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¿Tu hijo se sigue chupando el dedo? Ayúdalo a dejarlo

Si tu hijo ya tiene tres años y se sigue chupando el dedo, es momento que lo ayudes a dejarlo. Sigue estos consejos. 

Los más recomendable es que desde que es bebé le sustituyas el dedo por un chupón, pues es un hábito mucho más sencillo de acabar.

Ayúdalo a dejarlo: 

  1. Platícalo con tu hijo o hija, si lo involucras en la tarea verás que querrá participar y hasta te puede dar el mejor método a emplear.
  2. Puede darse el caso que se chupe el dedo para llamar la atención; si es así lo mejor es no prestarle atención y con eso es suficiente para conseguir que lo deje.
  3.  No lo castigues, por el contrario, anímalo a conseguirlo; dale mini recompensas que irás aumentando en la medida que tenga éxito. Tú mejor que nadie conoces a tu hijo, así que incentívalo como más le guste.
  4. Lleva un control del tiempo en que logra dejar el dedo y registra sus avances en un calendario.
  5. Observa con atención e identifica qué provoca que se lleve su mano a la boca; hay que descubrir el problema real y ayudarlo a poner en práctica estrategias fáciles y eficaces para terminar con este hábito.
  6. No critiques ni ridiculices a tu pequeño por tener este hábito. Trabaja con tu hijo para aprender señales personales que solo ustedes sepan de lo que se trata; de esta manera él o ella podrá corregir su conducta sin que otras personas se den cuenta.
  7. Identifica y limita los lugares donde suele chuparse el dedo. Si lo hace en la escuela, explicarle que otros niños podrían burlarse por eso, así que mejor lo haga únicamente en casa. Posteriormente limítale los lugares del hogar donde lo pueda hacer, así como los horarios, poco a poco y por eliminación no tendrá donde ni cuando hacerlo.

¿Sabías que es una manera con la que tu hijo se relaja?

Es una conducta propia de la edad temprana que suele dejarse de hacer naturalmente. Sin embargo si te percatas de que después de los tres años tu hijo lo sigue haciendo recurrentemente, ya no es tan normal.

Es muy importante que ayudes a tu hija o hijo a dejar este hábito, de lo contrario podría presentar problemas tales como:

  • Deformaciones de la cavidad bucal;
  • deformaciones de los dientes;
  • problemas del habla;
  • problemas en la piel;
  • deformaciones en el dedo o problemas sociales.
  • Además, el exceso de humedad en el dedo podría deformar la uña, haciéndola quebradiza o provocando que se entierre.

Sí el problema reaparece luego de que tu hijo lo haya dejado, basta con explicarle lo que está pasando y recordarle por qué lo dejó;
eso ayudará mucho a que no lo vuelva a hacer.

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5 acciones de los papás que generan ansiedad en sus hijos

La ansiedad, estrés, miedos, inseguridades y problemas de conducta son cada vez más frecuentes en los niños. Y una de las causas que se ha encontrado son algunas acciones de los papás. Te compartimos cuáles son estas acciones para que revises si podrías estar haciendo alguna de ellas. 

Aunque todas estas acciones de los papás  son sin querer y con el afán de proteger a sus hijos, recuerda que los extremos pueden ser contraproducentes.

Estas acciones resultan tóxicas en la crianza y aquí te decimos cuáles son:

La sobreprotección

Ésta les causa daños emocionales a los pequeños y los hace ser incapaces de hacer algo por sí mismos, por lo que son desconfiados y el tener que intentar algo, sin ayuda de mamá o papá les genera ansiedad y sentimientos de inseguridad. Debemos protegerlos, pero darles libertad de explorar, de vivir, de conocer y de tomar sus propias decisiones.

Permisividad

Cuando los padres permiten que los niños hagan lo que quieran también puede ser una causa de ansiedad ya que en el fondo tienen un sentimiento de abandono emocional por parte de sus padres así como una poca atención en sus obligaciones como padres y eso lo resienten los niños.

Autoridad implacable

Es el polo opuesto de la permisividad y en estos casos una autoridad fuerte hace que los niños sientan ansiedad porque no les permitirán ser ellos mismos, quieren hacer cosas pero todo les causa miedo por ser regañados y  también sentirán abandono emocional porque pensarán que su criterio y sus opiniones nunca son correctos.

