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Personajes de la vida real que causan miedo a los niños

¿Has dicho a tu hijo que si no se porta bien, el robachicos vendrá por él? Algunos padres se ayudan de personajes fantásticos para enseñar a sus hijos “a cuidarse” o para controlarlos en momentos de riesgo. Aunque a primera vista puede ser algo eficaz, este método puede tener desagradables consecuencias a la larga.

Personajes de la vida real que causan miedo a los niños

EL COCO

Cuenta la leyenda que cuando los niños no quieren dormirse o se portan mal, el Coco va a sus cuartos por la noche a comerlos. Aunque este ser “facilita” el cierre de jornada de muchas familias, la angustia que despierta en los niños no es sana. Ellos necesitan un ambiente de protección que les ayude de manera paulatina y natural a superar sus miedos. Para ello hay que tolerar amorosamente las épocas de mal comportamiento y miedos al dormir, ayudarlos a verbalizar las razones que les hacen tener pesadillas o ser rebeldes y, siempre de los siempres, anteponer su salud mental a la comodidad personal.

EL SEÑOR DE LOS HELADOS

Aunque la intención es enseñar a los niños a cuidarse a sí mismos, el mensaje oculto es que incluso deben cuidarse de quienes quieren agradarles. Desarrolla en el niño una sensación de desconfianza básica que no queremos que se vuelva parte de su personalidad. Más que condicionarlos a temer a los desconocidos, hay que enseñarles a no ponerse en riesgo y a confiar en sus instintos.

Hay que modelarles con el ejemplo las reglas básicas del autocuidado para que adquieran la capacidad de cuidarse a sí mismos cuando estén solos. Luego, hay que recordarles que poseen un “termómetro emocional” que les ayudará a identificar cuándo una persona es o no confiable y qué hacer en cualquiera de los casos. Más que enseñarles a ser recelosos y suspicaces, ocasionándoles problemas de sociabilidad, autoestima y futuras relaciones de pareja, requieren ser impulsados al disfrute de la convivencia social con la conciencia de cuidarse.

EL ROBACHICOS

Es una forma en que las abuelas enseñaban a los nietos a no salir sin permiso de casa, a no separarse de sus padres en lugares públicos y a no hablar con extraños. El costo de no cumplir estas recomendaciones es alto: serán robados y separados de sus padres para siempre; pero no es la forma de inculcar en tu hijo el seguimiento de las reglas de seguridad.

Acompáñalo hasta que sea capaz de hacerlo por sí mismo; de lo contrario, el retraimiento se volverá parte de su personalidad, manifestando miedos e inhibiciones. Asimismo, no poseen la capacidad psíquica ni la experiencia, madurez y/o herramientas emocionales para consolarse o para entender que es un personaje ficticio. Ellos realmente creerán que existe una persona que busca llevárselos. ¡Imagínate vivir con este miedo! Además de una sensación de incapacidad y vulnerabilidad que podría volverse parte de su esencia de manera permanente.

LOS PAYASOS

Su vestimenta es poco común, llamativa y desproporcionada; sus rasgos faciales, acentuados con maquillaje, son exagerados y maniacos. Poseen una sonrisa que de manera inconsciente causa desconfianza, sugiere falsedad. Ahora bien, si tu hijo le tiene miedo a los payasos necesita que lo respetes y comprendas.

Trata de poner en palabras aquella característica que no le gusta, ya sea su ropa, que no sabe quién está debajo del disfraz o cualquier historia que haya escuchado al respecto. Acompáñalo, sé comprensiva y verás que de manera natural se irá desvaneciendo su miedo.

EL DIRECTOR DE LA ESCUELA

La intensidad de este temor tiene mucho que ver con la relación que el niño tenga con sus propios padres y figuras de autoridad cotidianas. Se podría decir que entre más cercano, bondadoso y comprensivo sea un papá con su hijo, mejor relación tendrá con el director, pues poseerá de entrada las mismas cualidades. Por otro lado, entre más distante, colérico e inconstante sea un papá, más miedo y resentimiento le tendrá al director de su escuela.

