridad que si hace esto sería castigado?
  5. ¿Qué tipo de castigo le permitiría darse cuenta de que esto es incorrecto?

Lo anterior te dará tiempo de poner las cosas en perspectiva y tomar mejores decisiones.

ESTE ARTÍCULO SALIÓ PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE PADRES E HIJOS EN ABRIL DE 2019, FUE REDACTADO POR JESSICA LÓPEZ CERVANTES.

Categorías
Especiales

Aprende a decir a tu hijo «No» con autoridad, pero sin imponer

Evita gritos y sermones: con hechos, tu hijo debe entender por qué debe comportarse de un modo determinado. ¡Sí es posible educar y decir a tu hijo “No” con autoridad, pero sin imponer! Mira estas sugerencias.

Todos los niños necesitan límites (normas sencillas de comportamiento) claros, precisos y coherentes. Gracias a ellos tu hijo aprende a discernir entre las conductas apropiadas y las que no lo son, algo básico para vivir en sociedad.

Es importante aprender a decir “no” sin ser autoritario, de una manera que tu niño pueda entender. Recuerda que una buena disciplina fomenta la autoconfianza y el respeto por uno mismo y los demás, la clave está en ser coherente, hablar, evitar gritos innecesarios y demostrarle cuánto lo quieres.

Lo que debes hacer:

  • Sé consecuente con actitudes, palabras y gestos: la coherencia generará la confianza necesaria para que tu hijo te respete.
  • No prometas una cosa que no lleves a cabo.
  • Intenta que tu pareja y tú estén de acuerdo en cómo educar al niño.
  • Mantén una buena comunicación, aunque tu hijo sea pequeño.
  • Sean sinceros con tu hijo.
  • No impongas el “porque lo digo yo”.
  • Contesta honestamente sus preguntas y si no sabes algo, admítelo y encuentra con él una solución.
  • Escucha a tu pequeño.
  • Conecta, míralo a los ojos y responde a sus sentimientos.
  • Evita las peleas.
  • Valida sus emociones. Quiérelo mucho, dile que te importa y dale mucha confianza. Es esencial durante sus primeros seis años de vida.
  • Ponle límites de acuerdo a su edad, explícale el porqué de cada uno.
  • Transmítele valores de vida acordes a tus propias creencias.

ESTE ARTÍCULO SALIÓ PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA DE PADRES E HIJOS EN ABRIL DE 2019, FUE REDACTADO POR MAYRA MARTÍNEZ.

Categorías
Padres e Hijos

¿Puede mi ex pareja, salir a donde sea, de vacaciones con mis hijos?

A menudo, cuando existen hijos de una relación ya terminada y se deben repartir las vacaciones, surgen dudas respecto de lo que legalmente puede hacer la ex pareja. 

Por lo general, cuando una pareja con hijos se separa, un juez suele determinar la custodia y el régimen de visitas de los progenitores. Uno de los puntos que más controversia suscita es el del destino de las vacaciones.

Cada padre decide donde ir y qué hacer con sus hijos, y se encarga de todos los gastos derivados de estas actividades. Eso sí, la otra parte siempre tendrá que estar informada de los destinos y día a día de los pequeños.

Si se trata, por ejemplo, de un campamento de verano u otra actividad consensuada, puede acordarse la repartición de gastos, según el despacho ABA Abogadas.

No suele haber problema, si uno de los padres decide hacer un viaje al extranjero siempre y cuando se informe a la otra parte del destino e itinerario de la salida.

Sin embargo, existen dos excepciones muy importantes: si el viaje es a un país considerado de riesgo por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.

En el caso de que la sentencia de divorcio hubiera fijado un cierre de fronteras por riesgo de que uno de los padres se lo lleve a su país y no lo traiga de vuelta.

La otra parte debe expresar por escrito su consentimiento para que los niños puedan viajar, en estos dos últimos casos. Si el madre o el padre se niega a que se realice este viaje, un juez deberá intervenir para dar la razón a uno u otro. Y es que, solo durante el año pasado, se registraron más de 200 casos de niños que habían viajado con uno de sus padres al extranjero y no volvieron.

Hay que aplicar el sentido común a la hora de planificar las vacaciones con los hijos. Si la comunicación entre los padres no es posible, es recomendable tener un intermediario para tratar estas cuestiones siempre teniendo en cuenta la opinión de los niños.