Constantes críticas

Las críticas constructivas hacen en los niños y adultos que aprendan y crezcan, pero cuando son agresivas y constantes no resultan para nada benéficas. La crítica constante en forma de acusación, comparación o señalamiento negativo genera sentimientos de inseguridad e incapacidad a los niños. Además, será tanta su inseguridad que dejarán de esforzarse para lograr nuevas metas.

No dejarlos decidir

Hay que permitir a los niños que sean capaces de poder dar su opinión y tomar sus propias decisiones siempre teniendo una comunicación directa con él, así ellos se sentirán que son importantes para la familia.

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5 frases que no debes decirle a tu hijo

5 frases que no debes decirle a tu hijo

Por Miguel Soria y Mayra Martínez

Como mamá y papá, para entender el llanto de un niño no son necesarias tantas explicaciones científicas.

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5 frases que no debes decirle a tu hijo

Basta contemplar el momento en que tu hijo llora. Basta con reflexionar en torno a sus efectos. Entender el llanto de un niño es descubrir las emociones que lo provocan y reconocer esos sentimientos. Nuestra misión es validarlo como algo natural que merece respeto y atención.

1. «No tengas miedo»
Aunque tu principal meta sea precisamente esa, que tu hijo deje de tener miedo, no va a dejar de sentirse inseguro por mucho que se lo repitas una y otra vez (cada vez más enfadada, probablemente).

2. «Tu miedo es una tontería»
Es posible que, efectivamente, la razón por la que tu pequeño tiene miedo sea algo muy simple, (una chamarra sobre la silla que ha adoptado una forma extraña o el terrorífico ruido que hace tu vecino de arriba al caminar).

3. «¿En serio te da miedo eso? ¿Eres un cobarde? ¿No te da vergüenza?»
Nunca ridiculices los miedos de tu hijo ni te rías de ellos porque se sentirá aún más inseguro.

4. «Tu cierra los ojos y vuélvete a dormir» (y te vas de su habitación)
Es verdad que, a veces, hay que dejar que los niños se enfrenten solos a sus miedos pero, sobre todo al principio, necesitan un poco de tu ayuda,amor y paciencia.

5. «Si sigues así, me voy a enfadar»
La amenazas no son la mejor manera para infundir valor a tu hijo, todo lo contrario.

Estas frases transmiten que el miedo es una emoción negativa de la que se debe avergonzar o, lo que es peor, que hace que tú te avergüences de él.

¿Has dicho alguna de estas frases?

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7 claves para vencer tus miedos

7 claves para vencer tus miedos

Por Josselin Melara y Mayra Martínez

¡Que nada te detenga! Vence tus miedos y cumple tus sueños. El miedo es una sensación natural en los seres humanos. Y de hecho, es necesaria: el miedo sirve como un incentivo para la supervivencia y, gracias a esta sensación, somos capaces de evitar incidentes y aprender a cuidarnos.

7 claves para vencer tus miedos

No obstante, también existe el miedo crónico: ese que nos paraliza y no nos permite sentir paz ni tomar decisiones. De hecho, el escritor y psicólogo Jorge Bucay define al miedo como uno de los tres enemigos de la felicidad, junto con la vergüenza y la culpa, por lo cual, el miedo puede destruir nuestra seguridad, nuestra autoestima y, por ende, nuestra felicidad.

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¿Tienes algún miedo en particular o sientes miedo por varias cosas?

Sentir miedo constante ante los factores de la vida no es normal, y es importante vencer esta sensación para ser felices. Aquí te damos estas 7 pautas para que tus miedos desaparezcan. ¡Toma nota!

  1. Admite tus miedos: el primer paso es aceptar que tienes miedo, así, comenzarás a construir confianza en ti.
  2. Apunta tus miedos: elige un cuaderno especial donde apuntes todos tus miedos. Al verlos escritos, sentirás un control sobre ellos.
  3. Identifica su origen: seguramente sientas vergüenza por tus miedos, e incluso te castigues con ellos. No obstante, es importante que reconozcas por qué los estás sintiendo.
  4. No sientas vergüenza: todos tenemos miedos diferentes, y la vergüenza sólo lo alimenta. Ve tu miedo tal y como es.
  5. Cuestiónate: lleva tu miedo a preguntas como ¿qué es lo peor que puede pasar? ¿realmente es posible que suceda? ¿eres lo suficientemente fuerte para soportarlo? ¿Te ha ocurrido algo similar? Verás que tu miedo no es tan grande como parece.
  6. Haz las cosas: encuentra una forma física de cómo vencer tu miedo, es decir, pruébalo a él, para que él deje de probarte. Descubre tu fortaleza.
  7. Vive el presente: muchas veces somos esclavos del pasado, o por la incertidumbre del futuro. No hay mejor forma de vencer el miedo que vivir y disfrutar el presente, porque es realmente lo que tenemos y que podemos controlar.