Si tu hijo presenta este tipo de temor de forma tal que se le complique su asistencia a la escuela o su adaptación con los otros niños, profesores o reglas escolares, vale la pena pensar en la relación que lleva con sus papás, sobre todo con su figura paterna. Si mejorando la relación entre padre-hijo este temor no baja, ten una junta en la escuela para cerciorarte de que todo está bien.

Por Judith Celis, psicoterapeuta y bloguera en padresestrella.com

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5 factores que pueden afectar la vida emocional de tu hijo en su adultez

Sin darte cuenta, o saberlo ni pensarlo, podrías estar cayendo en algunas acciones que pueden afectar la vida emocional de tu hijo y que podrían determinar su bienestar en su edad adulta. Te invitamos a descubrirlas y reconocerlas.

Los especialistas en la mente humana dicen que «niñez es adultez»; es decir, las experiencias de vida durante los primeros años de un niño son determinantes en su vida como adulto, así como en su bienestar físico y psicológico.

En este sentido, la forma en que un niño recién nacido hasta los 7 años se relaciona con sus padres determinará cómo será su calidad de vida y bienestar en el futuro. pero ocurre que en el día a día podrías no ser completamente consciente de algunas acciones que podrían dañar a tu hijo.

A veces, los niños interpretan acciones de lo adultos desde su mundo imaginativo, fantasioso o literal, dándoles un significado que papá y mamá no desean. Por eso, es importante saber cuáles son los factores que más determinan el bienestar emocional de tu hijo.

5 principales tipos de acciones que podrían afectar la vida emocional de tu hijo

Rechazo. Al vivir y sentir el rechazo, el niño vive con la idea equivocada respecto al derecho a existir o vivir. Este sentimiento se intensifica cuando el rechazo proviene del progenitor del mismo sexo y ocurre cuando el bebé, por ejemplo, llega por sorpresa, porque los papás lo están viviendo como un fastidio o porque hay un verdadero rechazo por parte de uno de ellos.

La forma en que el rechazo o maltrato emocional afecta en su vida adulta son: huir de las situaciones desagradables, ser poco sociable, abandonar lo que inicia y desapego a las cosas y personas.

Abandono. Sucede cuando los padres están ausentes la mayoría del tiempo o ante la llegada de un nuevo hermanito. También, ocurre cuando el niño es aislado en una parte de la casa la mayor parte del tiempo.

El niño que sufre este tipo de maltrato emocional genera pensamientos de soledad y abandono. Su personalidad se orienta a ser retraído, a rechazar el contacto con los demás y ser dramático ante hechos sin importancia.

Humillación. Avergonzarlo, gritarle o compararlo. Este tipo de maltrato emocional infantil se da tanto en el ámbito familiar como social, y se hace más fuerte cuando este tipo de abuso emocional provienen de la madre.

Los principales sentimientos que acompañan a este tipo de maltrato son abandono, comparación y baja autoestima. Además, en su edad adulta suele ser orgulloso, rígido y masoquista.

Traición. En este tipo de maltrato emocional se genera un sentimiento de envidia hacia los demás por no merecer lo que tienen.

La personalidad que genera este tipo de maltrato piscológico en su vida adulta es la de ser muy estricto, rígido y difícil de cambiar su manera de pensar. Así, como controlador sobre los demás para así evitar ser traicionado. También, se forma una personalidad de carácter fuerte para justificar su capacidad de control y sus miedos, como disociarse de sí mismo y perder a su pareja.

Injusticia. Este tipo de maltrato emocional se origina en un entorno familiar donde los padres son fríos en sus relaciones y demasiado estrictos. También, por exigir demasiado al hijo.

Este tipo de maltrato piscológico conlleva pensamientos de comparación con los demás y con ciertos indicios de auto-sabotaje. La persona adulta suele proyectar fuerza, poder y es extremadamente ordenado, perfeccionista y sólo confía en sí mismo.

