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Así Crece

Enseña a tu hija desde ahora a detectar a los patanes ¡y a ponerles un alto!

Darle una sana autoestima es parte de esta lección. Se trata de enseñar a tu hija a que proteja su amor propio y hasta integridad, a que elija vincularse con personas que la respeten simplemente por su condición de ser humano. Por eso importa darle los recursos para que sepa alejarse y ponerle un alto a los patanes. 

Un patán se define como una persona tosca, grosera o vulgar; carente de tacto en su comportamiento. Una persona así es proclive a lastimar los sentimientos de aquellos con quienes interactúa y, en el peor de los casos, puede llegar a ejercer violencia, en cualquiera de sus modalidades: física, psicológica, económica.

Tales características son relativamente fáciles de detectar en hombres adultos, pero sabemos que la personalidad se va gestando desde la más tierna infancia y, aunque en los niños en general solemos ver cualidades de generosidad, ternura y empatía, existen focos rojos que podemos enseñar a nuestras hijas a detectar.

Focos rojos

  1. Un niño que tiende a usar un lenguaje soez, que habla con groserías o ideas ofensivas, por alguna razón no está aprendiendo a distinguir que existen sólo algunas situaciones y personas con quienes puede resultar adecuado usar “malas palabras”.
  2. Los golpes no deben tolerarse ni como juego, pues se tolera y favorece el uso de la violencia.
  3. La burla constante hacia otros evidencia la falta de conciencia de que absolutamente todos merecemos respeto y consideración.
  4. La falta de solidaridad y el egocentrismo, que manifiestan que el niño no puede tomar en cuenta ni responder a las necesidades de otros, sólo las suyas.
  5. La agresividad en general. Nada justifica ni mucho menos compensa que un hombre recurra a la agresión o hasta la violencia, en lugar del diálogo para solucionar las situaciones problemáticas.

Si nos fijamos, la constante de los anteriores focos rojos es la carencia de respeto a la dignidad humana. ¿Qué más puedes hacer al educar a tu hija?

  • Todos los días muéstrale que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y valor como personas. Ningún género es mejor o peor.
  • No es una princesa, sino una mujer tan digna, fuerte y valiosa como un varón.
  • Permítele expresar sus opiniones, aunque difieran de las tuyas. Y a hacerlo dialogando, con con berrinches o a punta de gritos.
  • Enséñale a respetar siempre a los demás, hombres y mujeres, niños y ancianos, tal como ella quisiera ser respetada.

Lo más importante: ponle el ejemplo.

Por Patricia Angélica Osuna Navarro, psicoanalista miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. (AMPIEP): www.ampiep.org Tel. (55) 5157-0409

Te invitamos a leer estos consejos para trabajar la autoestima de tu niña.

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Padres e Hijos

¿Cómo inmunizar a tu hijo contra las malas influencias?

Quisiéramos aplicarles una vacuna y despreocuparnos sabiendo que nuestros hijos siempre harán buenas elecciones. Pero… eso se queda en el mundo de los sueños y la realidad es que constantemente los niños enfrentan situaciones que, en proporción a su edad, les presentan dilemas éticos. Por eso, es necesario enseñarle a reconocer y confrontar las malas influencias. 

Desde muy pequeños, los niños comienzan a aprender que pueden o no dar satisfacción a sus deseos y que hacerlo, en algunas ocasiones, puede acarrear consecuencias negativas, como el regaño de mamá y/o papá, mismo que incluso puede llegar a ser sentido como la posible pérdida de su amor.

Esto significa que el buen comportamiento se construye sobre la base del temor a perder el cariño de los padres y se extiende al cariño de las personas que cuidan del niño. Cabe aclarar que estamos hablando de la experiencia del niño pequeño cuando se le aplica algún correctivo para disciplinarlo. Quedan descartadas las agresiones físicas y verbales; no se insulta ni se golpea a un niño.

Pero no puedes esperar que el temor sea por siempre la base del sentido ético de tu hijo, pues llegará un día en que se sienta (y lo sea realmente) más fuerte que tú. Además, piensa en un adulto que tome sus decisiones principalmente a partir de la necesidad de sentirse amado y aceptado.