FOTO GETTY IMAGES

Categorías
Especiales

Razones por las que los castigos no funcionan con tu hijo

Tal pareciera que los niños de ahora son inmunes a los castigos; que los castigos no funcionan con tu hijo. ¿Por qué será?

El experto es neuropsicología Álvaro Bilbao responde esta gran interrogante en su libro El cerebro de los niños explicado a los padres.

  1. Cuando se castiga a los niños, se les enseña que esa es una manera válida de pedir a los demás lo que desean. Aprende que cuando se sienten frustrados por no obtener de los demás lo que quieren pueden arremeter contra ellos, quitándoles lo que quieren, hiriéndolos, haciéndolos sentirse culpables, para que “aprendan a obedecer”.
  2. Facilitan la aparición de la culpa. Normalmente, los padres levantan el castigo a su hijos cuando los ven llorar o ha pasado el suficiente tiempo para que “reaccione, o se sienta mal por lo que hizo y aprenda”. De esto, en realidad, solo asimila que sus padres lo aman solo cuando se porta bien.
  3. Facilita que el niño se forme un mal concepto de sí mismo, por tanto, mina su autoestima. Las etiquetas que suelen acompañar a los regaños y castigos acerca del modo de ser de los niños (“eres un demonio, eres un caos, un malportado…»), se le quedan grabadas en su memoria y forman conexiones neuronales. Simplemente él se la cree porque si tú que eres su cuidador se las dice, son verdad. Y actuará a lo largo de su vida adulta según lo hayas definido en esta etapa de su desarrollo.
  4. Los castigos pueden tener una reacción contraria a la que buscas, es decir, tu hijo puede aprender que solo mediante ellos recibe toda tu atención, por tanto, puede comenzar a usarlos para obtener tu tiempo y dedicación. Ocurre que para un niño que se siente ignorado o poco amado es mejor recibir un regaño que ser invisible para las personas que él ama.

Los castigos tienen más efectos negativos que los deseados por todo papá y mamá, por ello, es mejor usar estrategias más conscientes para ayudar a tu hijo a asimilar lo correcto o incorrecto. Como los límites y la disciplina positiva.

Categorías
Así Crece

6 cosas que debes hacer si tu hijo te guarda secretos

Miedo, culpa, inseguridad, confusión… las razones por la que tu hijo guarda secretos pueden ser muchas, pero lo importante es que no lo haga porque es esencial que te tenga confianza, sobre todo, en este mundo en que tantos casos de bullying y abuso sexual contra niños ocurre. 

CLAVES PARA UNA VIDA SIN SECRETOS

ANÍMALO A DECIR LA VERDAD

Trata de hacerlo ejercitando la empatía con tu hijo y desde recursos de inteligencia emocional. Si crees que tu hijo oculta algo debes hacer que él sienta que la seguridad dentro de su familia es inquebrantable, que pase lo que pase se puede arreglar y que nadie en el mundo lo va entender y a querer más que papá y mamá.

Este tipo de herramientas hay que adaptarlas a la edad del niño, aunque es esencial empezar a trabajarlas desde que son muy pequeños y conseguir que nos digan que fue él quien tiró el vaso de leche o le pegó a su hermano menor, por ejemplo. Notarás cómo siente un alivio inmediato.

PON LA REGLA PARA TODOS: PROHIBIDO MENTIR EN CASA

Que no perciba que en casa se miente. Tal vez su predisposición a mentir haya nacido de la imitación. Si es el caso, ustedes como papás deben terminar con eso al instante. Se acabaron las mentiras también entre adultos, aunque sean piadosas o “no dañinas”.

HAZLE SABER QUE EXISTEN CONSECUENCIAS

No de inmediato, pero tu hijo -sea cual sea su edad- debe estar consciente de que las mentiras, la ocultación o la mera falta de sinceridad traen consecuencias. Ojo: éstas no son necesariamente castigos. Ello le servirá para tomar verdadera conciencia de sus actos.

PERO NUNCA LO HAGAS SENTIR OBLIGADO

A la verdad hay que llegar. No lo obligues a que la diga, no lo amenaces ni chantajees. A veces es inevitable, pero si se siente forzado tal vez logres que te cuente la verdad una vez, aunque no conseguirás una relación de confianza real con él o acabará aprendiendo a mentir “mejor” y de manera más sofisticada.