Recuerda: especialistas dicen que el 90% de nuestros miedos sólo viven en nuestra mente. Deja atrás los malos pensamientos y sigue adelante.

¿Sientes algún temor?

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Los miedos más comunes en los niños

Los miedos más comunes en los niños

El miedo en los niños es normal y con el tiempo lo pueden superar.

En cualquier etapa infantil, los niños sufren de miedo o temor, ya sea a cosas desconocidas, animales o a una simple imagen de la televisión que les haya impactado de manera sorpresiva.

¿Qué es el miedo?

El miedo es una sensación peligro y se deriva por distintas causas, desde alguna cosa del pasado, algo en el presente o del futuro, sus máximas representaciones son el terror y la ansiedad.

Los miedos más comunes en los niños

El miedo en los niños en sí es una reacción normal del ser humano, es un fenómeno universal que se manifiesta desde temprana edad y está presente en todas las culturas.

Estas sensaciones desagradables que experimentan los niños es una reacción natural que ayuda al humano a luchar con experiencias nuevas y protegerse de los peligros.

Los miedos infantiles obedecen a cierta situación que el niño haya experimentado y el resultado es el sufrimiento por parte del niño, además de alterar su capacidad para afrontar situaciones cotidianas, que pueden ser desde estar solo, dormir con las luces apagadas, ir a la escuela, etc.

¿Le pasa a tu hijo?

Mi hijo tiene miedo de ir a dormir, ¿qué hago?

Algunos de los miedos más comunes en los niños son:

  • La oscuridad
  • Los truenos
  • Animales
  • Payasos
  • Estar solos
  • A la separación

Los temores en los niños son evolutivos y normales a cierta edad, ya que conforme vayan creciendo, estos irán desapareciendo con el tiempo.

Este artículo salió impreso en la edición de Abril de 2018 de Padres e Hijos.

¿A qué le tiene miedo tu hijo?

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¿Cómo ayudar a tu hijo a superar un miedo?

¿Lo mordió un perro y ahora no le gustan; o se cayó del columpio y ahora los evita, o lo golpearon con una pelota en la cara y ahora tiene miedo de jugar basquetbol? Usa estas siete etapas para ayudar a tu hijo a superar un miedo específico, como  estos casos. 

¡A superar el miedo!

  1. Utiliza la empatía para calmar su necesidad de salir corriendo. Puede necesitar un poco de tiempo, dáselo, no lo presiones.
  2. Valida el miedo que tiene y dialoga sobre la importancia de afrontar ese miedo; plantéale todo aquello de lo cual se priva al sentir ese miedo.
  3. Utiliza la comunicación cooperativa para que sepa que van a superar ese miedo juntos: «Yo creo que podemos intentarlo juntas; mamá te va a ayudar, vamos al columpio juntas y yo te tomaré de la mano».
  4. Intenta llegar a un acuerdo respecto a lo que quieres lograr: «Vamos a intentarlo, pero solo un poquito. Solo tienes que dar dos pasos cerca del perrito y yo estaré sujetándote la mano».
  5. Realiza la acción sólo cuando tu niño esté preparado, sin presionarlo y sin forzarlo en lo más mínimo.
  6. Pregúntale si se siente satisfecho de lo logrado, cómo se siente; valora y reconoce su capacidad de superar el miedo.
  7. Repitan otro día, en otro contexto, para favorecer la generalización: otros perritos, de otra raza, más grande; otro doctor, otra clínica, por ejemplo.

Fuente: Dr. Álvaro Bilbao. El cerebro del niño explicado a los padres.

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Miedo a la separación

Esta es la razón por la que tu bebé llora cada vez que te vas

 

EDICIÓN: Jessica López Cervantes

Hoy sabemos que los bebés (y también los adultos) tienen una necesidad de contacto humano, de un vínculo afectivo, que es independiente de la necesidad de comer e igual de fuerte. ¿Por qué existe esta demanda? Por instinto de sobrevivencia; es decir, pedir comida, como buscar a su mamá, no son fruto de un razonamiento, sino conductas desencadenadas por una causa concreta: sentir el estómago vacío o notar que mamá no se encuentra a su lado.