¡Le haría terriblemente manipulable! Aunque todos conocemos personas que se mueven así por la vida, seguro que preferirías que tu hijo fuese capaz de decir NO cuando la situación lo amerita. ¿Qué hacer entonces?

Fomenta los elementos que van construyendo el sentido ético

La empatía, que suele ser descrita como la capacidad de ponerse en los zapatos del otro. Si un niño es capaz de comprender intuitivamente cómo se puede sentir un compañerito de la escuela cuando es acosado, sea su amigo o no, entonces habrá mayores probabilidades de que se niegue a ser “cómplice” del acoso. Para ello, cuéntale a tu hijo cómo te sientes cuando ves sufrir o padecer a otra persona; pregúntale como se siente cuando ve a un animal lastimado, por ejemplo.

La capacidad de análisis de una situación. ¿Qué tal si en palabras sencillas explicas a tu hijo por qué no tomas artículos del supermercado y te los llevas sin pagar? No solo porque robar es malo. Cuando robamos algo, aunque sea jugando, causamos daño a otra persona, a una institución, al país, etc.

El juicio de realidad, que se entiende como la capacidad de anticiparse a las consecuencias de los propios actos y se deriva de la capacidad de análisis. Esto significa enseñar a los niños a evaluar sus actos en función del objetivo que pretenden alcanzar y de las consecuencias naturales que generan. Parece complicado, pero puedes enseñarlo con peras y manzanas.

Por ejemplo, a muchos se nos antojaría comer un litro de helado de chocolate, pero además de sentirnos muy contentos después de hacerlo, también nos sentiremos con dolor de estómago, quizá de garganta, pasaremos largo rato en el baño y hasta se nos olvidará lo contentos dando paso a un malestar generalizado.

En ocasiones, es necesario platicar con tu hijo acerca del “gustito” que puede sentir al desafiar las reglas, que en pequeña medida es normal, pero si se intensifica puede ser indicador de algún problema que es mejor atender de manera profesional con el apoyo de un psicólogo.

Ninguna norma o ley vale arbitrariamente. Es importante explicar su sentido,
por qué sí o por qué no; lo que ayudará a nuestros hijos a irse formando un criterio ético y con ello, tal vez no alcancen la inmunidad, pero sí les ayudará a mantener
cierta capacidad reflexiva e independencia en su toma de decisiones.
Aún si esas decisiones consisten en devolver la goma que pidieron prestada o negarse
a hacer burla al compañerito nuevo del grupo.

Por Patricia Angélica Osuna Navarro, psicoanalista miembro de la Asociación Mexicana para la Práctica, Investigación y Enseñanza del Psicoanálisis, A.C. (AMPIEP): www.ampiep.org Tel. (55) 5157-0409 Facebook: PatriciaOsunaPsicoanalista

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Así Crece

¿Qué hago con mi adolescente rebelde?

¿Qué hago con mi adolescente rebelde? Seguro es una pregunta que te has hecho una y mil veces…

¿Cuántos años de diferencia le llevas a tu hijo? Toma en cuenta que la diferencia generacional es importante y una de las causas que genera más conflictos entre adolescentes y papás.

¿Por qué se ha vuelto tan rebelde?

Hace apenas un par de años podías platicar con tu hijo con total libertad, veían películas juntos, te acompañaba al súper, te ayudaba a hacer labores del hogar sin rezongar, era dulce y amoroso contigo, pero, ¿qué pasó? La respuesta es muy simple: ahora necesita autoafirmarse. Tu hijo quiere demostrar que puede elegir qué hacer y qué no, que se respete su opinión.

La rebeldía de tu hijo es señal de que ha empezado a ser independiente.

Cuando tu hijo te reta, crea una especie de juego en el cual lo único que quiere es medir hasta dónde puede llegar. Ojo, por más que te rete, en el fondo, necesita tu ayuda y que lo orientes a tomar la mejor decisión.

La adolescencia es una etapa en la que papás e hijos pelean mucho, ¿te pasa?

¿Qué piensa un adolescente?

  • Que ya no es un niño 
  • Cree que ya es grande
  • Piensa que puede mandarse solo
  • Que no necesita el consejo de nadie

¿Qué hago con mi adolescente rebelde? ¿Qué necesita mi adolescente de mí?

