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¿Realmente, se puede elegir el sexo del bebé?

Aunque hay métodos científicos que permiten elegir el sexo del bebé, hay otros que son puras charlatanerías que pueden poner en riesgo a la mujer embarazada y al futuro bebé. Aquí la verdad. 

¿En qué momento se define el sexo del bebé?

El sexo del bebé se determina en la concepción, aunque su diferenciación se produce entre la séptima y novena semana de gestación. La naturaleza siempre tiende a crear embriones femeninos. Durante las primeras semanas de la gestación los órganos sexuales del embrión aún no están diferenciados.

Cuando un espermatozoide con cromosoma X fecunda el óvulo, el proceso diferenciador lleva «por defecto» al desarrollo de un cerebro y órganos genitales femeninos (útero, ovarios, etc.).

Sin embargo, cuando el espermatozoide lleva el cromosoma Y, este da una orden específica para que ese proceso natural se altere y comience la formación de los testículos. Estos, a su vez, activan una serie de hormonas que inhiben definitivamente el desarrollo de los genitales y el cerebro femeninos y hacen que el embrión se convierta en varón.

¿Hay predisposición genética para tener hijos varones o mujeres?

En algunas familias predominan las niñas y en otras los niños. Esto puede llevar a pensar que la descendencia de solo un sexo viene determinada genéticamente. Sin embargo, los expertos afirman que depende del azar.

Lo que sí está comprobado es que, en casos muy excepcionales, algunas familias son portadoras de síndromes letales para un determinado sexo (normalmente masculino), que puede trasmitirse o no. El embrión afectado no suele sobrevivir y por ello se reducen las posibilidades de tener hijos de ese sexo.

¿Es posible elegir el sexo del bebé mediante manipulación genética?

En algunos países está permitido elegir el sexo del bebé solo con fines terapéuticos, es decir, para evitar que los padres transmitan una enfermedad letal o grave para el futuro bebé, como por ejemplo la hemofilia o la distrofia muscular de Duchenne (entre otras muchas).

Existen dos técnicas para elegir el sexo del bebé: la selección de espermatozoides y el diagnóstico genético preimplantacional.

1. La selección de espermatozoides se realiza antes de la concepción. Se eligen los espermatozoides que llevan el cromosoma X o el Y, y se fertiliza el óvulo con el que interesa, mediante inseminación artificial.

2. El diagnóstico genético preimplantacional requiere que la pareja se someta a una fecundación in vitro. Se extraen dos células de los embriones obtenidos y se analiza su componente sexual, para diferenciar los que son XX o XY. Una vez identificados, se implanta en el útero el embrión del sexo que no esté afectado por la enfermedad.

Ambas técnicas son manipulaciones de estructuras muy sensibles y por el riesgo que puede conllevar para el futuro bebé deben realizarse únicamente en casos de riesgo genético grave.

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Embarazo

¿Cuándo se puede saber el sexo del bebé?

Para que tu emoción tenga una fecha concreta, te dejamos estos datos importantes acerca de cuándo y cómo se puede saber el sexo del bebé. 

A partir de la semana 20ª de embarazo los genitales del feto están totalmente formados y en una ecografía pueden distinguirse con claridad (a veces, incluso antes) y los padres pueden saber el sexo del bebé.

Saber el sexo del bebé

¿Qué se ve en la ecografía?

1. Si es un niño se pueden apreciar las bolsas escrotales (donde se ubican los testículos) y el pene.

2. El sexo femenino se determina por la ausencia de órganos masculinos y en ocasiones pueden verse los labios mayores.

¿A veces no se ve con claridad?

En algunos casos, no se puede ver si el bebé es niño o niña por diversos motivos: colocación del feto, obesidad de la madre, escasez de líquido amniótico… Si hay dudas el especialista prefiere no decir nada para que no caer en un error.

Otras pruebas para determinar el sexo del bebé son:

1. La ecografía suele ser muy confiable. Solo tiene un margen de error del 5%, y casi siempre debido a que el futuro bebé no se deja ver bien.

2. La amniocentesis lo determina con toda seguridad, pero es una prueba invasiva que sólo está indicada cuando existe riesgo de que el bebé tenga alteraciones cromosómicas.

3. Al realizar un estudio completo de sus cromosomas para detectar posibles anomalías, se descubren los que determinan el sexo del bebé, pero la prueba nunca se realiza con este único objetivo, ni mucho menos para satisfacer la curiosidad de los padres.

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Alimentos para la fertilidad, ¿cuáles ayudan y cuáles no?