 

Instinto sobre razón

Tú tienes la misma conducta y el mismo instinto: por nada del mundo abandonarías a tu hijo. Si no tuvieras casa, muebles ni ropa, si vivieras en la selva con tu hijo, jamás se te ocurriría dejarlo en el suelo, ir a buscar comida o a pasear y volver a recogerlo al cabo de unas horas. Pero, claro, ahora la vida es muy distinta. Tu niño está abrigado, protegido… te vas de compras, a trabajar o al cine y sabes cuándo volverás, quién lo cuidará y que estará a salvo.

 

El problema es que tu pequeño aún no lo sabe. Cuando lo sepa, a los tres o cuatro años de edad, también podrá, usando la razón, sobreponerse a su instinto. Cuando un niño de cuatro años va a la escuela o ve que su mamá se marcha a trabajar, la despide con un beso y se queda muy tranquilo (aunque, sí, preferiría no separarse).

 

 

Sobrevivencia emocional

Es lo que los psicólogos llaman “Teoría del apego”. En esencia, señala que cada infante tiene una figura primaria con la que crea una relación especial. Cuando se separa de ella (que casi siempre es mamá), el niño hace lo necesario (llorar, llamar, salir corriendo detrás…) para volver a reunirse con ella. Con los meses y años, el vínculo afectivo se va extendiendo y, junto a la figura primaria, aparecen otras de apego: papá, abuelos, familiares, amigos, profesores, vecinos…

Pero no te dejes engañar por quienes aseguran que el bebé debe ir a la guardería para “socializar” y “relacionarse con otros niños” o que debes quedarte con él todo el tiempo. Es cierto que los niños que tienen una relación satisfactoria con su mamá tendrán confianza en sí mismos, sabrán que son personas importantes y que merecen respeto; en cambio, los que han tenido una relación insuficiente con su mamá, los que han sido abandonados o maltratados, se convierten en seres inseguros y dependientes que tienen malas relaciones con los demás.

 

Lo anterior no implica que debas estar con él cada minuto del día: puedes ir a trabajar o hacer tus actividades; en realidad, lo que tu bebé requiere para superar el miedo normal a la separación es sentir satisfecha su necesidad de seguridad durante sus primeros tres años de edad (que es cuando se crear el apego) y esto lo puedes hacer muy bien con los consejos que te damos.

 

¿POR QUÉ LE CUESTA TANTO ESTAR SIN SU MAMÁ?

El bebé se siente mal cuando tiene hambre y, al comer, se siente bien. Como es mamá quien le da el pecho (y también el biberón casi siempre), acaba asociándola con el bienestar de la saciedad. Así, del alimento −una necesidad real− viene el estar en brazos, que es un enorme plus.

CULTIVA SU SEGURIDA

 

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Desde recién nacido, ya tendrá sus primeros miedos, ¡ayúdalo a superarlos!

Desde recién nacidos experimentamos nuestros primeros miedos; estos provienen de la angustia, que es una de las principales fuentes de malestar emocional porque significa la amenaza de algo contra nuestra integridad. Los bebés y los niños aún no cuentan con los recursos necesarios para enfrentar sus miedos, apenas los están adquiriendo; de hecho, se hacen de ellos gracias a su papás. Por ello, es importante que tú conozcas estos primeros miedos que tu hijo experimentará desde su nacimiento.

DESDE LOS PRIMEROS DÍAS DE NACIDO

MIEDO A NO SOBREVIVIR

El cuerpo de un recién nacido es muy frágil, su sistema inmunológico no está bien desarrollado; es vulnerable y dependiente. Él lo sabe, no a nivel cognitivo, sino sensorial. Por ello, experimenta angustia; desconoce si estará seguro o no, si sobrevivirá. Pero esto es algo que apenas descubrirá de la mano de mamá y papá.

Paty Osuna explica que los bebés perciben el malestar en general, el problema es que ellos aún no se lo pueden explicar, mucho menos expresarlo. “Nace el bebé y lo que siente fuera del útero materno es frío, demasiada luz, muchos sonidos; afortunamente, la inmadurez de su sistema nervioso le permite dormirse pronto, queda fuera de circulación, pero de todas maneras, los estímulos que siente son muy intensos para él por su pequeñez; cuando siente hambre, solo siente algo muy intenso en su cuerpo que no entiende, lo que siente es temor de no sobrevivir porque sus necesidades no están satisfechas; es una angustia que por sí mismo no puede solucionar”.