En la adolescencia, la comunicación entre papás e hijos es limitada, ¿la razón? Nadie quiere ceder. Entonces, ¿qué hago con mi adolescente rebelde?

Primero, debes entender que si tu hijo se comporta como un rebelde insoportable es porque está atravesando por un mar de emociones y NO sabe qué hacer con ellas ni cómo comunicarlas.

Segundo, tu hijo lo que desea es ser independiente, ¿recuerdas como te sentías tú? ¿Por todo lo que pasaste en la adolescencia? Los jóvenes se vuelven “rebeldes” porque quieren ir en contra de las personas que son la autoridad. Tu adolescente necesita de ti…

Comprensión

Validación de sus sentimientos

NO quiere sermones, ni consejos, necesita que lo escuches

Se empático para que te permita entrar a su vida

Comunicarte con tu hijo, va más allá de las palabras, abrázalo, sonríe, hazle su platillo favorito, dile una palabra cálida, un te amo le hará sentir tu apoyo y amor

Busca formas creativas de comunicarte con tu hijo, quizá por medio de frases de su película favorita, juega videojuegos con él, haz algo que a él le guste

No insistas en que tienes la razón o la última palabra

No generes más frustración en tu hijo

Por más que te enfurezca, no le digas groserías y mucho menos, lo golpees

Evita ponerte al tú por tú, lo único que ganarás es que tu hijo siga haciendo o haga más actividades que a ti no te gustan

No llegues a la confrontación, ambos saldrán lastimados

Ármate de paciencia

Antes de gritarle a tu hijo, cierra los ojos y cuenta hasta 10, 15, la cantidad que sea necesaria

Tu hijo debe entender que necesita de una negociación en donde podrá exponer sus opiniones y deseos

No impongas actividades con autoritarismo, explícale el por qué de las cosas

Tu hijo no debe tenerte miedo, debe sentir por ti respeto y amor

Debes entender que tu hijo necesita espacio

Pon límites sin ser asfixiante

No le castigues las cosas que más «le duelen» como su celular, mejor haz que realice otras actividades como ayudar a lavar los platos o hacerse cargo de la mascota, una vez que acabe esas actividades, podrá usar el celular

Nunca permitas que te falte al respeto, dile que te lastima cada vez que hace esa acción y que entre la familia siempre debe haber respeto

No dejes que caiga en adicciones. Debes estar muy pendiente de las actividades que hace tu hijo, si percibes algo sospechoso, que cambia de actitud, que no come, que siempre trae ropa de manga larga o cuello alto, siempre viste de cierta forma o empieza a ocultarte cosas, ¡pon atención es un foco rojo!

Realiza actividades en familia tomando en cuenta lo que más le gusta a tu hijo

Propónle a tu hijo que sugiera las actividades del fin de semana

Conoce a sus amigos, debes estar muy pendiente de las personas más cercanas de tu hijo, de ser posible, conoce a los papás, hermanos de estos chicos…

Deja que tu hijo invite a sus amigos a tu casa y convive con ellos, te darás una idea de cómo son y en qué pasos puede andar metido tu hijo

No seas un papá o mamá posesivo, debes tener en mente que tu hijo no te pertenece

¿Qué hago si mi hijo todo el tiempo está pegado al celular o a la computadora?

Cada día te preguntas, ¿ahora qué hago con mi adolescente rebelde? Quizá recuerdes con nostalgia que “antes” jugabas más, hacías actividades al aire libre, tenías  horarios específicos para ver la televisión, te ponías a leer, a colorear, a armar un rompecabezas… Sí, eso fue “antes”, lo primero que debes hacer para vivir la adolescencia de tu hijo más feliz, es aceptar que el tiempo ha cambiado, que tu hijo hace cosas propias de su generación y del tiempo en el que le tocó vivir. Piensa que tú pusiste en sus manos ese dispositivo electrónico, y también debes ponerle ciertos límites, quizá de horarios, que para dormir debe dejar el celular en tu cuarto, que de vez en cuando revisarás sus conversaciones para ver que todo esté en orden, no es que no confíes en él, pero debe entender que hasta que sea mayor de edad, tú estás a cargo de su seguridad.