TRABAJA LA SINCERIDAD

Cuéntale a tu hijo lo que hiciste hoy, si viviste alguna situación complicada. Hay que encontrar momentos para la conversación fluida y dialogada en casa, no tienen que ser grandilocuentes o especiales. Al revés: la cena, el trayecto en coche o yendo a la escuela son momentos ideales para ello.

QUE NO SE SIENTA CULPABLE

Muchas veces lo que hace que tu hijo no sea sincero son sus sentimientos de culpa por el acto o por el sufrimiento que pueda causar a sus papás. A ello a veces se unen el miedo y la vergüenza. Identificar esto es “más sencillo” porque va unido a un cambio de actitud evidente: está callado, triste, preocupado o retraído. La mejor manera de invitarlo a decir la verdad radica en su deseo de que desaparezcan todos esos  sentimientos negativos para así recuperar la alegría, el apetito o la energía habitual. La sinceridad tiene que ser para él un bien mayor.

Categorías
Especiales

¿Disciplinar a tu hijo desde los 7 meses de nacido? Sí, te decimos cómo lograrlo

Entre que no quiere comer, tender su cama, levantar sus juguetes, apagar la pantalla, dejar el celular, ponerse los zapatos, vestirse, dejar de correr por la casa… Toda una batalla diaria ocurre cuando de disciplinar a tu hijo se trata. ¿Qué hacer?

Probablemente este recurso que estamos por compartirte te sea de mucha utilidad en el tema de disciplinar a tu hijo.

LA CLAVE ES ESTABLECER RUTINAS

Las rutinas ayudan a los niños a saber de llevar un orden y ser ordenado, cumplir reglas y tener límites; le dan estructura. Por ello, si desde bebé lo acostumbras a las rutinas, cuando niño no te costará trabajo que te haga caso cuando le pidas que mantenga sus juguetes en una caja o que se lave los dientes o que cuando es tiempo de comer no se juega o que hay un límite para usar la tablet.

Aunque, esto no significa que si tienes un hijo mayorcito las rutinas no te sirvan, solo que quizá necesites más paciencia con él.

Las rutinas lo disciplinan desde bebé

Todavía hasta su sexto mes de vida es necesario que te doblegues cada vez que tu bebé quiera dormir o comer. A partir del séptimo mes podrás empezar a atenderlo siguiendo un orden (a: cuando despierte, darle de comer; luego, cambiarle el pañal; después jugar con él y por último, acostarlo para que se vuelva a dormir. Y lo mismo cada día, introduciendo de manera gradual actividades como el baño, el paseo en carriola, etcétera.

¿Cómo trabajarlas?

  1. Las actividades más importantes a incluir en las primeras rutinas son: desayuno, comida y cena; refrigerios, sueño nocturno y, al menos, una siesta. Si logras que tu
    hijo esté satisfecho en todo esto, será más fácil que se adapte luego a un determinado orden.
  2. Establece las rutinas en las horas que requieren una mayor organización, como la mañana, antes del trabajoguardería y la tarde-noche, previo a la hora de dormir. Esto redundará en menos batallas con el pequeño.
  3. Si tienes algún niño mayorcito (de cinco años en adelante), involúcralo en la planeación de las rutinas.
  4. Elabora carteles que ilustren lo más simple posible la secuencia de las actividades a realizar por tu pequeño (y por ustedes los padres, de preferencia). Esto será un
    recordatorio y motivador permanente para todos.
  5. Incluye en la rutina algo de tiempo libre para tu niño, con el propósito de que también dé rienda suelta a su espontaneidad y aprenda a entretenerse por sí mismo.
  6. Coloca recordatorios para el peque (por ejemplo, en las puertas de su cuarto) de lo que tiene que hacer en determinado periodo de tiempo. También puedes hacer
    sonar el reloj despertador para indicar que el tiempo de cierta actividad, como el juego, se ha agotado.
  7. Ya que tu niño esté bien adentrado en la rutina, prémialo cada vez que haga algo sin ayuda ni recordatorio; por ejemplo, cuando guarde un juguete después de usarlo.
  8. Recuerda, un niño necesita tomarse su tiempo para asimilar todas las nuevas cosas que lo rodean, no puede responder con la rapidez que tú quisieras ya que su
    aprendizaje es gradual, sé paciente con él.