Sin duda, es importante analizar cada uno de estos factores, reconocerlos
y hacer todo lo posible por sanarlos en su niñez y a tiempo. 

Por Berenice Villatoro

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Ser Pareja

¿Tienes una pareja explosiva? 4 frases para no hacer más grande la pelea con él

¿Al discutir suele encenderse más la chispa con cada palabra que dicen? La psicóloga clínica Natalia Gurdián afirma en su blog que estas frases ayudan a expresar tu queja sobre el comportamiento de tu pareja explosiva pero sin agrandar el problema.

Frases para no hacer más grande la pelea con tu pareja explosiva

1. En mi corazón sé que eres un(a) buen(a) hombre/mujer. Ahora escúchame, por favor.

2. Realmente pienso que eres una persona (generoso/a, amorosa/o, genial…), pero creo que has aprendido a actuar así cuando te enojas. ¿Podemos cambiarlo por favor?

3. Yo sé que cuando explotas no estás tratando de herirme, ¿verdad? Creo que tienes buenas intenciones, pero al parecer simplemente reaccionas.

4. Necesito que me escuches, tu actitud explosiva me asusta. No puedo hablar, me congelo y yo sé que es justo lo que tú no quieres.

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Ser Mamá

¿Te cuesta tomar decisiones? Haz esto para sentir seguridad y confianza en ti

Si cuando debes tomar decisiones, te sientes estresada, sueles preguntar a todo mundo su opinión, decides algo y al día siguiente lo cambias, te torturas analizando si haces bien o mal,  o te tardas mucho para elegir… lo más probable es que necesites trabajar tu seguridad emocional y confianza en ti misma.

Te compartimos estas cuatro  ideas que puedes hacer para quebrar el círculo del miedo que no te permite sentirte segura y confiada de tu criterio y de tu propia persona, de tu poder para enfrentar obstáculos, retos e, incluso, de vivir las cosas buenas que te manda el Universo.

¿Por qué importa que rompas con este círculo?

  1. La inseguridad emocional te lleva a tomar decisiones erróneas para tu bienestar.
  2. La inseguridad de ti misma te lleva a vivir situaciones de ansiedad, frustración, insatisfacción; cosas tan negativas para tu bienestar como los celos, las parejas tóxicas, la violencia física o emocional, el maltrato por no poder decidir en pro de tu felicidad.
  3. Y lo más importante, porque tus hijos estarían aprendiendo tu forma de conducirte en la vida: si tú eres insegura y no tienes confianza en ti misma, les transmites esta misma condición emocional; son patrones conductuales, cognitivos y emocionales que ellos van aprendiendo. Por eso, si tú los trabajas, podrás dar a tus hijos un mejor mundo para ellos mismos.

Para sentir seguridad y confianza en ti

Cambia los miedos irracionales que identifiques en ti por emociones reales

Las personas se concentran en lo que no quieren, sin darse cuenta de que cuanto más lo piensan, más real se vuelve. Por ello, es mejor pensar en la realidad emocional de cada situación: «No quiero que mi relación de pareja se termine», mejor: «siento que mi relación de pareja está desequilibrada, ¿por qué estoy sintiendo esto y cómo puedo solucionarlo?».

Fortalece tu autoestima y la confianza en ti misma

Concéntrate en tus posibilidades reales y oportunidades, de las circunstancias que vivas y de ti misma. Es dejar de pensar en lo que te hace falta para dar paso a lo que tienes. ¿Has escuchado el dicho de «si la vida te da limones, haz limonada»? Justamente de esto se trata, rescata tus virtudes, talentos, habilidades, recursos… eso te ayudará a valorarte y crecerá tu autoestima.

Acepta y reconoce los miedos que te hacen sentir insegura

Solemos esconder incluso de nosotros mismos los miedos ¡por miedo a ser vulnerables! pero justamente cuando lo sentimos significa que estamos en vías de un crecimiento personal: ¿tienes miedo a dejar a un hombre que ya no amas, tienes miedo a cuando tu hijo crezca y se vaya de casa, tienes miedo a quedarte sola, a expresar tus emociones, a que te sean infiel…? Detrás de cada miedo hay una lección de vida para ti y en tu interior la sabes; solo permítete verla.