No sufras la adolescencia de tu hijo, es una etapa en donde necesita mucho de tu amor y comprensión.

¿Cuántos años tiene tu hijo?

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Ser Familia

Niños violentos con sus padres, ¿por qué ocurre?

¡No te calles! Padres y madres también pueden ser abusados por sus propios hijos; los niños violentos con sus padres es un fenómeno social y psicológico necesario de atender por el bienestar de ellos mismos y de la familia.

En su portal, el psicólogo Andrés Cánivas explica que las causas de los niños violentos son, sobre todo, la baja tolerancia a la frustración, impulsividad, falta de habilidades en resolución de conflictos, distorsiones cognitivas y problemas relacionados con Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), queno se han logrado trabajar adecuadamente con ellos.

Igualmente, la separación o divorcio de los padres podría despertar en los niños ira y, por tanto, conductas agresivas hacia ellos. Otro factor importante es el estilo educativo excesivamente permisivo, en el que los padres no ponen límites claros a los niños para mostrarles las conductas correctas, o el estilo autoritario, en el que el niño suele ser tratado por sus padres con violencia física y psicológica.

El experto señala que la edad en que los niños violentos suelen manifestarse es entre los 13 y 16 años: inicialmente puede ser que tu hijo se niega a hacer lo que le indicas o que cuando quiere algo que no le das reaccione con palabras hirientes y actitud grosera, pero pococ a poco el tono de su violencia sube y puede  llegar a ser realmente violento, lastimarlos físicamente.

Sin duda, es una conducta que puede prevenirse desde temprana edad manteniendo un canal de comunicación abierto con tu hijo, cercanía y contención emocional, así como un equilibrio familiar aún dentro de un entorno de separación de la pareja.

Sin embargo, lo que tu hijo debe sentir en su entorno familiar es la seguridad de que siempre podrá contar con sus padres, su protección y amor. Esto es lo que los niños buscan en sus progenitores.

¡No te calles! Es una manifestación de violencia intrafamiliar que muchos optan por callar por la misma razón de siempre: vergüenza y culpa

Si eres un padre o madre que está viviendo tal situación, no lo pienses más: tu hijo necesita ayuda de un profesional de la conducta humana, y tú también. Necesitan aprender a resolver la ira que podrían estar guardando por esta situación conflictiva.

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¿Cómo saber si mi hijo hace bullying?

 

 

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Así Crece

¿Tu hijo golpea a sus compañeros de la escuela? Aplica estos trucos

Hasta que aprenda a hablar, es muy probable que tengas un hijo que golpea a otros niños, que recurra a la fuerza para expresar su disgusto. ¿Cómo debes reaccionar? Necesitas intervenir para tratar de controlar las agresiones de tu hijo y ayudarlo a expresar sus emociones.

Sobre todo en los más pequeños, quienes a causa de que aún no son capaces de expresarse con palabras, recurren a los golpes como la única y eficaz vía para manifestar su enfado y sus frustraciones, también para hacer valer sus derechos: cuando otros les arrebatan sus juguetes o destruyen sus construcciones, intentan defenderse como pueden: unos lo hacen pegando y otros, escupiendo, mordiendo, arañando o jalando del pelo.

¿Qué hacer para evitar que tu hijo  golpee a sus compañeros de la escuela u otros niños?

Enseñarle reacciones pacíficas

Si los padres dicen a su hijo que no debe pegar y, al mismo tiempo, lo golpean en la mano por haber roto algo o tomado lo que no debía, el pequeño está recibiendo dos mensajes contradictorios que no hacen sino confundirlo. Los niños aprenden por imitación y necesitan tener un modelo que les enseñe a relacionarse con los demás de una forma socialmente aceptable. Lo que los padres deben transmitir a los hijos es que los conflictos siempre pueden solucionarse de una forma pacífica, mediante el uso de la palabra, y que no hay lugar para las agresiones.