Justo aquí es cuando entra la función de la madre, o del cuidador. Es decir, esta dependencia del niño lo lleva a exigir lo que necesita y el trabajo de sus cuidadores es satisfacerlo. En este sentido, cuando sus cuidadores (madre, padre, abuelos, nana) responden a sus necesidades básicas, él desarrolla la confianza de que todo va a estar bien, la esperanza. Aprende a superar este primer miedo porque poco a poco, se va dando cuenta de que sí sobrevivirá, pues sus necesidades básicas están siendo satisfechas. No hay riesgo.

Tu ayuda para que supere este miedo

  • Sintonízate con tu bebé. Responde empáticamente a él, ponte en sus zapatitos para intuir qué necesita: ser arropado, cambiado de pañal, alimento, dormir, estar en brazos…
  • Dale afecto. El sistema nervioso nos hace experimentar placer ante el contacto físico; tu bebé lo necesita más porque está en una etapa sensorial. Entre más placer sienta, más seguro se percibirá.

ENTRE EL PRIMER Y SEGUNDO AÑO DE VIDA

MIEDO A PERDER A MAMÁ O PAPÁ

A esta edad, el bebé aprende que hay un otro que se hace cargo de él y en quien puede confiar porque satisface sus necesidades, por lo que comienza a crear un vínculo muy importante con esa persona y nace la angustia de perderlo. Para el bebé es vital saber que esto no ocurrirá.

“Los bebés no tienen la noción a nivel neurológico de que si alguien desaparece de su vista, sigue existiendo; por ello, cuando deja de ver al sujeto es como si desapareciera, lo perdiera. Solamente, conforme se va dando la constancia de la presencia reconoce que esa madre o padre o abuelo, aunque salga de su campo visual, sigue con él; entonces va quedando convencido de que puede confiar.

Además, su campo visual empieza a cambiar por simple maduración; pero este proceso se puede ver afectado en el terreno psicológico cuando hay una pérdida importantísima en esta etapa de vida, mal trabajada. Lo que significa que aunque su cerebro tenga la capacidad de entenderlo, va a desarrollar el miedo al abandono.

Tu ayuda para que supere este miedo

  • Evita los abandonos, asegúrate de que su cuidador sea el mismo durante esta etapa, al menos. Cambiar de nana con frecuencia, o llevarlo unos días con los abuelos paternos y otros con los maternos, luego con la cuñada y enseguida con la hermana, no le ofrece constancia ni seguridad. Tu pequeño necesita vínculos y ahora está formando uno especial con su cuidador.

MIEDO A NO SER AMADO

Entre los tres y cinco años de edad, los niños están viviendo la plena etapa de la disciplina, aprendizaje de hábitos, el control de esfínteres… Esto los hace sentir ávidos de aprobacion, lo que les causa la angustia de no ser aceptados y el miedo a ser rechazados; que su cuidador constante lo deje de querer. “Es un momento en el que los niños se sienten muy culpables fácilmente.

Por ello, el mensaje que deben recibir de sus papás, abuelitos y cualquier otra persona cercana es que lo quieren aunque sea muy travieso, o haya roto un objeto. Necesita tener claro que eso no condiciona su amor y sentir confianza en el amor que las personas sienten por él: ‘pase lo que pase, de todas maneras eres mi hijo y yo te voy a seguir queriendo’”.

Tu ayuda para que supere este miedo

  • Hablar de los sentimientos. Muchos adultos no saben reconocer lo que sienten porque no pudieron hablar de lo que sentían de niños; saben que se sienten angustiados pero no logran entender la razón, es porque no pueden ponerlo en palabras. Procura hablar con tu pequeño de lo que siente, sobre todo cuando viva algún episodio estresante, como la entrada a la escuela.

Lo indeseable

  • Cuando una persona no confía en que la aman, desarrolla mecanismos de huida para no vivir el rechazo: tiene severos problemas para concretar las relaciones de pareja o amistades largas y duraderas; se le dificulta la cercanía emocional porque está convencida de que nadie tolerará su oscuridad ni la aceptará