Por Felipe Salinas

Categorías
Ser Familia

¿Cómo ayudar a tu hijo después de sufrir un acto de delincuencia?

Si para los adultos vivir un acto de delincuencia resulta traumático, para los niños podría tener efectos emocionales más profundos porque ellos lo viven desde un estado de vulnerabilidad mayor.  

Por ello, es importante conocer los posibles efectos psicológicos de tal suceso y, aún más, cómo lo percibe tu niño para que después puedas ayudarlo a entender sus emociones.

¿Cómo lo vive y qué siente?

Experimenta sentimientos de vulnerabilidad y de miedo no tanto a lo que pueda pasarle a él, sino a su mamá o papá; de perder su fuente de protección y seguridad: tú, su mamá o papá.

Recordemos que para los niños sus figuras paternas son su primer enlace con el mundo que está conociendo; de hecho, biológicamente su organismo se está adaptando a través de ellos: sus papás lo alimentan, le dan calor, lo protegen; satisfacen sus necesidades básicas.

Este valor que tienen sus padres para él lo colocan en un punto en el que se sabe que por sí mismo no puede sobrevivir, entonces, en su mente está la gran pregunta: ¿qué pasaría conmigo si no estuvieran mis padres? ¡Yo no podría sobrevivir! Es un acto natural y biológico que, aunque parezca increíble, determina la emocionalidad del pequeño en un acto donde percibe que la vida de sus progenitores está en peligro.

En un asalto, tu hijo se percibiría a sí mismo aún más desprotegido y temeroso de lo que tú misma te sentirías, pues además, su mente aún no alcanza a comprender el porqué ocurre tal suceso, es decir, él no sabe de delincuencia, problemas sociales, económicos… En el portal del Centro de atención Ciudadana de México se explica:

«Los niños tienen más dudas y temores que un adulto pues se les ha enseñado que deben de respetar a los mayores y que los adultos saben lo que hacen y lo que dicen, lo cual puede confundirlos y ocasionar que piensen por ejemplo: “¿Por qué esa persona me hizo daño? ¿Por qué me quitó de esa forma algo que es mío? ¿Cualquier persona puede volver a hacerme esto? ¿Yo hice algo malo o por qué me pasó esto a mí?”.

En todo caso, lo que viven y lo que sienten de tal vivencia va conformando el modo cómo ven el mundo. Si ellos viven asaltos, homicidios, violaciones, maltrato, humillaciones (fuerza física, armas,  máscaras, y los ladrones emiten gritos y ruidos para intimidar a las víctimas), eso es justamente lo que su cerebro capta como parte de lo real, natural, normal y cotidiano. Y qué triste que viva violencia, ¿no?

Los efectos en su mente

  • Recuerdos del acontecimiento que provocan malestar.
  • Sueños repetitivos sobre el suceso
  • Tiene la sensación de que el asalto o acto violento volverá a ocurrir en cualquier momento.
  • Poco apetito, ansiedad, insomnio, fatiga.

¿Cómo ayudarlo?

El Centro de atención Ciudadana de México, da las siguientes recomendaciones:

  1. Explícale que no fue culpa suya, dile que fue un comportamiento incorrecto por parte de quien lo realizó y que aunque por precaución debe de protegerse de todas las personas, no todos le harán daño.
  2. Hazle saber que es normal sentir miedo ante esos hechos.
  3. No le mientas o les des falsas esperanzas de que no volverá a ocurrir.
  4. Si quiere estar mucho más cerca de ti que antes (dormir contigo o que duermas en su cuarto por temor a que algo malo le vuelva suceder) evita regañarlo, ridiculizarlo o minimizar sus temores, sé comprensivo.
  5. Los niños tienen diferentes formas de expresar lo que están sintiendo, para los adultos quizás sea un poco más fácil hablar, en cambio los menores puede elegir el juego para manifestar de esa forma sus sentimientos, dudas o temores; síguele el paso si juega con este tema.

No tomes a la ligera este suceso, observa la conducta de tu hijo, apapáchalo más y muéstrate más cercana; no dudes en acudir a un experto si desarrollalos síntomas de estrés postraumáticos y, sobre todo, muéstrate segura para que él se siga sintiendo  protegido. 

Por Felipe Salinas