Que diga No

En cuanto el niño empieza a balbucear los primeros vocablos, se le puede enseñar a decir “no” para impedir, por ejemplo, que otros tomen sus juguetes, también, para evitar ser agredido. Esto lo ayuda a expresar su inconformidad sin tener que pasar a la acción, por tanto, es una correcta alternativa a los golpes. Más adelante, se puede ir completando su vocabulario con expresiones como “es mío”, “¡vete!”, “dámelo”, “no quiero” o “¡déjame!” para hacerse respetar.

Desaprobar su conducta

Cuando un niño le pega a otro, basta con que los padres le hagan saber, de forma rápida y clara, que no aprueban sus agresiones. Lo que nunca deben hacer es decirle cosas como “eres muy malo” o “ya no te queremos”. Primero, porque el pequeño necesita tener la seguridad de que el amor de sus padres es incondicional (“te quiero, pero no me gusta que pegues”) y, en segundo lugar, porque si se siente avergonzado, es probable que aumente su enojo y no quiera colaborar.

Dejarlo convivir con otros niños

Su comportamiento tampoco debe ser motivo para prohibirle jugar con otros niños. En realidad, lo esperable en un niño tan pequeño es que todavía no esté preparado para jugar en grupo ni sepa aún compartir sus cosas con los demás. Sería un error pretender lo contrario. Sin embargo, a pesar de ello, el niño necesita la presencia de sus semejantes, ya que solo si tiene la posibilidad de estar en compañía de otros niños, puede aprender también a comportarse en grupo y a respetar a los demás.

Que resuelva solo sus peleas

Conviene conceder a los pequeños la oportunidad de que intenten solucionar a solas sus disputas, pero bajo la mirada atenta de un adulto que pueda actuar de inmediato si fuera preciso. El niño está aprendiendo a ser independiente y a separarse de mamá, debe asimismo aprender a elaborar una rivalidad que es natural en el ser humano. Cuando dos niños se enfrascan en una pelea, siempre que su integridad física no corra peligro, es preferible contar hasta diez antes de intervenir.

Cambiar lo que está haciendo

Una manera realmente efectiva de “frenar” a un niño pegalón sin tener que separarlo del grupo es animarlo a cambiar de actividad. De esta forma, es muy probable que olvide enseguida el motivo de la pelea y se concentre entusiasmado y feliz en el nuevo juego. ¡Y asunto arreglado!

Brindarle un entorno de comprensión

Es, sin lugar a dudas, el mejor antídoto contra la agresividad infantil. Esto nada tiene que ver con permitir que los pequeños puedan hacer todo lo que se les antoje. Una educación excesivamente complaciente y permisiva resulta tan inapropiada y perjudicial para ellos como un ambiente demasiado rígido y autoritario que frustra constantemente todas sus expectativas.

Dejarlo expresar sus sentimientos

Es negativo transmitir a los niños mensajes como “no llores”, “los niños berrinchudos son feos”, “no seas encimoso”; lo mejor es dejarlos expresar libremente sus sentimientos, sobre todo durante el juego: si están alegres, abrazan, acarician y dan besitos a sus muñecos, está bien. Abrazarlos, darles mimos, acariciarlos y besarlos, está bien. Es una forma de enseñarlos a ser amorosos en lugar de agresivos.

Si tu hijo tiene esta conducta, lo mejor es saber si es propenso a convertirse en un niño bully o ya los es: 

 

¿Cómo saber si mi hijo hace bullying?

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Así Crece

Personajes de la vida real que causan miedo a los niños

¿Has dicho a tu hijo que si no se porta bien, el robachicos vendrá por él? Algunos padres se ayudan de personajes fantásticos para enseñar a sus hijos “a cuidarse” o para controlarlos en momentos de riesgo. Aunque a primera vista puede ser algo eficaz, este método puede tener desagradables consecuencias a la larga.

Personajes de la vida real que causan miedo a los niños

EL COCO

Cuenta la leyenda que cuando los niños no quieren dormirse o se portan mal, el Coco va a sus cuartos por la noche a comerlos. Aunque este ser “facilita” el cierre de jornada de muchas familias, la angustia que despierta en los niños no es sana. Ellos necesitan un ambiente de protección que les ayude de manera paulatina y natural a superar sus miedos. Para ello hay que tolerar amorosamente las épocas de mal comportamiento y miedos al dormir, ayudarlos a verbalizar las razones que les hacen tener pesadillas o ser rebeldes y, siempre de los siempres, anteponer su salud mental a la comodidad personal.