Estos alimentos para la fertilidad mantienen tu salud en condiciones óptimas para lograr un embarazo; por ello son parte de la llamada dieta de la fertilidad.

Esta dieta no es exactamente un menú, sino una serie de lineamientos que te ayudarán a tomar buenas decisiones en materia de comida para que tu cuerpo esté en buenas condiciones y listo para lograr y llevar hasta el final un embarazo. Se trata de alimentos que mantienen la salud, pero tienen un acento especial en lo que se refiere a fertilidad.

Alimentos para la fertilidad

  1. Panes, galletas y cereales integrales y enteros (granos integrales)

El organismo los asimila y procesa con más lentitud, por ello, los niveles de insulina y azúcar en la sangre no se disparan. Esto permite que la producción de estrógenos se estabilice y el proceso ovulatorio tienda a ser regular. Los granos reducen la ansiedad y generan una sensación de saciedad y eso ayuda a mantener el peso.

  1. Aceite de oliva, maíz o girasol; nueces y semillas, atún de aleta amarilla (grasas no saturadas)

Regulan la temperatura corporal y el metabolismo basal, gracias a ellos asimilas vitaminas liposolubles para el acondicionamiento y revestimiento del útero.

  1. Carnes en general (elige las menos grasosas), frijoles, habas, lentejas, chícharos, garbanzos y algas marinas (proteínas)

Hay estudios que revelan el papel importante que juegan en la liberación de un óvulo maduro y la síntesis de hormonas que lo preparan para la fecundación.

  1. Espinacas, pimientos rojos y amarillos, berenjena, brócoli, zanahorias y las hojas y verduras con el color más acentuado (vegetales de hoja verde y colores intensos)

Ricos en vitaminas y minerales que preparan al cuerpo para las exigencias de un embarazo, también tienen micronutrientes en abundancia. Degradan los radicales libres que en el organismo pueden producir daños en las estructuras reproductivas.

¿Cuáles no?

  1. Harinas y cereales refinados, azúcar y jarabes, edulcorantes, frutas en conserva, bebidas azucaradas, dulces y pasteles (carbohidratos refinados y alimentos altos en azúcares)

En el proceso de refinamiento estos alimentos pierden más de 15 nutrientes, algunos muy importantes para estimular la concepción, como hierro y vitaminas del complejo B. También afectan el ritmo ovulatorio, provocan inflamación, causan sobrepeso y merman elementos esenciales.

  1. Comida chatarra, margarinas, chocolates industrializados (grasas trans)

En general son pésimas para la salud. Provocan sobrepeso y afectan la función cardiovascular. Las mujeres que las consumen en exceso, producen menos ovocitos (célula que se convertirá en óvulo) que quienes no las toman.

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Embarazo

Hierbas que debes evitar durante el embarazo

Existen algunas hierbas cuyo consumo está contraindicado durante el embarazo, pues de acuerdo a varios estudios se desconocen los efectos que pueda traer en el desarrollo del bebé in utero, por lo que se recomienda evitarlas en exceso, aunque no están del todo prohibidas.

Aunque las hierbas son naturales, no todas las hierbas son seguras para tomar durante el embarazo.

Por esta razón, es siempre necesario consultar a un herbolario capacitado y con experiencia (u otro profesional que conozca y sepa trabajar con hierbas ) cuando se desea tomar hierbas, aún cuando no hay embarazo.

Ocurre que algunos productos a base de hierbas pueden contener agentes que están contraindicados en el embarazo, pues podrían causar aborto espontáneo, parto prematuro, contracciones uterinas o lesiones al bebé in utero. De hecho, se han realizado pocos estudios para medir los efectos de diversas hierbas en las mujeres embarazadas y sus bebés.

Te contamos cuáles son y por qué no debes incluirlas en tu dieta:

ÁRNICA

Usada para aliviar el dolor, su efecto de estimulación del útero puede provocar un parto anticipado.

AJENJO

Su uso para contrarrestar bacterias y mejorar la digestión, también puede estimular el flujo sanguíneo al útero, lo que en exceso puede resultar contraproducente.

EPAZOTE

Utilizado para detener la diarrea y aliviar problemas estomacales, también puede anticipar el parto, por lo que se recomienda, de ser posible, evitarlo por completo.

RUDA

Esta hierba usada para contrarrestar el dolor de estómago, tiene un efecto estimulante en el útero y de anti-implantación del óvulo.

Otras hierbas que no están recomendadas son la damiana, eucalipto, malva, malle, orégano y artemisa. Recuerda que antes de incluir o eliminar algo en tu dieta durante
el embarazo debes consultar con tu médico de cabecera, él te recomendará lo mejor.

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