Elige pensamiento orientados a la acción

Este es el punto que te llevará a la decisión. Tus miedos son los que no te dejan decidir: miedo a que se burlen de ti, miedo a no ser la mujer que tu padre espera, miedo a fracasar en un trabajo, miedo a quedarte sin dinero… Analiza qué es lo peor que podría pasar en cada situación y si eso que temes tiene probabilidades reales de ocurrir; muchas veces ocurre que eso que más tememos nunca llega a ocurrir. Luego, haz tu plan de acción para esas situaciones hipotéticas que te causan miedo, eso te hará sentir segura y con el poder que necesitas para enfrentar cualquier situación por más adversa que sea.

Estos consejos también puedes usarlos para ayudar a tu hijo a aprender a decidir, a crecer su autoestima, seguridad y confianza y a enseñarle que sin importar qué venga en el futuro, él tiene el poder personal para salir adelante, así como tú.

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A preguntas necias, respuestas sabias de mamá

¿Cómo puedes hacer frente a esos comentarios? En esto de la maternidad y la crianza de los hijos, como en todo, nos vamos a encontrar con personas que se creen con derecho a opinar. Lo normal es que hagamos oídos sordos, pero… la verdad es que tales inconveniencias pueden llegarte a molestar y herir tu sensibilidad. Te compartimos estas «respuestas sabias» para salir airosa de tales preguntas necias.

¿No está un poco crecidito tu niño para seguir tomando el pecho?

Lo que quisieras contestar es “¿y a usted qué le importa?”, pero es preferible dar una respuesta suave y conciliadora, dado que muy posiblemente en ese momento el bebé esté comiendo: “mire, tenía hambre (o necesitaba consuelo) y yo estoy encantada de poder seguir dándole el pecho. Así me gusta”.

Existen respuestas más groseras y ofensivas para dejar al impertinente con la palabra en la boca; pero, realmente, ¿quién nos importa más en ese momento: nuestro hijo que está alimentándose plácidamente, o una persona inoportuna?

Si fuera mi hijo, ya le habría dado una nalgada bien puesta.

La respuesta es difícil. ¿Cómo explicar a una persona con esas ideas que ese método es bestial? Quizá crea, como dice el refrán, “la letra con sangre entra” y no es fácil desterrar esa práctica tan difundida. ¡Si hasta en las familias más felices y bien avenidas ocurre! Mejor preguntarle qué sentiría ella si le pegaran; hay casos en los que más que una respuesta aguda valdría más un poco de labor social.

A la edad de tu hijo, el mío ya no necesitaba pañales.

¿Y? Las comparaciones siempre siempre son odiosas, pero en este caso son una necedad. Podemos contestar tipo niña pequeña y riéndonos: “pero el mío es más alto”, o más moreno, más gracioso… También se le puede dar la vuelta a la tortilla: “lo importante no es la edad a la que dejan el pañal, sino la forma. Si has hostigado al tuyo para que ya no los use, es probable que a la larga tenga problemas”.

Seguro que ahora ya no estará tan segura de haber hecho bien las cosas. Otra opción sería mostrarnos benevolentes y decir con suavidad: “cada niño es un mundo y en ellos cada progreso tiene su tiempo, ¿por qué compararlos? Esto no es una competencia”.

Pero… ¡si no se parece en nada al papá!

Una opción es poner cara de “ya lo sabía” y decir muy seria (o muerta de la risa, si no queremos ser tan ofensivas) “¿y por qué tiene que parecerse? Su hija y su marido tampoco tienen nada que ver”. Menos belicoso sería un “se equivoca, se parecen bastante, pero quizá no ha observado bien al papá”. O afirmar sorprendida “¡pero si todo el mundo los ve idénticos!”.