EL SEÑOR DE LOS HELADOS

Aunque la intención es enseñar a los niños a cuidarse a sí mismos, el mensaje oculto es que incluso deben cuidarse de quienes quieren agradarles. Desarrolla en el niño una sensación de desconfianza básica que no queremos que se vuelva parte de su personalidad. Más que condicionarlos a temer a los desconocidos, hay que enseñarles a no ponerse en riesgo y a confiar en sus instintos.

Hay que modelarles con el ejemplo las reglas básicas del autocuidado para que adquieran la capacidad de cuidarse a sí mismos cuando estén solos. Luego, hay que recordarles que poseen un “termómetro emocional” que les ayudará a identificar cuándo una persona es o no confiable y qué hacer en cualquiera de los casos. Más que enseñarles a ser recelosos y suspicaces, ocasionándoles problemas de sociabilidad, autoestima y futuras relaciones de pareja, requieren ser impulsados al disfrute de la convivencia social con la conciencia de cuidarse.

EL ROBACHICOS

Es una forma en que las abuelas enseñaban a los nietos a no salir sin permiso de casa, a no separarse de sus padres en lugares públicos y a no hablar con extraños. El costo de no cumplir estas recomendaciones es alto: serán robados y separados de sus padres para siempre; pero no es la forma de inculcar en tu hijo el seguimiento de las reglas de seguridad.

Acompáñalo hasta que sea capaz de hacerlo por sí mismo; de lo contrario, el retraimiento se volverá parte de su personalidad, manifestando miedos e inhibiciones. Asimismo, no poseen la capacidad psíquica ni la experiencia, madurez y/o herramientas emocionales para consolarse o para entender que es un personaje ficticio. Ellos realmente creerán que existe una persona que busca llevárselos. ¡Imagínate vivir con este miedo! Además de una sensación de incapacidad y vulnerabilidad que podría volverse parte de su esencia de manera permanente.

LOS PAYASOS

Su vestimenta es poco común, llamativa y desproporcionada; sus rasgos faciales, acentuados con maquillaje, son exagerados y maniacos. Poseen una sonrisa que de manera inconsciente causa desconfianza, sugiere falsedad. Ahora bien, si tu hijo le tiene miedo a los payasos necesita que lo respetes y comprendas.

Trata de poner en palabras aquella característica que no le gusta, ya sea su ropa, que no sabe quién está debajo del disfraz o cualquier historia que haya escuchado al respecto. Acompáñalo, sé comprensiva y verás que de manera natural se irá desvaneciendo su miedo.

EL DIRECTOR DE LA ESCUELA

La intensidad de este temor tiene mucho que ver con la relación que el niño tenga con sus propios padres y figuras de autoridad cotidianas. Se podría decir que entre más cercano, bondadoso y comprensivo sea un papá con su hijo, mejor relación tendrá con el director, pues poseerá de entrada las mismas cualidades. Por otro lado, entre más distante, colérico e inconstante sea un papá, más miedo y resentimiento le tendrá al director de su escuela.

Si tu hijo presenta este tipo de temor de forma tal que se le complique su asistencia a la escuela o su adaptación con los otros niños, profesores o reglas escolares, vale la pena pensar en la relación que lleva con sus papás, sobre todo con su figura paterna. Si mejorando la relación entre padre-hijo este temor no baja, ten una junta en la escuela para cerciorarte de que todo está bien.

Por Judith Celis, psicoterapeuta y bloguera en padresestrella.com

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Padres e Hijos

10 cosas que debes enseñar a tu hijo por si se pierde (o intentan secuestrarlo)

Los niños son curiosos y suelen alejarse de los padres cuando menos lo esperas para mirar un juguete, dulce o cualquier cosa que llama su atención; o los mismos padres pueden distraerse minutos y al voltear ya no encontrar a su hijo. Por esto, te decimos qué debes enseñar a tu hijo por si se pierde. 

Por si se pierde (o intentan secuestrarlo)

Lo ideal es que no pierdas de vista a tu niño, pero… por si acaso, conviene que le enseñes esto que enlistamos. 

  1. Tu número de celular y el de casa, si tienes. También el de sus abuelos o un tío.
  2. La dirección de su casa.
  3. Tu nombre completo y el de su papá (el de él también).
  4. Puntos de referencia cerca de su hogar, como una panadería o farmacia cercana.
  5. Decirle un punto de encuentro fácil de recordar cuando estén de paseo.
  6. Dale un gafete que contenga sus datos (úsalo cuando salgan a la calle).
  7. Explícale por qué no debe alejarse tanto de ti cuando vayan caminando por la calle: «un extraño te puede jalar y llevarte, y yo no podré alcanzarte porque estarás lejos».
  8. Dile que jamás confíe en una persona que no conozca, aunque le ofrezca dulces o le diga que lo va a llevar contigo.
  9. Muéstrale cómo debe reaccionar si alguien intenta llevárselo por la fuerza: tirarse al piso, gritar muy fuerte, aferrarse en el suelo a los tobillos del extraño, morderlo y si alguien pasa, aferrarse a esa persona.
  10. Inscríbelo, a partir de los 6 años de edad, a un curso de defensa personal (busca uno especial para niños).

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4 técnicas para serenarte y poder ayudar a tu hijo en berrinche

La clave es cambiar tu percepción. Es decir, cuando tu hijo está en berrinche probablemente lo que más se te viene a la mente es la pena de que la gente mira a tu hijo “maleducado” y a ti, su mamá que «no lo puede calmar». Algo que por supuesto te causa ansiedad: “no quiero que me mal-miren”.

Te decimos cómo  hacer para serenarte y desde este punto, poder ayudar a tu hijo a calmarse.

Calmada tú, puedes tranquilizar el berrinche de  tu hijo

  1. Concéntrate en los árboles, en tus compras, en un producto de la tienda, en el color de un carro… cambia tu foco de atención. Quítala del temor, la culpa y de lo mal que se puede llegar a poner tu hijoen berrinche frente a la gente. Piensa de inmediato en algo que te haga sentir bien. Necesitarás tener agilidad mental. Cuando tu ansiedad disminuya (tus reacciones físicas aminoren), estarás lista para decidir cómo actuar.
  2. Convéncete. Háblate con el mismo tono con el que tú misma le hablas a tu hijo para reconfortalo; en verdad hazlo, en voz alta: “todo saldrá bien, ahorita se le va a pasar, tengo paciencia, la gente está en lo suyo”. Mantente así hasta que sientas cómo te relajas y tu energía cambia.
  3. Sé firme contigo. Evita criticarte, regañarte o hablarte mal. Sé compasiva y generosa con tu emoción del momento: “ok, te da pena su berrinche, quieres desaparecer, pero… todas las madres pasan por lo mismo, yo no soy la peor por no controlarlo y ahorita primero me calmo para poder contenerlo a él”.
  4. Verbaliza lo que quieres que suceda. En cuanto tu emoción de enojo, frustración, vergüenza haya disminuido en tu cuerpo y hayas controlado tu mente, piensa en lo que quieres que ocurra, visualízalo y dilo: «mi amor, en este momento no puedo comprarte un helado porque no traigo dinero. Así que necesito que dejes de gritar y patalear para que nos vayamos. Estoy enojada por tu berrinche, porque no es lo correcto”.

Estas técnicas no es para calmar el berrinche de tu hijo, seguramente él continuará llorando, gritando y pataleando, pero si tú consigues serenarte, podrás confrontar
la situación del mejor modo posible para él y para ti.

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3 formas de controlar el enojo

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Padres e Hijos

3 formas de controlar el enojo

Es muy normal que tras un día de mucho trabajo, tránsito y el montón de obligaciones te sientas rebasada y reacciones con enojo a la primera que te hagan: te dejamos estas efectivas formas de controlar el enojo.

Tu hijo tira la leche y tú, te enojas; no quiere ponerse la pijama y tú le gritas “no te lo vuelvo a repetir”; vaya, que cuando sientes enojo no te agrada siquiera que haga ruido en la casa. ¿Qué hacer?