¡Qué guapo, parece una niña!

Si nuestro hijo es lo suficiente mayor como para comprender, no podemos dejar pasar el comentario; pero tampoco conviene ofendernos, porque le daríamos demasiada importancia. Como lo esencial es reparar el daño que haya podido causar al niño, tal vez baste con desarmar la idea de que la belleza es patrimonio femenino: “mujer, hay hombres guapísimos y no por ello menos hombres” o decirle con dulzura “se equivoca; es niño, parece niño y sí, es muy guapo”, aunque la mirada con la que acompañemos estas palabras no tiene por qué ser tan dulce.

¡Qué bebé más llorón!

Siempre hay personas a quienes les molestan los niños; lo malo es que lo demuestren de forma antipática. Los padres debemos tratar de impedir que nuestros hijos incomoden a las horas socialmente incorrectas: durante la siesta, por las noches o a esas horas tan increíblemente madrugadoras a las que se levantan.

Pero cuanto más pequeño sea el niño, menos podrá entender las reglas de la comunidad y un bebé, desde luego no entiende de reglas. Si el que se queja es impertinente pero no agresivo, podemos darle esperanzas: “no se preocupe, he conseguido un video para hipnotizarlo”.

¡El niño ya tiene seis meses y tú todavía con esos kilos!

¿Y? Sea o no verdad, esta afirmación está fuera de lugar. Si nos cae bien, se puede adoptar un estilo intelectual y soltar, alzando la barbilla: ”sí, elegí el modelo renacentista”. También se puede contraatacar: ”no es sano ser tan estricto con el peso”. O sorprender con una maniobra elegante: “justamente de eso te quería hablar. Todos me ven más guapa y no sé si perder estos kilitos que, al parecer, me sientan tan bien”.

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10 acciones que NO debes hacer cuando tu pareja te aplica «La Ley de Hielo»

No caigas en su chantaje. Si después de una discusión tu pareja te aplica La Ley del Hielo (te retira la palabra), o evidentemente está enojado contigo y cuando le preguntas «¿qué tienes?» te responde «nada», evita caer en esta clase de chantaje.

¿Qué puedes hacer o decir en tal caso para no agrandar el conflicto, darle su tiempo de reflexión y cuidar de ti en tal caso de violencia (velada)? Lo mejor, dice Susan Forward en su libro Chantaje emocional  «es ceñirte a los principios de la comunicación no defensiva y ser consciente de las siguientes cuestiones:»

Te decimos:

  1. No esperes que tu pareja dé el primer paso para resolver el conflicto.
  2. No le supliques que te diga qué le pasa
  3. No insistas en que te dé una respuesta, pues se replegará todavía más.
  4. No critiques, analices ni interpretes sus motivos, su carácter o su incapacidad de ser directo.
  5. No aceptes voluntariamente los reproches sobre lo que lo ha alterado a fin de que esté de mejor humor.
  6. No permitas que cambie de tema.
  7. No te dejes intimidar por la tensión y la cólera imperantes.
  8. No permitas que la frustración te lleve a plantear amenazas que, además, no vas a cumplir.
  9. No supongas que si se disculpa, sus palabras irán acompañadas de un cambio significativos de comportamiento.
  10. No esperes grandes cambios de personalidad por mucho que reconozca lo que hace y esté dispuesto a trabajar sobre la cuestión. Recuerda que el comportamiento puede cambiar y que no suele ocurrir con los estilos de personalidad.

Estas acciones ayudan a a romper con el patrón de aquellas personas que suelen recurrir al chantaje callado y colérico que se demuestra con la llamada Ley de Hielo. Algo que es exaSperante para ti, por supuesto, ¡te dan ganas de estrangularlo! Pero, poco a poco, él entenderá que no logrará su propósito mediante tal actitud y, por tanto, que aunque tenga todo el derecho de encolarizarse, solo con la comunicación pueden hallar como pareja una solución a cualquier conflicto o malestar personal. 

Ayuda a tu hijo también a no ceder a los chantajes

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