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Exprésalo

Cuando estás enojada lo primero que te ocurre es una reacción instintiva hacia la agresión muchas veces contra el primero que te irrite o haga algo que no te gusta (aunque sea tu hijo). Por supuesto, esto no es lo ideal porque entre el enojo puedes herir a tu hijo con palabras o golpes. Necesitas poner en palabras tu emoción: «estoy enojada porque… (ya quería llegar a casa a descansar y hubo muchísimo tránsito, por ejemplo).

Suprímelo

Esto ocurre cuando dejas de enfocarte en el enojo y optas por orientar tu atención en actividades que desfoguen tu energía: jugar con tu hijo, el gym, tener sexo…es  convertirlo en algo constructivo; calro que no se trata de “tragarlo” porque de hacerlo, en cualquier momento puedes explotar por complaeto o de poco a poco con actitudes pasivo- agresivas del tipoenjuiciamiento o control del otro: “ya te dije cariño que lo estás haciendo mal y ahora debes repetir la palabra 100 veces”.

Déjalo ir

Es lo más difícil de lograr, para ello necesitas empezar a reconocer tus reacciones físicas del enojo para, poco a poco, irlas controlando cuando aparezcan con tu respiración calmada y profunda. Por otro lado, lo mejor es hacer conscientes tus pensamientos negativos del momento para no alimentarlos: “estoy harta de que nadie me ayuda, de tener tanta responsabilidad…». Busca callar tales pensamiento ocupando tu mente con ideas que te sumen paz: “voy a abrazar a mi hijo, jugaré un rato con el perro, esta vez voy a respirar, yo puedo…”.

Cuando tu hijo esté en pleno berrinche, tengas una pelea de pareja, mucho trabajo, estés frente a cualquier situación que te despierte el enojo, recuerda estas técnicas y hazlas. En verdad te funcionarán, solo es cuestión de practicarlas.

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Así Crece

S.O.S. Bullying, ¿le enseño a mi hijo a defenderse?

S.O.S. Bullying, ¿le enseño a mi hijo a defenderse? ¿Cómo lo ayudo si es víctima de bullying?

Sabes que los niños molestan a tu hijo en la escuela y eso se llama bullying o acoso escolar, mira estos consejos para reforzar su autoestima y evitar más violencia.

¿Qué es el bullying?

Es golpear, gritar, burlarse, hacer menos, agredir sexualmente, obligar a alguien a hacer algo que no desea o hacer algo por miedo.

El bullying se manifiesta en tres tipos de conductas:

Maltrato físico

Se trata de dar empujones, pellizcos, golpes o ejercer cualquier forma de fuerza

Maltrato verbal

Amenazar, burlarse, insultar, menospreciar, todo con palabras

Maltrato psicológico

Ignorar, marginar, difamar, esconder sus objetos o romperle cosas

¿Cómo sé si mi hijo es víctima del bullying?

Observa los cambios en tu hijo, si lo ves diferente, triste, que llora con facilidad o que está irritable; tiene pesadillas, cambios en sus hábitos de sueño o apetito; presenta dolor de cabeza, estómago, vómitos; se niega a ir a la escuela, salir al recreo, tiene un bajo rendimiento escolar…

¿Le enseño a mi hijo a defenderse?
Mira lo que debes hacer como papá

Prevenir la violencia
Reforzar la autoestima
Reconocer sus emociones
Ayudarle a resolver conflictos
Lograr una mejor comunicación
Manejar límites
No le reclames a tu hijo por no defenderse
Platica con él sobre lo que le pasa y cómo se siente
No alientes la venganza
No confrontes directamente al acosador
Habla con él sobre estrategias para manejar las gresiones y estáte al pendiente de lo que siga pasando
Habla con maestros y directores para ver qué sucede dentro de la escuela
Habla con los papás del niño que molesta a tu hijo, si es posible

Si tu hijo ha sufrido por mucho tiempo acoso o vivió una experiencia muy desagradable, considera llevar a tu hijo a terapia  para ayudarlo a superar eventos traumáticos y que pueda seguir con su vida.

Mira cómo eliminar la violencia intrafamiliar